¡Mejor de una vez mira 4 películas de fantasmas! La sala virtual de cine de Cinesaurio ya está abierta…
POSESIÓN SATÁNICA – (1961)
¿Por qué esperar a octubre para sufrir “con permiso cultural” por Halloween y Día de Muertos, si podemos empezar desde ya con fantasmas finos, mansiones con secretos y sustos de los que envejecen bonito? Esta semana en la cartelera fantasmagórica de Cinesaurio traemos cuatro clásicos que prueban algo muy cierto: antes de los jumpscares fáciles, el terror sabía susurrar… y a veces hasta reírse de sí mismo.
Aquí hay de todo: apariciones elegantes, casas que respiran, escaleras que crujen con intención y un toque de humor negro para que el susto entre con palomitas.
POSESIÓN SATÁNICA – (1961)
POSESIÓN SATÁNICA (The Innocents, 1961) — Reino Unido Tema: inocencia, culpa y presencias que quizá no son “de este mundo”… o quizá sí, pero en la mente. Es de esas películas que no te grita: te hipnotiza con atmósfera, sombras y una tensión que se te pega a la piel. Ideal si te gusta el terror psicológico “de guante blanco”: elegante, perturbador y con final para discutir saliendo del cine.
EL MANDATO DEL OTRO MUNDO / LOS INTRUSOS
EL MANDATO DEL OTRO MUNDO / LOS INTRUSOS (The Uninvited, 1944) — Estados Unidos Tema: casa embrujada “a la clásica”, con misterio y romance oscuro. Curiosidad para cinéfilos: es una de las grandes pioneras del cine de fantasmas serio en Hollywood, con esa vibra de investigación sobrenatural antes de que existiera el “equipo paranormal” en cada saga moderna. Perfecta si quieres una historia que mezcla encanto, melancolía y escalofrío sin necesidad de efectos estridentes.
MANSIÓN SINIESTRA – (1959)
MANSIÓN SINIESTRA (House on Haunted Hill, 1959) — Estados Unidos Tema: invitación a una fiesta… donde tal vez lo único garantizado es que no todos salen caminando. Trivia deliciosa: es del showman del terror William Castle, famoso por convertir las proyecciones en espectáculo (sí, el tipo que entendió que el público también va al cine a jugar). Si te late el terror con sabor a feria macabra, humor ácido y “¿qué acabo de ver?”, esta es tu función.
EL GATO Y EL CANARIO – (1939)
EL GATO Y EL CANARIO (The Cat and the Canary, 1939) — Estados Unidos Tema: herencias, mansiones raras y parientes sospechosos… con un toque de comedia. Aquí el fantasma se asoma, pero también el chisme familiar, la puerta que se abre sola y el mayordomo que parece saber demasiado. Es la opción ideal si quieres susto con sonrisa: misterio gótico con ritmo ligero, perfecto para ver en grupo y comentar.
En resumen: si quieres terror fino y psicológico, vete por POSESIÓN SATÁNICA; si quieres fantasmas clásicos con misterio, EL MANDATO DEL OTRO MUNDO; si prefieres diversión macabra de culto, MANSIÓN SINIESTRA; y si te late el susto con humor, EL GATO Y EL CANARIO.
Así que no: no esperes a octubre. Los fantasmas, cuando son buenos, no necesitan calendario. Y esta semana… vienen con etiqueta vintage.
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Por Andrés Bermea y Mr. Chips en exclusiva para CINESAURIO.COM
En México “El bueno, el malo y el feo” se estrenó el 17 de abril de 1969, hace 57 años, en el cine Cuitláhuac del Distrito Federal (hoy CDMX) dónde permaneció en cartelera a lo largo de nueve semanas.
EL BUENO, EL MALO Y EL FEO (Il buono, il brutto, il cattivo); Estrenos: Italia, 23 de diciembre de 1966 / En los Estados Unidos: The Good, the Bad and the Ugly, 29 de diciembre de 1967.
