ADRIANA PAZ, PORTADA DE USA TODAY

EN LA EDICIÓN 2026 DE HISPANIC HERITAGE MONTH

La actriz mexicana encabeza la edición especial con la que USA TODAY celebra el Mes de la Herencia Hispana y reconoce las historias y figuras latinas que están dejando huella en Estados Unidos.

Ciudad de México, 3 septiembre de 2026.— Adriana Paz protagoniza este año la portada de Hispanic Heritage Month 2026 de USA TODAY, edición especial anual dedicada a celebrar la cultura, las historias y las aportaciones de la comunidad latina en Estados Unidos.

Bajo el encabezado “Adriana Paz: Rising Star Brings Magic to the Big Screen”, la publicación dedica su portada y una historia a la trayectoria ascendente de la actriz mexicana, coincidiendo con el Mes de la Herencia Hispana, que se celebra en Estados Unidos del 15 de septiembre al 15 de octubre.

La elección cobra especial relevancia por el espacio que estas publicaciones de USA TODAY han dado a personalidades latinas con una importante presencia en la cultura estadounidense. Figuras como Camila Cabello, Eva Longoria y Sofía Vergara han protagonizado anteriormente especiales dedicados a la comunidad hispana; en 2026, ese lugar lo ocupa Adriana Paz, colocando a una actriz mexicana al frente de esta celebración editorial.

La portada llega además en un momento clave de su carrera. En 2024, Paz hizo historia al convertirse en la primera actriz mexicana en recibir el Premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes, reconocimiento otorgado de manera coral a las cuatro protagonistas de Emilia Pérez, de Jacques Audiard. Ese mismo año fue nombrada Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el Gobierno de Francia.

En 2026, su presencia internacional continúa creciendo: La Cazadora, de Suzanne Andrews Correa, tuvo su estreno mundial en el Festival de Sundance, mientras que Ceniza en la boca, dirigida por Diego Luna, fue presentada en el Festival de Cannes dentro de la sección Proyecciones Especiales. Ambas películas forman parte actualmente de la Competencia Oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia. A estos proyectos se suma Animals, producción dirigida, producida y protagonizada por Ben Affleck, en la que Adriana Paz forma parte del elenco principal y que se estrenará el próximo octubre en Netflix.

“Me emociona profundamente ocupar esta portada, especialmente porque forma parte de una edición que celebra nuestras historias, nuestra cultura y todo lo que la comunidad latina aporta. Mi carrera comenzó en México y me ha llevado a lugares que nunca imaginé; poder representar desde mi trabajo una pequeña parte de todo ese talento latinoamericano que existe me llena de orgullo y gratitud”, comparte Adriana Paz.

Con más de dos décadas de trayectoria, más de 30 películas, tres Premios Ariel, un Premio a Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de Morelia y una nominación al Goya, la portada de Hispanic Heritage Month 2026 de USA TODAY representa un nuevo capítulo en la carrera de Adriana Paz y en su creciente presencia ante las audiencias de Estados Unidos.



DOLLY PARTON: CONVIRTIÓ LAS LENTEJUELAS EN LUZ PROPIA

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Dolly Parton murió este martes 25 de agosto de 2026, a los 80 años, en Nashville, Tennessee. La noticia fue confirmada por su familia y representantes. Hasta el momento no se ha informado oficialmente la causa de su muerte; distintos medios señalan que en los últimos meses había enfrentado problemas de salud, pero la versión pública disponible se limita a indicar que falleció pacíficamente.

Con Dolly Parton se va mucho más que una estrella de la música country. Se va una de esas figuras rarísimas que parecían inventadas por el propio espectáculo: voz prodigiosa, pelucas imposibles, vestidos brillantes, humor afilado, inteligencia empresarial y una capacidad enorme para reírse de sí misma antes de que alguien más intentara hacerlo.

Dolly Rebecca Parton nació el 19 de enero de 1946 en Pittman Center, Tennessee, y creció en una familia pobre de las montañas Smoky.

Dolly Parton en los Premios Óscar de 2006

Reuters recuerda que fue una de doce hijos y que su origen humilde marcó profundamente su música, sus letras y su manera de relacionarse con el público. De ahí salió una artista que nunca renegó de sus raíces, pero tampoco permitió que la encerraran en ellas.

