THE HISTORY OF CONCRETE, el debut como largometraje de John Wilson, convirtió un tema que suena gris y poco atractivo en uno de los estrenos por pantalla más llamativos de Nueva York.
Por el equipo editorial de Cinesaurio
Hay películas sobre guerras, amores imposibles, asesinos, superhéroes, galaxias lejanas y monstruos gigantes.
Y luego está una película sobre concreto.
Sí, concreto.
THE HISTORY OF CONCRETE (The History of Concrete), dirigida por John Wilson, abrió este fin de semana en una sola pantalla del IFC Center de Nueva York y consiguió uno de los mejores estrenos en la historia de esa sala. IndieWire reportó que la cinta se convirtió en el segundo debut más fuerte del recinto, solo detrás de PARÁSITOS (Parasite).
La paradoja es deliciosa: una película cuyo título parece material para una conferencia de ingeniería terminó generando funciones agotadas, presentaciones especiales y largas jornadas de exhibición. El propio IFC Center programó numerosas funciones y encuentros con Wilson durante el fin de semana.
Pero la gracia está en que la película no es realmente una clase sobre cemento, grava y resistencia estructural.
Después de terminar su serie televisiva, Wilson buscaba una nueva salida creativa y asistió a un taller sobre cómo escribir y vender películas tipo Hallmark. Entonces decidió hacer algo bastante absurdo: intentar aplicar esa fórmula narrativa a un documental sobre concreto. Ese es el punto de partida oficial de la cinta, que dura 101 minutos y es distribuida por Magnolia.
En otras palabras, Wilson tomó dos cosas que aparentemente no deberían encontrarse jamás —una fórmula romántica prefabricada y un material de construcción— y decidió mezclarlas.
Y el público respondió.
En una industria obsesionada con encontrar “la fórmula” del éxito, THE HISTORY OF CONCRETE (The History of Concrete) parece burlarse precisamente de las fórmulas. Su atractivo está en la mirada del autor, en su capacidad para encontrar historias donde los demás solo ven banquetas, edificios, grietas y muros.
Porque una buena película no siempre depende del tema.
Depende de cómo se mira.
El concreto puede ser gris, duro, frío y perfectamente inmóvil. Pero alrededor de él hay ciudades, personas, arquitectura, recuerdos, fracasos, obsesiones y decisiones humanas. Y cuando alguien sabe mirar esas cosas con suficiente curiosidad, hasta una pared puede tener algo que contar.
Tal vez por eso la película está funcionando. No porque el mundo haya despertado repentinamente con una pasión secreta por el cemento Portland, sino porque el público todavía responde a una voz original.
Y eso también es una pequeña buena noticia para el cine.
En tiempos de secuelas calculadas, universos compartidos y algoritmos tratando de adivinar qué queremos ver, una película sobre concreto llegó con una propuesta rarísima y consiguió llenar una sala.
Nada mal para un material que, en teoría, está hecho para quedarse quieto.
THE HISTORY OF CONCRETE (The History of Concrete) demuestra que en el cine hasta el tema más pesado puede volverse ligero cuando alguien sabe contar la historia.
O, dicho de otra manera:
el concreto puede pesar toneladas.
La película, por fortuna, no.
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La actriz mexicana encabeza la edición especial con la que USA TODAY celebra el Mes de la Herencia Hispana y reconoce las historias y figuras latinas que están dejando huella en Estados Unidos.
Ciudad de México, 3 septiembre de 2026.— Adriana Paz protagoniza este año la portada de Hispanic Heritage Month 2026 de USA TODAY, edición especial anual dedicada a celebrar la cultura, las historias y las aportaciones de la comunidad latina en Estados Unidos.
Bajo el encabezado “Adriana Paz: Rising Star Brings Magic to the Big Screen”, la publicación dedica su portada y una historia a la trayectoria ascendente de la actriz mexicana, coincidiendo con el Mes de la Herencia Hispana, que se celebra en Estados Unidos del 15 de septiembre al 15 de octubre.
La elección cobra especial relevancia por el espacio que estas publicaciones de USA TODAY han dado a personalidades latinas con una importante presencia en la cultura estadounidense. Figuras como Camila Cabello, Eva Longoria y Sofía Vergara han protagonizado anteriormente especiales dedicados a la comunidad hispana; en 2026, ese lugar lo ocupa Adriana Paz, colocando a una actriz mexicana al frente de esta celebración editorial.