El western reinventado que cambia la historia del cine: Sergio Leone, Ennio Morricone y el duelo eterno entre codicia, guerra y supervivencia
Hay películas que pertenecen a un género, y hay otras que lo sacuden, lo ensanchan y lo obligan a reinventarse. EL BUENO, EL MALO Y EL FEO pertenece a las segundas. No es sólo uno de los westerns más famosos de todos los tiempos: es también una de las películas que cambiaron para siempre la manera de filmar la violencia, el rostro, el silencio, el duelo y la música en el cine popular. Cuando Sergio Leone la estrenó en 1966, el western norteamericano todavía conservaba buena parte de sus viejas certidumbres morales; después de ella, el polvo se volvió más sucio, los héroes más ambiguos, los encuadres más insolentes y la música más salvaje. (Oscars)
La película es, al mismo tiempo, una aventura descomunal, una sátira feroz de la guerra, una fábula sobre la codicia y un prodigio de puesta en escena. También es la culminación de la célebre trilogía del Hombre sin nombre, formada por POR UN PUÑADO DE DÓLARES (A Fistful of Dollars, 1964), POR UNOS DÓLARES MÁS (For a Few Dollars More, 1965) y, por último, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO. Aunque los filmes no forman una trilogía cerrada en el sentido narrativo clásico, sí están unidos por el personaje de Clint Eastwood, por el universo moral creado por Leone y por una misma revolución estética del western. (Oscars)
EL BUENO, EL MALO Y EL FEO fue dirigida por Sergio Leone y escrita por Leone junto con Age & Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Sergio Donati. La música, por supuesto, es de Ennio Morricone. Está protagonizada por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef. Su duración varía según la versión; la restauración ampliamente difundida en años recientes ronda los 161 minutos en Estados Unidos, mientras otras ediciones europeas llegan a durar cerca de 178-180 minutos. La propia Library of Congress la ha programado con duración de 161 minutos, y otras fuentes especializadas registran montajes más largos. (IMDb)
Premios, nominaciones y reconocimientos
Aquí hay una curiosidad importante: pese a su inmensa fama posterior, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO no obtuvo nominaciones al Óscar en su momento. Eso, visto hoy, suena casi absurdo, especialmente por su influencia histórica, la dirección de Leone y la música de Morricone. La Academia sí la ha reconocido después en retrospectiva como una obra clave, pero no figura como nominada en la edición original de los premios.
Lo que sí ha acumulado con el tiempo es prestigio crítico, estatus canónico y una influencia gigantesca. La Academy la presenta como parte esencial del legado de Leone, y la propia Library of Congress la sigue exhibiendo como clásico mayúsculo. Además, la música de Morricone para la película terminó siendo una de las partituras más reconocibles e influyentes de la historia del cine; su tema principal y, sobre todo, “The Ecstasy of Gold”, han trascendido la película misma y se han vuelto parte del imaginario musical global.
En cuanto a reconocimientos indirectos, vale la pena recordar que Eli Wallach fue celebrado por la Academia con un Óscar honorífico por toda su carrera, y en el texto oficial de ese homenaje se subraya expresamente su trabajo como Tuco en esta película, describiéndolo como el perfecto contrapunto volcánico para Eastwood.
La trilogía del Hombre sin nombre
Aunque hoy solemos hablar de “trilogía”, conviene aclarar que Sergio Leone no la planteó exactamente como una narración continua al estilo moderno de saga. Más bien se trata de tres películas emparentadas por el tono, el tipo de antihéroe interpretado por Eastwood y una visión del Oeste radicalmente distinta a la del western clásico estadounidense. El personaje de Eastwood cambia de nombre o de apodo, pero conserva la misma presencia: lacónico, desconfiado, oportunista, astuto, con un código moral mínimo, pero reconocible.
En POR UN PUÑADO DE DÓLARES, Leone reformuló el western tomando como base Yojimbo de Kurosawa y dándole un tono más seco, cínico y estilizado. En POR UNOS DÓLARES MÁS, amplió el formato y añadió un contrapunto más sombrío con Lee Van Cleef. En EL BUENO, EL MALO Y EL FEO, llevó todo eso a su máxima expresión: mayor escala, guerra civil de fondo, estructura épica, humor negro, crueldad, ironía y una puesta en escena ya completamente desatada. Es la película donde el estilo Leone alcanza plena madurez y se vuelve inconfundible.
La manera de abordar el western de Sergio Leone
Leone no se acercó al western como arqueólogo de la frontera estadounidense, sino como inventor de una mitología nueva. Eso es clave. No le interesaba reconstruir fielmente el Oeste norteamericano, sino volverlo una especie de teatro operático de sudor, polvo, codicia, muerte y sarcasmo. El resultado fue lo que el mundo terminaría conociendo como Western italiano o “Spaghetti western”, una corriente que él mismo ayudó decisivamente a fundar y popularizar. La Academy reconoce precisamente eso: que Leone “pionerizó” lo que hoy entendemos como ese tipo de western y que sus imágenes en formato panorámico y sus colaboraciones con Morricone lanzaron una fiebre internacional.
