Tres horas, ningún superhéroe… y salas llenas

YOU CAN SEE EVERYTHING, el documental sobre Elizabeth Holmes, debutó con 15 millones de dólares en solo 855 salas. Una pequeña prueba de que quizá el público no perdió la paciencia: simplemente dejó de regalársela a cualquier película.

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Hollywood lleva años preocupado porque el público supuestamente ya no aguanta sentado.

Que si TikTok redujo nuestra capacidad de atención. Que si una película de dos horas ya es demasiado. Que si hay que meter acción antes de que alguien saque el celular.

Y entonces llega un documental de dos horas con 55 minutos.

Y llena las salas.

¡BOLETOS AGOTADOS! y a ¡$20 DÓLARES POR CABEZA!!

YOU CAN SEE EVERYTHING (You Can See Everything), dirigido por Nathan Fielder y Lance Oppenheim, debutó este fin de semana en Estados Unidos y Canadá con 15 millones de dólares en apenas 855 salas. A24 reportó más de 2,000 funciones agotadas, convirtiéndolo en el mejor estreno norteamericano para un documental en más de veinte años.

Nada mal para una película sin superhéroes, dinosaurios, multiversos ni autos brincando entre edificios.

¿De quién habla? De Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos, la empresa que prometía revolucionar los análisis médicos realizando cientos de pruebas con unas cuantas gotas de sangre. La compañía llegó a valer miles de millones de dólares hasta que investigaciones periodísticas revelaron que gran parte de aquellas promesas no funcionaban como se aseguraba.

Holmes fue condenada por fraude y comenzó a cumplir una sentencia federal en 2023.

El documental arranca 34 días antes de su ingreso a prisión, cuando permite que un equipo filme su vida familiar junto a su pareja y sus hijos. Lo que empieza como retrato íntimo termina convirtiéndose en una exploración sobre verdad, manipulación, imagen pública y una pregunta bastante incómoda: ¿cuánto de lo que vemos es realmente la persona y cuánto es el personaje que quiere mostrarnos?

Ahí está probablemente la razón de su éxito.

La historia de Holmes ya había sido contada en libros, podcasts, reportajes y televisión. Pero conocer los hechos no necesariamente significa comprender al personaje.

Fielder y Oppenheim encontraron todavía algo que explorar.

Oppenheim, además, dirigió PRIMETIME (Primetime), otra película interesada en esa zona borrosa donde realidad, medios y espectáculo empiezan a mezclarse.

Pero el dato más sabroso está en el público: más del 70% de quienes compraron boleto fueron menores de 35 años.

Es decir, buena parte de esa generación acusada constantemente de no aguantar más de diez minutos de atención decidió pagar para sentarse casi tres horas frente a un documental.

Tal vez habría que revisar el diagnóstico.

Quizá los jóvenes no odian las películas largas.

Quizá odian aburrirse.

Y esa puede ser la verdadera lección de YOU CAN SEE EVERYTHING (You Can See Everything). No todas las películas necesitan durar tres horas —por favor, Hollywood, tampoco exageres—, pero la duración deja de importar cuando existe curiosidad, conversación y una historia que promete algo más que llenar tiempo.

El público todavía tiene paciencia.

Solo que ahora parece administrarla mejor.