La portada llega además en un momento clave de su carrera. En 2024, Paz hizo historia al convertirse en la primera actriz mexicana en recibir el Premio a Mejor Actriz en el Festival de Cannes, reconocimiento otorgado de manera coral a las cuatro protagonistas de Emilia Pérez, de Jacques Audiard. Ese mismo año fue nombrada Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres por el Gobierno de Francia.
En 2026, su presencia internacional continúa creciendo: La Cazadora, de Suzanne Andrews Correa, tuvo su estreno mundial en el Festival de Sundance, mientras que Ceniza en la boca, dirigida por Diego Luna, fue presentada en el Festival de Cannes dentro de la sección Proyecciones Especiales. Ambas películas forman parte actualmente de la Competencia Oficial del Festival Internacional de Cine de Morelia. A estos proyectos se suma Animals, producción dirigida, producida y protagonizada por Ben Affleck, en la que Adriana Paz forma parte del elenco principal y que se estrenará el próximo octubre en Netflix.
“Me emociona profundamente ocupar esta portada, especialmente porque forma parte de una edición que celebra nuestras historias, nuestra cultura y todo lo que la comunidad latina aporta. Mi carrera comenzó en México y me ha llevado a lugares que nunca imaginé; poder representar desde mi trabajo una pequeña parte de todo ese talento latinoamericano que existe me llena de orgullo y gratitud”, comparte Adriana Paz.
Con más de dos décadas de trayectoria, más de 30 películas, tres Premios Ariel, un Premio a Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de Morelia y una nominación al Goya, la portada de Hispanic Heritage Month 2026 de USA TODAY representa un nuevo capítulo en la carrera de Adriana Paz y en su creciente presencia ante las audiencias de Estados Unidos.
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En una cartelera dominada por superhéroes, epopeyas mitológicas y grandes campañas de mercadotecnia, apareció un competidor inesperado: los gatos.
¡Sí, los gatos!
CatVideoFest 2026, una recopilación de 74 minutos con videos de gatos seleccionados de Internet, se coló al Top 10 de la taquilla estadounidense durante el fin de semana. La película recaudó $568,414 dólares en 255 salas, con un promedio de $2,229 dólares por pantalla, superando a títulos que, en teoría, sonaban mucho más “importantes”, como una biopic de Anthony Bourdain y un documental producido por Meghan Markle y el príncipe Harry.
La pregunta es inevitable: ¿Cómo puede una colección de videos de gatos -eso que cualquiera puede ver gratis en el celular mientras finge trabajar- llevar gente a una sala de cine?
La respuesta está, precisamente, en la sala.
CatVideoFest no vende solamente videos de gatos. Vende una experiencia colectiva: reírse con desconocidos, reaccionar juntos, escuchar carcajadas alrededor y convertir algo diminuto, doméstico y viral en un pequeño evento comunitario. En otras palabras: toma lo más solitario de Internet y lo transforma en algo compartido.
El concepto no es improvisado. CatVideoFest 2026 es presentado por Oscilloscope Laboratories como una compilación de los mejores y más recientes videos felinos, seleccionados entre muchas horas de envíos, animaciones, videos musicales y clásicos de Internet.
Además, varias funciones del festival suelen tener un componente benéfico o vínculo con refugios y causas relacionadas con gatos, lo que le da al asunto una capa simpática: uno entra a ver gatos haciendo travesuras y, de paso, puede apoyar a gatos reales.
El éxito también dice algo interesante sobre el cine actual. No todo lo que funciona en pantalla grande necesita explosiones, multiversos o presupuestos imposibles. A veces basta una buena curaduría, una idea clara y una comunidad dispuesta a compartir la risa.
Porque, aceptémoslo, Internet nos acostumbró a ver gatos solos. En la cama, en el camión, en la oficina, en horarios moralmente cuestionables. Pero el cine recuerda que hasta la tontería puede volverse celebración cuando se ve acompañado.
Así que mientras Spider-Man se columpia por la taquilla y Odiseo navega mares épicos, los gatos hicieron lo suyo: entraron sigilosos, se acomodaron en el sillón… y arañaron un pedacito de Hollywood.
Antes de dispararse el primer tiro, hubo que librar una batalla contra la incertidumbre.
Por Andrés Bermea
Desde el comienzo, PRESSURE: ‘EL DÍA D BAJO PRESIÓN’ hace una afirmación que llama la atención: ésta es una historia real. No dice solamente “basada” o “inspirada” en hechos verdaderos. Y, en lo esencial, tiene razón.
James Stagg existió. Fue el meteorólogo encargado de asesorar al general Dwight D. Eisenhower ante una de las decisiones militares más trascendentes de la Segunda Guerra Mundial. La película comprime tiempos y dramatiza algunas relaciones y enfrentamientos, pero el dilema fundamental que presenta ocurrió realmente.