Su lenguaje visual se apoya en contrastes muy marcados: primerísimos planos extremos de ojos, manos y rostros sudorosos, yuxtapuestos con planos generales vastísimos del paisaje. Esa tensión entre lo microscópico y lo monumental le da a sus escenas una energía muy particular. Leone además pensaba sus películas casi como cine mudo expandido: él mismo llegó a decir que sus filmes eran “básicamente películas mudas” y que el diálogo sólo añadía peso. Esa idea ayuda muchísimo a entender por qué sus mejores secuencias se sostienen con miradas, silencios, respiraciones y música más que con parlamentos. (The Guardian)
Leone también alteró la moral del western. En lugar del héroe limpio, justo y civilizador, introdujo figuras más ambiguas, interesadas y oportunistas. El Oeste dejó de ser una promesa nacional y se volvió un mundo más sucio, cruel e irónico. En EL BUENO, EL MALO Y EL FEO, incluso “el bueno” es bueno sólo en términos relativos. Nadie está ahí para fundar una comunidad ni para llevar la ley. Todos están persiguiendo dinero, sobreviviendo o matando. Y mientras tanto, la Guerra Civil aparece no como epopeya patriótica, sino como maquinaria absurda de muerte. (BFI)
Ennio Morricone: la música como pólvora, ironía y destino
Hablar de EL BUENO, EL MALO Y EL FEO sin detenerse en Ennio Morricone sería como hablar del desierto sin polvo. Su trabajo aquí no es acompañamiento: es estructura, respiración, identidad y mito. Morricone compuso una de las partituras más reconocibles de la historia del cine, con ese célebre motivo de dos notas que evoca el aullido de un coyote y que desde la primera escucha define un universo entero. Criterion resume muy bien el fenómeno: basta un par de notas silbadas para que el mundo entero reconozca a Morricone. (The Criterion Collection)
Lo revolucionario no fue sólo la calidad melódica, sino la invención del sonido. Morricone mezcló silbidos, voces, disparos, guitarras, coros, trompetas, percusiones y una instrumentación nada convencional para el western. The Guardian resumió esa revolución con precisión: creó un paisaje sonoro de silbidos, chasquidos, guitarras y disonancias que cambió por completo el modo en que sonaba el Oeste en el cine.
Y hay algo todavía más importante: Leone y Morricone comenzaron a trabajar los temas antes del rodaje, lo cual permitió que la música moldeara el ritmo de la película. Leone hacía sonar las composiciones en el set y filmaba siguiendo su pulso. Eso explica por qué tantas secuencias de la película parecen coreografías de cámara, montaje y sonido. No es música pegada después; es cine ya concebido musicalmente desde el origen. (Wikipedia)
La cima absoluta de esa alianza es, por supuesto, “The Ecstasy of Gold”, durante la carrera de Tuco en el cementerio de Sad Hill. Lo que ahí sucede es puro éxtasis cinematográfico: cámara, montaje, espacio, deseo y música fundidos en una sola corriente. The Guardian la ha descrito como uno de los momentos supremos de Morricone, con la voz sin palabras de Edda Dell’Orso elevando la codicia del personaje a una especie de trance casi místico. (The Guardian)
1) ¿Cuál es el tema?
Si hubiera que resumir el gran tema de EL BUENO, EL MALO Y EL FEO, yo diría que es éste: la codicia como motor de la acción humana en un mundo devastado por la guerra, donde la moral es relativa y donde sobrevivir suele importar más que tener razón.
Pero eso sería apenas el centro. Alrededor de ese núcleo giran otros temas fundamentales: la violencia como lenguaje, la fragilidad de las alianzas, la ambigüedad moral, el absurdo de la guerra y la teatralidad misma del duelo entre hombres. En la película, todos buscan el oro, sí, pero Leone deja claro que mientras tres aventureros se desgastan por un botín enterrado, el país entero se desangra en una guerra sin sentido. El tesoro y la Guerra Civil se reflejan de un modo perverso: ambos convierten a los hombres en animales desesperados. (The Library of Congress)
Por eso la película no es sólo una aventura de codicia. También es una mirada bastante amarga sobre la condición humana. Nadie sale limpio. Ni siquiera Blondie, “el bueno”, es un héroe moral en sentido clásico. Leone parece decirnos que, en tiempos de guerra, las etiquetas del título son apenas una broma negra. Bueno, malo y feo son posiciones relativas dentro de una misma fauna humana dominada por la necesidad, el egoísmo y la supervivencia.
2) Síntesis de la historia
La trama parece sencilla, pero Leone la estira, la enriquece y la vuelve épica. Durante la Guerra Civil estadounidense, tres pistoleros persiguen un tesoro escondido: Blondie (Clint Eastwood), el “bueno”; Tuco (Eli Wallach), el “feo”; y Sentencia / Ojos de Ángel (Lee Van Cleef), el “malo”. Cada uno posee una parte de la información necesaria para encontrar un cargamento de monedas de oro enterrado en un cementerio. La película sigue sus encuentros, traiciones, persecuciones, alianzas temporales y desplazamientos a través de un Oeste devastado por la guerra.
Lo brillante es que Leone convierte una búsqueda de tesoro en una odisea moral y visual. El viaje incluye prisiones, campos de batalla, pueblos fantasmas, desiertos, puentes inútiles, cementerios inmensos y, claro, uno de los clímax más célebres del cine: el duelo triangular final.
¿Qué aspectos ver en la película? ¿A qué debemos poner atención?
Primero, a la puesta en escena del tiempo. Leone estira las acciones hasta volverlas casi ceremoniales. Donde otro director habría cortado rápido, él aguanta la mirada, alarga el suspenso, deja que el silencio pese. Hay que mirar cómo administra la espera: ése es uno de sus grandes talentos.
