LA BATALLA QUE COMENZÓ MIRANDO AL CIELO

Antes de dispararse el primer tiro, hubo que librar una batalla contra la incertidumbre.

Por Andrés Bermea

Desde el comienzo, PRESSURE: ‘EL DÍA D BAJO PRESIÓN’ hace una afirmación que llama la atención: ésta es una historia real. No dice solamente “basada” o “inspirada” en hechos verdaderos. Y, en lo esencial, tiene razón.

James Stagg existió. Fue el meteorólogo encargado de asesorar al general Dwight D. Eisenhower ante una de las decisiones militares más trascendentes de la Segunda Guerra Mundial. La película comprime tiempos y dramatiza algunas relaciones y enfrentamientos, pero el dilema fundamental que presenta ocurrió realmente.

Para entender la magnitud de esa decisión hay que situarnos en junio de 1944. Francia llevaba cuatro años bajo la ocupación de la Alemania nazi y los Aliados -principalmente Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, acompañados por fuerzas de la Francia Libre y de otros países aliados- necesitaban abrir un gran frente occidental: cruzar el Canal de la Mancha, desembarcar un enorme ejército en Normandía, establecer una cabeza de playa y comenzar desde ahí la liberación de Francia y el avance hacia Alemania.

La Operación Overlord no podía ser simplemente un ataque más. Había miles de soldados preparados, barcos, aviones, armamento y meses de planificación detrás de ella. Pero todo dependía de algo que ningún general podía controlar: encontrar el momento adecuado para atacar. Una decisión equivocada podía convertir aquella gigantesca operación en una catástrofe.

Y EL DÍA D BAJO PRESIÓN tiene la inteligencia de colocarnos no tanto entre quienes van a combatir, sino junto al hombre que deberá decidir cuándo enviarlos.

Brendan Fraser es un magnífico Eisenhower

Pensemos por un momento como Eisenhower.

¿Cuál es la situación que enfrento? Tengo preparada una operación militar de dimensiones nunca vistas que depende de que fuerzas terrestres, navales y aéreas actúen prácticamente al mismo tiempo. ¿Quiénes son mis enemigos? El ejército alemán, desde luego, pero también el secreto que puede descubrirse, el tiempo que se agota, las opiniones contradictorias y algo contra lo que ningún general puede disparar: el clima.

¿Qué debo considerar? El viento, el oleaje, la visibilidad, las nubes, las mareas. Un mar demasiado bravo puede convertir las lanchas de desembarco en trampas; las nubes pueden impedir el apoyo aéreo; el viento puede dispersar a los paracaidistas y una mala combinación de condiciones puede desarticular una operación cuidadosamente planeada durante meses. Una invasión anfibia obliga a coordinar aire, tierra y mar, cada uno con necesidades meteorológicas diferentes.

¿Cuáles son mis recursos? Barcos, aviones, armas, inteligencia, soldados entrenados y una gigantesca estructura militar. Pero para decidir cuándo poner todo eso en movimiento necesito también algo aparentemente mucho más modesto: un pronóstico del tiempo.

En 1944 no existen satélites, modelos computacionales ni el Weather Channel, ni la capacidad tecnológica actual para observar de manera instantánea lo que ocurre sobre todo el Atlántico. Los meteorólogos trabajan con información limitada, frecuentemente vieja y, para complicar todavía más las cosas, no todos interpretan esos datos de la misma manera.

Andrew Scott como el «Capitán James Stagg» Una película de Focus Features. Créditos: Alex Bailey/Focus Features/StudioCanal © 2026 All Rights Reserved.

Ahí comienza verdaderamente EL DÍA D BAJO PRESIÓN.

James Stagg, interpretado espléndidamente por Andrew Scott, debe transformar ciencia e información imperfecta en una recomendación que puede afectar la vida de miles de hombres. Frente a él, Eisenhower -un Brendan Fraser (¡Insuperable!! Le anticipo nominación al Óscar) contenido, humano y cargado de responsabilidad- debe decidir a quién escuchar.

Y nosotros quedamos atrapados exactamente ahí.