Para entender la magnitud de esa decisión hay que situarnos en junio de 1944. Francia llevaba cuatro años bajo la ocupación de la Alemania nazi y los Aliados -principalmente Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, acompañados por fuerzas de la Francia Libre y de otros países aliados- necesitaban abrir un gran frente occidental: cruzar el Canal de la Mancha, desembarcar un enorme ejército en Normandía, establecer una cabeza de playa y comenzar desde ahí la liberación de Francia y el avance hacia Alemania.
La Operación Overlord no podía ser simplemente un ataque más. Había miles de soldados preparados, barcos, aviones, armamento y meses de planificación detrás de ella. Pero todo dependía de algo que ningún general podía controlar: encontrar el momento adecuado para atacar. Una decisión equivocada podía convertir aquella gigantesca operación en una catástrofe.
Y EL DÍA D BAJO PRESIÓN tiene la inteligencia de colocarnos no tanto entre quienes van a combatir, sino junto al hombre que deberá decidir cuándo enviarlos.
Brendan Fraser es un magnífico Eisenhower
Pensemos por un momento como Eisenhower.
¿Cuál es la situación que enfrento? Tengo preparada una operación militar de dimensiones nunca vistas que depende de que fuerzas terrestres, navales y aéreas actúen prácticamente al mismo tiempo. ¿Quiénes son mis enemigos? El ejército alemán, desde luego, pero también el secreto que puede descubrirse, el tiempo que se agota, las opiniones contradictorias y algo contra lo que ningún general puede disparar: el clima.
¿Qué debo considerar? El viento, el oleaje, la visibilidad, las nubes, las mareas. Un mar demasiado bravo puede convertir las lanchas de desembarco en trampas; las nubes pueden impedir el apoyo aéreo; el viento puede dispersar a los paracaidistas y una mala combinación de condiciones puede desarticular una operación cuidadosamente planeada durante meses. Una invasión anfibia obliga a coordinar aire, tierra y mar, cada uno con necesidades meteorológicas diferentes.
¿Cuáles son mis recursos? Barcos, aviones, armas, inteligencia, soldados entrenados y una gigantesca estructura militar. Pero para decidir cuándo poner todo eso en movimiento necesito también algo aparentemente mucho más modesto: un pronóstico del tiempo.
En 1944 no existen satélites, modelos computacionales ni el Weather Channel, ni la capacidad tecnológica actual para observar de manera instantánea lo que ocurre sobre todo el Atlántico. Los meteorólogos trabajan con información limitada, frecuentemente vieja y, para complicar todavía más las cosas, no todos interpretan esos datos de la misma manera.
Ahí comienza verdaderamente EL DÍA D BAJO PRESIÓN.
James Stagg, interpretado espléndidamente por Andrew Scott, debe transformar ciencia e información imperfecta en una recomendación que puede afectar la vida de miles de hombres. Frente a él, Eisenhower -un Brendan Fraser (¡Insuperable!! Le anticipo nominación al Óscar) contenido, humano y cargado de responsabilidad- debe decidir a quién escuchar.
Y nosotros quedamos atrapados exactamente ahí.
¿Quién tiene razón? ¿Qué tan confiable puede ser una predicción meteorológica bajo esas condiciones? ¿Es más peligroso avanzar o esperar? ¿Cuánto puede retrasarse una operación de semejante magnitud sin perder la sorpresa? ¿Y cómo se toma finalmente una decisión cuando ninguna alternativa garantiza el éxito?
Ésa es la gran virtud de la película: conocemos históricamente el Día D, pero PRESSURE: EL DÍA D BAJO PRESIÓN consigue hacernos sentir que todavía no ha sucedido.
Y ahí encontramos también su verdadero tema.
PRESSURE no trata realmente sobre meteorología. Trata sobre tomar decisiones cuando no existe certeza.
El director Anthony Maras ha explicado que le interesaba precisamente ese conflicto: cómo un líder reconoce aquello que no sabe, determina en quién confiar y escucha incluso a quien está diciéndole exactamente lo que no desea escuchar.
Por eso resulta fascinante descubrir que una de las operaciones militares más enormes de la historia no dependió únicamente de generales, soldados, barcos y aviones.
También dependió de hombres mirando mapas, interpretando nubes y tratando de responder una pregunta aparentemente sencilla:
¿Qué va a hacer el cielo?
