El 24 de abril de 1973 ¡Hace ya 50 años! en Monterrey esto era lo que exhibían los cines…
El ELIZONDO anunciaba el estreno de la popular y taquillera MECÁNICA NACIONAL.
El MONTOYA reestrenaba ahora en 70mm EL PADRINO. El POSEIDÓN seguía hundiéndose en el RÍO 70, Liza Minnelli terminaba en el CUAUHTÉMOC 70 la exhibiciones de la magnífica CABARET A la que los «genios» mexicanos de la mercadotecnia rebautizaron como «Adiós Berlín»…
LOS ÁNGELES, CA – La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas y ABC anunciaron hoy lunes, hace unos minutos, que la 96.ª edición de los Oscar® se llevará a cabo el domingo 10 de marzo de 2024.
El anuncio de las nominaciones al Oscar® tendrá lugar el martes, 23 de enero de 2024.
Tres títulos con calificación de un 100% en ROTTEN TOMATOES
LOS CINES ANTIGUOS DE MONTERREY, MI PATIO DE JUEGO…
Te invito a un recorrido virtual por los antiguos cines del primer cuadro de Monterrey, NL, México.
Visitaremos los templos cinematográficos de la ciudad y que fueron icono del arte, la cultura y la socialización de la comunidad regiomontana y de sus visitantes. Recordaremos el majestuoso CINEMA ELIZONDO, el legendario REX, el moderno cine JUÁREZ, el tradicional RODRÍGUEZ, el colosal MONTERREY y su gemelo el REFORMA. El bellísimo FLORIDA, el innovador ENCANTO y muchos más.
¡Ya están listos los primeros «puntos de encuentro» de este tour…
«Lo que sorprende especialmente de la película, es la facilidad con la que su argumento, que parte de una premisa totalmente típica (un triángulo amoroso), se va enredando cada vez más, centrándose sobre todo en la obsesión del personaje interpretado por Richard Widmark en la que era su tercera película como actor.
Además, es curioso como su personaje empieza siendo de lo más simpático y amable, para terminar convirtiéndose en alguien odioso, una imagen más acorde con el magnífico actor, que solía bordar los papeles de villano.
Es en esta parte donde la película presenta sus mejores cartas, ya que consigue hacer creíble e interesante algo tan estúpido como los celos, gracias a la portentosa labor de Widmark y el giro que su personaje da.»
Por la presencia de uno de los astros de Hollywood más reconocidos, Henry Fonda…
Porque es un caso excepcional en que dos de las estrellas más rutilantes del cine mexicano de la Época de Oro, Dolores del Río y Pedro Armendáriz, coprotagonizan una cinta de Hollywood.
Por un tema interesante que aborda el enfrentamiento entre un gobierno anticlerical que persigue hasta el último sacerdote y un pueblo eminentemente católico.
¡Imperdible!
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Dolores del Río y Pedro Armendáriz en el cine de Hollywood
Un sacerdote se enfrenta al gobierno de un país sudamericano que ha prohibido la religión y toma toda clase de medidas anticlericales. Como la policía lo sigue a todas partes, se refugia en un país vecino. (FILMAFFINITY)
Premios
1947: Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a mejor director
Nací en la ciudad de Monterrey, NL, México el martes 9 de diciembre de 1952. ¡Sí! Hace ya un buen tiempo… Sin embargo, los recuerdos más claros y vívidos de mi infancia y primeros episodios significativos en mi vida, corresponden sin duda a los años qué viví en San Antonio, Texas en los E.U.A. pues a mediados de la década de los 50 mi papá fue a trabajar allá y nos llevó a la familia con él, y quién ya desde esa época siendo yo aún muy pequeño, me inició en el rito de asistir con frecuencia a las salas de cine, visitas que desde luego dejaron tan profunda huella en mí que aún recuerdo tres películas de las qué vi en la ciudad tejana:
LOS 10 MANDAMIENTOS (The Ten Commandments de 1956). Gran súper producción dirigida por el legendario Cecil B. DeMille y estelarizada por un abultado número de estrellas de la época encabezadas por Charlton Heston, Yul Brynner y Anne Baxter que vi en el cine Majestic ubicado en el 224 E. de la Calle Houston en el corazón de San Antonio.