¿Quién tiene razón? ¿Qué tan confiable puede ser una predicción meteorológica bajo esas condiciones? ¿Es más peligroso avanzar o esperar? ¿Cuánto puede retrasarse una operación de semejante magnitud sin perder la sorpresa? ¿Y cómo se toma finalmente una decisión cuando ninguna alternativa garantiza el éxito?

Ésa es la gran virtud de la película: conocemos históricamente el Día D, pero PRESSURE: EL DÍA D BAJO PRESIÓN consigue hacernos sentir que todavía no ha sucedido.

Y ahí encontramos también su verdadero tema.

PRESSURE no trata realmente sobre meteorología. Trata sobre tomar decisiones cuando no existe certeza.

El director Anthony Maras ha explicado que le interesaba precisamente ese conflicto: cómo un líder reconoce aquello que no sabe, determina en quién confiar y escucha incluso a quien está diciéndole exactamente lo que no desea escuchar.

Por eso resulta fascinante descubrir que una de las operaciones militares más enormes de la historia no dependió únicamente de generales, soldados, barcos y aviones.

También dependió de hombres mirando mapas, interpretando nubes y tratando de responder una pregunta aparentemente sencilla:

¿Qué va a hacer el cielo?

Y mientras ellos intentan averiguarlo, la película consigue algo admirable: que nosotros también miremos hacia arriba esperando la respuesta.

I a D: Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Chris Messina y Damian Lewis Getty/Chad Griffith/Cortesía/Getty/Clint Spaulding

PRESSURE: ‘EL DÍA D BAJO PRESIÓN’ me mantuvo todo el tiempo interesado, muy entretenido, disfrutando de excelentes actuaciones de todo el reparto; una magnífica narrativa del Director Anthony Maras; así como de una cinematografía ejemplar, una edición que le da gran ritmo y una música que nos sumerge en la trama.  ¡La recomiendo!

FUENTES: Me apoyé en el ChatGPT para las consultas de las Fuentes históricas: National WWII Museum; Royal Meteorological Society; Associated Press.





¡LA MAMÁ DE MARILYN MONROE NACIÓ EN MÉXICO!…

Y LE DIO EL APELLIDO A UNA LEYENDA

Por Andrés Bermea y Mr. Chips

Gladys Pearl Monroe la mamá de Marilyn Monroe

¿Sabías que… una parte esencial del nombre más famoso de Hollywood comenzó en Coahuila?

Deja te cuento que la madre de Marilyn Monroe se llamaba Gladys Pearl Monroe, conocida después como Gladys Baker. Nació el 27 de mayo de 1902 en Piedras Negras, Coahuila, ciudad que entonces se llamaba Porfirio Díaz. ¡Sí! Aquí en México. Te paso este dato:… Sus padres eran estadounidenses pero residieron temporalmente en México porque su padre trabajaba pintando vagones para el ferrocarril. Poco después, la familia se mudó a California.

Pero, checa esto: Gladys terminó trabajando como cortadora de negativos cinematográficos. Es decir: antes de que su hija se convirtiera en una de las mujeres más fotografiadas del planeta, su madre ya vivía rodeada de rollos de película. Hollywood, por lo visto, había empezado a acercarse a la familia sin avisar.

El 1 de junio de 1926 nació su hija Norma Jeane, es decir, que acabaría de cumplir 100 años hace unos días… Sin embargo, Gladys padeció graves problemas de salud mental y fue internada cuando la niña tenía ocho años. Norma Jeane pasó entonces por hogares sustitutos, separaciones y una infancia profundamente inestable. Años después, Marilyn hablaría del abandono y de su deseo de pertenecer a una familia; resulta difícil no relacionar esa necesidad afectiva con aquellos primeros años, aunque reducir toda su compleja vida a una sola causa sería injusto.

Pero aquí aparece el giro digno de guion.

Cuando Norma Jeane buscaba un nombre artístico, el ejecutivo Ben Lyon propuso Marilyn, inspirado en la actriz teatral Marilyn Miller. Para el apellido eligieron Monroe, el apellido de soltera de su madre. Así que Gladys, la mujer nacida en Piedras Negras, terminó aportando la mitad del nombre que Hollywood convertiría en leyenda.

