Un recorrido por las grandes películas de aliens hostiles, según el tipo de amenaza
Por Andrés Bermea para CINESAURIO.COM
Día De La Independencia (Independence Day, 1996)
No todos los extraterrestres del cine vienen en son de paz, ni mucho menos. De hecho, durante décadas Hollywood y buena parte de la ciencia ficción se han divertido muchísimo imaginando justo lo contrario: aliens que invaden, cazan, parasitan, suplantan, engañan o simplemente llegan con la firme intención de borrarnos del mapa. Y la verdad sea dicha: de ahí han salido algunas de las películas más entretenidas, tensas y memorables del género.
Porque una cosa es el alienígena entrañable tipo E.T. o el visitante con el que se puede dialogar, y otra muy distinta el extraterrestre que aparece para convertir a la humanidad en presa, víctima, experimento o estorbo. Lo interesante es que no todos amenazan de la misma manera. Unos cazan. Otros invaden. Otros se infiltran. Otros ni siquiera necesitan destruir ciudades: les basta con sembrar paranoia. Y ahí es donde el asunto se pone bueno.
Aquí el recorrido por las diferentes “variedades de aliens”:
1) El alien como depredador perfecto
ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (Alien, 1979)
Aquí la reina de la fiesta sigue siendo ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (Alien, 1979). Pocas criaturas han dejado una impresión tan fuerte como el xenomorfo: no razona con los humanos, no lanza discursos, no negocia nada. Viene a hacer lo suyo: incubar, crecer, cazar y matar. Su fuerza no está sólo en los colmillos o en la baba, sino en su propia lógica biológica. Es un monstruo diseñado para invadir el cuerpo y convertirlo en terreno de horror. Por eso sigue siendo uno de los extraterrestres más perturbadores que ha dado el cine.
La amenaza escala en ALIENS, EL REGRESO (Aliens, 1986), donde ya no hablamos de una sola criatura acechando en la oscuridad, sino de toda una especie convertida en pesadilla militar. Aquí el terror íntimo del original se vuelve combate abierto, pero el principio sigue siendo el mismo: el alien es una máquina de matar.
En esta misma familia entra también DEPREDADOR (Predator, 1987). Éste ya no es una plaga biológica sino un cazador de élite. Inteligente, invisible cuando quiere, con armamento superior y gusto por el trofeo. No mata por accidente ni por hambre inmediata: mata porque cazar es su juego. Y eso lo vuelve todavía más inquietante.
2) El alien como invasor total
El alien en La guerra de los mundos (1953)
Si lo que te gustan son las películas donde el cielo se llena de naves y la humanidad empieza a sudar frío, aquí manda DÍA DE LA INDEPENDENCIA (Independence Day, 1996). Es el modelo perfecto del alien invasor a gran escala: tecnología superior, destrucción masiva y cero ganas de diálogo. Nada de “venimos en paz”. Aquí vienen a barrer parejo.
Muy cerca de ese modelo está LA GUERRA DE LOS MUNDOS (War of the Worlds, en sus versiones de 1953 y 2005), donde el terror no depende tanto del heroísmo militar como de la sensación de impotencia. La humanidad no parece estar peleando una guerra; parece estar siendo atropellada por una fuerza muy superior. Y eso le da a la película una angustia especial: la del mundo que se desmorona delante de tus ojos sin que puedas hacer gran cosa.
Y aunque juegue en tono burlón y caricaturesco, ¡MARCIANOS AL ATAQUE! (Mars Attacks!, 1996) entra también en esta categoría. Sí, da risa (tal vez no a todos les parece gracioso el humor de Tim Burton). Sí, los marcianos parecen salidos de una feria intergaláctica. Pero no por eso dejan de ser despiadados. La película se ríe de las invasiones extraterrestres clásicas, pero nunca deja de tratarlos como una amenaza brutal.
3) El alien como infiltrado o usurpador
MUERTOS VIVIENTES/LOS USURPADORES DE CUERPOS (Invasion of the Body Snatchers, de 1956)
Aquí el miedo cambia. Ya no se trata de ver enormes naves sobre las ciudades, sino de no saber quién sigue siendo humano. La referencia obligada es MUERTOS VIVIENTES / LOS USURPADORES DE CUERPOS (Invasion of the Body Snatchers, en sus versiones de 1956 y 1978). El extraterrestre aquí no necesita rayos láser ni grandes explosiones: le basta con sustituirte. Copiarte. Vaciarte de identidad. El terror está en que el enemigo puede estar junto a ti, verse igual que tú… y ya no ser tú.