Aún resuena en mi interior la majestuosa obertura con la música que Elmer Bernstein compuso para la película; las impactantes escenas de la apertura y el paso por el Mar Rojo y la grabación a fuego de la Tablas de la Ley.
Por alguna razón que desconozco LOS DIEZ MANDAMIENTOS llegó a México con un retraso de ¡siete años! Y en Monterrey se estrenó el martes 20 de noviembre de 1962 en los cines Juárez, Reforma y Elizondo.
Aunque también recuerdo haber visto en San Antonio cintas como: EL COLOSO INVENCIBLE (The Amazing Colossal Man de 1957 / Dirigida por Bert I. Gordon con Glenn Langan y Cathy Downs) muy probablemente la primera película de ciencia ficción que vi en mi vida y que despertó mi afición al género…
y hasta la mexicana ANDO VOLANDO BAJO de 1959 con Luis Aguilar y Pedro Armendáriz, exhibida muy probablemente en el Teatro Nacionalen la esquina de la Calle Commerce y Santa Rosa, o en el cine Alameda ubicado este en el 318 W. de la Calle Houston.
Afortunadamente estos tres teatros se mantienen en pie, se han restaurado y siguen siendo centros para el arte y la cultura. Hechos que lamentablemente por el desinterés de los gobiernos estatales por la cultura no se replicaron con los templos cinematográficos de Monterrey.
Seguramente desde entonces nació mi afición al cine. Regresamos a la capital regia a fines de 1959, y la mayor parte de la niñez y adolescencia las viví en pleno centro de Monterrey, en el número 316 Oriente de la calle Mariano Matamoros, luego en una casa contigua hacia al Poniente, (Hoy parte de la tienda El Nuevo Mundo Monterrey) ambas entre las calles de Hermenegildo Galeana y Emilio Carranza, muy cerca de los abandonados o ya desaparecidos cines de aquel sector.
La ubicación resultó sumamente estratégica pues estaba prácticamente rodeado de salas de cine. Primero hago un recorrido rápido para “peinar la zona”… Eso todavía lo puedo hacer… y que abarca las décadas de los 60 y 70s. Más adelante abundaré sobre cada una de las salas de cine, mis recuerdos y anécdotas.
A tan sólo dos cuadras y media, al Oriente sobre la Avenida Zaragoza entre las calles de Mariano Matamoros y Padre Mier se encontraba el Gran Cinema ELIZONDO, un poco más hacia el Norte en la esquina de Zaragoza con Juan Ignacio Ramón el REX (Luego reconstruido a principios de los años 70 como el OLYMPIA. Con la reconstrucción probablemente se aprovechó el espacio de lo que había sido el anfiteatro del Rex y se construyó el ATENEA) y más al Norte pero sobre la Calle Washington entre la Av. Zaragoza y la calle Juan Zuazua el PALACIO que tras una remodelación fue llamado LATINO. Vagos recuerdos tengo también del cine ZARAGOZA ubicado en la esquina Norponiente de Zaragoza y Washington.
Sobre la Avenida Juárez entre 5 de Mayo y Washington estuvo el nuevo, espléndido y moderno cine JUÁREZ que por mucho tiempo fue la sala principal para películas de estreno en la ciudad. Poco más al Norte sobre la misma avenida el tradicional Teatro Cine REAL RODRÍGUEZ entre las calles José Silvestre Aramberri y José Modesto Arreola.
Por los rumbos de la Alameda Mariano Escobedo estaban:
El colosal MONTERREY, sobre la citada calle de Aramberri en la esquina con Privada Alameda y exactamente frente a la Alameda.
El MARÍA TEREZA MONTOYA (Tereza así con “Z”) originalmente un teatro inaugurado en 1954 que fue acondicionado para proyecciones de cine y ubicado frente a la Alameda Mariano Escobedo –que merecerá también comentario especial por haber sido el primero en la ciudad de Monterrey con proyección en película de 70mm. y sonido estereofónico de 6 canales.
Subiendo al Norte sobre la calle Julián Villagrán se ubicaban: El ALAMEDA en el 515 Nte. de 1939 (Luego llamado VERSALLES) entre Santiago Tapia y casi llegando a Isaac Garza en la acera Noreste. El majestuoso ENCANTO, en la esquina Noroeste con Isaac Garza. Unos pasos al Norte y sobre la misma acera el BERNARDO REYES entre las calles de Isaac Garza y Gral. Jerónimo Treviño. Data de 1942. El entrañable ARACELI muy cerca de estos tres sobre el No. 740 de Isaac Garza, entre José T. Villagómez y Amado Nervo.