Madre e hija mantuvieron una relación difícil y distante, aunque Marilyn contribuyó económicamente a su manutención.

Y mira, este dato es insólito, Gladys sobrevivió a su hija ¡más de veinte años!: salió del hospital en 1967, vivió una temporada con su hija Berniece y murió en Gainesville, Florida, en 1984, a los 81 años.

Marilyn Monroe no nació en México. Pero su apellido artístico sí llevaba una inesperada conexión coahuilense, y varias veces visitó el país.

La bella María Félix acompaña a Marilyn en una de sus visitas al país

Hollywood puso las luces, el vestido blanco y el glamour. Piedras Negras aportó el “Monroe”

Marilyn falleció justo un 5 de agosto, como hoy, pero en 1962… Hace exactamente sesenta y cuatro años…

Con información disponible en la web.

Fuentes: BIOGRAPHY | HISTORY DEFINED |WIKIPEDIA  



SPIDER-MAN, LOS SPOILERS Y EL SAGRADO DERECHO A SORPRENDERSE

Por el equipo editorial de Cinesaurio

«Spiderman: Un Nuevo Día«, acaba de lograr una hazaña arácnida: abrir con más de 932 millones de dólares a nivel mundial y unos 360 millones en Estados Unidos y Canadá, colocándose entre los estrenos más grandes de la historia reciente. Según reportes publicados esta semana, la película incluso superó el arranque doméstico de Avengers: Endgame, lo que confirma que, si existe fatiga de superhéroes, a Spider-Man todavía no le llegó el memorándum.

Pero con cada gran estreno llega también un villano silencioso, sin capa, sin máscara y sin necesidad de efectos digitales: el Spoiler.

La pelea se registró en un cine en la India. Foto: X/@globovision

Un incidente ocurrido durante una función de Spider-Man: Un nuevo día, cinta protagonizada por Tom Holland, Zendaya, Sadie Sink y Jacob Batalon, acaparó la atención de los usuarios en redes sociales.

Y para muestra, basta recordar un caso muy mexicano. Durante el furor de Spider-Man: No Way Home, medios nacionales reportaron una pelea en un cine de Ciudad Juárez luego de que algunos asistentes que salían de la función comenzaron a revelar detalles importantes de la trama frente a personas que todavía esperaban entrar. La cosa terminó a golpes y el video se volvió viral.

No, desde luego, no estamos recomendando convertir el lobby del cine en función de lucha libre. Pero la anécdota sí revela algo muy serio envuelto en telaraña: para muchos espectadores, el derecho a sorprenderse sigue siendo sagrado.

Un spoiler no es solamente “contar qué pasa”. Es quitarle al otro el momento exacto en que la historia debía pegarle en la butaca. Es abrirle el regalo antes de Navidad y luego decirle: “te ahorré la molestia”. Es salir del cine convertido en villano de bajo presupuesto.

Por eso, con Brand New Day llenando salas y conversaciones, vale recordar una regla elemental de cortesía cinéfila: si ya la viste, comenta, celebra, presume tu boleto, califica las palomitas, discute los efectos, la música o el traje nuevo… pero no sueltes la trama frente a quien todavía no entra a la función.

Ten presente: un gran poder conlleva una gran responsabilidad.



ROBIN HOOD: EL LADRÓN QUE EL CINE NUNCA DEJA JUBILARSE

Una investigación de Andrés Bermea y el equipo editorial de Cinesaurio

Hollywood vuelve a demostrar que no le gusta tirar nada a la basura. Si algo funcionó antes, se desempolva, se maquilla, se oscurece, se rejuvenece o se convierte en “nueva visión”.

Y entonces aparece LA MUERTE DE ROBIN HOOD (The Death of Robin Hood), producción de A24 protagonizada por Hugh Jackman, Jodie Comer y Bill Skarsgård. La película, dirigida y escrita por Michael Sarnoski, se estrena en los cines de México este jueves 6 de agosto, y plantea una pregunta muy CINESAURIO: ¿Otra vez Robin Hood?…

Porque, aceptémoslo, al famoso ladrón del bosque de Sherwood le han dado más oportunidades que a muchos actores de reparto. Lo hemos visto noble, aventurero, romántico, caricaturesco, paródico, musculoso, sombrío, moderno, medieval y hasta convertido en zorro animado. Entonces, ¿para qué otra versión? ¿Falta de creatividad? ¿Apuesta segura? ¿O todavía queda algo nuevo que decir sobre el hombre que robaba a los ricos para dar a los pobres?