En una línea parecida, pero más cargada de crítica social, está SOBREVIVEN (They Live, 1988). Aquí los aliens ya están infiltrados en las estructuras del poder, en la publicidad, en la cultura del consumo, en el sistema mismo. No llegan a conquistar: ya conquistaron. Y esa idea sigue siendo muy potente porque convierte al alien en símbolo de manipulación, control y deshumanización.
4) El alien como contagio, imitación y paranoia pura
LA COSA DEL OTRO MUNDO (The Thing, 1982)
Si hay una película que sabe exprimir el miedo a la desconfianza total, ésa es LA COSA DEL OTRO MUNDO (The Thing from Another World (1951); y The Thing, 1982). Aquí el extraterrestre no sólo mata: imita. Se mete entre los humanos, copia sus formas y vuelve imposible saber quién es quién. Esa idea sigue siendo demoledora porque el verdadero horror no está sólo en la criatura, sino en lo que provoca entre las personas: sospecha, ruptura, aislamiento, miedo a tocar, miedo a confiar.
Por eso esta película no envejece. Porque más allá del maquillaje, los efectos o la sangre, su gran hallazgo es mostrar que a veces el monstruo más aterrador no es el que ruge, sino el que puede parecer exactamente igual que nosotros.
5) El alien como amenaza íntima
SEÑALES (Signs, 2002)
No todas las películas de aliens hostiles necesitan media ciudad explotando. A veces basta una casa, una familia, una noche mala y un maizal. Ahí entra SEÑALES (Signs, 2002), que lleva la invasión extraterrestre al terreno doméstico. Lo que asusta aquí no es sólo que haya visitantes hostiles, sino que el miedo se mete a la cocina, al pasillo, al cuarto de los niños. La amenaza se vuelve cercana, íntima, casi respirable.
Y eso le da un giro muy efectivo: el alien no sólo pone en peligro al planeta; pone en crisis el hogar, la fe, la seguridad mínima de la vida cotidiana.
6) El alien como enemigo de guerra imposible
Tom Cruise en AL FILO DEL MAÑANA (Edge of Tomorrow, 2014)
En tiempos más recientes, el extraterrestre hostil se volvió también un enemigo táctico, casi invencible. Ahí encaja muy bien AL FILO DEL MAÑANA (Edge of Tomorrow, 2014). Los aliens de esta historia no sólo son feroces: están un paso adelante de los humanos en estrategia, velocidad y capacidad de adaptación. Más que monstruos sueltos, son una maquinaria bélica que obliga a replantear por completo cómo sobrevivirles.
Aquí ya no basta con tener valor o armas grandes. El enemigo extraterrestre se vuelve una especie de ajedrecista mortal, y el miedo nace de descubrir que la humanidad está peleando una guerra para la que no estaba preparada.
¿Por qué siguen funcionando tanto estos aliens malosos?
Sigourney Weaver en ALIENS: EL REGRESO (1986)
Porque en el fondo nunca hablan sólo de seres del espacio. También hablan de nuestros miedos. Del cuerpo invadido. Del extraño que suplanta. Del invasor que arrasa. Del poder que se infiltra. Del hogar que deja de ser seguro. Del enemigo que no entendemos y que no nos deja tiempo para entenderlo.
Por eso el cine ha sacado tanto jugo del alien hostil. Como podemos ver aquí, algunos títulos tienen segunda versión. Sirve como monstruo, como metáfora política, como reflejo de paranoias sociales y como maquinaria perfecta de suspenso. Puede venir en forma de bestia, de ejército, de impostor o de plaga. Y en todos los casos activa algo muy humano: el miedo a perder el control de nuestro cuerpo, nuestro mundo o nuestra identidad.
Al final, el extraterrestre hostil no sólo viene a atacar a la humanidad. Viene a recordarle lo frágil que puede ser cuando lo desconocido no trae la mano extendida… sino las garras por delante.