Sobre la Calzada Madero recuerdo especialmente cuatro salas en ese sector.
El LÍRICO en el 137 poniente de la acera Norte en la Ave. Francisco I. Madero, entre las calles de Colegio Civil y la Av. Benito Juárez. El REFORMA, hermano gemelo del cine Monterrey y también considerado un cine colosal por su capacidad para recibir hasta 4,500+ personas cómodamente, se ubicaba sobre la Calzada Madero en la acera Sur entre las calles de Hermenegildo Galeana y Emilio Carranza. El teatro FLORIDA estaba ubicado en la acera Norte también entre las calles de Hermenegildo Galeana y Emilio Carranza.
El cine MARAVILLAS un tanto más hacia el Oriente estuvo localizado en la calle Dr. José María Coss 930 Nte. entre la propia Calzada Madero y Arteaga.
Ya más alejado se encontraban: El cine Brasil que tras una remodelación fue llamado Sala CHAPLIN ubicada en la calle de Héroes del 47, en 815 Nte. Entre José Ma. Arteaga y Gral. Carlos Salazar.
Sobre la Avenida Venustiano Carranza al Norte, el AMÉRICA entre Jerónimo Treviño y Gral. Carlos Salazar. Al Sur en la esquina de Venustiano Carranza y la Avenida Constitución se ubicó la sala BUÑUEL.
Más posteriores y que más bien corresponden a mi adolescencia están el RÍO 70 Un espectacular domo geodésico en la calle Serafín Peña Sur, 1051, entre Melchor Ocampo y la Ave. Constitución inaugurado en 1969.
El CUAUHTÉMOC 70 ubicado en Washington 505, esquina con la Ave. Cuauhtémoc en el Centro de Monterrey.
Desde luego hubo varias más salas de cine en Monterrey como el RALY, que merece comentarios especiales en otro artículo; el CINERAMA 2000 en Ruíz Cortínez y la Ave. Gonzalitos, en un edificio perteneciente a los Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey o al Sindicato; el 2001 también sobre J. Villagrán muy cerca del Alameda/Versalles y luego convertido a templo, pero no los conocí.
Las colonias de Monterrey también contaron con otras salas cinematográficas como por ejemplo el EDÉN (luego AZTECA, luego INDEPENDENCIA) en la Calle Querétaro esquina con calle Independencia precisamente en la colonia Independencia.
En la colonia Del Valle, sobre la calle Río Orinoco estuvo el CINEMA DEL VALLE entre Río Grijalva y Río Tamazunchale. Y en la misma colonia dieron funciones un par de salas en el CINE MOLL DEL VALLE, en el centro comercial del mismo nombre a las que se podía acceder por la Av. José Vasconcelos.
Todos esos cines fueron en buena medida mi patio de juego, especialmente el ELIZONDO en donde incluso llegué a entablar amistad con los proyeccionistas Don Agustín Briones y Don Santiago Alcorta quienes siendo yo apenas un mocoso me permitían entrar a la cabina de proyección y hasta “ayudarles” en su trabajo. Esto me facilitó que al llegar a la entrada del cine, sólo le dijera al “boletero” que recogía los cartoncillos de entrada -que iba a la caseta de proyección- y así me colaba subiendo por una de las escaleras laterales en color verde en forma de caracol (generalmente cerradas para el público) hasta el anfiteatro de aquélla catedral en donde estaba ubicada la “caseta” y que alojaba dos poderosos proyectores, pues en ese entonces las películas llegaban a los cines en unas “latas” metálicas conteniendo los rollos de la película con una duración de 10 minutos cada uno, por tanto cada cinta de largometraje de 35 mm requería de 9 o más rollos dependiendo de su duración total.
