¡FELIZ CUMPLEAÑOS ALICIA!

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Hoy se cumplen 75 años de la premiere mundial en Londres de ALICIA EN EL PAÍS DE LA MARAVILLAS (Alice in Wonderland), realizada el 26 de julio de 1951 en el Leicester Square Theatre, antes de su estreno en Estados Unidos dos días más tarde.

Basada en los textos de Lewis Carroll, la película no fue en su momento uno de los grandes éxitos inmediatos de Disney, pero con el paso de las décadas se convirtió en una de sus obras más influyentes.

Su mezcla de absurdo, color, música, humor ilógico y personajes inolvidables ayudó a fijar en la cultura mundial una imagen muy particular del País de las Maravillas: el Conejo Blanco siempre tarde, el Sombrerero Loco, la Reina de Corazones, la sonrisa flotante del Gato de Cheshire y esa sensación de que la realidad puede doblarse como si fuera de papel.

Su impacto va mucho más allá del cine infantil. Alicia ha inspirado moda, música, psicodelia, diseño gráfico, videojuegos, parques temáticos, publicidad y hasta formas de hablar: “caer por la madriguera” ya es sinónimo de entrar en un mundo extraño, fascinante y un poco desquiciado. Incluso The New Yorker ha señalado que la imagen cinematográfica más perdurable de Alicia sigue siendo, precisamente, la versión animada de Disney de 1951.

Trivias curiosas: Walt Disney tenía en mente adaptar Alicia desde 1933 y llegó a considerar una versión con actores reales protagonizada por Mary Pickford. Además, Ed Wynn, voz del Sombrerero Loco, improvisó diálogos durante la filmación de referencia; gustaron tanto que los técnicos hicieron lo posible por rescatar ese audio y usarlo en la película final.

Alicia no envejeció. Siguió cayendo. Y el mundo entero cayó con ella.



LA ODISEA: LO QUE CONVIENE SABER ANTES DE EMBARCARSE CON CHRISTOPHER NOLAN

Quién es quién, de dónde viene el conflicto y por qué regresar a casa puede ser más difícil que ganar una guerra

Christopher Nolan llega a LA ODISEA con una de las historias más antiguas, influyentes y aventureras de la cultura occidental. Se presenta como una “épica de acción mitológica”, filmada completamente con cámaras de película IMAX y desde hoy en los cine de todo México. El propio Nolan ha llamado a sus personajes “los superhéroes originales” y ha comparado el universo de Homero con lo que Marvel representa para el entretenimiento contemporáneo.

Pero La Odisea no es solamente una colección de monstruos, tempestades y aventuras marítimas. Es, ante todo, la historia de un hombre que lleva demasiado tiempo lejos de casa y que debe descubrir si todavía puede regresar a la vida que dejó atrás.

¿Qué es exactamente La Odisea?

La Odisea es un poema épico griego atribuido tradicionalmente a Homero, también considerado autor de La Ilíada. Su composición suele situarse alrededor de los siglos VIII o VII antes de Cristo, aunque procede de una tradición oral mucho más antigua: estas historias eran cantadas o recitadas ante un público antes de quedar fijadas por escrito. El poema está dividido en 24 cantos o libros.

Conviene no acercarse a ella como si fuera una novela moderna. Es una narración episódica, llena de relatos dentro de otros relatos, repeticiones, profecías, recuerdos, dioses, criaturas y personajes que cuentan versiones distintas de lo sucedido.

Y aquí aparece una primera clave muy “nolaniana”: la historia original no comienza por el principio.

Cuando arranca La Odisea, la guerra de Troya ya terminó hace años y Odiseo lleva mucho tiempo desaparecido. Primero conocemos el conflicto que dejó en Ítaca, especialmente la situación de su hijo Telémaco y de su esposa Penélope. Más adelante, el propio Odiseo narra buena parte de las aventuras que ha vivido. Homero ya jugaba con saltos temporales, recuerdos y narradores miles de años antes de Memento u Oppenheimer.

Antes de la odisea estuvo la guerra de Troya

Para entender el punto de partida hay que retroceder un poco.

Antes del viaje de regreso que cuenta La Odisea, Odiseo pasó diez años combatiendo en la guerra de Troya. El conflicto comenzó cuando Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, terminó en Troya junto a Paris, príncipe de esa ciudad. Según las distintas versiones del mito, Helena fue raptada por Paris o abandonó voluntariamente a su esposo para marcharse con él.

Menelao pidió ayuda a su hermano Agamenón, uno de los reyes griegos más poderosos. Agamenón reunió a numerosos gobernantes y guerreros -entre ellos Aquiles y Odiseo- y encabezó la expedición para recuperar a Helena y conquistar Troya. La guerra duró diez años; cuando finalmente terminó, Odiseo emprendió el regreso a Ítaca, viaje que se convertiría en la verdadera odisea.

Odiseo, rey de la pequeña isla de Ítaca, fue uno de esos combatientes. No era el más fuerte -ese lugar corresponde a Aquiles-, pero sí uno de los más inteligentes, astutos y difíciles de engañar.

Es importante no confundir los dos poemas:

La Ilíada se concentra principalmente en la cólera de Aquiles durante una parte del último año de la guerra.

La Odisea comienza después de la caída de Troya y se concentra en el accidentado regreso de Odiseo.

El famoso caballo de Troya no constituye el centro de La Ilíada. Su historia pertenece a un conjunto más amplio de relatos sobre la guerra y es recordada dentro de La Odisea, donde se destaca la capacidad de Odiseo para idear engaños, infiltrarse y contener a los guerreros escondidos dentro del caballo.

La historia, explicada sin enredarnos

Después de diez años de guerra, Odiseo emprende el regreso a Ítaca con sus hombres. Lo que debería ser un viaje relativamente directo se convierte en una travesía de otros diez años.