Segundo, al uso del rostro. Leone filma caras como si fueran paisajes. Las arrugas, la barba, el sudor, los ojos, la mueca, todo se vuelve dramático. El western clásico norteamericano tendía a filmar héroes erguidos; Leone filma máscaras humanas a punto de romperse.
Tercero, a la relación entre humor y violencia. La película es brutal, pero también muy chistosa. Sobre todo gracias a Tuco, que introduce una energía de farsa, picardía y desorden que complica la solemnidad del relato. Ese equilibrio entre comicidad y crueldad es una de las claves del tono leoniano.
Cuarto, al modo en que la Guerra Civil aparece como fondo absurdo. No es el centro sentimental de la historia, pero sí un espejo moral. Hay un puente que se pelea y se reconstruye para volver a destruirse; hay soldados exhaustos muriendo por posiciones sin sentido; hay un país roto mientras tres hombres corren detrás de un botín. Esa ironía histórica es fundamental.
Y quinto, desde luego, a la música de Morricone: no sólo escúchala, obsérvala en su relación con el montaje. En Leone, la música no ilustra: organiza la experiencia.
Clint Eastwood: la economía del mito
Clint Eastwood hace aquí uno de los trabajos más influyentes de su carrera, aunque sea también uno de los más económicos en términos expresivos. Blondie habla poco, mira mucho y calcula siempre. Eastwood entendió perfectamente que Leone estaba construyendo no un personaje psicológico al detalle, sino una figura mítica, un signo visual. El poncho, el cigarro, la mirada oblicua, la postura del cuerpo: todo contribuye a una presencia casi escultórica. (The Guardian)
Pero no se trata sólo de frialdad. Su gran mérito está en introducir pequeñas modulaciones irónicas y una mínima humanidad que impiden que Blondie se vuelva un maniquí. Eastwood lo hace parecer siempre un poco más listo que los demás, pero nunca omnisciente. Es el más contenido del trío, el que concentra mejor la sequedad moral del universo de Leone.
Eli Wallach: el corazón salvaje de la película
Si Eastwood aporta el mito, Eli Wallach aporta la vida. Su Tuco es, probablemente, el personaje más memorable del film. Voluble, parlanchín, impredecible, cómico, patético, feroz y hasta tierno por momentos, Tuco rompe la rigidez del western clásico y le mete una energía caótica formidable. La propia Academia, en el texto de su homenaje a Wallach, subraya que como Tuco fue el perfecto contrapunto para el lacónico Eastwood. Y tiene razón: sin Tuco, la película sería más seca, más fría y mucho menos divertida.
Wallach hace algo dificilísimo: convierte al “feo” del título en el personaje más humano. Es codicioso, cobarde a veces, brutal cuando conviene, astuto, pero también vulnerable, ridículo y profundamente vivo. En él se concentra el costado más picaresco y más trágico de la película. Su carrera en el cementerio, sostenida por Morricone (The Ecstasy of Gold), es una de las grandes secuencias de actuación física del cine.
Lee Van Cleef: la elegancia helada del mal
Lee Van Cleef interpreta a Sentencia / Ojos de Ángel como un profesional de la muerte. Si Blondie es cálculo y Tuco desorden, Sentencia es método. Van Cleef tiene el rostro perfecto para Leone: afilado, seco, aristocrático y amenazante. Su actuación evita el exceso; no necesita gesticular demasiado para resultar letal. Basta cómo entra en un espacio, cómo observa, cómo se sienta o cómo espera. (The Library of Congress)
Es un villano magnífico porque no parece impulsado por odio personal, sino por una ética torcida del trabajo: cobra, cumple y mata. Su maldad es fría, no histérica. Eso la vuelve más inquietante. Frente a la picaresca de Tuco y al oportunismo de Blondie, Ojos de Ángel encarna la lógica más despiadada de la eficiencia.
Un breve comparativo con los westerns norteamericanos
Aquí está una de las claves históricas del film. El western norteamericano clásico, sobre todo el de los años cuarenta y cincuenta, tendía a articularse alrededor de héroes más definidos moralmente, una visión más clara de civilización contra barbarie y una narrativa donde el paisaje estaba ligado a la construcción nacional. John Ford, por ejemplo, podía ser ambivalente y complejo, pero todavía trabajaba dentro de una idea del Oeste como mito fundacional de Estados Unidos.
Leone cambia el eje. Su Oeste es menos una nación en formación que un escenario de carroñeros. La moral ya no es clara; los héroes son mercenarios o sobrevivientes; la violencia es más gráfica, más seca y más burlona; y la guerra aparece como espectáculo absurdo más que como epopeya patriótica. Además, su estilo visual —con primerísimos planos extremos, montaje musicalizado, alargamiento del tiempo y énfasis en la fisicidad del rostro— rompe con la sintaxis más sobria y clásica del western americano. (Oscars)
Eso no significa que Leone despreciara el western estadounidense. Al contrario: lo admiraba lo suficiente como para reinventarlo. Pero lo filtró a través de una sensibilidad italiana, operática, irónica y a ratos casi barroca. Por eso EL BUENO, EL MALO Y EL FEO no reemplaza al western clásico: dialoga con él, lo parodia un poco, lo exagera y lo empuja hacia otra modernidad.