Entonces para qué la proyección fuera continua, los rollos impares iban en un proyector y los pares en el otro, así que cuando finalizaba la proyección del primer rollo, el operador o “Cácaro” accionaba el otro y estaban sincronizados con un mecanismo de tal manera que para el público era prácticamente imperceptible el cambio de rollo y de proyector. Sólo los conocedores se percataban de las marcas en la imagen que indicaban al operador que al rollo le quedaban 20 y luego 10 segundos para terminar. Cuando una película se exhibiría por varios días y a fin de hacer menos cambios de proyectores, se transferían los rollos a bobinas o carretes de dos en dos, disminuyendo así a la mitad los cambios. Ahí aprendí a pegar las películas, se hacía un pequeño raspado en la parte baja y a lo ancho del último fotograma o cuadro de un rollo, y al primero del siguiente y se unían con acetona. Recuerdo bien que el botecito de acetona que usaban para el efecto, estaba envuelto con un buen tramo de cinta de película y así con una base mucho más amplia evitaban que el bote se volteara y se derramara el químico. “Tretas” que brindan la experiencia y el ingenio.
Recuerdo que en una ocasión se me ocurrió sacar del proyector una bobina cargada con película recién exhibida, resultó más pesada de lo que imaginé y se me cayó sobre el pedal que cortaba la proyección del otro aparato que estaba en operación, los proyeccionistas no se percataron de inmediato hasta que se empezó a escuchar la rechifla del público y al ver la pantalla en negro deshicieron rápidamente mi travesura involuntaria.
Seguramente de todas estas visitas semana a semana a estas diferentes salas viene mi gusto por las películas, y gracias a mi padre pues obviamente él fue el primero en llevarme al cine.
La TV apenas transmitía unas cuantas horas al día a partir del mediodía y fue en blanco y negro hasta 1968, no había televisión por cable (sólo en un pequeño sector de la Colonia del Valle), y mucho menos Internet o teléfonos inteligentes. Mientras muchos de mis compañeros de la escuela salían a jugar, yo me iba al cine. El recorrido será siguiendo un patrón geográfico y no histórico.
Iniciemos ahora un paseo por los cines antiguos de Monterrey… mi patio de juego…
El periodista Alex Vargas del periódico EL PROVENIR me invitó a conversar sobre las recientes pérdidas que ha sufrido el cine mexicano: Irma Serrano “La Tigresa”, Ignacio López Tarso, Xavier López “Chabelo” y Andrés García.
El Canal de YouTube El Porvenir Mx del diario regiomontano publicó hoy un fragmento de la charla.
En el Canal de YouTube bajo el identificador de Princesa Sortilegio, encontré la película TINTORERA protagonizada por Andrés García y Hugo Stiglitz. Se trata de una copia original de la versión mexicana transmitida originalmente por TV UNAM y me pareció interesante ya que está comentada por Juan Antonio de la Riva, Director, Escritor y Productor cinematográfico.
Notas:
La calidad de la imagen es regular pero aceptable
La clasificación es “C” y puede incluir escenas inapropiadas para menores.
Título original: ¡Tintorera!
Se estrenó el 7 de abril de 1977 en 15 cines del D.F. (Ciudad de México) donde nadó por ocho semanas.
Steven y Miguel son dos amigos mexicanos que se dedican profesionalmente a la caza de tiburones. Mientras están disfrutando de sus vacaciones en compañía de unas preciosas chicas inglesas, comienzan a aparecer en las playas los cuerpos terriblemente mutilados de varios bañistas. Parece que los dos chicos tendrán que posponer sus vacaciones porque pueden estar ante el mejor trofeo que hayan podido soñar nunca. (FILMAFFINITY)
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Estreno: 26 de octubre de 1978 en la ciudad de México en los cines: Anzures 2, Pedro Armendáriz, Futurama, Manacar, Roble, Cuitláhuac, Cinema 3, Tlanepantla, Briseño, Marina, Javier Solís y Viaducto. Se mantuvo en cartelera por cinco semanas. (1)
Unos turistas que navegan por el Caribe en una barcaza son sorprendidos, de repente, por un terrible ciclón y quedan a la deriva en alta mar. Conservan la esperanza de que alguien los rescate, pero, mientras tanto, tendrán que hacer frente a la sed, al hambre, a la insolación y a los voraces tiburones que los acechan. (FILMAFFINITY) Cartelera Cinematográfica 1970-1979; María Luisa Amador, Jorge Ayala Blanco.
La película CICLÓN está alojada en el Canal TV Azteca Novelas y Series en YouTube. Para verla haz «CLIC» sobre la imagen y activa la pantalla completa.