Y mientras ellos intentan averiguarlo, la película consigue algo admirable: que nosotros también miremos hacia arriba esperando la respuesta.
I a D: Andrew Scott, Brendan Fraser, Kerry Condon, Chris Messina y Damian Lewis Getty/Chad Griffith/Cortesía/Getty/Clint Spaulding
Mi opinión final:
PRESSURE: ‘EL DÍA D BAJO PRESIÓN’ me mantuvo todo el tiempo interesado, muy entretenido, disfrutando de excelentes actuaciones de todo el reparto; una magnífica narrativa del Director Anthony Maras; así como de una cinematografía ejemplar, una edición que le da gran ritmo y una música que nos sumerge en la trama. ¡La recomiendo!
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FUENTES: Me apoyé en el ChatGPT para las consultas de las Fuentes históricas: National WWII Museum; Royal Meteorological Society; Associated Press.
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En la serie LAS PELÍCULAS CON MÁS… hoy te presento BESOS, BESOS Y MÁS BESOS… CUANDO EL CINE SE PASÓ DE CARIÑOSO
En el cine hay besos inolvidables, besos insólitos y todo un arcoíris de tonalidades.
Encuentra en este video el primer beso, la película con el mayor número de besos, la colección más grande y hermosa de besos y el beso más largo en la historia del cine.
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De escorpión digital a semidiós de Disney, pasando por récord Guinness, lucha libre y taquillazos: ¿Qué tanto sabes de Dwayne Johnson?
Por Andrés Bermea y el equipo editorial de Cinesaurio
Dwayne Johnson anda muy activo este 2026. Actualmente se le ve como Maui en la versión “Live action” de MOANA, donde repite -ahora en carne, músculo, tatuajes y peluca- al semidiós que ya había interpretado con la voz en la cinta animada de 2016 y en MOANA 2. La nueva versión de Disney llegó a los cines el 10 de julio de 2026.
Y para cerrar el año, Johnson volverá a ponerse en modo videojuego salvaje con JUMANJI: EN EL MUNDO REAL (Jumanji: Open World), nueva entrega de la franquicia junto a Kevin Hart, Jack Black y Karen Gillan, programada para estrenarse el 25 de diciembre de 2026. Según reportes recientes, esta película cerraría la trilogía iniciada con JUMANJI: EN LA SELVA (Jumanji: Welcome to the Jungle).
Pero antes de convertirse en héroe familiar, estrella de acción, productor todoterreno y señor capaz de levantar media selva con una ceja, Johnson tuvo un inicio cinematográfico bastante curioso.
Pregunta para cinéfilos: ¿Recuerdas cuál fue su primera aparición en cine?
La respuesta es LA MOMIA REGRESA (The Mummy Returns, 2001), donde interpretó al Rey Escorpión. Eso sí: no era precisamente un papel de mucho diálogo. Su presencia humana era breve y la parte final del personaje quedó convertida en una criatura digital que, con los años, se volvió famosa… aunque no siempre por las mejores razones.
Y aquí viene otra trivia: ¿Qué récord Guinness consiguió después?
Guinness World Records registra que Johnson obtuvo el récord al salario más alto para un primer papel protagónico: 5.5 millones de dólares por EL REY ESCORPIÓN (The Scorpion King en 2002), derivada justamente de su aparición en La momia regresa.
¿Sabes por qué le dicen “The Rock”?
Cuando Dwayne Johnson era Rocky Maivia
El apodo nació en la lucha libre. Cuando llegó a la WWF, hoy WWE, debutó como Rocky Maivia, una combinación del nombre de su padre, el luchador Rocky Johnson, y el apellido de su abuelo materno, Peter Maivia. Pero ese personaje inicial no terminó de conectar con el público. Después, al reinventarse como luchador más arrogante, carismático y provocador, adoptó el nombre de The Rock. El propio Johnson ha contado que Pat Patterson, figura clave de la lucha libre y una especie de mentor para él, le sugirió acortar la identidad a “The Rock”.
¿Y qué personaje ha interpretado más veces en cine?…
Probablemente Luke Hobbs, de la saga RÁPIDO & FURIOSO (Fast & Furious): apareció en Fast Five, Fast & Furious 6, Furious 7, The Fate of the Furious, Hobbs & Shaw y tuvo cameo en Fast X.
Así que hoy, viendo a Maui cantar, presumir tatuajes y prepararse para regresar a JUMANJI en plena Navidad, vale recordar algo: Dwayne Johnson no llegó al cine caminando. Llegó como escorpión, sobrevivió al CGI, cambió el ring por la pantalla grande… y terminó convertido en una franquicia humana.