El miedo…
El miedo está entre las emociones más primarias del ser humano
Las películas de miedo o terror, de amenazas alienígenas, etc. siguen funcionando entre el público porque nos permiten sentir miedo en un espacio seguro, y convertir una emoción muy básica, inmediata y genuina en adrenalina, curiosidad y hasta placer narrativo.
El miedo está entre las emociones más primarias del ser humano, porque está ligado a la supervivencia. Por eso el terror, los monstruos o las amenazas alienígenas nos atrapan tanto: activan una alarma muy antigua… pero desde la butaca.
Andrés Bermea
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Un recorrido por las grandes películas de aliens amistosos, según el tipo de encuentro
No todos los extraterrestres del cine aparecen en la pantalla con rayos, garras, armas mortíferas o ganas de borrar a la humanidad del mapa. También existe otra tradición, menos escandalosa pero igual de poderosa, donde el visitante del espacio no viene a invadir, sino a sorprender, enseñar, acompañar o, de plano, hacerse amigo de alguien. Y cuando eso ocurre, la ciencia ficción cambia por completo de tono: ya no se trata sólo de sobrevivir al otro, sino de aprender a mirarlo sin pánico.
Porque sí: el cine también ha imaginado extraterrestres vulnerables, curiosos, sabios, benévolos o simplemente distintos sin ser malvados. Unos llegan perdidos. Otros traen advertencias. Otros obligan a la humanidad a pensar mejor antes de disparar. Y otros, como en Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo, terminan siendo amigos entrañables en el espacio exterior. Lo interesante es que tampoco todos estos aliens amistosos funcionan igual. Algunos despiertan ternura. Otros provocan asombro. Otros traen preguntas filosóficas. Y otros nos dejan claro que el verdadero problema no siempre está allá afuera.
Comparto el resultado de una exploración en la red con lo más sobresaliente…
1) El alien como amigo íntimo
La referencia obligada aquí es E.T. EL EXTRATERRESTRE (E.T. the Extra-Terrestrial, 1982). Spielberg tomó la figura del visitante del espacio y la convirtió en algo rarísimo para su tiempo: un ser perdido, frágil y profundamente entrañable. E.T. no llega a conquistar nada. Se queda varado, asusta al principio por puro desconocimiento, y termina construyendo uno de los vínculos más recordados del cine con Elliott. Ahí el extraterrestre deja de ser amenaza y se vuelve amigo, cómplice, casi miembro de la familia.
Y ésa fue una revolución silenciosa. Porque la película no sólo funcionó como fenómeno de taquilla; también ayudó a instalar otra manera de imaginar al alienígena: no como monstruo, sino como un ser al que vale la pena proteger. Por eso sigue siendo el gran ejemplo cuando se habla de extraterrestres amistosos.
2) El alien como maravilla y asombro
Antes de E.T., Spielberg ya había preparado el terreno con ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO (Close Encounters of the Third Kind, 1977). Aquí los extraterrestres no son tiernos en el sentido infantil, pero sí están del lado opuesto al alien invasor clásico. Lo que traen no es destrucción, sino desconcierto, fascinación y la promesa de que el universo puede ser mucho más grande -y menos hostil- de lo que creemos.
Lo bonito de esta película es que convierte el contacto con lo desconocido en una experiencia casi musical, casi mística. No se apoya en el puro miedo, sino en la obsesión por entender. Y su huella sigue viva: los directores de Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo contaron hace apenas unos días que el guiño musical a Close Encounters en el primer encuentro con Rocky fue sugerido por Steven Spielberg. No es casualidad. Ambas películas comparten esa idea tan rara y tan bonita de que el primer contacto no tiene por qué ser una pesadilla.
3) El alien como visitante sensible
Jeff Bridges y Karen Allen
En STARMAN: EL HOMBRE DE LAS ESTRELLAS (Starman, 1984), el extraterrestre tampoco llega como invasor, sino como una figura curiosa, sensible y hasta vulnerable. La película usa la ciencia ficción para hablar realmente de duelo, amor, compañía y humanidad. El alien observa a los seres humanos, aprende de ellos y, en el camino, termina mostrando que a veces los más “civilizados” no son precisamente los terrícolas.