Durante ese tiempo enfrenta tormentas, naufragios, pueblos hostiles, criaturas extraordinarias, mujeres poderosas, tentaciones, pérdidas y la enemistad de Poseidón, dios del mar.

Mientras tanto, en Ítaca, todos empiezan a suponer que está muerto.

Un grupo de pretendientes se instala en su palacio, consume sus bienes y presiona a Penélope para que elija un nuevo esposo. Quien se case con ella no sólo obtendrá una mujer: podría quedarse también con la casa, la riqueza y el poder de Odiseo.

Por eso la película puede leerse a través de tres grandes líneas:

Odiseo intenta volver.

Penélope intenta resistir.

Telémaco intenta descubrir quién es y qué queda de su padre.

Quién es quién (Personajes principales)

Odiseo: Matt Damon

Odiseo —también conocido como Ulises, su nombre en la tradición latina— es rey de Ítaca, esposo de Penélope y padre de Telémaco.

No es un héroe limpio ni perfecto. Es valiente, resistente y buen combatiente, pero su gran arma es la astucia. Homero lo presenta desde el comienzo como el “hombre de muchos recursos”: sabe mentir, disfrazarse, improvisar, negociar y encontrar salidas donde la fuerza bruta no basta.

Pero esa inteligencia viene acompañada de orgullo, curiosidad y necesidad de reconocimiento. A veces resuelve los problemas y luego los empeora porque no puede resistir la tentación de demostrar quién es.

Ésa será una clave para mirar a Matt Damon: no esperar un héroe invencible, sino un superviviente brillante, contradictorio y marcado por la guerra.

Penélope: Anne Hathaway

Penélope no es solamente “la esposa fiel que espera”.

Durante la ausencia de Odiseo debe proteger su casa, a su hijo y su posición frente a decenas de pretendientes. No puede enfrentarlos por la fuerza, así que utiliza otra clase de inteligencia: aplaza decisiones, administra silencios y gana tiempo.

Si Odiseo practica la astucia en el mar, Penélope la practica dentro del hogar. Ambos son más parecidos de lo que parece.

Telémaco: Tom Holland

Telémaco era apenas un niño cuando su padre partió a la guerra. Ahora es un joven que vive rodeado por hombres que invaden su casa, desprecian su autoridad y esperan quedarse con el lugar de Odiseo.

Su historia es también un relato de crecimiento. Necesita salir de la sombra de un padre legendario, buscar noticias sobre él y aprender a convertirse en adulto. En los primeros cantos del poema, Atenea lo anima precisamente a emprender esa búsqueda.

Atenea: Zendaya

Atenea es la diosa de la sabiduría, la estrategia y la inteligencia aplicada. Protege a Odiseo porque reconoce en él una mente parecida a la suya.

No siempre aparece con toda su grandeza divina. Puede adoptar disfraces, orientar a Telémaco, alterar apariencias y mover discretamente los acontecimientos. Es la gran aliada de la familia de Ítaca.

Poseidón

Poseidón, dios del mar, es la fuerza que dificulta el regreso de Odiseo.

Su enemistad tiene una razón concreta: Odiseo dejó ciego a Polifemo, un cíclope hijo de Poseidón. Desde entonces, el dios no necesariamente busca matarlo de inmediato, pero sí condenarlo a vagar, perder a sus compañeros y llegar a casa después de innumerables sufrimientos.

Antínoo: Robert Pattinson

Antínoo es el más agresivo y peligroso de los pretendientes de Penélope. No representa un enamorado romántico, sino la invasión del hogar de Odiseo.

Él y los demás pretendientes comen, beben y gastan los bienes del rey ausente. Su conducta viola una regla sagrada para los antiguos griegos: el huésped debe respetar la casa que lo recibe.

Calipso: Charlize Theron

Calipso es una ninfa que retiene a Odiseo en su isla y desea convertirlo en su compañero. Representa una tentación muy particular: la posibilidad de dejar de luchar, olvidar Ítaca y aceptar una vida fuera del tiempo.

No es simplemente una villana. Su relación con Odiseo plantea una pregunta incómoda: ¿Qué tan fuerte debe ser el deseo de volver para rechazar una existencia aparentemente cómoda y segura?

Polifemo: Bill Irwin

Polifemo es el cíclope de un solo ojo y uno de los episodios más famosos del poema.

Pero el encuentro no se reduce a “héroe contra monstruo”. Ahí se ponen a prueba la inteligencia de Odiseo, su responsabilidad como jefe y también su orgullo. La manera en que consigue escapar demuestra su talento; lo que hace después revela su gran debilidad.

Circe: Samantha Morton

Circe es una poderosa hechicera que transforma a los compañeros de Odiseo en animales. Su episodio mezcla peligro, seducción, magia y conocimiento.

Como otros personajes femeninos de la obra, Circe no es fácil de encerrar en la categoría de aliada o enemiga. Puede amenazar, seducir, proteger y orientar.

Las sirenas

Las sirenas atraen a los navegantes con un canto irresistible. No prometen únicamente placer: prometen conocimiento. Dicen saber todo lo ocurrido en Troya y en el mundo.

La tentación de Odiseo consiste en querer escucharlas sin morir. Son una prueba perfecta para un hombre que desea conocerlo todo, incluso aquello que podría destruirlo. Las sirenas de la tradición griega no eran originalmente mujeres con cola de pez, sino criaturas con rasgos femeninos y cuerpo de ave.

Cinco ideas que ayudan a entender toda la historia

1. El regreso: nostos

El centro de La Odisea no es la conquista, sino el regreso.

Odiseo ya ganó una guerra. Ahora debe recuperar algo más difícil: su casa, su identidad, su matrimonio, su autoridad y su lugar en el mundo.

Por eso no está viajando para descubrir tierras exóticas. Está luchando por volver.

2. La astucia: metis

Odiseo no es Aquiles. No vence principalmente por fuerza física, sino por inteligencia práctica: sabe leer a los demás, inventar identidades, ocultarse y utilizar las palabras como armas.