Tiene una figura de cera que se asemeja a él en el museo Madame Tussauds; y desde 2016, todas las películas en las que Johnson ha actuado han sido producidas por Seven Bucks Productions, que es su propia compañía.
JUMANJI se estrena el 25 de diciembre
Pregunta final para nuestros lectores:
¿Cuál es tu película favorita de Dwayne Johnson… o hay alguna que te da pena admitir que sí disfrutaste?
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Es una serie de videos cortos en CINESAURIO dedicada a contar esos excesos, récords y curiosidades del cine que casi nunca aparecen en la cartelera, pero que hacen que una película se vuelva inolvidable por razones muy particulares.
Aquí hablaremos de las cintas con más besos, más balazos, más explosiones, más groserías, más autos destruidos, más presupuesto, más fracasos de taquilla… y de todo aquello que el cine ha llevado al límite, a veces con grandeza, a veces con descaro y otras con resultados francamente divertidos.
Cada entrega reúne datos sorprendentes, historias sabrosas y detalles perfectos para presumir en una reunión con amigos, provocar una sonrisa o soltar ese clásico: “¡No tenía idea!”.
Pasa, lee, descubre, diviértete y sorpréndete: porque en el cine todo se puede contar… hasta lo que se salió de control.
LAS PELÍCULAS CON MÁS… es presentada por el Explorador Cinesaurio Andrés Bermea.
Hoy iniciamos con:
LAS PELÍCULAS DONDE LOS CRÉDITOS DEBERÍAN IR EN ORDEN DE DESAPARICIÓN
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La verdadera batalla no es cruzar el mar, sino redescubrir quiénes somos y volver a casa
Por Andrés Bermea y el equipo editorial de CINESAURIO
Es fácil pensar que, para el director Christopher Nolan, LA ODISEA no podía ser una película de aventuritas ni la simple pretensión de montar un espectáculo de proporciones colosales nomás por darse el gusto. Nolan tiene un propósito, algo QUÉ contarnos, y ha elegido narrarlo de una manera muy particular. Vale la pena explorar qué quiere decirnos y descubrir los signos, símbolos y significados que entraña la cinta.
Nolan no lleva a la pantalla cada verso ni cada episodio del poema de Homero. Su adaptación es selectiva: conserva el viaje de Odiseo, la espera de Penélope, la maduración de Telémaco, la amenaza de los pretendientes y varios de los encuentros más emblemáticos; pero comprime aventuras, reduce la intervención directa de los dioses y transforma al protagonista en un hombre marcado por las consecuencias de la guerra. Es fiel al esqueleto y al espíritu del regreso, aunque no reproduce toda la complejidad, el humor y la exuberancia fantástica del poema original.
El lenguaje tampoco pretende imitar la manera en que habrían hablado los antiguos griegos. Los diálogos coloquiales emplean palabras y giros contemporáneos para producir una emoción inmediata. Sin embargo, la película sí conserva un tono poético: no tanto por su vocabulario, sino por la cadencia de las frases, los silencios y la repetición de imágenes como el mar, el fuego, la oscuridad y el hogar distante. La poesía, podríamos decir, fue trasladada de las palabras a las imágenes y eso mis amigos de CINESAURIO es: ¡HACER CINE!
Geográficamente, Troya e Ítaca no están en extremos opuestos del mundo. Tomando como referencia el sitio arqueológico de Troya, en la actual Turquía, y la isla moderna de Ítaca, las separan aproximadamente 510 kilómetros en línea recta; por mar, la ruta sería considerablemente mayor, pero de ninguna manera justificaría diez años de navegación. Esa década pertenece al terreno del mito: Odiseo es desviado por tormentas, naufragios, errores propios, pérdidas y la ira de Poseidón. Además, en el poema permanece alrededor de un año con Circe y siete años retenido por Calipso. El viaje se prolonga porque no representa solamente una distancia geográfica: es un recorrido moral y espiritual. Odiseo debe transformarse antes de poder volver.
¿De qué habla realmente LA ODISEA? De lo difícil que resulta regresar después de una guerra sin llevar la guerra dentro de uno mismo. Odiseo quiere recuperar a su esposa, a su hijo y su reino, pero antes necesita recuperar su identidad (Esto se nota claramente en el episodio con la ninfa Calipso). Se puede ganar una batalla con la astucia, recibir honores y sobrevivir a los enemigos y, aun así, no saber cómo volver a ser esposo, padre, gobernante y ser humano.
