Reseña por Andrés Bermea
¡Nunca había visto una película como esta! ¡Nunca había visto una película en donde el maridaje entre la imagen y el sonido fuera tan poderoso, tan intenso, tan provocador!

Seré especialmente cuidadoso en este comentario porque Sirāt no debe recibir ningún “espóiler”. Esa es mi primera recomendación, ve a verla sin prejuicios, sin expectativas, sin leer o ver reseñas de nadie, ya lo podrás hacer después. Mira la película con los ojos bien abiertos y sobre todo siéntela, experiméntala, vívela…

Pero ¿Qué es Sirāt o qué quiere decir?…
El título no es casual: “Sirāt” alude, en la tradición islámica, a un puente/camino que conecta salvación y caída, un paso peligroso entre infierno y paraíso. Si cruzas el puente, ese puente que va subiendo y constantemente más difícil, llegarás al paraíso, si caes del él, vas al infierno.
La película es eso, un camino ascendente, una “Road Movie” que va literalmente en “crescendo”…
La estructura muy bien definida en sus tres actos y un epílogo «abierto» me recuerda mucho a la de aquélla memorable película francesa “EL SALARIO DEL MIEDO” (Le salaire de la peur) de 1953. Aquí el filme arranca con una búsqueda, en este caso -un padre y su hijo tratando de encontrar a la hija del primero y hermana del segundo-. El microcosmos creado por el Director franco español Óliver Laxe, está “ambientado” en el famoso y por demás hostil Desierto del Sahara, en Marruecos; en donde se realiza un “rave” (una fiesta masiva centrada en la música electrónica, techno, etc.), en donde los “ravers” aunque inmersos en un colectivo, viven más bien una experiencia sensorial intensamente propia, privada, absolutamente entregados al delirio de los sentidos que en casi todos los casos están exacerbados por drogas como el LSD. Así, entre ellos empieza la búsqueda de la chica, que al parecer no está ahí. La exploración apenas empieza cuando padre e hijo son informados que hay una fiesta más en otro lugar del desierto. Una vez establecida la situación; el segundo acto arranca cuando este par -padre e hijo- decide seguir por ese desierto incesantemente hostil, a un grupo de ravers que al parecer va a ese otro sitio. A partir de ahí se trata de un viaje físico y espiritual para todos.
Entonces ya más que sólo ver la película, también la empezamos a sentir gracias a un magnífico diseño de sonido apoyado muchísimo en frecuencias bajas que nos hacen vibrar a su ritmo y tono. Más que ver una película es una experiencia sensorial que nos sacude con una fuerza inusitada.
Empiezan también una serie de incidentes posibles pero que cada vez son más impredecibles y que van subiendo en una intensidad y tono pocas veces vistos en la pantalla que van de lo estrujante a lo devastador…
SIRĀT: TRANCE EN EL DESIERTO es de esas películas que no se “explican” del todo con una sola idea, porque funciona como un trance: te va llevando con el cuerpo, con el sonido, con lo hostil del paisaje… hasta que la búsqueda deja de ser sólo “encontrar a alguien” y se vuelve una pregunta más grande: ¿Qué hacemos con la ausencia, con el miedo, con la vida y la muerte?…
Esta es la selección oficial de España a los Premios Óscar 2026 (98ª edición): Nominada a Mejor película internacional y Mejor sonido. Después de verla verás que tienen completo sentido ambas nominaciones. ¡Un extraordinario ejercicio de realización cinematográfica!
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