CUANDO LA NOTICIA SE CONVIERTE EN SHOW

PRIMETIME, película presentada hoy sábado en el Festival de Venecia con Robert Pattinson, revisa la frontera incómoda entre periodismo, justicia, espectáculo y rating.

Hubo un tiempo en que la noticia quería informar.

Luego descubrió la iluminación dramática, la música de suspenso, el corte a comerciales y el primer plano del conductor mirando a cámara como si acabara de descubrir el pecado original.

Robert Pattinson y Chris Hansen conductor de To Catch a Predator

Y entonces la noticia se puso maquillaje.

Ese parece ser el terreno de PRIMETIME (Primetime), película presentada este sábado 5 de septiembre en el Festival de Venecia, dirigida por Lance Oppenheim y protagonizada por Robert Pattinson. La cinta está inspirada en el polémico programa televisivo TO CATCH A PREDATOR (To Catch a Predator), aquel formato de NBC en el que cámaras ocultas, periodistas, policías y presuntos depredadores sexuales se mezclaban en una fórmula explosiva: investigación, trampa, justicia pública y televisión de alto impacto.

Robert Pattinson y Lance Oppenheim (Director) hoy sábado en Venecia

La película marca el debut de Oppenheim en la ficción narrativa, después de una trayectoria en el documental, y coloca a Pattinson en un papel inspirado en Chris Hansen, el conductor que se volvió rostro de aquel fenómeno televisivo. Hansen no participó en la producción y ha criticado el proyecto, lo que añade otra capa al asunto: incluso cuando el cine intenta revisar la televisión, la televisión revisada también reclama su versión de los hechos.

Pero lo interesante no es solo el caso concreto. Lo interesante es la pregunta que queda flotando sobre la pantalla:

¿En qué momento informar dejó de ser suficiente y empezó a convertirse en espectáculo?

Ahí PRIMETIME (Primetime) dialoga, aunque desde otro terreno, con SEPTEMBER 5 (September 5), la película de Tim Fehlbaum sobre la cobertura televisiva del ataque terrorista contra la delegación israelí en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Aquella cinta se centra en el equipo de ABC Sports, que de pronto pasó de narrar competencias olímpicas a transmitir en vivo una tragedia internacional.

La relación entre ambas es muy sugerente. SEPTIEMBRE 5 (September 5) mira el origen de una era: la noticia en vivo como acontecimiento global. PRIMETIME (Primetime) parece mirar una consecuencia posterior: la noticia convertida en formato, en marca, en tensión narrativa, en personaje televisivo y en producto de consumo.

Una muestra el momento en que la cámara llega a una tragedia.

La otra, el momento en que la cámara parece empezar a construir el escenario de la confrontación.

Y ahí la cosa se pone incómoda.

Porque el periodismo necesita mirar. Necesita investigar. Necesita revelar. Pero la televisión, cuando descubre que el público no solo quiere saber sino también sentir adrenalina, puede cruzar una línea delicada. La noticia deja de ser únicamente información y empieza a organizarse como relato: presentación del sospechoso, tensión, confrontación, caída y cierre moral. Casi como si la realidad pidiera estructura de película policiaca.

El problema es que la realidad no siempre obedece al guion.

Chris Hansen

En el caso de TO CATCH A PREDATOR (To Catch a Predator), el programa se volvió un fenómeno cultural en Estados Unidos, pero también fue cuestionado por sus métodos, por la colaboración entre medios y fuerzas policiales, y por el riesgo de convertir la exposición pública en castigo televisado. PRIMETIME (Primetime) toma inspiración también de un caso trágico de 2006, cuando Bill Conradt, fiscal asistente en Texas, murió por suicidio durante una operación vinculada al programa.

Por eso la película no parece tratar solo de un conductor famoso ni de una serie polémica. Trata de una pregunta que sigue viva:

¿Qué pasa cuando la televisión se coloca entre la justicia y el espectáculo?

¿Qué ocurre cuando una cámara no solo registra una escena, sino que ayuda a convertirla en evento?…

Robert Pattinson, que en los últimos años ha construido una carrera bastante más inquieta de lo que muchos imaginaban en tiempos de vampiros crepusculares, parece encontrar aquí un papel hecho para la ambigüedad. No interpreta simplemente a un héroe ni a un villano. Interpreta a una figura mediática situada en esa zona gris donde la denuncia, el ego, la fama, la utilidad pública y el rating pueden sentarse en la misma mesa.

Y quizá por eso este tema resulta tan atractivo. Porque el cine no solo sirve para contar historias inventadas; también sirve para revisar cómo hemos contado la realidad. Nos permite mirar el aparato detrás de la imagen: la cámara, el productor, el conductor, el editor, la audiencia, el rating y esa pregunta que rara vez aparece en pantalla: ¿Quién se beneficia de que esto se vea así?

En SEPTIEMBRE 5 (September 5), la televisión enfrenta una tragedia que ocurre frente a sus cámaras.

En PRIMETIME (Primetime), la televisión parece haber aprendido a convertir la confrontación en fórmula.

Entre una y otra hay décadas de evolución mediática, pero también una misma inquietud: cuando la realidad entra a cuadro, ¿la estamos mirando… o la estamos produciendo?

Tal vez por eso estas películas incomodan. Porque no solo hablan de la televisión. Hablan de nosotros, los espectadores. De nuestra curiosidad. De nuestro morbo. De esa parte nuestra que dice “¡Qué horror!”… pero no cambia de canal.

Y ahí está el verdadero golpe.

Cuando la noticia se convierte en show, siempre hay alguien sentado enfrente, viéndola.

Por el equipo editorial de Cinesaurio