Cada escala representa una prueba interior. Polifemo, el cíclope, es hijo de Poseidón. Odiseo consigue escapar gracias a su inteligencia, pero después, dominado por el orgullo, revela su verdadero nombre. Al dejar ciego al hijo del dios del mar, desata contra él una venganza de proporciones divinas. Su astucia lo salva; su ego prolonga su desgracia.
Circe muestra cómo la violencia y los instintos pueden convertir a los hombres en bestias. Calipso representa la tentación de olvidar el pasado, abandonar las responsabilidades y aceptar una comodidad sin futuro; pero en última instancia, el momento de la búsqueda de la propia identidad. Las sirenas ofrecen conocimiento, fascinación y gloria, pero escuchar su canto implica el riesgo de perder el rumbo. Cada encuentro no es sólo una aventura: refleja un miedo, un deseo o una debilidad del propio Odiseo. Escila y Caribdis expresan la tragedia del mando: hay decisiones en las que no es posible salvar a todos. Representan dos peligros situados a ambos lados de un paso marítimo: evitar completamente a uno puede significar caer en el otro; encontrarse atrapado entre dos males y tener que elegir el menos devastador.
Mientras tanto, los pretendientes invaden su casa, consumen sus alimentos, dilapidan su riqueza y presionan a Penélope. No buscan únicamente casarse con ella: pretenden obtener la legitimidad y el reino del monarca ausente. Representan el oportunismo que ocupa cualquier vacío de autoridad y violan la xenía, la ley sagrada de hospitalidad: llegaron como huéspedes y terminaron comportándose como dueños. La invasión del palacio simboliza un hogar sin orden, un país sin gobierno y una identidad familiar amenazada.
El mar representa la incertidumbre; el arco, la autoridad que nadie puede usurpar; los disfraces, la necesidad de ocultarse para descubrir la verdad; y el nombre de Odiseo, la tensión entre el anonimato que lo protege y el orgullo que lo condena.
Nolan ofrece un espectáculo monumental, pero su idea central es íntima: la auténtica odisea no consiste en cruzar el mar, sino redescubrir quiénes somos y volver a casa.
OTRAS RESEÑAS
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Quién es quién, de dónde viene el conflicto y por qué regresar a casa puede ser más difícil que ganar una guerra
Christopher Nolan llega a LA ODISEA con una de las historias más antiguas, influyentes y aventureras de la cultura occidental. Se presenta como una “épica de acción mitológica”, filmada completamente con cámaras de película IMAX y desde hoy en los cine de todo México. El propio Nolan ha llamado a sus personajes “los superhéroes originales” y ha comparado el universo de Homero con lo que Marvel representa para el entretenimiento contemporáneo.
Pero La Odisea no es solamente una colección de monstruos, tempestades y aventuras marítimas. Es, ante todo, la historia de un hombre que lleva demasiado tiempo lejos de casa y que debe descubrir si todavía puede regresar a la vida que dejó atrás.
La Odisea es un poema épico griego atribuido tradicionalmente a Homero, también considerado autor de La Ilíada. Su composición suele situarse alrededor de los siglos VIII o VII antes de Cristo, aunque procede de una tradición oral mucho más antigua: estas historias eran cantadas o recitadas ante un público antes de quedar fijadas por escrito. El poema está dividido en 24 cantos o libros.
Conviene no acercarse a ella como si fuera una novela moderna. Es una narración episódica, llena de relatos dentro de otros relatos, repeticiones, profecías, recuerdos, dioses, criaturas y personajes que cuentan versiones distintas de lo sucedido.
Y aquí aparece una primera clave muy “nolaniana”: la historia original no comienza por el principio.
Cuando arranca La Odisea, la guerra de Troya ya terminó hace años y Odiseo lleva mucho tiempo desaparecido. Primero conocemos el conflicto que dejó en Ítaca, especialmente la situación de su hijo Telémaco y de su esposa Penélope. Más adelante, el propio Odiseo narra buena parte de las aventuras que ha vivido. Homero ya jugaba con saltos temporales, recuerdos y narradores miles de años antes de Memento u Oppenheimer.
Para entender el punto de partida hay que retroceder un poco.
Antes del viaje de regreso que cuenta La Odisea, Odiseo pasó diez años combatiendo en la guerra de Troya. El conflicto comenzó cuando Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, terminó en Troya junto a Paris, príncipe de esa ciudad. Según las distintas versiones del mito, Helena fue raptada por Paris o abandonó voluntariamente a su esposo para marcharse con él.