La diferencia de LA MUERTE DE ROBIN HOOD está precisamente en que no parece interesada en el Robin Hood de la postal heroica. Sarnoski se aleja del arquero luminoso y presenta a un hombre envejecido, herido, culpable y perseguido por su propio pasado. El director ha explicado que le interesaba explorar la balada antigua sobre la muerte de Robin Hood: la idea de que una figura casi inmortal del folclor pudiera tener un final sencillo, humano y silencioso.

Este Robin no es tanto “el príncipe de los ladrones” como un bandido que empieza a preguntarse cuánto daño dejó detrás. Variety describe la propuesta como una versión más cercana a Unforgiven o Valhalla Rising que a los alegres hombres en mallas de tantas películas anteriores. Según Sarnoski, el punto era imaginar cómo habría sido realmente la vida de un bandido medieval: brutal, sucia, violenta y nada glamorosa. (Variety Australia)

Ahí está su posible aportación: no reciclar el mito para volver a vender la misma aventura, sino para desmontarla. La película pregunta qué queda del héroe cuando se apaga la leyenda. Qué pasa cuando el arco pesa, las heridas no cierran y la fama ya no alcanza para justificar la violencia. En ese sentido, LA MUERTE DE ROBIN HOOD no quiere ser el inicio de una franquicia, sino casi lo contrario: el epílogo de una figura que el cine ha tratado de mantener joven durante más de cien años.

Y vaya que Robin Hood tiene historial en pantalla. Douglas Fairbanks lo interpretó en el cine mudo en 1922. Errol Flynn lo volvió definitivo en LAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD (The Adventures of Robin Hood en 1938), con capa, espada y sonrisa de comercial de pasta dental. Disney lo convirtió en un zorro irresistible en 1973, con la voz original de Brian Bedford (¡Magnífica la adaptación al español!). Sean Connery lo mostró maduro y melancólico en ROBIN Y MARIAN en 1976.

Kevin Costner lo volvió superproducción noventera en Robin Hood: EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES (Robin Hood: Prince of Thieves en 1991). Cary Elwes lo parodió con elegancia en LAS LOCAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD (Robin Hood: Men in Tights en 1993). Russell Crowe lo hizo más guerrero en 2010, y Taron Egerton intentó relanzarlo con energía juvenil en 2018.

La trivia sabrosa: Errol Flynn, quizá el Robin Hood más icónico del cine clásico, solo interpretó al personaje una vez. Una sola película bastó para fijar durante décadas la imagen del héroe aventurero, elegante y burlón. Eso sí que es puntería.

También es curioso que Sarnoski haya reconocido la sombra de la versión animada de Disney de 1973, aquella del zorro encantador que dejó a generaciones preguntándose por qué un dibujo podía tener tanto carisma. Pero su reacción fue casi la opuesta: “eso no era una muerte tranquila”, pensó al leer la balada antigua. Y de ahí nació esta versión áspera, crepuscular y nada bailarina. (Rotten Tomatoes Editorial)

Así que sí: Hollywood vuelve a Robin Hood porque el nombre ya viene con flecha, bosque, villano y reconocimiento mundial. Pero esta vez la pregunta no es si Robin podrá derrotar al Sheriff de Nottingham. La pregunta es más incómoda: ¿Puede un héroe sobrevivir a su propia leyenda?

Tal vez por eso el personaje sigue regresando. No porque Hollywood no tenga ideas -aunque a veces hace méritos para que sospechemos-, sino porque los mitos funcionan como espejos. Cada época inventa el Robin Hood que necesita. Hubo uno para la aventura clásica, otro para la caricatura, otro para la épica, otro para la parodia y ahora uno para tiempos y públicos más escépticos: un Robin cansado, culpable, humano.

El ladrón de Sherwood todavía roba. Pero esta vez no viene por monedas.

Viene por una última oportunidad de redención.