Es una película menos citada hoy que E.T. o Arrival, pero sigue siendo importantísima dentro de esta tradición. Porque demuestra que un extraterrestre puede ser misterioso sin ser malvado, y que la rareza no tiene por qué convertirse automáticamente en amenaza.
4) El alien como mensajero severo, pero no villano
Aquí entramos a una zona intermedia muy interesante con EL DÍA QUE PARALIZARON LA TIERRA (The Day the Earth Stood Still, 1951). Klaatu no es un alien tierno, ni un amigo íntimo, ni un compañero de aventuras. Pero tampoco es un conquistador brutal. Es, más bien, un emisario. Viene a advertir, a exigir un cambio, a poner a prueba la madurez de la humanidad. Distintos análisis del género lo consideran el modelo del extraterrestre “emisario”: alguien que llega a interpelarnos moralmente, no a destruirnos por puro gusto.
Por eso esta película es tan importante. Porque demuestra que un alien amistoso no tiene que ser dulce ni simpático. También puede ser serio, severo, incluso intimidante, y aun así estar del lado opuesto al monstruo invasor. Klaatu no representa la bestia del espacio, sino la posibilidad de que alguien de afuera venga a decirnos: “el problema no siempre somos nosotros contra el universo; a veces somos nosotros contra nuestra propia violencia”.
5) El alien como consuelo y segunda oportunidad
Una película que suele quedar un poco olvidada en estas conversaciones es COCOON: EL REGRESO (Cocoon, 1985). Aquí los extraterrestres son claramente benévolos y su presencia está ligada al rejuvenecimiento, la energía vital y una especie de consuelo cósmico. Más que una historia de invasión, Cocoon parece una fábula sobre la posibilidad de volver a sentir asombro, deseo de vivir y esperanza cuando el cuerpo ya parecía ir de salida. Reseñas retrospectivas la siguen recordando justamente por ese tono cálido y generoso, muy lejos del alien depredador.
No es una película tan ruidosa como otras del género, pero sí forma parte importante de esta tradición donde el extraterrestre no llega a castigar, sino a abrir una puerta hacia algo mejor.
6) El alien como desafío intelectual y espiritual
Cuando el cine se puso más filosófico, surgieron dos películas clave: CONTACTO (Contact, 1997) y LA LLEGADA (Arrival, 2016). En ambas, el extraterrestre ya no funciona como criatura entrañable ni como monstruo, sino como detonador de preguntas grandes: qué significa comunicarse, qué tan preparados estamos para escuchar algo radicalmente distinto y hasta dónde puede llegar la humanidad sin estropearse a sí misma por miedo.
En LA LLEGADA (Arrival, 2016), el núcleo es clarísimo: el verdadero reto del primer contacto no es disparar, sino entender. La película pone el lenguaje en el centro y propone algo muy valioso: lo diferente no tiene por qué venir a destruirnos; el peligro puede estar en nuestra incapacidad para interpretarlo.
En CONTACTO (Contact, 1997), la experiencia del encuentro se vuelve a la vez científica, emocional y espiritual, como si el universo obligara a la humanidad a preguntarse si está lista para algo más grande que ella misma.
7) El alien como amigo, compañero de trabajo, colega y aliado
Y aquí llegamos a PROYECTO FIN DEL MUNDO (Project Hail Mary, 2026), que le da un giro muy moderno a toda esta tradición. Rocky no es una mascota adorable ni un sabio distante: es compañero, aliado, colega y amigo. Lo que vuelve tan especial a la película es que el extraterrestre amistoso ya no está ahí sólo para provocar asombro o ternura, sino para colaborar de verdad con el protagonista. Los propios responsables del film han subrayado que el alma de la historia está en la empatía y la comunicación, y la cobertura reciente ha insistido en que Rocky y Grace son el verdadero corazón emocional de la película.
Eso la convierte en una especie de heredera moderna de E.T. y Close Encounters, pero con una diferencia importante: aquí la amistad con el extraterrestre no ocurre en los márgenes de la gran historia, sino en el centro mismo de la misión. No se trata sólo de conocer al otro, sino de resolver problemas junto con él. Incluso detalles recientes sobre el diseño del mundo de Rocky insisten en esa lógica: todo en su especie y su nave fue pensado para reflejar una forma distinta de percibir, comunicarse y colaborar.