Conclusión
EL BUENO, EL MALO Y EL FEO sigue viva porque no es sólo una película influyente: es una experiencia cinematográfica todavía electrizante. Su grandeza está en haber entendido que el western podía ser al mismo tiempo brutal y cómico, épico y mugroso, estilizado y despiadado, musical y casi silencioso. Leone llevó el género a una región nueva, donde el close-up podía ser un duelo, la música podía disparar antes que el revólver y la guerra podía verse como una maquinaria absurda de muerte alrededor de tres hombres obsesionados con un tesoro.
Y en el centro de todo están esos tres cuerpos inolvidables: Eastwood como mito seco, Wallach como torbellino humano y Van Cleef como cuchillo elegante. Sobre ellos, Morricone tendió una música que ya no pertenece sólo al film, sino a la memoria del cine entero. Por eso, más que un simple western, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO es una de esas películas que parecen haber inventado su propio clima.
Recuadro comparativo: cuatro gigantes del western
Si EL BUENO, EL MALO Y EL FEO ocupa un sitio tan alto en la historia del cine, es porque dialoga, compite y convive con otras cumbres del western, cada una dueña de una forma distinta de grandeza.
MÁS CORAZÓN QUE ODIO (The Searchers, 1956), de John Ford, suele ser señalado como el western norteamericano por excelencia, el más reconocido por la crítica y por la tradición cinéfila; no por nada el American Film Institute lo colocó en el primer lugar de su lista de westerns.
LOS IMPERDONABLES (Unforgiven, 1992), de Clint Eastwood, representa otra cima: la del western que volvió con madurez crepuscular para conquistar no sólo a la crítica, sino también al Óscar, al llevarse premios tan mayores como Mejor Película y Mejor Director.
DJANGO SIN CADENAS (Django Unchained, 2012), de Quentin Tarantino, encarna en cambio la fuerza comercial del género en tiempos modernos, al convertirse en uno de los westerns más taquilleros de la historia reciente, con 449.8 millones de dólares recaudados en todo el mundo.
Y, frente a todos ellos, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO ocupa una posición singular: no fue la más premiada ni la más favorecida por su tiempo, pero sí una de las más influyentes, la obra que llevó al Western italiano / “Spaghetti western” a su forma más mítica y que convirtió a Sergio Leone y a Ennio Morricone en nombres inseparables del imaginario del Oeste.
Dicho de otro modo: si John Ford fijó la gran estampa clásica, Clint Eastwood la revisó con melancolía, Quentin Tarantino la empujó al espectáculo contemporáneo, y Sergio Leone la volvió polvo, rito, música y leyenda.
De izquierda a derecha: Roman Polanski, Miguel Sabido, Sergio Leone, Andrés Bermea.
Acapulco (Circa 1973) 1er. ENCUENTRO MUNDIAL DE COMUNICACIÓN organizado por Televisa.
Un trabajo de investigación realizado por Andrés Bermea y Mr. Chips (Mi asistente de IA)
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Las películas que más me gustan son las que te acarician la inteligencia, las que te tratan como persona pensante, como un observador capaz de poner atención y que te invitan a buscar y descubrir lo que te dice el lenguaje de la imagen; a ser cocreador de la película al hacer en tu mente tu propia versión de ella. VALOR SENTIMENTAL (Sentimental Value) lo hace con creces.
¡Alerta de Spoilers! Este artículo (más que una reseña) está dirigida principalmente a quienes ya vieron la película y lo que busco es desentrañar los abundantes y profundos simbolismos contenidos en el filme.
El Director Joachim Trier al centro
Este drama contemporáneo dirigido por Joachim Trier (uno de los cineastas europeos más finos para hablar de emociones “difíciles”: culpa, vergüenza, cariño mal expresado… y silencios que pesan). Nacido en Dinamarca pero quien adoptó la nacionalidad noruega narra la película en dos planos distintos, el dramático, contándonos la historia mediante el desempeño de los actores y otro mucho más importante, a través del lenguaje de la imagen, porque este dice más que las palabras. La imagen habla por sí misma y la parte que nos corresponde a nosotros como espectadores es descubrir su significado y -como decía antes- desentrañar sus simbolismos.
Hablemos de eso, los simbolismos y subtextos en Valor sentimental:
La casa como narradora
La casa de la familia la podemos ver como una memoria material: la casa guarda capas de vida como un “archivo” físico: pasillos, puertas, marcas, objetos. Es por una parte escenario, y a la vez testigo. Además conlleva un linaje emocional que afecta a favor o en contra a cada nueva generación que va a vivir ahí, esto es igual a patrones o costumbres que se heredan (formas de amar, callar, huir, manipular).
