¡FELICES 51 CINEMA ATENEA!

Hubo cines que nacieron con grandes marquesinas, vestíbulos amplios y salas capaces de recibir multitudes. Y hubo otros, más discretos, casi escondidos, que encontraron su lugar dentro de edificios cargados de historia.

Uno de esos casos fue el Cine ATENEA, inaugurado en Monterrey el viernes 8 de agosto de 1975, en Zaragoza y Juan Ignacio Ramón, en pleno centro de la ciudad. Su historia no empieza realmente en 1975, sino mucho antes: en ese mismo predio estuvieron los teatros Juárez y el Independencia, el Cine Rex y luego el Olympia.

El Atenea era parte del mismo edificio.

Pero no era simplemente “otra sala del Olympia”. Tenía su propio acceso, ubicado a la izquierda, y los desplegados de prensa lo anunciaban claramente como una sala “junto al cine Olympia”.

Para entrar al Atenea había que subir a un segundo piso. Ese detalle permite pensar —con prudencia, pero con lógica arquitectónica— que pudo ocupar lo que alguna vez fue el anfiteatro del REX, o algún otro espacio superior del mismo edificio. En cualquier caso, eso le daba una personalidad propia: no era la gran sala de abajo, sino una experiencia más íntima, casi secreta, dentro de un inmueble con pasado cinematográfico.

Y su película inaugural no pudo ser más elegante: AMARCORD, la cinta franco-italiana de 1973, escrita y dirigida por Federico Fellini. La película había ganado el Óscar a la Mejor Película Extranjera, y llegaba al Atenea como carta de presentación de una sala que parecía apostar por un cine distinto, más autoral, más europeo, más de conversación después de la función.

Abrir con Fellini no era cualquier cosa. Amarcord es una película de memoria, nostalgia, humor, fantasía y personajes desbordados. Muy apropiada, curiosamente, para una sala que también parecía vivir entre recuerdos: los del viejo Rex, los del centro de Monterrey y los de una ciudad que todavía conservaba sus cines de calle.

El nombre también tenía lo suyo. Atenea, diosa griega de la sabiduría, las artes y la estrategia, hacía pareja simbólica con Olympia, nombre asociado al mundo clásico y al monte de los dioses. En una misma esquina del centro regiomontano convivían, por unos años, dos nombres de resonancia mitológica: Olympia y Atenea. Muy solemne todo… aunque afuera rugiera el tráfico y uno tuviera que encontrar estacionamiento como pudiera.

El Cine Atenea pertenece a una etapa de transición.

Para mediados de los años setenta, los grandes palacios cinematográficos del centro comenzaban a transformarse. Las enormes salas únicas empezaban a ceder espacio a formatos más pequeños, más flexibles y, en algunos casos, más especializados. La ciudad también estaba cambiando. Años después, muchas de esas construcciones desaparecerían con las obras y demoliciones vinculadas a la Macroplaza.

Por eso, el ATENEA merece recordarse no sólo como un nombre perdido en la cartelera, sino como una pequeña sala con identidad propia. Una sala de segundo piso. Una sala junto al Olympia, pero distinta. Una sala nacida en el edificio heredero del Rex. Una sala que abrió con Fellini.

No todos los cines desaparecidos fueron gigantes. Algunos dejaron huella precisamente por lo contrario: por ser pequeños, discretos, un poco escondidos… y por formar parte de esa geografía sentimental del Monterrey que iba al cine caminando por el centro.

El Atenea fue uno de ellos.

Desplegado publicado en el diario EL PORVENIR el jueves 7 de agosto de 1975

Un cine de segundo piso, con nombre de diosa griega, que abrió sus puertas con Amarcord y que hoy sobrevive en la memoria de quienes todavía pueden decir: “Yo estuve ahí”.



Abre un nuevo cine para Monterrey…

El 24 de julio de 1942 a las 8:30 pm se inauguraba el Cine Teatro BERNARDO REYES…

El Teatro “BERNARDO REYES” ubicado en la acera poniente de la Calle Julián Villagrán, en el No. 628 Norte (Entre: Isaac Garza y Gral. Jerónimo Treviño) se inauguró el viernes 24 de julio de 1942, a las 20:30 horas, y como se puede leer en un desplegado publicado por el periódico EL PORVENIR de esa fecha, con un programa inaugural presidido por el gobernador del Estado de Nuevo León General Bonifacio Salinas Flores; la orquesta de Isaac Flores y varios números musicales.

Como segunda parte del programa se proyectó la película norteamericana LA MÁSCARA DE FUEGO (The Face Behind the Mask) Dirigida por Robert Florey y protagonizada por Peter Lorre y Evelyn Keyes.

viernes 24 de julio de 1942

El cine BERNARDO REYES fue llamado así en honor del militar (General) quien fuera Gobernador del Estado de Nuevo León por más de 20 años y padre del famoso literato Alfonso Reyes.

El cine contaba con dos niveles, una Luneta en dónde esa noche el costo del boleto para una persona adulta fue de $1.25 en Luneta y un Anfiteatro al que se podía acceder con un boleto de $0.35 Cts. El recinto tuvo un lleno total y varias personas ocuparon hasta los pasillos. El evento se “radió” a través de la XEFB (La Voz del Norte de México) fungiendo como Maestro de Ceremonias el distinguido poeta HUMBERTO CALDERÓN. La bendición estuvo a cargo del Rev. Padre Job quien oficiaba en el Templo de la Purísima.

El sábado 25 de julio inicia su programación normal para todo el público a partir de las 4 de la tarde con la proyección de la película UNA CITA CON EL HALCÓN (A Date with the Falcon) protagonizada por George Sanders y como complemento del programa UN TÍO IMPROVISADO (Unexpected Uncle) con: Anne Shirley y James Craig. Los costos de los boletos al público era de $1 Peso en Luneta y .35 Cts. En Anfiteatro.

Agradezco al periódico EL PORVENIR las facilidades para la consulta del archivo digital histórico y uso de las imágenes de los desplegados.

cinemaelizondo.club te invita a ver en exclusiva LA MÁSCARA DE FUEGO

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