Pero la película también puede preguntarnos cuándo la astucia se convierte en engaño, manipulación o soberbia.

3. La hospitalidad: xenía

Para los griegos, recibir y respetar al extranjero era una obligación sagrada protegida por Zeus.

A lo largo del viaje, algunos personajes reciben bien a Odiseo y otros intentan explotarlo o destruirlo. En Ítaca, los pretendientes cometen el abuso contrario: llegaron como huéspedes y terminaron apoderándose de la casa.

La manera en que cada personaje trata al extranjero revela rápidamente su calidad moral.

4. El hogar contra la gloria

En la guerra, los héroes buscan fama, honor y gloria. En La Odisea, el gran objetivo es más íntimo: llegar a casa.

El poema pregunta si un guerrero puede abandonar la mentalidad de la guerra y volver a ser esposo, padre, gobernante y ser humano.

La verdadera batalla de Odiseo quizá no sea sobrevivir al mar, sino saber quién será cuando logre salir de él.

5. Identidad, disfraz y reconocimiento

Odiseo utiliza nombres falsos y disfraces. Atenea cambia apariencias. Penélope examina cuidadosamente lo que le dicen. Telémaco intenta reconocer al padre que apenas recuerda.

La pregunta “¿Quién eres realmente?” recorre toda la obra.

En La Odisea, reconocer a alguien no consiste solamente en verle la cara. Hay que comprobar su memoria, su historia, sus vínculos y los secretos que comparte.

Una recomendación para no perderse

No intentes memorizar todos los nombres ni elaborar un árbol genealógico mientras ves la película.

Basta seguir tres preguntas:

¿Qué está dispuesto a perder Odiseo para regresar?

¿Cómo protegen Penélope y Telémaco el hogar durante su ausencia?

¿Cada encuentro acerca a Odiseo a Ítaca… o lo aleja también de quien era?

Y recuerda algo más: los monstruos no están ahí solamente para dar espectáculo. Cada uno suele representar una tentación, un miedo o una falla del protagonista: hambre, olvido, curiosidad, orgullo, deseo, desesperación o incapacidad para controlar a sus hombres.

Lo más importante antes de tomar asiento

Christopher Nolan con el director de cinematografía Hoyte van Hoytema

LA ODISEA no es simplemente la primera gran película de aventuras. Es una historia sobre las consecuencias de la guerra, el paso del tiempo, la fidelidad, la identidad y el deseo obstinado de recuperar el hogar.

Su protagonista no busca salvar al universo. Busca volver con su esposa, conocer de nuevo a su hijo y averiguar si, después de veinte años de violencia y ausencia, todavía existe un sitio para él en Ítaca.

Nolan puede llenar la pantalla de barcos, dioses, cíclopes, tormentas y batallas. Pero el corazón de la historia seguirá siendo muy sencillo y profundamente humano:

UN HOMBRE PERDIDO QUE QUIERE REGRESAR A CASA SIN SABER SI LA CASA —O ÉL MISMO— SIGUEN SIENDO LOS MISMOS.




ZENDAYA LE PUSO UN ULTIMÁTUM A TOM HOLLAND…

Y SPIDER-MAN TUVO QUE ESPERAR

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Matt Damon, Christopher Nolan, Anne Hathaway y Tom Holland el 1 de julio de 2026. Fotografía de: Gavin Bond

En Hollywood, mover la fecha de rodaje de una película de Spider-Man debe ser casi tan sencillo como cambiar de trayectoria un transatlántico en medio del océano. Sin embargo, Tom Holland consiguió hacerlo por dos razones difíciles de rechazar: una invitación de Christopher Nolan… y una amenaza amorosa de Zendaya.

La historia fue revelada por el propio Holland durante una entrevista con People, en compañía de Matt Damon, Anne Hathaway y Christopher Nolan, a propósito del estreno de LA ODISEA (The Odyssey). El actor recordó que Nolan lo llamó para ofrecerle el papel de Telémaco, hijo de Odiseo y Penélope, interpretados en la película por Damon y Hathaway.

No era una oferta cualquiera.

Cuando Holland regresó a casa, le contó a Zendaya que le habían propuesto participar en una nueva película. Ella quiso saber quién lo había llamado, pero el actor respondió misteriosamente:

– Es el importante.

Zendaya no necesitó más pistas:

– ¿Chris?

Era, efectivamente, Christopher Nolan.

El problema apareció inmediatamente. El rodaje de LA ODISEA estaba programado para comenzar prácticamente al mismo tiempo que la nueva aventura del Hombre Araña, SPIDER-MAN UN NUEVO DÍA (Spider-Man: Brand New Day).

Holland debía elegir entre regresar al traje rojo y azul que lo convirtió en una estrella mundial o incorporarse por primera vez al universo cinematográfico del director de EL ORIGEN, INTERESTELAR y OPPENHEIMER.

Zendaya resolvió el dilema con una frase que, según Holland, fue pronunciada en tono de broma, aunque suficientemente clara:

– Te dejo si no haces LA ODISEA.

Al escuchar la anécdota, Nolan respondió entre risas:

– Bueno, agradécele de mi parte.

Pero aceptar la película no consistía simplemente en llamar a su agente. Holland tuvo que comunicarse con Tom Rothman, presidente de Sony Pictures, y sostener lo que posteriormente describió como una conversación “muy incómoda”: necesitaba que el estudio modificara el calendario de producción de SPIDER-MAN UN NUEVO DÍA para poder rodar primero con Nolan.

Sony terminó aceptando.

Holland considera que la reputación de Nolan ayudó considerablemente. El director es conocido por planear sus producciones con enorme precisión y concluirlas dentro del tiempo previsto. El actor incluso reconoció que, tratándose de cualquier otro cineasta, la conversación quizá habría tenido un resultado muy diferente.