El origen real de Robin Hood es más legendario que biográfico: no hay prueba concluyente de que haya existido un solo Robin Hood histórico al que luego “le hicieron” una balada. Lo que sí sabemos es que el nombre y las historias ya circulaban en la Inglaterra medieval: una de las referencias literarias más antiguas aparece en Piers Plowman, de finales del siglo XIV, y las primeras baladas conservadas son de los siglos XIV y XV, donde Robin aparece como un forajido/yeoman violento (campesino libre o pequeño propietario), asociado con el bosque, sus hombres y el Sheriff de Nottingham, no todavía como el noble romántico que “robaba a los ricos para dar a los pobres”. (Cambridge University Press)

Tampoco hay un autor identificado. Robin Hood nace de tradición oral, baladas populares y recreaciones sucesivas. Con el tiempo se le fueron agregando capas: Lady Marian, el tono caballeresco, la lealtad al rey Ricardo Corazón de León y el ideal de justicia social se consolidaron mucho después, especialmente a partir de versiones literarias y teatrales posteriores. En resumen: probablemente no hubo “el verdadero Robin Hood”, sino varios posibles ecos de forajidos medievales convertidos por el pueblo en mito. Y como suele pasar con los buenos mitos, cada época le puso su propia flecha.



DWAYNE JOHNSON: LA ROCA QUE VALE ORO PURO

De escorpión digital a semidiós de Disney, pasando por récord Guinness, lucha libre y taquillazos: ¿Qué tanto sabes de Dwayne Johnson?

Por Andrés Bermea y el equipo editorial de Cinesaurio

Dwayne Johnson anda muy activo este 2026. Actualmente se le ve como Maui en la versión “Live action” de MOANA, donde repite -ahora en carne, músculo, tatuajes y peluca- al semidiós que ya había interpretado con la voz en la cinta animada de 2016 y en MOANA 2. La nueva versión de Disney llegó a los cines el 10 de julio de 2026.

Y para cerrar el año, Johnson volverá a ponerse en modo videojuego salvaje con JUMANJI: EN EL MUNDO REAL (Jumanji: Open World), nueva entrega de la franquicia junto a Kevin Hart, Jack Black y Karen Gillan, programada para estrenarse el 25 de diciembre de 2026. Según reportes recientes, esta película cerraría la trilogía iniciada con JUMANJI: EN LA SELVA (Jumanji: Welcome to the Jungle).

Pero antes de convertirse en héroe familiar, estrella de acción, productor todoterreno y señor capaz de levantar media selva con una ceja, Johnson tuvo un inicio cinematográfico bastante curioso.

Pregunta para cinéfilos: ¿Recuerdas cuál fue su primera aparición en cine?

La respuesta es LA MOMIA REGRESA (The Mummy Returns, 2001), donde interpretó al Rey Escorpión. Eso sí: no era precisamente un papel de mucho diálogo. Su presencia humana era breve y la parte final del personaje quedó convertida en una criatura digital que, con los años, se volvió famosa… aunque no siempre por las mejores razones.

Y aquí viene otra trivia: ¿Qué récord Guinness consiguió después?

Guinness World Records registra que Johnson obtuvo el récord al salario más alto para un primer papel protagónico: 5.5 millones de dólares por EL REY ESCORPIÓN (The Scorpion King en 2002), derivada justamente de su aparición en La momia regresa.

¿Sabes por qué le dicen “The Rock”?

Cuando Dwayne Johnson era Rocky Maivia

El apodo nació en la lucha libre. Cuando llegó a la WWF, hoy WWE, debutó como Rocky Maivia, una combinación del nombre de su padre, el luchador Rocky Johnson, y el apellido de su abuelo materno, Peter Maivia. Pero ese personaje inicial no terminó de conectar con el público. Después, al reinventarse como luchador más arrogante, carismático y provocador, adoptó el nombre de The Rock. El propio Johnson ha contado que Pat Patterson, figura clave de la lucha libre y una especie de mentor para él, le sugirió acortar la identidad a “The Rock”.

¿Y qué personaje ha interpretado más veces en cine?…

Probablemente Luke Hobbs, de la saga RÁPIDO & FURIOSO (Fast & Furious): apareció en Fast Five, Fast & Furious 6, Furious 7, The Fate of the Furious, Hobbs & Shaw y tuvo cameo en Fast X.