Menelao pidió ayuda a su hermano Agamenón, uno de los reyes griegos más poderosos. Agamenón reunió a numerosos gobernantes y guerreros -entre ellos Aquiles y Odiseo- y encabezó la expedición para recuperar a Helena y conquistar Troya. La guerra duró diez años; cuando finalmente terminó, Odiseo emprendió el regreso a Ítaca, viaje que se convertiría en la verdadera odisea.
Odiseo, rey de la pequeña isla de Ítaca, fue uno de esos combatientes. No era el más fuerte -ese lugar corresponde a Aquiles-, pero sí uno de los más inteligentes, astutos y difíciles de engañar.
Es importante no confundir los dos poemas:
La Ilíada se concentra principalmente en la cólera de Aquiles durante una parte del último año de la guerra.
La Odisea comienza después de la caída de Troya y se concentra en el accidentado regreso de Odiseo.
El famoso caballo de Troya no constituye el centro de La Ilíada. Su historia pertenece a un conjunto más amplio de relatos sobre la guerra y es recordada dentro de La Odisea, donde se destaca la capacidad de Odiseo para idear engaños, infiltrarse y contener a los guerreros escondidos dentro del caballo.
Después de diez años de guerra, Odiseo emprende el regreso a Ítaca con sus hombres. Lo que debería ser un viaje relativamente directo se convierte en una travesía de otros diez años.
Durante ese tiempo enfrenta tormentas, naufragios, pueblos hostiles, criaturas extraordinarias, mujeres poderosas, tentaciones, pérdidas y la enemistad de Poseidón, dios del mar.
Mientras tanto, en Ítaca, todos empiezan a suponer que está muerto.
Un grupo de pretendientes se instala en su palacio, consume sus bienes y presiona a Penélope para que elija un nuevo esposo. Quien se case con ella no sólo obtendrá una mujer: podría quedarse también con la casa, la riqueza y el poder de Odiseo.
Por eso la película puede leerse a través de tres grandes líneas:
Odiseo intenta volver.
Penélope intenta resistir.
Telémaco intenta descubrir quién es y qué queda de su padre.
Odiseo —también conocido como Ulises, su nombre en la tradición latina— es rey de Ítaca, esposo de Penélope y padre de Telémaco.
No es un héroe limpio ni perfecto. Es valiente, resistente y buen combatiente, pero su gran arma es la astucia. Homero lo presenta desde el comienzo como el “hombre de muchos recursos”: sabe mentir, disfrazarse, improvisar, negociar y encontrar salidas donde la fuerza bruta no basta.
Pero esa inteligencia viene acompañada de orgullo, curiosidad y necesidad de reconocimiento. A veces resuelve los problemas y luego los empeora porque no puede resistir la tentación de demostrar quién es.
Ésa será una clave para mirar a Matt Damon: no esperar un héroe invencible, sino un superviviente brillante, contradictorio y marcado por la guerra.
Penélope no es solamente “la esposa fiel que espera”.
Durante la ausencia de Odiseo debe proteger su casa, a su hijo y su posición frente a decenas de pretendientes. No puede enfrentarlos por la fuerza, así que utiliza otra clase de inteligencia: aplaza decisiones, administra silencios y gana tiempo.
Si Odiseo practica la astucia en el mar, Penélope la practica dentro del hogar. Ambos son más parecidos de lo que parece.
Telémaco era apenas un niño cuando su padre partió a la guerra. Ahora es un joven que vive rodeado por hombres que invaden su casa, desprecian su autoridad y esperan quedarse con el lugar de Odiseo.
Su historia es también un relato de crecimiento. Necesita salir de la sombra de un padre legendario, buscar noticias sobre él y aprender a convertirse en adulto. En los primeros cantos del poema, Atenea lo anima precisamente a emprender esa búsqueda.
Atenea es la diosa de la sabiduría, la estrategia y la inteligencia aplicada. Protege a Odiseo porque reconoce en él una mente parecida a la suya.
No siempre aparece con toda su grandeza divina. Puede adoptar disfraces, orientar a Telémaco, alterar apariencias y mover discretamente los acontecimientos. Es la gran aliada de la familia de Ítaca.
Poseidón, dios del mar, es la fuerza que dificulta el regreso de Odiseo.
Su enemistad tiene una razón concreta: Odiseo dejó ciego a Polifemo, un cíclope hijo de Poseidón. Desde entonces, el dios no necesariamente busca matarlo de inmediato, pero sí condenarlo a vagar, perder a sus compañeros y llegar a casa después de innumerables sufrimientos.
Antínoo es el más agresivo y peligroso de los pretendientes de Penélope. No representa un enamorado romántico, sino la invasión del hogar de Odiseo.
