¡MAMÁ! ¡HAY UN DINOSAURIO EN EL PATIO!

EL FINAL DE LA CALLE OAK llega a México con aroma a 1982: vecindarios tranquilos, familias en crisis y una amenaza prehistórica que revela que, a veces, el monstruo no solo está fuera de casa.

Por Andrés Bermea y Mr. Chips

Mañana jueves 13 de agosto llega a los cines de México EL FINAL DE LA CALLE OAK (The End of Oak Street), una película que a primera vista parece vendernos una premisa irresistible: una calle residencial, una familia en crisis, un extraño evento cósmico… y dinosaurios. Sí, dinosaurios. Porque cuando la vida familiar se pone complicada, Hollywood siempre puede empeorarla con una criatura prehistórica en el jardín.

La cinta está escrita y dirigida por David Robert Mitchell, el mismo realizador de ESTÁ DETRÁS DE TI (It Follows) y EL MISTERIO DE SILVER LAKE (Under the Silver Lake), y es producida por J. J. Abrams. El reparto lo encabezan Anne Hathaway e Ewan McGregor. La premisa plantea que un misterioso evento cósmico arranca la calle Oak de su entorno habitual y transporta a todo el vecindario a un lugar desconocido, obligando a la familia Platt a mantenerse unida para sobrevivir.

Pero lo interesante no está solamente en los dinosaurios. Lo interesante está en el vecindario.

La historia se ubica en los años ochenta -algunas reseñas la sitúan específicamente en 1982-, y ese dato abre una puerta muy sabrosa. Porque 1982 no fue cualquier año para el cine fantástico. Ese año se estrenaron dos películas fundamentales para entender cómo Hollywood convirtió la vida doméstica en territorio de asombro y amenaza: E.T. EL EXTRATERRESTRE (E.T. the Extra-Terrestrial) y POLTERGEIST: JUEGOS DIABÓLICOS (Poltergeist).

En E.T. lo imposible llega al patio de una casa común. En POLTERGEIST, el horror entra por la televisión, ese altar luminoso de la sala familiar. Las dos películas hicieron algo enorme: demostraron que la aventura ya no necesitaba castillos, galaxias lejanas o mansiones góticas. Bastaba un vecindario tranquilo, una calle silenciosa, una familia aparentemente normal… y algo raro detrás de la puerta o en la sala de la casa.

Ahí parece colocarse EL FINAL DE LA CALLE OAK (The End of Oak Street). La diferencia es que aquí no entra un monstruo a la casa: la casa, la calle y el vecindario entero son arrancados de su realidad. Es como si la tranquilidad residencial -con sus jardines, sus cocheras, sus vecinos saludando desde la banqueta- fuera levantada del suelo y arrojada a un mundo donde la cortesía vecinal ya no sirve de mucho frente a un dinosaurio con hambre.

Y entonces aparece el ángulo más interesante: el vecindario como jaula.

Porque un vecindario puede parecer refugio, pero también puede ser encierro. En esas calles perfectamente ordenadas se guardan frustraciones, matrimonios cansados, silencios familiares, sueños pospuestos y esa sensación de que la vida ya decidió por uno. Algunas reseñas han señalado precisamente a Denise, el personaje de Anne Hathaway, como una ama de casa frustrada o desencantada dentro de ese mundo doméstico aparentemente estable.

Por eso los dinosaurios pueden ser el espectáculo, pero no necesariamente el tema. El verdadero monstruo quizá no está solo afuera, rugiendo entre los árboles. También puede estar dentro: en lo que una familia no se dice, en lo que una madre quiere ser y no ha podido, en lo que un vecindario oculta debajo del pasto bien cortado.

David Robert Mitchell ya había demostrado en ESTÁ DETRÁS DE TI que sabe convertir un miedo abstracto en algo físico, cotidiano, casi inevitable. Y en EL MISTERIO DE SILVER LAKE jugó con la paranoia, los códigos ocultos y la sensación de que el mundo aparentemente normal esconde otra cosa.

Ahora, con EL FINAL DE LA CALLE OAK, Mitchell parece entrar al terreno del gran espectáculo, pero sin abandonar del todo su obsesión por lo invisible: aquello que persigue, aquello que se oculta, aquello que convierte la normalidad en amenaza.

También hay una sombra inevitable: la de PARQUE JURÁSICO (Jurassic Park), otra película donde los dinosaurios no son solo atracción, sino advertencia. Pero mientras Spielberg llevó al público a una isla diseñada para exhibir criaturas imposibles, Mitchell parece hacer lo contrario: traer lo imposible al vecindario, al lugar donde supuestamente nada debía pasar.