Así que hoy, viendo a Maui cantar, presumir tatuajes y prepararse para regresar a JUMANJI en plena Navidad, vale recordar algo: Dwayne Johnson no llegó al cine caminando. Llegó como escorpión, sobrevivió al CGI, cambió el ring por la pantalla grande… y terminó convertido en una franquicia humana.

Tiene una figura de cera que se asemeja a él en el museo Madame Tussauds; y desde 2016, todas las películas en las que Johnson ha actuado han sido producidas por Seven Bucks Productions, que es su propia compañía.

JUMANJI se estrena el 25 de diciembre

Pregunta final para nuestros lectores:

¿Cuál es tu película favorita de Dwayne Johnson… o hay alguna que te da pena admitir que sí disfrutaste?



¿Otra vez Spider-Man? Sí… pero ahora empieza un nuevo día

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Ya se descolgó por los cines Spider-Man: Un nuevo día (Spider-Man: Brand New Day), cuarta película en solitario de Tom Holland como el Hombre Araña dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. Y la pregunta se impone sola: ¿De verdad necesitábamos otra película de Spider-Man?

La respuesta corta: Hollywood, seguro que sí. La taquilla también. Pero quizá el personaje todavía tiene algo más que ofrecer.

Spider-Man es una de las franquicias más rentables y resistentes del cine moderno. Ha pasado por Tobey Maguire, Andrew Garfield, Tom Holland, series animadas, multiversos, videojuegos, memes y hasta crisis existenciales con telaraña incluida. Pero su atractivo sigue siendo el mismo: Peter Parker no es un dios, ni un millonario, ni un guerrero intergaláctico. Es un muchacho con problemas, culpa, cansancio, amor, renta emocional vencida… y para colmo tiene que salvar Nueva York… ¡Uf!

Según reportes recientes, Brand New Day llega con un despliegue enorme y con Tom Holland nuevamente acompañado por Zendaya, Jacob Batalon, Mark Ruffalo y Jon Bernthal, bajo la dirección de Destin Daniel Cretton. En España incluso logró el mejor día de estreno registrado en ese mercado, con 3.2 millones de euros en su primera jornada.

¿Es Holland el mejor Spider-Man? Tal vez no hace falta coronarlo. Tobey tuvo el drama clásico, Andrew la melancolía romántica, pero Holland entiende muy bien al Peter vulnerable, torpe, joven y emocionalmente golpeado. Su Spider-Man parece cargar mochila, trauma y tarea pendiente.

Zendaya, por su parte, no interpreta a la Mary Jane tradicional. Su MJ es más seca, irónica, menos “chica ideal” y más persona real: desconfiada, inteligente, difícil de impresionar. Eso le da al romance otra textura.

Así que sí: otra película de Spider-Man. Pero mientras Peter Parker siga intentando levantarse después de cada caída, quizá todavía hay telaraña para rato.



CÓMO PREPARAR UNA PELÍCULA PALOMERA

IMPACTO MORTAL: cuando ‘Aeropuerto‘ se encontró con ‘Tiburón‘ en medio del Pacífico

Por Andrés Bermea y el equipo editorial de CINESAURIO

Para preparar una buena película palomera no se necesita inventar nuevamente el cine. Basta tomar algunos ingredientes que hayan demostrado su eficacia, mezclarlos con entusiasmo y servirlos muy calientes antes de que el público tenga tiempo de cuestionar demasiado la receta.

Comience con un avión comercial que viaja de Los Ángeles a Shanghái. Coloque en su interior a un grupo variado de pasajeros: familias con problemas, jóvenes enamorados, deportistas, un niño vulnerable, un piloto atormentado, una tripulación dispuesta al sacrificio y, por supuesto, el imprescindible personaje odioso que, a los pocos minutos, consigue que varios espectadores consideren seriamente convertirse en sus asesinos. Añada una emergencia en pleno vuelo, agite violentamente y deje caer todo en aguas infestadas de tiburones. Ésa es la fórmula básica de IMPACTO MORTAL (Deep Water), dirigida por Renny Harlin y protagonizada por Aaron Eckhart, Ben Kingsley y un numeroso reparto del que, podemos anticiparlo, no todos llegarán muy enteros a los créditos finales.