La modificación permitió que Holland interpretara a Telémaco y regresara después como Peter Parker. También hizo posible una curiosa coincidencia: Zendaya forma parte de ambas películas. En LA ODISEA interpreta a Atenea, la diosa griega de la sabiduría; en SPIDER-MAN, vuelve como M.J.

Así, una broma pronunciada en casa terminó alterando el calendario de una de las franquicias más importantes del mundo.

No sabemos si Zendaya realmente habría cumplido su amenaza. Probablemente no.

Pero Tom Holland decidió no averiguarlo.

Después de todo, hay ofertas que ningún actor debe rechazar… especialmente cuando vienen de Christopher Nolan y cuentan con la muy convincente aprobación de su esposa.

Fuentes: entrevista original de Tommy McArdle y Andrea Mandell para People, publicada el 15 de julio de 2026; información complementaria de Amanda Goh para Business Insider, publicada el 16 de julio de 2026.


RESEÑAS DE LA ODISEA




CHRISTOPHER NOLAN SIENTE MIEDO…

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Una nota publicada por Business Insider llamó nuestra atención y queremos compartirla con la audiencia de CINESAURIO, no solo por el dato curioso, sino por lo que revela sobre el oficio de hacer cine: Christopher Nolan, uno de los directores más admirados y exitosos de la actualidad, todavía siente miedo antes de estrenar una película.

Sí, miedo

Al borde del estreno de LA ODISEA (The Odyssey) en todo México mañana jueves 16, su ambiciosa adaptación del poema épico de Homero, Nolan reconoció que el periodo previo al lanzamiento sigue siendo “aterrador”. Y no lo dice un principiante, ni alguien que apenas está esperando la reacción del público por primera vez. Lo dice el director de Memento, Batman: El caballero de la noche, El origen, Interestelar, Dunkerque y Oppenheimer. Es decir, alguien que ya conoce el aplauso, la crítica, la taquilla y también la enorme presión de las expectativas y cuando ya los boletos se agotan en muchas salas.

Según recoge Business Insider, Nolan explicó que una película no queda realmente completa hasta que el público la ve, la interpreta y la hace suya. Esa idea es muy reveladora. Para muchos espectadores, una película parece terminar cuando se apagan las cámaras, cuando concluye la edición o cuando se entrega la copia final al estudio. Pero para Nolan, el proceso culmina en la sala, frente a la mirada de los demás. Ahí es donde la obra deja de pertenecer únicamente al director y empieza a vivir en la imaginación del público.

Y quizá por eso siente miedo.

Porque no importa cuánta experiencia tenga un cineasta. No importa cuántos premios haya ganado, cuántos millones haya recaudado o cuántas veces su nombre haya dominado la conversación mundial. Cada estreno implica soltar algo profundamente personal y aceptar que ya no se puede controlar del todo.

En el caso de Nolan, esa tensión se vuelve todavía mayor porque cada película suya se presenta casi como un acontecimiento. LA ODISEA no llega simplemente como una nueva producción de Hollywood, sino como una experiencia cinematográfica diseñada para verse en gran formato, con una enorme expectativa alrededor del IMAX, el reparto y la escala épica de la historia. Business Insider señala que la anticipación ha sido tan alta que incluso hay reportes de boletos revendidos a precios muy elevados para algunas funciones.

Lo interesante es que, detrás de toda esa maquinaria, aparece una confesión muy humana: el director también espera, duda y se expone.

En tiempos donde muchas películas se venden como productos perfectamente calculados, esta declaración recuerda algo esencial: el cine sigue siendo un acto de incertidumbre. Nadie puede garantizar del todo cómo reaccionará el público. Una película puede estar impecablemente fotografiada, tener un reparto espectacular, una campaña poderosa y un director de prestigio; aun así, su verdadero destino empieza cuando alguien se sienta en la butaca y decide si conecta con ella o no.

Tal vez ahí está una de las razones por las que Nolan sigue resultando tan interesante. No parece hacer películas solo para llenar espacios en una plataforma ni para alimentar un algoritmo. Hace películas para provocar una experiencia. Para que el espectador entre, participe, piense, sienta y complete el viaje.

Y eso nos lleva a una reflexión muy Cinesaurio: el cine no sucede únicamente en la pantalla. Sucede también en quien lo mira.

Una película puede ser escrita, filmada y editada por sus creadores, pero termina de nacer en la sala, cuando el público la recibe. Cada espectador la completa con su memoria, su sensibilidad, sus miedos, sus expectativas y su propia historia.

Por eso resulta tan poderosa la confesión de Nolan. Porque nos recuerda que incluso los grandes maestros no estrenan desde la comodidad absoluta, sino desde el vértigo. Y quizá ese vértigo sea parte de lo que mantiene vivo al cine.

Al final, LA ODISEA habla de un largo viaje de regreso a casa. Pero, como ocurre con todo estreno importante, también hay otro viaje: el que hace la película desde las manos de su director hasta los ojos del público.

Y ese trayecto, incluso para Christopher Nolan, sigue siendo aterrador.



POR QUÉ VER ‘LA ODISEA’ EN UNA SALA IMAX LÁSER

No todas las salas de cine son iguales, aunque todas vendan palomitas.

Una película como LA ODISEA, de Christopher Nolan, no está pensada sólo para “verse”; está pensada para sentirse grande. Y ahí es donde entra la diferencia entre verla en una sala tradicional y verla en una sala IMAX Láser.

En una sala digital común, la película se puede ver bien. La imagen es correcta, el sonido cumple y uno entiende perfectamente la historia. Pero en IMAX Láser la experiencia sube varios escalones: la pantalla suele ser más grande, la imagen tiene más brillo, mejor contraste, colores más firmes y un sonido más envolvente. En pocas palabras: no sólo ves el viaje de Odiseo; sientes que el mar, los monstruos y los dioses te quedan más cerca.