Y quizá por eso la premisa funciona. Porque todos entendemos esa fantasía inquietante: ¿Qué pasaría si un día nuestra calle, nuestra casa, nuestra rutina y nuestros pendientes quedaran atrapados en un lugar donde ya no sirven las reglas de siempre?

Los ochenta nos enseñaron que lo extraordinario podía aparecer en una recámara infantil, en una televisión encendida o en un cobertizo del patio. EL FINAL DE LA CALLE OAK actualiza esa advertencia con humor, aventura y dientes muy grandes.

Cuidado con desear que algo emocionante pase en el vecindario.

A veces pasa.

Y se lleva toda la cuadra.





TIBURÓN (Jaws) el clásico de 1975 visto por el arte de hoy

Te presento aquí una galería con nuevas versiones alternativas de posters para la cinta de Spielberg


50 años del estreno de Tiburón, de Spielberg

Secretos de un boom que inauguró el cine supertaquillero

TIBURÓN (Jaws) estrenada en los Estados Unidos el 20 de junio de 1975; en México el 15 de abril de 1976 se enfila a su 50 aniversario. Te comparto el siguiente artículo publicado en INFOBAE y con algunas pequeñas aportaciones mías.

Andrés Bermea

Por Fausto Urriste publicado originalmente en INFOBAE

Esta obra maestra sigue siendo un referente en Hollywood, inspirando a cineastas, compositores y diseñadores gráficos con su narrativa, música y diseño visual, destaca la revista Empire

Cuando se habla de Tiburón, la obra maestra de Steven Spielberg, no es solo una película que marcó un hito en el cine de terror, sino que, a punto de cumplirse 50 años de su estreno, sigue siendo un referente tanto para cineastas como para compositores y diseñadores gráficos, publicó Empire.

Su historia se define por el legendario tiburón y sus efectos especiales, y por sus personajes memorables, su innovadora música y un póster que captura el miedo primitivo de la humanidad.

Para celebrar las cinco décadas del fenómeno, la revista de cine británica Empire le dedicó un amplio dossier… A continuación, exploramos el impacto de Tiburón a través de los ojos de Leigh Whannell, el compositor Hans Zimmer y el director artístico Josh Manderville, tres figuras que abordan diferentes facetas de este clásico de clásicos que hizo que muchos prefirieran tirarse a la piscina antes que meterse en el mar.

Leigh Whannell: el legado de Tiburón y su influencia en el cine moderno

Leigh Whannell, conocido por sus éxitos en el cine de terror como Upgrade y The Invisible Man, no duda en reconocer la influencia que Tiburón tuvo en su vida. Su fascinación comenzó en su infancia, cuando observaba la carátula del filme en la sección de Betamax de una tienda de videos.

A los pocos años, logró convencer a sus padres para ver la película, y fue amor instantáneo. “La vi semanalmente durante un año entero y no dejé de verla”, comenta Whannell, cuya obsesión por el cine de terror y los monstruos no hizo más que crecer desde entonces.

“El tiburón es un efecto práctico hermoso, tal vez el mejor jamás creado”, asegura Whannell. A pesar de que la película fue un producto de bajo presupuesto, Spielberg y su equipo crearon algo único. Tiburón fue una B-movie con la calidad de una producción de nivel A, gracias a su dirección, efectos prácticos y un guion que no relegaba a los personajes a un segundo plano.

Whannell destaca que la película pone a los humanos como el verdadero foco de la trama, no al monstruo marino. Los tres protagonistas, Brody, Hooper y Quint, son fundamentales para la narrativa, y para que la historia sea memorable.

Además, Whannell subraya un aspecto clave: “Si Tiburón se hubiera filmado en un tanque de agua, el filme no habría sido el mismo”, explica. Y enseguida hay que recordar que, pese a que el rodaje hubiese sido mucho más manejable, y pese a los problemas técnicos que suponía rodar en aguas abiertas, Spielberg optó por la segunda opción. ¿Qué buscaba? El mayor realismo posible.

Chan! Chan! Chan! Chan!: la música de John Williams, puro suspenso…

El impacto de Tiburónno se limita a su narrativa visual, ya que la banda sonora de John Williams, especialmente el famoso tema del tiburón, es una de las más emblemáticas en la historia del cine.

Hans Zimmer, uno de los compositores más célebres de la música cinematográfica, no tiene reparos en reconocer la maestría de Williams. “El tema principal de Tiburón es extraordinariamente simple, pero también terriblemente eficaz», comenta Zimmer.

Zimmer explica que la genialidad de la melodía radica en su simplicidad: una secuencia de dos notas, Mi y Fa, que crean una sensación de tensión constante.