Su carrera musical fue monumental. Escribió miles de canciones, vendió más de 100 millones de discos y dejó títulos que ya forman parte de la memoria popular: “Jolene”, “Coat of Many Colors”, “9 to 5” y, por supuesto, “I Will Always Love You”, canción que ella compuso y que décadas después Whitney Houston convirtió en fenómeno mundial. Reuters la describe como autora de aproximadamente 3,000 canciones y una de las figuras más reconocibles de la cultura popular estadounidense.

Pero en CINESAURIO nos toca mirarla también desde la pantalla. Dolly debutó en cine con COMO ELIMINAR A SU JEFE (9 to 5, 1980), junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, una comedia laboral que hoy se recuerda como una pequeña bomba feminista envuelta en humor. IMDb señala que por esa película obtuvo una nominación al Óscar por la canción principal, además de premios Grammy por “Nine to Five”.

Después vinieron LA MEJOR CASITA DE PLACER (The Best Little Whorehouse in Texas, 1982), con Burt Reynolds; EL TAXISTA CARADURA (Rhinestone, 1984), con Sylvester Stallone; MAGNOLIAS DE ACERO (Steel Magnolias, 1989), junto a Sally Field, Shirley MacLaine, Olympia Dukakis, Daryl Hannah y Julia Roberts; FAMOSA POR ERROR (Straight Talk, 1992); y RUIDOS GOZOSOS (Joyful Noise, 2012), con Queen Latifah. Su filmografía nunca fue tan extensa como su discografía, pero sí dejó una presencia reconocible: Dolly no “aparecía” en pantalla; entraba como si la luz la hubiera estado esperando.

Como actriz tenía una virtud muy difícil: parecía natural incluso cuando todo en ella era deliberadamente actuado. Su imagen era grande, brillante, exagerada, casi de caricatura; pero detrás de esa superficie había una persona cálida, precisa, inteligente y dueña absoluta de su personaje público. Ella misma convirtió el exceso en marca personal. Las lentejuelas, el peinado, el maquillaje y el humor no eran disfraz: eran armadura, bandera y declaración de independencia.

Dolly Parton en el Songwriters Hall of Fame

Sus premios hablan de una carrera fuera de serie. Fue reconocida con múltiples Grammy; ingresó al Country Music Hall of Fame, al Songwriters Hall of Fame y al Rock & Roll Hall of Fame; recibió la National Medal of Arts y los Kennedy Center Honors. En 2025, la Academia de Hollywood anunció que Dolly Parton recibiría el Premio Humanitario Jean Hersholt, uno de los reconocimientos más importantes que otorga la industria cinematográfica por labores filantrópicas.

Y justamente ahí aparece otra Dolly: la filántropa. Su Imagination Library distribuyó millones de libros gratuitos a niños; también apoyó causas educativas, víctimas de desastres y proyectos de salud. AP recuerda que donó un millón de dólares a investigaciones relacionadas con la vacuna contra COVID-19, además de impulsar programas de lectura infantil y ayuda comunitaria.

Dolly Parton en el Rock & Roll Hall of Fame, 2022

Dolly Parton fue única porque nunca pidió permiso para ser varias cosas a la vez. Fue cantante country y estrella pop. Compositora sentimental y empresaria astuta. Mujer de fe y figura camp. Símbolo del sur estadounidense y celebridad global. Una artista profundamente popular que podía cantar una pena amorosa con absoluta sinceridad y, al minuto siguiente, soltar una broma sobre su propio escote.

Quizá por eso la quiso tanta gente tan distinta. Dolly no parecía hablar desde una torre de fama, sino desde una cocina iluminada, un camerino lleno de brillo o una carretera de Tennessee. Tenía esa cualidad rara de las estrellas verdaderas: era más grande que la vida, pero nunca dejó de sonar cercana.

En el cine, en la música y en la cultura popular, Dolly Parton deja algo más que canciones y películas. Deja una lección de identidad: se puede ser brillante sin volverse frío, poderoso sin perder ternura, famoso sin olvidar de dónde se viene.

Hoy se apaga una voz inmensa.

Pero Dolly Parton hizo lo que solo logran los artistas inolvidables: dejó suficiente luz como para que el escenario no se quede oscuro.



¡DON ALFREDO ERA UN FISGÓN!

Era un gran observador de la conducta humana, y qué mejor prueba que LA VENTANA INDISCRETA (Rear Window): Hitchcock sabía que todos miramos… aunque nos hagamos los muy decentes.