Ahora, pongámoslo en términos sencillos. Muchas salas tradicionales proyectan en digital 2K, que equivale aproximadamente a una imagen de 2048 por 1080 pixeles. IMAX Láser, en cambio, trabaja con proyección 4K, es decir, alrededor de 4096 por 2160 pixeles. ¿Qué significa eso para el espectador? Que la imagen puede tener hasta cuatro veces más información visual. Es como comparar una foto buena en el celular con una imagen mucho más grande, más limpia y con más detalle. En una pantalla chica quizá no se nota tanto, pero en una pantalla enorme, como la de una sala IMAX, esa diferencia ayuda a que los rostros, paisajes, texturas, mares, cielos y escenarios se vean más definidos.

Pero la resolución no lo es todo. IMAX Láser también gana por luz y contraste. En una sala común, una escena oscura puede verse apagada o plana. En una buena sala IMAX Láser, los negros suelen tener más profundidad, las zonas brillantes destacan más y la imagen conserva mejor su fuerza. Esto importa mucho en una película de aventuras épicas, donde no sólo queremos saber que hay un barco en el mar: queremos sentir el tamaño del mar.

Nolan filmó LA ODISEA con cámaras IMAX, es decir, pensando en pantallas gigantes desde el origen. Por eso, cuando una película así llega a una sala IMAX, no es un simple lujo: es acercarse más a la forma en que fue imaginada.

¿Significa que en una sala tradicional se verá mal? No. Pero es como ver un mural en una foto o pararte frente al mural. La historia es la misma, pero el impacto cambia.

En México, lo más probable es que podamos verla en IMAX digital o IMAX Láser, no en el rarísimo IMAX de película de 70 mm que tanto aman los puristas. Aun así, IMAX Láser es una excelente opción: más nítida, más luminosa y más inmersiva que una sala convencional.

Así que si vas a ver LA ODISEA, la recomendación CINESAURIO es clara: si puedes elegir, busca una sala IMAX Láser. Porque hay películas que uno va a ver… y hay otras que conviene dejar que lo traguen a uno por completo.



NOLAN: EL DIRECTOR QUE CONVIRTIÓ SU NOMBRE EN UNA FRANQUICIA

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Hay directores que estrenan películas. Y hay otros, muy pocos, que estrenan acontecimientos.

Christopher Nolan pertenece a esa especie cada vez más rara dentro de Hollywood: el cineasta cuyo nombre ya no funciona únicamente como crédito artístico, sino como promesa de experiencia. Cuando se anuncia una nueva película suya, la conversación no gira solo alrededor del argumento, el reparto o el tráiler. La pregunta aparece casi de inmediato: ¿cómo habrá que verla?

Con LA ODISEA, su nueva adaptación del poema épico de Homero, Nolan vuelve a demostrar que ha conseguido algo que muchos estudios persiguen con franquicias, universos compartidos y campañas millonarias: convertir cada estreno en una cita obligada para el público cinéfilo.

La película, prevista para estrenarse en los cines de todo México este jueves 16 de julio, ha sido presentada por Universal como una epopeya filmada con cámaras IMAX, con un reparto encabezado por Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya y Charlize Theron. Pero la pregunta interesante no es solo qué va a contar Nolan, sino cómo logra que ¡una historia de hace casi tres mil años se sienta como uno de los estrenos más esperados del año!

La respuesta empieza con una palabra: CONFIANZA

Nolan ha construido una relación poco común con el público. Sus películas suelen prometer algo más que entretenimiento pasajero. Ofrecen espectáculo, complejidad narrativa y ambición formal. Desde Memento hasta El origen, desde Dunkerque hasta Oppenheimer, su cine invita al espectador a entrar en una experiencia donde no todo se entrega masticado. Hay que mirar, escuchar, pensar, ordenar, completar. Nolan no trata al público como consumidor distraído, sino como cómplice activo que hace la película con él.

Esa confianza se volvió todavía más evidente con Oppenheimer. Sobre el papel, no parecía el material más obvio para convertirse en fenómeno masivo: una película de tres horas, sobre el padre de la bomba atómica, cargada de diálogo, política, dilemas morales y tensión histórica. Sin embargo, terminó recaudando más de 975 millones de dólares a nivel mundial. Ese resultado confirmó algo poderoso: Nolan puede llevar al gran público hacia territorios que, en manos de otro director, quizá se considerarían “difíciles”.

Su nombre funciona como puente entre el cine de autor y el cine-evento. Entre la sala de arte y el blockbuster. Entre la reflexión y las palomitas.

Otro elemento clave es su defensa casi militante de la experiencia cinematográfica. En una época en la que muchas películas parecen diseñadas para sobrevivir en una pantalla de celular, Nolan insiste en lo contrario: la sala importa, el formato importa, el sonido importa, el tamaño de la imagen importa. No vende solamente una historia: vende una forma de verla.

Ahí está una de sus grandes habilidades como comunicador. Nolan ha logrado que conceptos técnicos -IMAX, 70 mm, película física fotoquímica, formatos de proyección- se vuelvan parte de la conversación popular. El espectador promedio quizá no pueda explicar con precisión las diferencias entre cada formato, pero sí entiende la idea central: “esta película hay que verla como fue concebida”. Eso transforma la compra de un boleto en algo más parecido a asistir a un concierto, una final deportiva o una función irrepetible.

Y aquí aparece otro secreto de Nolan: sabe escoger temas enormes.

Sus películas suelen girar alrededor de obsesiones gigantescas: el tiempo, la memoria, la identidad, la culpa, el sacrificio, la guerra, la ciencia, el destino. Incluso cuando parte de una premisa íntima, termina abriendo una puerta hacia algo mucho más grande. Interestelar no es solo un viaje espacial; es una historia sobre el amor, la supervivencia y el futuro de la humanidad. Dunkerque no es solo una película bélica; es una experiencia de angustia colectiva. Oppenheimer no es solo una biografía; es el retrato de un hombre aplastado por las consecuencias de su genio.