La casa es de una madera rojiza
La cámara se regodea en ella y en sus tonos de madera añeja y puede leerse como carne / sangre / herida: una casa “viva” que carga el calor de lo familiar, pero también su lado más crudo. También sugiere oxidación del tiempo: lo rojo envejece como recuerdo que se intensifica (o se distorsiona) con los años.
La grieta en la construcción
La grieta -un notorio error de construcción de la casa- es un símbolo casi perfecto porque es visible, pero puede ignorarse… como los conflictos familiares. Se ve pero que a nivel consciente se deja de percibir, de notarse.
Esto nos deja ver que hay una fractura afectiva en la familia; algo se rompió hace mucho y todos aprendieron a vivir “con eso”. La grieta es una Verdad que se asoma: la grieta es como un secreto o dolor que ya no cabe bajo la alfombra: tarde o temprano se abre. Pero también representa algo grave, un Riesgo estructural: lo que parece “detalle” termina afectando todo. Igual que una palabra dicha a destiempo, un abandono, una humillación.
Nora y la imposibilidad de “empezar” la obra teatral
La dificultad que tiene Nora para iniciar su actuación en la obra teatral no es simple nervio escénico. Simboliza la dificultad que ella tiene para abordar la vida, la representación real de la que queremos escapar. Más que un pánico escénico, es la metáfora de un pánico y una inseguridad personal.
No puede entrar al personaje porque todavía no puede entrar a su propia historia: enfrentarse a la obra implica enfrentarse a la verdad. Usa el bloqueo como defensa: si empieza, se compromete. Y si se compromete, se expone.
El simbolismo delducto del calentador
Este es un simbolismo potentísimo, porque convierte a la casa en un medio de transmisión: literalmente “la casa que habla” y Nora crece oyendo voces filtradas, deformadas, incompletas, distantes… El ducto como “canal”; Un conducto que lleva calor… y también lleva voces y revela verdades y secretos. El calor sugiere cuidado / hogar, pero el mismo camino sirve para que circule lo que no está destinado a ella: discusiones, tensiones, verdades a medias. Nora aprende el mundo adulto como se aprende un rumor: A distancia, sin contexto, con imaginación completando huecos. Eso puede explicar una sensibilidad particular: vive con la sensación de que siempre hay “algo que no está a la vista”, que no termina de entender.
Uno de los maravillosos aspectos de esto es el manejo de tiempos y elipsis -En una tercera ocasión y ya hacia el final solo vemos que Nora entra al escenario segura y determinada y de ahí corte y súbitamente pasamos a un festejo y los aplausos tras la representación- Ya no es necesario ver lo que sucede entre esos dos momentos.
Otro aspecto muy interesante es la Figura del padre como un director de cine (y de la familia) muy exitoso, pero controlador y ausente en la familia y que a través de un guion cinematográfico escrito específicamente para su hija y que desde luego quiere dirigir él mismo, busca la reconciliación con ella.
Replica de EL SET en VALOR SENTIMENTAL
Para lograrlo usa una estrategia o “truco” ingenioso: La réplica de la casa –el set– de la película filmada por padre e hija vuelve a ser SU escenario pero con un final que puede ser muy diferente. Esa revelación final (cuando la cámara “se abre” y vemos que lo que parecía la casa real es en realidad un set que la replica) funciona como un remate meta-cinematográfico muy coherente con el corazón de Valor sentimental: en esta familia, la vida y el arte están entrelazados, y la reconciliación -si ocurre- sucede más fácil dentro del marco de la creación que en la vida cotidiana.
DATO INTERESANTE:
Elle Fanning, Inga Lilleaas, Renate Reinsve, Stellan Skarsgård
Los cuatro protagonistas están nominados al Óscar en las categorías de Actuación. (Abajo las lista completa de nominaciones).
EL CLUB DE LAS MIRADAS pone en marcha el primer ciclo de análisis de las películas nominadas al Óscar en la categoría de Mejor Película Internacional
Andrés Bermea, Lorena Morales y Consuelo Hinojosa
Este lunes 9 tocó turno a la selección oficial de Noruega VALOR SENTIMENTAL Nominada para 9 premios Óscar: Mejor Película del Año, Mejor Película Internacional, Mejor Logro en Dirección: Joachim Trier, Mejor Actriz en un Rol protagónico: Renate Reinsve, Mejor Actor en un Rol de Soporte: Stellan Skarsgård, Mejor Actriz en un Rol de Soporte: Inga Ibsdotter Lilleaas, Mejor Actriz en un Rol de Soporte: Elle Fanning, Mejor Guion Original y Mejor Edición.