Él y los demás pretendientes comen, beben y gastan los bienes del rey ausente. Su conducta viola una regla sagrada para los antiguos griegos: el huésped debe respetar la casa que lo recibe.
Calipso es una ninfa que retiene a Odiseo en su isla y desea convertirlo en su compañero. Representa una tentación muy particular: la posibilidad de dejar de luchar, olvidar Ítaca y aceptar una vida fuera del tiempo.
No es simplemente una villana. Su relación con Odiseo plantea una pregunta incómoda: ¿Qué tan fuerte debe ser el deseo de volver para rechazar una existencia aparentemente cómoda y segura?
Polifemo es el cíclope de un solo ojo y uno de los episodios más famosos del poema.
Pero el encuentro no se reduce a “héroe contra monstruo”. Ahí se ponen a prueba la inteligencia de Odiseo, su responsabilidad como jefe y también su orgullo. La manera en que consigue escapar demuestra su talento; lo que hace después revela su gran debilidad.
Circe es una poderosa hechicera que transforma a los compañeros de Odiseo en animales. Su episodio mezcla peligro, seducción, magia y conocimiento.
Como otros personajes femeninos de la obra, Circe no es fácil de encerrar en la categoría de aliada o enemiga. Puede amenazar, seducir, proteger y orientar.
Las sirenas atraen a los navegantes con un canto irresistible. No prometen únicamente placer: prometen conocimiento. Dicen saber todo lo ocurrido en Troya y en el mundo.
La tentación de Odiseo consiste en querer escucharlas sin morir. Son una prueba perfecta para un hombre que desea conocerlo todo, incluso aquello que podría destruirlo. Las sirenas de la tradición griega no eran originalmente mujeres con cola de pez, sino criaturas con rasgos femeninos y cuerpo de ave.
Cinco ideas que ayudan a entender toda la historia
Odiseo no es Aquiles. No vence principalmente por fuerza física, sino por inteligencia práctica: sabe leer a los demás, inventar identidades, ocultarse y utilizar las palabras como armas.
Pero la película también puede preguntarnos cuándo la astucia se convierte en engaño, manipulación o soberbia.
Para los griegos, recibir y respetar al extranjero era una obligación sagrada protegida por Zeus.
A lo largo del viaje, algunos personajes reciben bien a Odiseo y otros intentan explotarlo o destruirlo. En Ítaca, los pretendientes cometen el abuso contrario: llegaron como huéspedes y terminaron apoderándose de la casa.
La manera en que cada personaje trata al extranjero revela rápidamente su calidad moral.
Odiseo utiliza nombres falsos y disfraces. Atenea cambia apariencias. Penélope examina cuidadosamente lo que le dicen. Telémaco intenta reconocer al padre que apenas recuerda.
La pregunta “¿Quién eres realmente?” recorre toda la obra.
En La Odisea, reconocer a alguien no consiste solamente en verle la cara. Hay que comprobar su memoria, su historia, sus vínculos y los secretos que comparte.
No intentes memorizar todos los nombres ni elaborar un árbol genealógico mientras ves la película.
Basta seguir tres preguntas:
¿Qué está dispuesto a perder Odiseo para regresar?
¿Cómo protegen Penélope y Telémaco el hogar durante su ausencia?
¿Cada encuentro acerca a Odiseo a Ítaca… o lo aleja también de quien era?
Y recuerda algo más: los monstruos no están ahí solamente para dar espectáculo. Cada uno suele representar una tentación, un miedo o una falla del protagonista: hambre, olvido, curiosidad, orgullo, deseo, desesperación o incapacidad para controlar a sus hombres.
Christopher Nolan con el director de cinematografía Hoyte van Hoytema
LA ODISEA no es simplemente la primera gran película de aventuras. Es una historia sobre las consecuencias de la guerra, el paso del tiempo, la fidelidad, la identidad y el deseo obstinado de recuperar el hogar.
Su protagonista no busca salvar al universo. Busca volver con su esposa, conocer de nuevo a su hijo y averiguar si, después de veinte años de violencia y ausencia, todavía existe un sitio para él en Ítaca.
Nolan puede llenar la pantalla de barcos, dioses, cíclopes, tormentas y batallas. Pero el corazón de la historia seguirá siendo muy sencillo y profundamente humano:
UN HOMBRE PERDIDO QUE QUIERE REGRESAR A CASA SIN SABER SI LA CASA —O ÉL MISMO— SIGUEN SIENDO LOS MISMOS.