Por Andrés Bermea y Mr. Chips

Hoy 13 de agosto, el hombre de la redonda figura, el perfil inconfundible y la mirada de quien ya sabía dónde estaba escondido el cadáver, cumpliría 127 años. Su nombre: Alfred Hitchcock, aunque para la historia del cine bien podría ser simplemente Don Alfredo, señor del suspenso, maestro de la sospecha y gran fisgón profesional.

Fisgón, sí, pero con clase y con propósito.

Porque Hitchcock no miraba por mirar. Observaba. Estudiaba. Esperaba. Se asomaba -metafóricamente, claro- por la rendija de la conducta humana para descubrir qué hacemos cuando creemos que nadie nos ve. Y luego, con toda la elegancia británica del mundo, convertía esa curiosidad en cine.

Por eso su importancia va mucho más allá de haber dirigido películas famosas. Hitchcock no sólo hacía thrillers. Construía trampas emocionales. Nos sentaba cómodamente en la butaca, nos daba palomitas, apagaba la luz… y luego nos decía al oído: “Mira bien, porque aquí algo no está en su lugar”.

Y claro, uno miraba.

Ahí está LA VENTANA INDISCRETA (Rear Window), quizá su confesión más descarada. Un hombre inmóvil, mirando a sus vecinos desde su departamento, convierte el chisme vecinal en arte cinematográfico. Hitchcock sabía que todos tenemos un pequeño detective doméstico por dentro. Ese que oye un ruido raro y dice: “No me importa… pero voy a ver”. Ese que no se mete en vidas ajenas… Bueno,nomás tantito.

Pero su genio no estaba sólo en el tema. Estaba en la forma.

Hitchcock entendió que el suspenso no depende necesariamente del susto, sino de la espera. Si una bomba explota sin avisar, el público se sorprende. Pero si el público sabe que hay una bomba debajo de la mesa y los personajes siguen platicando como si estuvieran en café de señoras, entonces cada segundo se vuelve insoportable. Esa era su especialidad: no aventarnos el miedo encima, sino cocerlo a fuego lento.

Como buen gourmet -y él de comida sabía bastante-, Hitchcock no servía el suspenso crudo. Lo marinaba. Lo sazonaba. Lo dejaba reposar. Y cuando ya nos tenía con los nervios al punto exacto, entonces sí: cuchillito, sombra, escalera, ventana, tren, motel o pájaros desquiciados.

Su cine tiene algo muy particular: convierte lo cotidiano en amenaza. Una ducha puede volverse pesadilla.

Una carretera, persecución. Una ventana, tentación. Un motel de carretera, trampa. Un ramo de flores, sospecha. Una mujer elegante, misterio. Y si además era rubia, mejor todavía.

Porque sí: Don Alfredo tenía una fascinación muy conocida por las rubias. Pero no por cualquier rubia. Le interesaban esas mujeres impecables por fuera y enigmáticas por dentro: frías en apariencia, elegantes, controladas, pero capaces de esconder una tormenta completa detrás de una mirada.

Grace Kelly, Kim Novak, Tippi Hedren, Eva Marie Saint y hasta Ingrid Bergman… en su cine, la rubia no era adorno: era laberinto.

Y ahí vuelve a aparecer su verdadera grandeza: Hitchcock sabía que el peligro no siempre grita. A veces sonríe. A veces se peina perfecto. A veces toma té. A veces entra a cuadro como si nada, mientras la música y la cámara nos avisan que más vale no confiarse.

También fue un maestro de la cámara. Para él, la cámara no era una grabadora obediente. Era cómplice, testigo, acusadora y, muchas veces, fisgona también. Nos hacía mirar desde donde no deberíamos, saber lo que un personaje ignora, sospechar antes de tiempo o sentir culpa por estar disfrutando demasiado aquello que no tendríamos derecho a mirar.

DE ENTRE LOS MUERTOS (Vertigo)

En DE ENTRE LOS MUERTOS (Vertigo), la obsesión se vuelve abismo. En INTRIGA INTERNACIONAL (North By Northwest) y EN MANOS DEL DESTINO (The Man Who Knew Too Much) un hombre común acaba metido en una conspiración que no pidió, como quien se equivoca de fila y termina perseguido por medio mundo. En PSICOSIS (Psycho), Hitchcock cambió las reglas a media película y nos enseñó que nadie está a salvo, ni siquiera la protagonista… ni siquiera en la regadera. Sobre todo en la regadera.