LA ODISEA parece encajar perfectamente en esa línea. El regreso de Ulises a casa después de la guerra de Troya no es únicamente una aventura mitológica. Es una historia sobre identidad, tentación, pérdida, resistencia, memoria y destino. En otras palabras: material Nolan por naturaleza.

El director también entiende muy bien el valor del misterio. A diferencia de muchas campañas actuales que parecen revelar media película antes del estreno, Nolan administra la información con cautela. Sus tráileres sugieren más de lo que explican. Sus entrevistas alimentan la expectativa sin vaciar la sorpresa. Y sus proyectos se rodean de una sensación de secreto que funciona como combustible promocional.

En un ecosistema saturado de avances, filtraciones, clips, teorías y reacciones instantáneas, el silencio parcial se vuelve una forma de lujo. Nolan no necesita explicar demasiado porque su marca ya instaló una pregunta en el público: “¿Qué estará preparando ahora?

A eso se suma el reparto. Nolan no solo convoca estrellas; las integra en proyectos que parecen exigirles algo distinto. Actores muy reconocibles entran a su universo con la promesa de formar parte de una obra mayor. En LA ODISEA, nombres como Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya y Charlize Theron no son únicamente atractivos para el cartel; son piezas de una maquinaria de expectativa global.

Pero quizá lo más interesante es que Nolan ha logrado convertir su defensa del cine tradicional en una idea moderna. Mientras la industria se obsesiona con algoritmos, plataformas, procesos digitales que abaraten costos y productos que sean para consumo inmediato, Nolan habla de negativos, proyectores, pantallas gigantes y funciones colectivas. Su cine mira hacia adelante, pero rescata una liturgia antigua: entrar a una sala oscura, guardar silencio y dejarse envolver por una imagen más grande que uno mismo.

Eso conecta con el público que todavía considera que «el cine compartido, es más divertido.» Para muchos espectadores, ir a ver una película de Nolan no es simplemente “ir al cine”; es participar en un ritual. Elegir sala, buscar el mejor formato, comprar boletos con anticipación, evitar spoilers, llegar temprano. Todo eso forma parte del acontecimiento.

Y en tiempos de streaming, esa es una victoria cultural, y más si consideramos que hoy las series son como “el canto de las sirenas” que busca atrapar y quedarse con el mayor número de espectadores.

Hollywood ha intentado fabricar acontecimientos a partir de franquicias, cameos y escenas postcréditos. Nolan lo hace desde otro lugar: desde la autoría. Su nombre es la franquicia. Su estilo es el universo. Su promesa no depende de superhéroes ni de juguetes conocidos, sino de una idea cada vez más escasa: todavía hay directores capaces de convocar multitudes por la fuerza de su mirada.

Por eso cada estreno suyo domina la conversación. Porque mezcla prestigio y espectáculo. Porque convierte la técnica en narrativa. Porque hace que el formato sea parte de la emoción. Porque sabe vender misterio sin regalar la película. Y porque, en el fondo, nos devuelve una sensación que el cine no debería perder nunca: la expectativa.

La pregunta entonces no es solamente cómo logra Nolan convertir cada estreno en un acontecimiento.

La verdadera pregunta es otra: ¿Por qué tan pocos directores -como el mismo Nolan y un Steven Spielberg- pueden hacerlo todavía?

Tal vez porque Nolan entendió algo que Hollywood a veces olvida: el público no solo quiere contenido. Quiere motivos para salir de casa. Quiere una experiencia. Quiere sentir que está frente a algo que no puede reducirse a una ventana más en la pantalla. Quiere historias que parezcan grandes, no solo por su presupuesto, sino por la ambición con que están contadas.

Y si LA ODISEA confirma lo que promete, Christopher Nolan habrá hecho algo muy suyo: tomar una de las historias más antiguas de la humanidad y convertirla, otra vez, en una noticia de primera plana.

Porque al final, Ulises no será el único que emprenda el viaje de regreso.

También lo hará el público (a los cines).

Y ese, precisamente, es el verdadero acontecimiento.



Muere a los 78 años Sam Neill,

el actor que protagonizó «PARQUE JURÁSICO»

Con información de BBC News Mundo

El actor Sam Neill, conocido por sus papeles en las películas de «Jurassic Park», murió este lunes a los 78 años.

Su familia informó mediante un comunicado que «la pérdida fue repentina e inesperada» y que el actor falleció en Australia rodeado de sus seres queridos «con la dignidad que caracterizó toda su vida».

«Se compartirán más detalles más adelante, pero por ahora, en nombre de la familia, les pedimos que respeten su privacidad mientras afrontan esta pérdida inconmensurable», escribieron.

Neill nació en 1947 en Omagh,Irlanda del Norte, y se mudó a Nueva Zelanda cuando era niño.

Su madre era inglesa y su padre un neozelandés que servía en el ejército británico.

Durante su carrera apareció en más de 150 producciones. Interpretó al doctor Alan Grant en la primera película de Jurassic Park en 1993, y en películas posteriores de la franquicia.

En marzo de 2023, Neill reveló que le habían diagnosticado cáncer. Lo describió como «un tipo feroz y agresivo de linfoma no Hodgkin».

Sin embargo, en abril de este año, anunció a los medios de comunicación que estaba libre de la enfermedad tras someterse a una terapia con células CAR-T (células T con receptor de antígeno quimérico).

«Me acaban de hacer una tomografía y no hay cáncer en mi cuerpo, eso es algo extraordinario», dijo Neill en ese tiempo al medio australiano 7 News.

En el comunicado de la familia del actor, confirmaron que Neill «permaneció libre de cáncer».

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el primer ministro de Nueva Zelanda, Christopher Luxon, afirmó que Neill era «uno de los grandes».

