Nolan se saca un truco de la manga

EL GRAN TRUCO (The Prestige) regresará a los cines por su 20.º aniversario y, por primera vez, podrá verse en IMAX y 70 mm. Christopher Nolan vuelve a demostrar que para él una película no solo importa por lo que cuenta, sino también por cómo se proyecta.

Por el equipo editorial de Cinesaurio

¡Christopher Nolan vuelve a hacer de las suyas!

Y esta vez ni siquiera necesitó filmar una película nueva.

EL GRAN TRUCO (The Prestige, 2006), una de las cintas más queridas de su filmografía, regresará a salas de cine a partir del 29 de enero de 2027 para celebrar su vigésimo aniversario. La novedad está en el formato: por primera vez tendrá funciones en IMAX y 70 mm, además de exhibiciones convencionales.

La película, protagonizada por Christian Bale, Hugh Jackman, Scarlett Johansson y Michael Caine, cuenta la rivalidad obsesiva entre dos ilusionistas en el Londres victoriano. Uno quiere superar al otro. Luego el otro quiere vengarse. Después ambos quieren crear el truco imposible. Y, como suele ocurrir con Nolan, lo que parecía una competencia termina convirtiéndose en una reflexión sobre obsesión, sacrificio, engaño y la necesidad humana de creer en algo extraordinario.

IMDb registra en México el título EL GRAN TRUCO (The Prestige) y señala que llegó originalmente a nuestro país el 3 de noviembre de 2006. La cinta dura 130 minutos y obtuvo dos nominaciones al Óscar, por fotografía y dirección de arte.

Pero el verdadero “truco” de este reestreno está en otra parte.

Nolan ha convertido el formato de exhibición en parte de su marca personal. Con películas como INTERESTELAR (Interstellar), OPPENHEIMER (Oppenheimer) y LA ODISEA (The Odyssey), ha insistido en que la experiencia cinematográfica no termina cuando se acaba el rodaje: también importa el tamaño de la pantalla, el tipo de proyección, el sonido y hasta el soporte físico de la película.

Ahora aplica esa filosofía hacia atrás.

(I-D) Christopher Nolan, Christian Bale

EL GRAN TRUCO (The Prestige) no fue concebida originalmente como un gran espectáculo IMAX, pero veinte años después regresa convertida en acontecimiento de gran formato. Es una manera curiosa de demostrar que una película puede tener una segunda vida sin cambiar una sola escena.

Y quizá eso explica por qué Nolan sigue siendo un imán para los cinéfilos. No solo vende películas. Vende la sensación de que verlas en determinada sala, en determinada pantalla y en determinado formato forma parte de la obra.

La jugada también llega en un momento interesante: los reestrenos están dejando de ser simples ejercicios de nostalgia y empiezan a funcionar como verdaderos eventos. El público ya conoce la película, pero vuelve para verla de otra manera.

En el caso de EL GRAN TRUCO, además, la idea resulta casi perfecta.

Porque la propia película dice que todo buen acto de magia necesita tres etapas: la presentación, el giro y, finalmente, el prestigio.

Veinte años después, Nolan acaba de encontrarle una cuarta:

el reestreno.



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