Ese es otro punto clave: Hitchcock jugaba con nuestras expectativas. Cuando creíamos saber por dónde iba la película, él nos movía el tapete. Cuando esperábamos una explicación, nos daba una mirada de jugador de póker. Cuando queríamos alivio, nos apretaba un poquito más la cuerda. Y cuando ya estábamos demasiado tensos, soltaba una pizca de humor negro, como diciendo: “Tranquilos, esto también me divierte”.

Su contribución al cine mundial está ahí: en haber perfeccionado el lenguaje del suspenso moderno. El falso culpable, el objeto misterioso que todos persiguen -el famoso MacGuffin-, la información que el público sabe antes que los personajes, el crimen elegante, la tensión psicológica, el humor oscuro, la cámara subjetiva, el montaje como instrumento de ansiedad.

Todo eso sigue vivo en películas, series, thrillers políticos, historias de espionaje y hasta en relatos cotidianos donde alguien sospecha que el vecino no anda en buenos pasos.

Con PSICOSIS Inventó la alerta de Spoiler y le decía al público como ver su cine

Y aunque muchas veces se le recuerda como “el maestro del suspenso”, Hitchcock fue también un extraordinario director de espectadores. Sabía cómo respiramos frente a una escena, cuándo nos adelantamos, cuándo cerramos los ojos y cuándo, aunque nos dé vergüenza admitirlo, queremos seguir viendo más.

Por eso su cine sigue vigente.

Podrán cambiar los ritmos, las tecnologías, los efectos visuales y las plataformas. Pero seguimos siendo los mismos bichos curiosos de siempre. Seguimos mirando por ventanas reales o digitales. Seguimos sospechando. Seguimos queriendo saber qué hay detrás de la puerta cerrada, quién miente, quién esconde algo y por qué esa música se puso tan inquietante.

Hitchcock entendió que el cine entra por los ojos, pero se queda trabajando en la nuca.

Y quizá por eso nunca se ha ido del todo. Cada vez que una película nos hace mirar donde no debemos, cada vez que una cámara convierte un pasillo en amenaza, cada vez que el silencio pesa más que un grito, ahí anda Don Alfredo, redondito, elegante, haciendo gala de su humor en cada uno de sus famosos “cameos”; irónico, acomodándose la corbata y diciendo: “Yo les avisé”.

Así que hoy en CINESAURIO celebremos a Hitchcock no sólo como un director famoso, sino como uno de los grandes arquitectos del lenguaje cinematográfico.

El hombre que hizo del miedo una coreografía.
Del suspenso, una ciencia.
Del fisgoneo, una obra de arte.

Y del espectador, su cómplice favorito.



¡FELICES 51 CINEMA ATENEA!

Hubo cines que nacieron con grandes marquesinas, vestíbulos amplios y salas capaces de recibir multitudes. Y hubo otros, más discretos, casi escondidos, que encontraron su lugar dentro de edificios cargados de historia.

Uno de esos casos fue el Cine ATENEA, inaugurado en Monterrey el viernes 8 de agosto de 1975, en Zaragoza y Juan Ignacio Ramón, en pleno centro de la ciudad. Su historia no empieza realmente en 1975, sino mucho antes: en ese mismo predio estuvieron los teatros Juárez y el Independencia, el Cine Rex y luego el Olympia.

El Atenea era parte del mismo edificio.

Pero no era simplemente “otra sala del Olympia”. Tenía su propio acceso, ubicado a la izquierda, y los desplegados de prensa lo anunciaban claramente como una sala “junto al cine Olympia”.

Para entrar al Atenea había que subir a un segundo piso. Ese detalle permite pensar —con prudencia, pero con lógica arquitectónica— que pudo ocupar lo que alguna vez fue el anfiteatro del REX, o algún otro espacio superior del mismo edificio. En cualquier caso, eso le daba una personalidad propia: no era la gran sala de abajo, sino una experiencia más íntima, casi secreta, dentro de un inmueble con pasado cinematográfico.

Y su película inaugural no pudo ser más elegante: AMARCORD, la cinta franco-italiana de 1973, escrita y dirigida por Federico Fellini. La película había ganado el Óscar a la Mejor Película Extranjera, y llegaba al Atenea como carta de presentación de una sala que parecía apostar por un cine distinto, más autoral, más europeo, más de conversación después de la función.