La película es una sabrosa ensalada de clásicos del cine de desastres. Lleva una generosa porción de Aeropuerto, algunas cucharadas de La aventura del Poseidón, abundante salsa de Tiburón y un toque de esas producciones en las que cada personaje parece caminar por la historia con una fecha de caducidad pegada en la frente. Renny Harlin, quien ya había nadado entre depredadores marinos en Deep Blue Sea, conoce perfectamente esta cocina: sabe cuándo aumentar la tensión, cuándo lanzar otro problema sobre los sobrevivientes y cuándo dejar que los tiburones hagan el trabajo sucio. La crítica también ha reconocido esa mezcla deliberada de desastre aéreo, supervivencia y terror marino.

La primera parte cumple con uno de los mandamientos del género: demostrar que viajar en avión puede convertirse rápidamente en una pésima idea. La secuencia del accidente es aparatosa, larga y eficaz. Cuando creemos que los personajes ya han sobrevivido a lo peor, la película les informa -y a nosotros con ellos- que apenas terminó la entrada y comienza el plato fuerte.

Porque caer al océano no basta. Hay que añadir balsas insuficientes, restos del avión que se hunden, heridas oportunamente sangrantes y tiburones (que desde luego ya vieron la de Spielberg) que parecen haber recibido el manifiesto de pasajeros con anticipación. Los escualos no aparecen a cada momento; Harlin los administra con cierta prudencia y deja que la imaginación del público haga parte del trabajo. Cuando atacan, lo hacen con la eficiencia de quien sabe que la función no puede durar toda la noche.

Los personajes responden a tipos fácilmente reconocibles y no siempre requieren demasiada profundidad. En esta clase de películas basta con que sepamos rápidamente a quién queremos salvar, quién nos cae bien y quién podría ser utilizado como carnada sin provocar demasiadas protestas. Aaron Eckhart aporta la seriedad necesaria para impedir que todo se convierta en una parodia; Ben Kingsley presta categoría y autoridad, y Angus Sampson se encarga de condimentar la historia con uno de esos sujetos que ignoran las reglas, causan problemas y logran que hasta los tiburones parezcan defensores del orden público.

¿Es todo completamente lógico y verosímil? Naturalmente que no. Examinar una película como ésta con lupa científica sería como reclamar que las palomitas no constituyen una alimentación equilibrada. IMPACTO MORTAL no pretende ofrecernos alta cocina cinematográfica, sino una función abundante en accidentes, sobresaltos, sacrificios, héroes improvisados y criaturas con demasiados dientes.

¡Y cumple!

Es una película palomera en el mejor sentido de la expresión: conoce los ingredientes, respeta la receta y los sirve con ritmo, espectáculo y suficiente buen humor. Tal vez mañana no recordemos todos los nombres de los pasajeros, pero durante casi dos horas desearemos saber quién sobrevivirá, quién será el siguiente y si, después de semejante experiencia, alguna aerolínea se atreverá a ofrecerles un vuelo de cortesía.

Recomendación final: Aférrate a la butaca… y no olvides llevar tu repelente para tiburones.

El enfoque reconoce que la película está hecha con materiales conocidos, pero convierte ese reciclaje en parte de la diversión.

CUANDO JIM CARREY SE PUSO LA MÁSCARA

Por el equipo editorial de Cinesaurio

El 29 de julio de 1994 se estrenó en Estados Unidos The Mask, conocida en México como LA MÁSCARA, una comedia fantástica dirigida por Chuck Russell que convirtió a Jim Carrey en una fuerza imparable de la cultura pop de los noventa.

La película contaba la historia de Stanley Ipkiss, un tímido empleado bancario que, al colocarse una misteriosa máscara, se transformaba en un torbellino verde de energía, locura, caricatura viviente y frases inolvidables.

Con un presupuesto reportado de 23 millones de dólares, La máscara terminó recaudando más de 351 millones a nivel mundial, una cifra enorme para una comedia de ese tipo.

