Antes de dispararse el primer tiro, hubo que librar una batalla contra la incertidumbre.
Por Andrés Bermea

Desde el comienzo, PRESSURE: ‘EL DÍA D BAJO PRESIÓN’ hace una afirmación que llama la atención: ésta es una historia real. No dice solamente “basada” o “inspirada” en hechos verdaderos. Y, en lo esencial, tiene razón.
James Stagg existió. Fue el meteorólogo encargado de asesorar al general Dwight D. Eisenhower ante una de las decisiones militares más trascendentes de la Segunda Guerra Mundial. La película comprime tiempos y dramatiza algunas relaciones y enfrentamientos, pero el dilema fundamental que presenta ocurrió realmente.
Para entender la magnitud de esa decisión hay que situarnos en junio de 1944. Francia llevaba cuatro años bajo la ocupación de la Alemania nazi y los Aliados -principalmente Estados Unidos, Gran Bretaña y Canadá, acompañados por fuerzas de la Francia Libre y de otros países aliados- necesitaban abrir un gran frente occidental: cruzar el Canal de la Mancha, desembarcar un enorme ejército en Normandía, establecer una cabeza de playa y comenzar desde ahí la liberación de Francia y el avance hacia Alemania.
La Operación Overlord no podía ser simplemente un ataque más. Había miles de soldados preparados, barcos, aviones, armamento y meses de planificación detrás de ella. Pero todo dependía de algo que ningún general podía controlar: encontrar el momento adecuado para atacar. Una decisión equivocada podía convertir aquella gigantesca operación en una catástrofe.
Y EL DÍA D BAJO PRESIÓN tiene la inteligencia de colocarnos no tanto entre quienes van a combatir, sino junto al hombre que deberá decidir cuándo enviarlos.

Pensemos por un momento como Eisenhower.
¿Cuál es la situación que enfrento? Tengo preparada una operación militar de dimensiones nunca vistas que depende de que fuerzas terrestres, navales y aéreas actúen prácticamente al mismo tiempo. ¿Quiénes son mis enemigos? El ejército alemán, desde luego, pero también el secreto que puede descubrirse, el tiempo que se agota, las opiniones contradictorias y algo contra lo que ningún general puede disparar: el clima.
¿Qué debo considerar? El viento, el oleaje, la visibilidad, las nubes, las mareas. Un mar demasiado bravo puede convertir las lanchas de desembarco en trampas; las nubes pueden impedir el apoyo aéreo; el viento puede dispersar a los paracaidistas y una mala combinación de condiciones puede desarticular una operación cuidadosamente planeada durante meses. Una invasión anfibia obliga a coordinar aire, tierra y mar, cada uno con necesidades meteorológicas diferentes.
¿Cuáles son mis recursos? Barcos, aviones, armas, inteligencia, soldados entrenados y una gigantesca estructura militar. Pero para decidir cuándo poner todo eso en movimiento necesito también algo aparentemente mucho más modesto: un pronóstico del tiempo.
En 1944 no existen satélites, modelos computacionales ni el Weather Channel, ni la capacidad tecnológica actual para observar de manera instantánea lo que ocurre sobre todo el Atlántico. Los meteorólogos trabajan con información limitada, frecuentemente vieja y, para complicar todavía más las cosas, no todos interpretan esos datos de la misma manera.

Ahí comienza verdaderamente EL DÍA D BAJO PRESIÓN.
James Stagg, interpretado espléndidamente por Andrew Scott, debe transformar ciencia e información imperfecta en una recomendación que puede afectar la vida de miles de hombres. Frente a él, Eisenhower -un Brendan Fraser (¡Insuperable!! Le anticipo nominación al Óscar) contenido, humano y cargado de responsabilidad- debe decidir a quién escuchar.
Y nosotros quedamos atrapados exactamente ahí.
¿Quién tiene razón? ¿Qué tan confiable puede ser una predicción meteorológica bajo esas condiciones? ¿Es más peligroso avanzar o esperar? ¿Cuánto puede retrasarse una operación de semejante magnitud sin perder la sorpresa? ¿Y cómo se toma finalmente una decisión cuando ninguna alternativa garantiza el éxito?
Ésa es la gran virtud de la película: conocemos históricamente el Día D, pero PRESSURE: EL DÍA D BAJO PRESIÓN consigue hacernos sentir que todavía no ha sucedido.
Y ahí encontramos también su verdadero tema.
PRESSURE no trata realmente sobre meteorología. Trata sobre tomar decisiones cuando no existe certeza.
El director Anthony Maras ha explicado que le interesaba precisamente ese conflicto: cómo un líder reconoce aquello que no sabe, determina en quién confiar y escucha incluso a quien está diciéndole exactamente lo que no desea escuchar.
Por eso resulta fascinante descubrir que una de las operaciones militares más enormes de la historia no dependió únicamente de generales, soldados, barcos y aviones.
También dependió de hombres mirando mapas, interpretando nubes y tratando de responder una pregunta aparentemente sencilla:
¿Qué va a hacer el cielo?
Y mientras ellos intentan averiguarlo, la película consigue algo admirable: que nosotros también miremos hacia arriba esperando la respuesta.

Mi opinión final:
PRESSURE: ‘EL DÍA D BAJO PRESIÓN’ me mantuvo todo el tiempo interesado, muy entretenido, disfrutando de excelentes actuaciones de todo el reparto; una magnífica narrativa del Director Anthony Maras; así como de una cinematografía ejemplar, una edición que le da gran ritmo y una música que nos sumerge en la trama. ¡La recomiendo!
MIRA EL TRÁILER
FUENTES: Me apoyé en el ChatGPT para las consultas de las Fuentes históricas: National WWII Museum; Royal Meteorological Society; Associated Press.
Busca lo que dicen los críticos, CLIC en los sitios de tu preferencia
Busca horarios en tu cine favorito: CINÉPOLIS | CINEMEX
Suscríbete gratuitamente para mantenerte informado de nuestras novedades, reseñas, noticias, películas, Etc…












