Por el equipo editorial de Cinesaurio

Hoy se cumplen 75 años de la premiere mundial en Londres de ALICIA EN EL PAÍS DE LA MARAVILLAS (Alice in Wonderland), realizada el 26 de julio de 1951 en el Leicester Square Theatre, antes de su estreno en Estados Unidos dos días más tarde.
Basada en los textos de Lewis Carroll, la película no fue en su momento uno de los grandes éxitos inmediatos de Disney, pero con el paso de las décadas se convirtió en una de sus obras más influyentes.
Su mezcla de absurdo, color, música, humor ilógico y personajes inolvidables ayudó a fijar en la cultura mundial una imagen muy particular del País de las Maravillas: el Conejo Blanco siempre tarde, el Sombrerero Loco, la Reina de Corazones, la sonrisa flotante del Gato de Cheshire y esa sensación de que la realidad puede doblarse como si fuera de papel.

Su impacto va mucho más allá del cine infantil. Alicia ha inspirado moda, música, psicodelia, diseño gráfico, videojuegos, parques temáticos, publicidad y hasta formas de hablar: “caer por la madriguera” ya es sinónimo de entrar en un mundo extraño, fascinante y un poco desquiciado. Incluso The New Yorker ha señalado que la imagen cinematográfica más perdurable de Alicia sigue siendo, precisamente, la versión animada de Disney de 1951.
Trivias curiosas: Walt Disney tenía en mente adaptar Alicia desde 1933 y llegó a considerar una versión con actores reales protagonizada por Mary Pickford. Además, Ed Wynn, voz del Sombrerero Loco, improvisó diálogos durante la filmación de referencia; gustaron tanto que los técnicos hicieron lo posible por rescatar ese audio y usarlo en la película final.
Alicia no envejeció. Siguió cayendo. Y el mundo entero cayó con ella.
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