Su impacto fue inmediato: consolidó el año dorado de Jim Carrey -que en 1994 también estrenó ACE VENTURA: UN DETECTIVE DIFERENTE (Ace Ventura: Pet Detective) y UNA PAREJA DE IDIOTAS (Dumb and Dumber)- y presentó al mundo a Cameron Diaz, quien debutó en el cine como Tina Carlyle. The Guardian recordó recientemente que La máscara ayudó a lanzar al estrellato tanto a Carrey como a Diaz, y que sus efectos, realizados con apoyo de Industrial Light & Magic, fueron nominados al Óscar.

Trivia curiosa: la película originalmente iba a ser mucho más oscura, cercana al terror del cómic de Dark Horse. Pero Chuck Russell convenció al estudio de convertirla en una comedia desatada. Tristemente, Chuck Russell falleció justo hace una semana el miércoles 22 de julio a los 74.

Otra joya: los enormes dientes de La Máscara estaban pensados para usarse solo en escenas sin diálogo, pero Jim Carrey aprendió a hablar con ellos puestos y los convirtió en parte esencial del personaje.

Treinta y dos años después, Stanley Ipkiss sigue siendo tímido… pero su alter ego todavía grita, baila y hace que el mundo diga: “¡Ssssmokin’!”.



HOY, BUGS BUNNY CUMPLE 86… Y ELMER SIGUE SIN ATRAPARLO

El 27 de julio de 1940 se estrenó en Estados Unidos el cortometraje animado A Wild Hare, conocido en español como La liebre salvaje. Dirigido por Tex Avery para Warner Bros., aquel corto marcó la primera aparición oficial de Bugs Bunny con muchos de los rasgos que lo volverían inmortal: astuto, descarado, dueño absoluto de la situación y siempre un paso adelante de Elmer Gruñón;  y, por supuesto, la pregunta que se convertiría en una de las frases más famosas de la animación: “What’s up, Doc?” o en español: “¿Qué hay de nuevo, viejo?

Mel Blanc

En inglés, la voz original fue la del legendario Mel Blanc, quien dio vida a Bugs durante décadas. En el doblaje al español latino, el dato requiere precisión: en las primeras etapas de los cortos clásicos, una de las voces más importantes -y considerada entre las primeras en darle personalidad al personaje en nuestra región- fue la del mexicano Jorge Arvizu, “El Tata”. Después vendrían otras voces muy recordadas, entre ellas Juan José Hurtado, quien ayudó a popularizar la frase “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, ya instalada en la memoria de varias generaciones.

El impacto de Bugs Bunny en la cultura mundial es enorme. No fue solo un personaje de caricatura: se convirtió en símbolo de astucia, irreverencia y supervivencia cómica. No gana por fuerza, sino por ingenio; gana porque piensa más rápido, habla mejor y jamás pierde la calma. Es el pícaro perfecto: un conejo que puede enfrentarse a cazadores, monstruos, óperas, deportistas, científicos locos o reyes medievales… siempre con una sonrisa de medio lado.

Y claro, está la zanahoria.

Comentamos recientemente en CINESAURIO en La curiosa historia de Bugs Bunny y la zanahoria, ese gesto de mascar una zanahoria no nació por casualidad. Tiene un parentesco con una escena de It Happened One Night (Sucedió una noche, 1934), donde Clark Gable mastica una zanahoria mientras conversa con Claudette Colbert. Bugs heredó el gesto, lo volvió suyo y convirtió una simple verdura en parte de su identidad visual, y eso que las zanahorias no son el platillo predilecto de liebres o conejos.

Trivia curiosa: A Wild Hare fue nominada al Óscar como mejor cortometraje animado, aunque perdió frente a otro clásico: The Milky Way, de MGM.

Otra joya: antes de convertirse plenamente en Bugs Bunny, Warner había probado con varios conejos parecidos, pero fue en La liebre salvaje donde el personaje encontró su voz, su actitud y su destino.

Desde entonces, Bugs Bunny no solo pregunta “¿Qué hay de nuevo, viejo?”; también nos recuerda que, en el cine, a veces basta una entrada triunfal, una frase perfecta y una zanahoria para volverse inmortal.