Abrir con Fellini no era cualquier cosa. Amarcord es una película de memoria, nostalgia, humor, fantasía y personajes desbordados. Muy apropiada, curiosamente, para una sala que también parecía vivir entre recuerdos: los del viejo Rex, los del centro de Monterrey y los de una ciudad que todavía conservaba sus cines de calle.

El nombre también tenía lo suyo. Atenea, diosa griega de la sabiduría, las artes y la estrategia, hacía pareja simbólica con Olympia, nombre asociado al mundo clásico y al monte de los dioses. En una misma esquina del centro regiomontano convivían, por unos años, dos nombres de resonancia mitológica: Olympia y Atenea. Muy solemne todo… aunque afuera rugiera el tráfico y uno tuviera que encontrar estacionamiento como pudiera.

El Cine Atenea pertenece a una etapa de transición.

Para mediados de los años setenta, los grandes palacios cinematográficos del centro comenzaban a transformarse. Las enormes salas únicas empezaban a ceder espacio a formatos más pequeños, más flexibles y, en algunos casos, más especializados. La ciudad también estaba cambiando. Años después, muchas de esas construcciones desaparecerían con las obras y demoliciones vinculadas a la Macroplaza.

Por eso, el ATENEA merece recordarse no sólo como un nombre perdido en la cartelera, sino como una pequeña sala con identidad propia. Una sala de segundo piso. Una sala junto al Olympia, pero distinta. Una sala nacida en el edificio heredero del Rex. Una sala que abrió con Fellini.

No todos los cines desaparecidos fueron gigantes. Algunos dejaron huella precisamente por lo contrario: por ser pequeños, discretos, un poco escondidos… y por formar parte de esa geografía sentimental del Monterrey que iba al cine caminando por el centro.

El Atenea fue uno de ellos.

Desplegado publicado en el diario EL PORVENIR el jueves 7 de agosto de 1975

Un cine de segundo piso, con nombre de diosa griega, que abrió sus puertas con Amarcord y que hoy sobrevive en la memoria de quienes todavía pueden decir: “Yo estuve ahí”.



¡LA MAMÁ DE MARILYN MONROE NACIÓ EN MÉXICO!…

Y LE DIO EL APELLIDO A UNA LEYENDA

Por Andrés Bermea y Mr. Chips

Gladys Pearl Monroe la mamá de Marilyn Monroe

¿Sabías que… una parte esencial del nombre más famoso de Hollywood comenzó en Coahuila?

Deja te cuento que la madre de Marilyn Monroe se llamaba Gladys Pearl Monroe, conocida después como Gladys Baker. Nació el 27 de mayo de 1902 en Piedras Negras, Coahuila, ciudad que entonces se llamaba Porfirio Díaz. ¡Sí! Aquí en México. Te paso este dato:… Sus padres eran estadounidenses pero residieron temporalmente en México porque su padre trabajaba pintando vagones para el ferrocarril. Poco después, la familia se mudó a California.

Pero, checa esto: Gladys terminó trabajando como cortadora de negativos cinematográficos. Es decir: antes de que su hija se convirtiera en una de las mujeres más fotografiadas del planeta, su madre ya vivía rodeada de rollos de película. Hollywood, por lo visto, había empezado a acercarse a la familia sin avisar.

El 1 de junio de 1926 nació su hija Norma Jeane, es decir, que acabaría de cumplir 100 años hace unos días… Sin embargo, Gladys padeció graves problemas de salud mental y fue internada cuando la niña tenía ocho años. Norma Jeane pasó entonces por hogares sustitutos, separaciones y una infancia profundamente inestable. Años después, Marilyn hablaría del abandono y de su deseo de pertenecer a una familia; resulta difícil no relacionar esa necesidad afectiva con aquellos primeros años, aunque reducir toda su compleja vida a una sola causa sería injusto.

Pero aquí aparece el giro digno de guion.

Cuando Norma Jeane buscaba un nombre artístico, el ejecutivo Ben Lyon propuso Marilyn, inspirado en la actriz teatral Marilyn Miller. Para el apellido eligieron Monroe, el apellido de soltera de su madre. Así que Gladys, la mujer nacida en Piedras Negras, terminó aportando la mitad del nombre que Hollywood convertiría en leyenda.