Los tres panelistas fueron. Andrés Bermea, Lorena Morales y Consuelo Hinojosa quienes expresaron sus puntos de vista sobre la película: Los simbolismos y el lenguaje de la imagen; El guion invisible: patrones familiares y memoria en VALOR SENTIMENTAL y la realización cinematográfica, respectivamente.
La respuesta a la invitación hecha por la UDEM llenó la sala y la participación de los asistentes fue generosa en número y calidad.
Este lunes 16 toca el visionado y análisis de FUE SOLO UN ACCIDENTE la representante de Francia, realizada por el cineasta y activista político Jafar Panahi.
El filme está nominado también a Mejor Guion Original.
Las sesiones aunque dirigidas a los Exalumnos de la UDEM está abiertas a todo público bajo el llenado de un registro, y tienen como sede el Claustro Universitario en el edificio de Rectoría y se cuenta con estacionamiento gratuito para los asistentes.
El registro de inicio a las 6:30 pm y la sesión en punto de las 7 de la tarde.
Si requieres de más información de este evento, déjanos un comentario y nos comunicaremos a la brevedad.
Compartimos el análisis a VALOR SENTIMENTAL de la Lic. Lorena Morales publicado ya en su blog:
¡Nunca había visto una película como esta! ¡Nunca había visto una película en donde el maridaje entre la imagen y el sonido fuera tan poderoso, tan intenso, tan provocador!
Seré especialmente cuidadoso en este comentario porque Sirāt no debe recibir ningún “espóiler”. Esa es mi primera recomendación, ve a verla sin prejuicios, sin expectativas, sin leer o ver reseñas de nadie, ya lo podrás hacer después. Mira la película con los ojos bien abiertos y sobre todo siéntela, experiméntala, vívela…
Pero ¿Qué es Sirāt o qué quiere decir?…
El título no es casual: “Sirāt” alude, en la tradición islámica, a un puente/camino que conecta salvación y caída, un paso peligroso entre infierno y paraíso. Si cruzas el puente, ese puente que va subiendo y constantemente más difícil, llegarás al paraíso, si caes del él, vas al infierno.
La película es eso, un camino ascendente, una “Road Movie” que va literalmente en “crescendo”…
La estructura muy bien definida en sus tres actos y un epílogo «abierto» me recuerda mucho a la de aquélla memorable película francesa “EL SALARIO DEL MIEDO” (Le salaire de la peur) de 1953. Aquí el filme arranca con una búsqueda, en este caso -un padre y su hijo tratando de encontrar a la hija del primero y hermana del segundo-. El microcosmos creado por el Director franco español Óliver Laxe, está “ambientado” en el famoso y por demás hostil Desierto del Sahara, en Marruecos; en donde se realiza un “rave” (una fiesta masiva centrada en la música electrónica, techno, etc.), en donde los “ravers” aunque inmersos en un colectivo, viven más bien una experiencia sensorial intensamente propia, privada, absolutamente entregados al delirio de los sentidos que en casi todos los casos están exacerbados por drogas como el LSD. Así, entre ellos empieza la búsqueda de la chica, que al parecer no está ahí. La exploración apenas empieza cuando padre e hijo son informados que hay una fiesta más en otro lugar del desierto. Una vez establecida la situación; el segundo acto arranca cuando este par -padre e hijo- decide seguir por ese desierto incesantemente hostil, a un grupo de ravers que al parecer va a ese otro sitio. A partir de ahí se trata de un viaje físico y espiritual para todos.
Entonces ya más que sólo ver la película, también la empezamos a sentir gracias a un magnífico diseño de sonido apoyado muchísimo en frecuencias bajas que nos hacen vibrar a su ritmo y tono. Más que ver una película es una experiencia sensorial que nos sacude con una fuerza inusitada.
Empiezan también una serie de incidentes posibles pero que cada vez son más impredecibles y que van subiendo en una intensidad y tono pocas veces vistos en la pantalla que van de lo estrujante a lo devastador…
SIRĀT: TRANCE EN EL DESIERTO es de esas películas que no se “explican” del todo con una sola idea, porque funciona como un trance: te va llevando con el cuerpo, con el sonido, con lo hostil del paisaje… hasta que la búsqueda deja de ser sólo “encontrar a alguien” y se vuelve una pregunta más grande: ¿Qué hacemos con la ausencia, con el miedo, con la vida y la muerte?…
Esta es la selección oficial de España a los Premios Óscar 2026 (98ª edición):Nominada a Mejor película internacional y Mejor sonido. Después de verla verás que tienen completo sentido ambas nominaciones. ¡Un extraordinario ejercicio de realización cinematográfica!
Ya está en cines… para vivir esta experiencia, te recomiendo ¡Hazlo EN EL CINE!
Esta semana son los dinosaurios quienes se apoderan del mayor número de pantallas cinematográficas con JURASSIC WORLD, RENACE. La recepción de la crítica a hoy según Rotten Tomatoes no es muy favorable, pero sí la aceptación de parte del público. El consenso de la crítica señala: Jurassic World Renace, que regresa a lo básico con escenas impactantes y clichés fosilizados, no evoluciona esta franquicia prehistórica, pero sí recupera parte de su ADN más auténtico.
