MEL BROOKS: SUS PRIMERAS CARCAJADAS EN PANTALLA GRANDE

99 AÑOS DE PURA LOCURA EN CINE Y TV

Con motivo del 99 cumpleaños del maestro de la comedia Mel Brooks, vale la pena regresar a los inicios de su brillante carrera como cineasta, cuando la risa todavía era una apuesta arriesgada y la sátira, un acto de rebeldía. Sus dos primeras películas no solo lo consagraron como una mente cómica sin igual, sino que definieron un estilo propio: absurdo, irreverente, pero siempre inteligente.

Los Productores (1967): El escándalo que se volvió clásico

Con esta ópera prima, Mel Brooks no solo debutó como director, sino que ganó el Oscar al Mejor Guion Original. The Producers (titulada Los Productores en español) narra la historia de un productor teatral decadente y su contable neurótico que planean enriquecerse montando el peor musical posible: Springtime for Hitler. Pero el plan se les revierte cuando la obra, lejos de escandalizar, se convierte en un éxito… como sátira.

Cargada de humor negro, referencias históricas incómodas y personajes excéntricos, la película fue arriesgada incluso para los años 60. Sin embargo, su frescura, audacia y timing cómico la convirtieron en película de culto y marcaron la llegada de un nuevo tipo de comedia al cine norteamericano.

Doce sillas (The Twelve Chairs |1970): Risas entre ruinas soviéticas

Tras el éxito de Los Productores, Brooks eligió un camino muy distinto para su segundo largometraje. Basada en la novela satírica rusa homónima, The Twelve Chairs sigue a un aristócrata en la Rusia posrevolucionaria que busca un tesoro oculto en una de doce sillas dispersas por todo el país. A la caza del botín también va un clérigo oportunista y un pícaro vagabundo, interpretado por el propio Brooks.

Con un tono más melancólico y humano, pero sin perder su afilado humor, Brooks demostró que podía hacer comedia más allá del gag visual. Esta cinta menos conocida, pero igualmente valiosa, reveló su capacidad de adaptar historias extranjeras y hacerlas universales sin perder su sello: la sátira al poder, el juego de identidades y la risa como respuesta al absurdo de la vida.

DESDE EL COMIENZO

Mel Brooks no se conformó con hacer reír: quiso incomodar, cuestionar, provocar. Los Productores y Doce sillas no solo son sus primeras películas; son las primeras páginas de un legado que, a 99 años de su nacimiento, sigue vigente, vivo y —afortunadamente— impertinente.

Disfruta aquí sus dos primeros largometrajes en el cine


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