Madre e hija mantuvieron una relación difícil y distante, aunque Marilyn contribuyó económicamente a su manutención.

Y mira, este dato es insólito, Gladys sobrevivió a su hija ¡más de veinte años!: salió del hospital en 1967, vivió una temporada con su hija Berniece y murió en Gainesville, Florida, en 1984, a los 81 años.

Marilyn Monroe no nació en México. Pero su apellido artístico sí llevaba una inesperada conexión coahuilense, y varias veces visitó el país.

La bella María Félix acompaña a Marilyn en una de sus visitas al país

Hollywood puso las luces, el vestido blanco y el glamour. Piedras Negras aportó el “Monroe”…

Marilyn falleció justo un 5 de agosto, como hoy, pero en 1962… Hace exactamente sesenta y cuatro años…

Con información disponible en la web.

Fuentes: BIOGRAPHY | HISTORY DEFINED |WIKIPEDIA  



CUANDO JIM CARREY SE PUSO LA MÁSCARA

Por el equipo editorial de Cinesaurio

El 29 de julio de 1994 se estrenó en Estados Unidos The Mask, conocida en México como LA MÁSCARA, una comedia fantástica dirigida por Chuck Russell que convirtió a Jim Carrey en una fuerza imparable de la cultura pop de los noventa.

La película contaba la historia de Stanley Ipkiss, un tímido empleado bancario que, al colocarse una misteriosa máscara, se transformaba en un torbellino verde de energía, locura, caricatura viviente y frases inolvidables.

Con un presupuesto reportado de 23 millones de dólares, La máscara terminó recaudando más de 351 millones a nivel mundial, una cifra enorme para una comedia de ese tipo.

Su impacto fue inmediato: consolidó el año dorado de Jim Carrey -que en 1994 también estrenó ACE VENTURA: UN DETECTIVE DIFERENTE (Ace Ventura: Pet Detective) y UNA PAREJA DE IDIOTAS (Dumb and Dumber)- y presentó al mundo a Cameron Diaz, quien debutó en el cine como Tina Carlyle. The Guardian recordó recientemente que La máscara ayudó a lanzar al estrellato tanto a Carrey como a Diaz, y que sus efectos, realizados con apoyo de Industrial Light & Magic, fueron nominados al Óscar.

Trivia curiosa: la película originalmente iba a ser mucho más oscura, cercana al terror del cómic de Dark Horse. Pero Chuck Russell convenció al estudio de convertirla en una comedia desatada. Tristemente, Chuck Russell falleció justo hace una semana el miércoles 22 de julio a los 74.

Otra joya: los enormes dientes de La Máscara estaban pensados para usarse solo en escenas sin diálogo, pero Jim Carrey aprendió a hablar con ellos puestos y los convirtió en parte esencial del personaje.

Treinta y dos años después, Stanley Ipkiss sigue siendo tímido… pero su alter ego todavía grita, baila y hace que el mundo diga: “¡Ssssmokin’!”.



ELSA AGUIRRE: LA BELLEZA SERENA DEL CINE DE ORO MEXICANO

Con la muerte de Elsa Aguirre, el Cine de Oro Mexicano pierde no sólo a una de sus últimas grandes figuras, sino a una presencia distinta: una actriz que nunca necesitó levantar la voz para imponerse en pantalla. Su fuerza estaba en otra parte: en la mirada, en la elegancia, en esa serenidad que parecía venir de un México ya muy lejano, pero que todavía reconocemos cuando aparece su rostro en una película.

Elsa Aguirre falleció a los 95 años, en Cuernavaca, rodeada de sus seres queridos. La noticia fue confirmada por la Asociación Nacional de Intérpretes, que destacó tanto su talento dramático como su belleza icónica dentro del cine nacional. Nacida en Chihuahua en 1930, llegó al cine siendo apenas una adolescente, después de ganar un concurso organizado por Clasa Films Mundiales, que la llevó a debutar en EL SEXO FUERTE (1946).

Pero reducir a Elsa Aguirre a “una de las mujeres más bellas del cine mexicano” sería quedarse en la superficie. Sí, su belleza fue evidente, casi escultórica, de esas que la cámara no sólo registra sino que parece obedecer. Sin embargo, lo que la distinguió fue que no se quedó prisionera de esa imagen. En una época en la que muchas actrices eran moldeadas por el estudio, por el galán de turno o por la idea de la “mujer ideal”, Elsa Aguirre construyó una presencia más discreta, más contenida, menos estruendosa que la de otras divas, pero igualmente poderosa.

