HAMNET: ¡Puro teatro!

Reseña por Andrés Bermea

Con ocho nominaciones a los premios Óscar en 2026, entre ellos a: Mejor Película, Dirección y Actriz. Hay que verla con dos ópticas totalmente diferentes, ¡que claro! corren juntas, pero que cada una es independiente…

Lo primero a destacar es que está basada en la novela de Maggie O’Farrell, de 2020, y es lo que se denomina “Ficción histórica”: es decir, que parte de apenas unos pocos hechos documentados o registrados en el mundo real, pero  donde la inmensa mayoría de lo que leemos/vemos en el terreno de lo emocional y lo cotidiano es pura invención, creatividad literaria, porque de la familia de William Shakespeare hay muy pocos registros personales. Esto me parece importante aclararlo porque la mayoría de los espectadores tienden a quedarse con lo que ven en la pantalla y a aceptarlo por cierto, como un hecho verdadero. Para evitar “Espóileres” me reservo para el final lo que es real y lo que es ficción.

La otra óptica y muy probablemente la importante para muchos cinéfilos es la narrativa, o sea, el cómo nos contaron la historia las guionistas Maggie O’Farrell y la también Directora Chloé Zhao.

Me parece que para ellas el propósito y tema es construir una película sobre el duelo, pero contada desde lo íntimo, lo cotidiano; desde el dolor, “los puentes rotos” y lo sensorial. Sobre una propuesta imaginaria de cómo podrían haber sido los hechos que dieron pie y materia a la pieza teatral Hamlet escrita por “El Bardo de Avon» entre 1599 y 1601, y que es en realidad una tragedia que se basa principalmente en el mito escandinavo de AMLETH.

Pero cinematográficamente ¿Qué es lo que la hace valiosa como para que la Academia la nomine en las categorías de Guion Adaptado, Dirección, Actriz y -la Joya de la Corona- a Mejor Película del Año?…

La Dirección que nos sumerge en un microcosmos estupendamente construido y en donde vemos el dolor sin subrayarlo, el duelo como experiencia, no como trama: Chloé Zhao confía en el comportamiento, las miradas y los espacios. Las excelentes interpretaciones de Jessie Buckley (Agnes) y de Paul Mescal (Shakespeare) realmente nos atrapan de principio a fin y ella con una versatilidad excepcional tiene más que merecida su nominación y le auguro que se llevará a casa la codiciada estatuilla (¡Lo lamento Kate Hudson!, por cierto, mi otra favorita). El trabajo visual de la cinematografía -encuadres, luz natural, textura y color- construye un mundo de época que se siente real, y nunca se siente artificial; nos hace testigos de la trama. El score musical de Max Richter es también excepcional, tanto que parece desaparecer; muy merecida también su nominación a Mejor Música Original.

En Rotten Tomatoes se señala como uno de los aspectos más potentes de la película: El vínculo entre dolor y creación: la película sugiere —sin explicarlo con letreros— cómo una pérdida puede transformar la forma de mirar y de nombrar el mundo (y por tanto, de crear).

Lo que sí está documentado (hechos “duros”)

  • Existió Hamnet Shakespeare y fue enterrado el 11 de agosto de 1596 en Stratford-upon-Avon (registro parroquial).
  • Tenía una hermana gemela, Judith, y sabemos del bautizo de los gemelos (1585) y de la existencia de Susanna como hija mayor (por registros).
  • La causa de muerte de Hamnet no está registrada (los registros no anotaban causas) y no hay certeza de si fue peste u otra enfermedad.
  • La ortografía de nombres no era estable y Hamnet/Hamlet podían usarse de forma intercambiable o indistintamente en registros de la época.
  • Que a Anne Hathaway la llamen “Agnes” tiene base en una tradición documental: aparece como Agnes en el testamento de su padre, y por eso algunos autores consideran plausible ese nombre.

Lo que es principalmente ficción (creatividad de la autora)

  • Cómo eran Shakespeare, su esposa y sus hijos en su vida íntima (carácter, dinámica familiar, conversaciones, sexualidad, conflictos, ternura, culpas). No hay diarios ni cartas que lo documenten, así que la novela imagina.
  • Los detalles de la enfermedad y muerte (quién se contagia, “cómo” ocurre, el dramatismo del evento) son reconstrucciones narrativas: sólo sabemos el entierro, no el “relato clínico”.
  • La idea de que la muerte de Hamnet “originó” Hamlet es una hipótesis atractiva, pero no demostrable: la obra pudo estar influida, pero no hay prueba directa (ni “confesión” del autor).
  • El retrato de Agnes/Anne como curandera/visionaria (o con dones particulares) es una decisión literaria: sirve para centrar a la madre y encarnar el mundo sensorial del duelo, más que para “reconstruir” un expediente histórico.