Un par de títulos más completan las cartelera pero sólo los encontré en Cinépolis de Eugenio Garza Sada; más abajo los detalles
Como cada semana te sugiero consultar la cartelera de los cines antes de salir para asegurarte de que la película de tu elección se proyecta en tu sala favorita y los horarios.
AVISO: Las CALIFICACIONES son al 3 de julio y se incluye el vínculo a cada uno de los sitio que reseñan las películas y dado que son estrenos, las calificaciones pueden variar día a día; te recomiendo visitar las páginas correspondientes para tener las actualizaciones.
Actores: Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Jonathan Bailey, Rupert Friend, Manuel García Rulfo
País: Los Estados Unidos
Duración: 2 Hrs. 14 Mins.
SINOPSIS
Cinco años después de los acontecimientos de Jurassic World Dominion, la ecología del planeta Tierra ha demostrado ser insoportable para los dinosaurios. Los pocos que quedan viven en ambientes aislados en las regiones ecuatoriales, donde el clima se parece al que conocieron antaño. Las tres criaturas más grandes dentro de esta biosfera tropical tienen en su ADN la clave para fabricar un medicamento que aportará beneficios milagrosos a la raza humana. Zora Bennett, una experta en operaciones encubiertas, es contratada para dirigir a un equipo de especialistas en una misión secreta cuyo objetivo es conseguir el material genético. Pero la operación liderada por Zora se cruzará con una familia cuyo barco volcó por culpa de unos dinosaurios acuáticos y todos acabarán en una isla prohibida donde se ubicó hace años un centro de investigación ultrasecreto del Parque Jurásico. Allí, en un lugar poblado por dinosaurios de numerosas especies, se enfrentarán a un descubrimiento tan sorprendente como siniestro que lleva décadas escondido.
CALIFICACIONES (Al jueves 3 de julio):
IMDb: 6.4/10 (Calificada por 6 K usuarios) | ROTTEN TOMATOES: 53% con 194 reseñas; La audiencia: 73% con más de 1,000 calificaciones verificadas | METACRITIC: 52/100 con 51 reseñas; Palomera | TOMATAZOS: 50%
MIRA EL TRÁILER (AVANCE)
NO HAGAS OLAS
Título original: Pas De Vagues
En USA: The Good Teacher
Clasificación: “B”
Género: Drama
Director Teddy Lussi-Modeste
Actores: François Civil, Shaïn Boumedine, Mallory Wanecque
País de origen: Francia
Duración: 1h 31m
SINOPSIS
Julien es profesor de secundaria. Joven y decidido, intenta crear un vínculo con sus alumnos tomando bajo su protección a algunos estudiantes, incluida la tímida Leslie. Este trato preferencial es mal recibido por algunos compañeros que atribuyen otras intenciones al profesor y Julien es acusado injustamente de acoso. El rumor se extiende, la escuela se lava las manos y tanto el profesor como su alumna se ven atrapados en una espiral fuera de control. Basada en una historia real, este drama te mantendrá al filo del asiento.
Rose (Fiona Shaw) y a su hija Sofía (Emma Mackey) viajan a España, a la ciudad costera de Almería, para visitar a Gómez (Vincent Pérez), un enigmático curandero que podría tener la cura para la misteriosa enfermedad que sufre Rose. Pero en la soleada ciudad, Sofía, atrapada hasta ahora por la enfermedad de su madre, comienza a liberarse de sus inhibiciones al sentirse atraída por el magnético encanto de una viajera de espíritu libre, Ingrid (Vicky Krieps).
AVISO: Las CALIFICACIONES son a hoy 3 de julio y se incluye el vínculo a los sitio que reseñan las películas y dado que son estrenos, los ratings pueden variar día a día; recomiendo visitar la página para tener las actualizaciones.
El 5 de julio de 1973 estrenaba el cine OLYMPIA de Monterrey. ¡Hoy hace justamente 50 años, una de sus películas más populares!…
Así lo podemos constatar en esta cartelera cortesía del periódico EL PORVENIR.
Falleció el domingo 18 de diciembre de 2022 a los 87 años en Roma, en Villa Speranza, donde se encontraba hospitalizado desde el mes de noviembre. (QEPD)
Una enorme carrera
Lando Buzzanca tenía una larguísima carrera a sus espaldas. Nacido en Palermo, Lando Buzzanca debutó en 1961 en Divorcio a la italiana, de Pietro Germi.
El éxito le llegó con El mirlo macho (1971), una comedia bien sexy de estilo italiano, dirigida por Pasquale Festa Campanile
Fue famoso, sobre todo, por haber encarnado mejor que nadie el estereotipo del siciliano apasionado y celoso, incluso para grandes directores como Pietro Germi y Antonio Pietrangeli.