«Comenzó su carrera cuando apenas existía una industria cinematográfica en este país», dijo Luxon en una publicación en redes sociales.

«Durante más de 50 años, llevó las historias de Nueva Zelanda al mundo y su talento contribuyó a que nuestra industria cinematográfica se convirtiera en lo que es hoy: una de nuestras mayores exportaciones culturales. Su obra será vista y apreciada mucho después de que todos nosotros hayamos fallecido», agregó.

El primer ministro australiano, Anthony Albanese, también le rindió homenaje. «Se ganó un lugar especial en los corazones de los australianos», escribió en redes social.

Aunque era neozelandés, muchos lo consideraban un australiano honorario por sus estrechos vínculos con el país.

«Irónico y sarcástico, reflexivo y lacónico, Sam luchó contra la enfermedad con la misma dignidad, humor y convicción que dieron fuerza a todas y cada una de sus interpretaciones», añadió Albanese. «Se le echará mucho de menos y se le recordará durante mucho tiempo. Que descanse en paz».

Asimismo, celebridades y compañeros de elenco de Neill, lamentaron su partida.

La superestrella del pop australiana Kylie Minogue respondió al anuncio de la muerte de Neill con un «Vale (adiós) Sam», acompañado de un emoji de un corazón roto.

El actor y presentador Alan Cumming escribió: «Ahhh, Sam, qué hombre tan maravilloso y magnífico. Te echaremos de menos. Mi más sentido pésame a la familia por esta inmensa pérdida».

El actor Richard E. Grant compartió que conocía a Neill desde hacía tres décadas y que «me guió y me ayudó a superar una etapa muy difícil de mi vida… Navega en paz, amable señor».

El cómico Russell Howard calificó la noticia de «desgarradora» y añadió: «Un ser humano absolutamente maravilloso al que echaremos mucho de menos. Descansa en paz, Sam x».

Daisy Ridley, famosa por su papel de Rey en la trilogía secuela de Star War, protagoniza junto a Neill la película aún no estrenada «The Last Resort». Tras conocer su fallecimiento, publicó una foto suya junto a Neill y acompañada de varios emojis de corazones rotos.

Versátil y prolífico

Neill estudió en Christchurch, ciudad en la isla sur de Nueva Zelanda, pero no se decidió por la actuación inmediatamente, según recoge el diario The Guardian. Antes, pasó un año «desastrozo» en la carrera de Derecho.

Sus primeras incursiones como actor las tuvo participando en producciones menores en la Universidad de Canterbury, y luego en el Downstage Theatre, donde se unió como actor profesional.

Más tarde forjaría una carrera versátil y prolífica. Entre las 150 producciones en las que participó durante cinco décadas destacan «La caza del octubre rojo», «El piano», «El libro de la selva», «Event Horizon», «Dead Calm», «En la boca del lobo», «El hombre bicentenario», «The Dish» y «Peter Rabbit».

El actor neozelandés también tuvo roles míticos en televisión.

Entre sus últimos papeles está su interpretación del Mayor Chester Campbell en la aclamada serie «Peaky Blinders».

Además, tuvo destacadas apariciones en «Los Tudor» y «The Twelve».

«No le tengo miedo a la muerte», declaró a The Guardian en 2023, en una entrevista en que ahondó sobre cómo era vivir en su granja y su lucha contra el cáncer.

«Pero me molestaría. Porque me gustaría vivir una o dos décadas más, ¿sabes? Hemos construido todas estas preciosas terrazas, tenemos estos olivos y cipreses, y quiero estar presente para verlos crecer. Y tengo a mis adorables nietos. Quiero verlos crecer. ¿Pero morir? Me da completamente igual».

«El año que resume el talento versátil de Sam Neill»

Si nos fijamos en un año concreto, eso resume bastante bien a Sam Neill.

En 1993, interpretó al doctor Alan Grant en «Jurassic Park», ese enorme éxito de taquilla. Se la enseñé a mis hijos por primera vez el mes pasado, y la verdad es que sigue siendo una película que no ha perdido vigencia y que les aterrorizó de verdad.

La otra película que rodó en 1993 fue «El piano», dirigida por Jane Campion. No podría haber sido una película más diferente. Ganó la Palma de Oro, Holly Hunter interpretaba a una mujer muda y estaba ambientada en Nueva Zelanda. El papel de Sam Neill tuvo que cambiar por completo en el último acto de la película, ya que al principio es el marido devoto y luego se transforma en un personaje de pesadilla.

Uno de los papeles que le catapultó al éxito se rodó en Gran Bretaña justo a principios de la década de 1980; creo que la gente olvida que fue Damien en la tercera película de «La profecía».

Así de versátil era este hombre. Era capaz de abarcar todo el espectro, y por eso hoy habrá una auténtica avalancha de homenajes.

La enfermedad que hizo que Neill «se parara a reflexionar»

Tras su diagnóstico de cáncer en 2022, a sus 75 años y sin poder trabajar, Neill se dedicó a escribir. Según declaró a la BBC, eso le dio una razón para seguir adelante cada día.

Cuando los médicos le comunicaron su enfermedad, dijo que eso le hizo «parar y reflexionar sobre las cosas».

Un año después, lo que él preveía que sería una recopilación de relatos se convirtió en un libro titulado «¿Te he contado esto alguna vez?». En él explora su dilatada carrera y su diagnóstico, aunque subrayó que no se trata de un «libro sobre el cáncer».

«Lo último que quiero es que la gente se obsesione con el tema del cáncer», afirmó Neill, «porque, en realidad, no me interesa el cáncer. Lo único que me interesa es vivir».

En abril de este año, Neill anunció que estaba libre de cáncer.



“LA INVITACIÓN” no es solamente a cenar…

Por Andrés Bermea

Seth Rogen (Joe) y Olivia Wilde (Angela)

Es una invitación a confrontar la realidad matrimonial que hoy viven muchas parejas con varios años de casados, en donde el desgaste de la relación ya es tan severo que está a punto del colapso.