Steven Spielberg y «Bruce» el famoso tiburón mecánico

Esta simplicidad, según Zimmer, permite que el tiburón sea percibido como una fuerza incontrolable y eterna.

“La música de Tiburón crea una sensación de amenaza constante. Nos hace sentir que el tiburón podría estar en cualquier lugar, aunque no lo veamos”, dice Zimmer.

Además del tema principal, la suite completa que Williams compuso para la película es un testimonio de su habilidad para conjugar la tensión con la narrativa visual.

En particular, la pieza Shark Cage Fugue es destacada por Zimmer como uno de los puntos más altos de la banda sonora, una composición que subraya la lucha entre los seres humanos y la fuerza imparable del tiburón.

Josh Manderville, el póster de Tiburón y su impacto cultural

El icónico póster de Tiburón es otra de las razones por las cuales la película perduró en la cultura popular. Josh Manderville, director artístico en Mondo, resalta cómo este póster, que inicialmente fue diseñado como la portada del libro de Peter Benchley, se transformó en un símbolo atemporal del miedo humano frente a la naturaleza.

“El póster captura una emoción universal: el miedo a lo desconocido, el miedo de estar fuera de nuestro elemento”, comenta Manderville.

El diseño original de Roger Kastel, quien fue encargado de la portada del libro, muestra a una mujer nadando tranquilamente, inconsciente del tiburón que acecha bajo ella. La inclusión del horizonte y los colores rojos, blancos y azules, hace eco de la ambientación estadounidense de la película, subrayando el contexto social y cultural del 4 de julio.

“La composición pone al espectador en el agua, viéndolo todo desde el punto de vista de la mujer, pero también deja claro que estamos ante un peligro inminente”, explica Manderville.

La manera en que el tiburón está representado, solo sugiriendo su tamaño, hace que la criatura sea aún más aterradora. Este diseño funcionó como una pieza publicitaria, convirtiéndose en una representación visual de nuestra vulnerabilidad ante las fuerzas de la naturaleza.

A lo largo de las décadas, el póster de Tiburón se mantuvo relevante, con su simbolismo de miedo primordial que trasciende el contexto específico de la película.

El legado perdurable de Tiburón

Estrenada en junio de 1975, Tiburón marcó un antes y un después en Hollywood en cuanto al denominado blockbuster veraniego, es decir, los filmes que arrasan en la taquilla. Luego, George Lucas pondría la vara aún más alta a partir del arrasador éxito e Star Wars

La influencia de Tiburón sobre el cine contemporáneo es innegable. A través de la visión de Leigh Whannell, Hans Zimmer y Josh Manderville, podemos entender cómo esta obra maestra dejó una marca imborrable en diversas áreas del cine.

Desde sus efectos prácticos hasta la magia de su banda sonora y la poderosa imagen de su póster, Tiburónsigue siendo un referente fundamental para los cineastas, músicos y diseñadores gráficos. Más de cuatro décadas después de su estreno, su legado continúa impactando y manteniendo su lugar como uno de los mayores logros en la historia del cine.


CICLÓN – (1978)

Título original: Cyclone

Duración: 100 min.

País de origen: México

Dirección: René Cardona Jr.

Guion: René Cardona Jr., Carlos Valdemar

Fotografía: León Sánchez

Música: Riz Ortolani

Estreno: 26 de octubre de 1978 en la ciudad de México en los cines: Anzures 2, Pedro Armendáriz, Futurama, Manacar, Roble, Cuitláhuac, Cinema 3, Tlanepantla, Briseño, Marina, Javier Solís y Viaducto. Se mantuvo en cartelera por cinco semanas. (1)  

Reparto:

Arthur Kennedy, Carroll Baker, Lionel Stander, Andrés García, Hugo Stiglitz, Mario Almada, Olga Karlatos, Milton Rodríguez, Ricardo Carrión, Jorge Victoria, Ricardo Noriega, Guadalupe Barrera, Estela Piquer

Géneros: Catástrofes. Supervivencia Tiburones, Acción, Aventura, Drama, Horror, Thriller

Sinopsis

Unos turistas que navegan por el Caribe en una barcaza son sorprendidos, de repente, por un terrible ciclón y quedan a la deriva en alta mar. Conservan la esperanza de que alguien los rescate, pero, mientras tanto, tendrán que hacer frente a la sed, al hambre, a la insolación y a los voraces tiburones que los acechan. (FILMAFFINITY) Cartelera Cinematográfica 1970-1979; María Luisa Amador, Jorge Ayala Blanco.

La película CICLÓN está alojada en el Canal TV Azteca Novelas y Series en YouTube. Para verla haz «CLIC» sobre la imagen y activa la pantalla completa.