En películas como OJOS DE JUVENTUD, LLUVIA ROJA, LA MUJER QUE YO AMÉ y CUIDADO CON EL AMOR, compartió pantalla con figuras como Jorge Negrete, Pedro Infante y hasta Mauricio Garcés. Su carrera cruzó el melodrama, la comedia, el drama romántico y más tarde la televisión, siempre con una cualidad que la hacía reconocible: no parecía actuar desde el exceso, sino desde una naturalidad elegante.

Había en ella una especie de dignidad tranquila. Elsa Aguirre podía ser luminosa sin resultar frívola; podía ser romántica sin parecer débil; podía ser sofisticada sin perder cercanía. No era la diva que avasalla: era la diva que permanece. Y quizá por eso su imagen trascendió el tiempo de manera distinta. No se quedó congelada en el póster o el celuloide, sino que siguió habitando la memoria del público como una mujer real, con voz propia, con disciplina, con carácter y con una manera muy personal de entender la vida.

Fuera de la pantalla, también se distinguió por algo poco común entre las grandes estrellas de su generación: su relación con el cuerpo y la vida interior. Durante décadas practicó yoga, promovió la meditación y llevó una dieta vegetariana u ovolactovegetariana (seguía una alimentación vegetariana que incluía huevo y lácteos), hábitos que ella misma relacionaba con su bienestar y longevidad. En entrevistas recientes hablaba de caminar, ejercitarse y cuidar su alimentación como parte de una disciplina cotidiana, no como pose de celebridad.

Ese rasgo es importante porque revela a una mujer que no sólo cultivó su imagen, sino también su equilibrio. Elsa Aguirre no parecía perseguir la juventud; más bien daba la impresión de haber hecho las paces con el tiempo. Mientras otras figuras quedan atrapadas en el recuerdo de lo que fueron, ella siguió apareciendo ante el público con una mezcla de coquetería, lucidez y serenidad. Como si hubiera entendido que la belleza, cuando se sostiene sólo en el rostro, se agota; pero cuando nace también del alma, de la presencia, puede durar toda una vida.

También fue una figura querida porque mantuvo un vínculo cercano con sus admiradores. Aun retirada de la actuación, siguió compartiendo recuerdos, reflexiones y fragmentos de su vida. Su permanencia no dependía ya de estrenos ni de reflectores, sino del afecto de varias generaciones que la recordaban como parte de un cine mexicano donde el rostro de una actriz podía convertirse en patrimonio sentimental.

Elsa Aguirre perteneció a una época en la que el cine mexicano fabricaba mitos, pero su singularidad estuvo en no dejarse devorar del todo por el mito. Fue estrella, sí; fue belleza emblemática, desde luego; pero también fue una mujer disciplinada, reservada, espiritual, resistente y dueña de una elegancia que no necesitaba explicación.

Hoy, al despedirla, no se va solamente una actriz de la Época de Oro. Se va una forma de vivir, de estar frente a la cámara: con misterio, con clase, con luz propia. Una forma de belleza que no pedía permiso ni hacía ruido. Elsa Aguirre no sólo perteneció al Cine de Oro. Fue una de esas presencias que ayudaron a que el cine mexicano brillara con oro propio.

Por: Consejo Editorial de CINESAURIO



LA ACADEMIA REVELA NUEVOS ÓSCARES

LA ACADEMIA HOMENAJEARÁ A GLENN CLOSE, FLOYD NORMAN, RIDLEY SCOTT Y CHRISTINE VACHON Y PAMELA KOFFLER EN LOS PREMIOS DE LOS GOBERNADORES 2026

Las estatuillas del Oscar® se entregarán a estos homenajeados el 15 de noviembre

LOS ÁNGELES, CA – La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas anunció hoy que su Junta de Gobernadores votó a favor de otorgar Premios Honoríficos de la Academia a la actriz Glenn Close, al animador Floyd Norman y al director Ridley Scott, y el Premio Memorial Irving G. Thalberg a las productoras Christine Vachon y Pamela Koffler. Las estatuillas del Óscar® se entregarán en la 17.ª edición de los Premios de los Gobernadores de la Academia, el domingo 15 de noviembre de 2026, en el Ray Dolby Ballroom del Ovation Hollywood.