Angela, esposa de Joe, invita a cenar una noche a sus vecinos de arriba sin que su marido se entere hasta esa misma tarde. Angela no invita a los vecinos de arriba sólo por deseo sexual. Los invita porque representan algo que su matrimonio ya no tiene: mayor juventud, riesgo, espontaneidad, eros, juego, posibilidad. Joe puso su pasado bajo candado, tiró la llave y, aunque no le gusta su presente, está paralizado en su frustración. Angela, por su parte, está insatisfecha y ávida de nuevas emociones que le soplen al fuego de su vida atrapada en un departamento.

El detalle de que sean los vecinos de arriba tiene una lectura simbólica: son “los de arriba” en el sentido de lo aspiracional, lo idealizado, la vida que parece más libre, más luminosa o más intensa que la propia.

Edward Norton (Hawk) y Penélope Cruz (Pina)

La pareja de Pina y Hawk, los de arriba, llega literalmente con un menú de opciones nuevas, insólitas, sumamente atrevidas; para otros, inaceptables, pero al menos para ellos atractivas. Eso hace que la película sea incómodamente amoral en la superficie, pero moral en el fondo, sin ser moralizante. No te sermonea, no castiga de forma obvia, no te dice “esto está bien” o “esto está mal”. Pero sí pone sobre la mesa una pregunta muy seria: ¿Qué queda de una pareja cuando ya no hay deseo, admiración ni conversación honesta?

La película desencadena más preguntas que respuestas. Los de abajo parecen sucumbir a la tentación de una oferta que los obliga a preguntarse interiormente: ¿De verdad es posible todo esto?

La película resulta, a fin de cuentas, una autopsia del desgaste conyugal.

El guion está cerca de ser excelente, con algunos hoyos, pero aun así te atrapa de inmediato con una narrativa vertiginosa que compensa el hecho de haber sido filmada casi en un solo interior, como si fuera un escenario teatral que permite ver el drama de una vida que, para no volverse trágica, se convierte en comedia.

Las actuaciones del cuarteto son excelentes. Seth Rogen está como nunca. Penélope Cruz aparece arrebatadoramente atractiva y seductora, como la serpiente del paraíso. Edward Norton es un bombero retirado que ahora apaga otros fuegos. Y Olivia Wilde hace de Angela una mujer que parece abrir una ventana y descubrir que afuera hay más mundo y otra luz.

La Directora Olivia Wilde revisa una toma de LA INVITACIÓN

Pero el principal logro de la propia Olivia Wilde está en la dirección de la película. Sabe lo que quiere hacer y decir, y lo hace y lo dice con claridad y eficacia. La cinematografía está de lujo y esconde varios “huevitos de pascua” que debes encontrar.

Alerta: LA INVITACIÓN (The Invite)es una película muy fuerte, no porque tenga escenas gráficas o explícitas, sino por su tema, por lo que te hace cuestionarte y por la incomodidad que deja flotando cuando termina.

Ya en cines. Sólo para adultos.



¡JAMÁS HUBIERA IMAGINADO ESTO!

El cine está lleno de cosas sorprendentes, su corta historia nos ha dejado episodios de lo más extraños, aquí tenéis una pequeña recopilación con algunos de los datos más curiosos que ha dejado el cine para la posteridad.

1- Fidel Castro trató de triunfar en Hollywood

Trece años antes de convertirse en el líder de Cuba, Castro inició una breve carrera cinematográfica como galán latino en la que tuvo tiempo de interpretar pequeños papeles en tres musicales: «Escuela de sirenas«, Bathing beauty (1944) y Holiday in Mexico (1946).

2- La película más larga de la Historia

…tiene un título que le viene al pelo: Tratamiento contra el insomnio, dura 87 horas, es decir, más de 3 días y medio. La cinta consistía en una única secuencia en la que podía verse al poeta Lee Groban leyendo una composición de 3400 páginas. Únicamente se proyectó de forma íntegra una vez.

*Teóricamente la más larga es Modern Times Forever (de 2011) con 240 horas de duración (10 días completos), pero por temas de burocracia no la encuentras como tal en el Libro Guinness de los Récords.

Modern Times Forever (2011) 

3- Francis Ford Coppola

…comenzó su carrera bajo un seudónimo dirigiendo nudies, o lo que es lo mismo, películas eróticas. El más famoso es El burdel de la montaña donde Drácula, Frankenstein y el Hombre-lobo ejercen de mirones en un lupanar.

4- Cine negro negro

En el Hollywood de los 70 nació la moda de la Blaxploitations, películas protagonizadas enteramente por actores de raza negra. Hubo un Drácula negro, una lolita negra e incluso una versión del Mago de Oz en la que, por cierto, hacía un cameo un joven Michael Jackson; él coprotagonizó con Diana Ross THE WIZ en 1978; su personaje es “El espantapájaros”.

5- En España todo es más artesanal

Así, cuando se dio el salto al cine sonoro, en España pocos locales estaban equipados para su reproducción y el sonido de la película corría por cuenta de “comentaristas” como en los partidos de fútbol; comentaristas que, además, no seguían el guión. Se dedicaban a hacer comentarios graciosos o rimas sobre algunos aspectos del filme. Alucinante.

6- Cine que huele

En 1959 se estrenó en Los Ángeles Scent Mistery, un filme de intriga en el que la clave del misterio estaba en la colonia que usa el asesino; por eso se utilizó una nueva tecnología en su proyección; el Arorama, que consistió en una máquina que rociaba toda la sala con unos polvillos que simulaban los olores de la película.

El problema es que a mitad del metraje eran tantos los “polvitos” que había en el aire que al final uno no sabía qué escena de la película estaba oliendo.

Y ya vienen 6 casos más de CURIOSIDADES EN EL CINE