“La Junta de Gobernadores de la Academia se complace en entregar los Premios de los Gobernadores de este año a cinco personas extraordinarias cuyo trabajo innovador ha marcado para siempre el arte cinematográfico”, declaró la presidenta de la Academia, Lynette Howell Taylor. “A lo largo de su extraordinaria trayectoria, la incomparable gama emocional de Glenn Close ha dado vida a algunos de los personajes más complejos del cine. Floyd Norman es el legendario animador que ha roto barreras e inspirado a generaciones de artistas a lo largo de su brillante carrera. Sir Ridley Scott es un verdadero visionario cuyo legado de décadas ha dejado una huella incalculable en el cine y la cultura a nivel mundial. Christine Vachon y Pamela Koffler desempeñan un papel fundamental en el cine independiente estadounidense, defendiendo narrativas audaces, ambiciosas y singulares”.

La carrera actoral de Close abarca más de cinco décadas, con más de 100 películas en su haber. Ha recibido ocho nominaciones al Óscar, comenzando con su debut cinematográfico en «El mundo según Garp», y ha sido nominada posteriormente por «Reencuentro», «El mejor», «Atracción fatal», «Las amistades peligrosas», «Albert Nobbs», «La mujer» y «Elegía de los campesinos».

Entre sus otros créditos cinematográficos se incluyen «Al filo de la navaja»,

«El cambio de fortuna», «Hamlet», «101 dálmatas», «102 dálmatas», «Mars Attacks!», «Air Force One», «Las esposas de Stepford», «La chica con todos los dones», «Cuatro buenos días» y «Despierta, muerto: Un misterio de la película Puñales por la espalda».

Animador y artista de guiones gráficos, Norman comenzó su prestigiosa carrera de 65 años en Walt Disney Animation Studios en 1956, convirtiéndose en el primer animador negro del estudio. Su primer largometraje de Disney fue «La Bella Durmiente»,

y colaboró ​​en clásicos como «La Espada en la Piedra», «Mary Poppins», «El Libro de la Selva» y «Robin Hood», así como en los cortometrajes «Donald en el País de las Matemáticas», «Goliath II» y «Winnie the Pooh y el Árbol de la Miel». Entre sus otros trabajos cinematográficos destacados se incluyen «El Jorobado de Notre Dame», «Mulán», «Toy Story 2» y «Monsters, Inc.».

Scott ha recibido nominaciones al Óscar por dirigir «Thelma & Louise», «Gladiator» y «Black Hawk Down», además de una nominación a Mejor Película por «The Martian». A lo largo de una carrera que abarca casi seis décadas, también ha dirigido películas como «Alien», «Blade Runner», «Legend», «Black Rain», «G.I. Jane», «Kingdom of Heaven», «American Gangster», «Prometheus», «All the Money in the World», «House of Gucci», «The Last Duel», «Napoleon» y la próxima película «The Dog Stars».

En 2024, Scott fue nombrado Caballero Gran Cruz de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la industria cinematográfica británica.

Christine Vachon y Pamela Koffler (Crédito: Shutterstock)

Vachon y Koffler fundaron la productora independiente Killer Films, con sede en Nueva York, en 1995. Juntos, han producido películas como «Hedwig and the Angry Inch», «One Hour Photo», «Camp», «The Company», «The Notorious Bettie Page», «May December» y «Materialists». Vachon y Koffler recibieron una nominación al Óscar a la Mejor Película por “Past Lives” en 2024. Entre sus producciones en Killer Films se incluyen “Safe”, “Velvet Goldmine”, “Happiness”, “Boys Don’t Cry”, “Far from Heaven”, “I’m Not There”, “Still Alice”, “Carol”, “First Reformed”, “Vox Lux”, “The World to Come”, “Zola” y “A Different Man”.

El Premio Honorífico se otorga “para reconocer una trayectoria profesional extraordinaria, contribuciones excepcionales al estado de las artes y ciencias cinematográficas en cualquier disciplina, o por un servicio sobresaliente a la Academia”.

El Premio Conmemorativo Irving G. Thalberg se otorga a un productor creativo cuya obra refleja una alta calidad constante en la producción cinematográfica.

Información recibida de la © Academy of Motion Picture Arts and Sciences

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NOTISAURIO
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