¿Por qué siguen importando tanto estos aliens amistosos?
Porque en el fondo tampoco hablan sólo de seres del espacio. Hablan de nosotros. De si reaccionamos con paranoias, miedo o con curiosidad. De si elegimos destruir lo distinto o intentar entenderlo. De si todavía somos capaces de imaginar que el universo no está lleno únicamente de amenazas, sino también de posibles amigos, mensajeros, aliados o espejos incómodos que nos obligan a crecer.
Por eso estas películas siguen siendo tan valiosas. Porque proponen algo menos ruidoso, pero a veces más difícil: que el primer impulso frente a lo desconocido no sea apretar el gatillo. Que la diferencia no se convierta automáticamente en enemigo. Y que, en una de ésas, allá afuera no sólo haya monstruos… sino también alguien dispuesto a tender la mano.
Al final, el cine de los alienígenas amistosos siempre nos deja la misma pregunta flotando en el aire: si un día aparece el otro, el verdaderamente otro, ¿seremos capaces de reconocer una amenaza… o de descubrir la posibilidad de una amistad inesperada?…
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Este análisis no pretende ser una reseña convencional ni una crítica en el sentido periodístico estricto, ni dar una opinión. Busco más bien, explorar -con el apoyo de la IA- las capas temáticas, simbólicas, narrativas y científicas de Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo que se despertaron en mi mente tras ver el film; separando con cuidado: lo que la película dice de manera explícita, lo que parece sugerir y lo que ya entra en el terreno de la interpretación.
Andrés Bermea
Advertencia: este texto contiene espóileres.
Desde su planteamiento, la película deja ver algo poco común en la ciencia ficción comercial reciente: no apuesta por el cinismo ni por el puro espectáculo apocalíptico, sino por una mezcla muy particular de inteligencia, emoción, humor, esperanza y sentido de colaboración. Los directores la han descrito como una historia sobre el lado optimista de la ciencia y sobre cómo la comunicación y la empatía pueden ayudar a resolver lo que parece imposible.
1) Exploremos el tema y la esencia de la película
En su nivel más profundo, Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo no trata sólo de salvar al planeta. Trata de algo más interesante: de cómo la inteligencia, la cooperación y la empatía pueden convertirse en una forma de salvación.
Dicho de otro modo, el “qué” de la película no es únicamente “una misión espacial contra una amenaza cósmica”, sino la reivindicación del pensamiento científico unido a virtudes profundamente humanas: humildad, amistad, confianza, sacrificio y apertura al otro. No es una ciencia ficción nihilista (esa que niega todo principio religioso, político y social.) ni cínica. Al contrario: es una ciencia ficción donde el conocimiento no enfría el alma, sino que la pone a trabajar. (Scientific American)
Eso la vuelve llamativa dentro del cine norteamericano reciente. En vez de presentar a la ciencia como soberbia deshumanizada, la presenta como una herramienta de servicio. Y en vez de convertir el primer contacto con lo “otro” en puro terror, lo convierte en encuentro, aprendizaje mutuo y amistad. En ese sentido, su sensibilidad la emparenta más con la tradición esperanzadora de películas como ET El Extraterrestre” y “Encuentros cercanos del tercer tipo”, que con la distopía contemporánea. Incluso la propia promoción y comentarios de sus realizadores han subrayado ese aire de ciencia ficción optimista centrada en el vínculo y la colaboración. (GamesRadar+)
También hay un tema moral muy fuerte: el héroe no nace como héroe. Grace no está planteado como un astronauta de temple perfecto, sino como alguien temeroso, falible, incluso reacio, que va creciendo hasta comprender que salvar la vida ajena vale más que preservarse a sí mismo. Ryan Gosling ha insistido en eso: Grace no es “un héroe tradicional”; es un hombre asustado, confundido, pero con curiosidad y mente científica suficientes para seguir intentando. (Daily Bloid)
Si hubiera que condensar el tema en una sola frase, podría formularse así:
Es una película sobre la salvación mediante la inteligencia compartida, y sobre cómo la amistad con el otro -incluso con el radicalmente distinto- despierta la mejor versión moral del ser humano.
2)Síntesis de la historia: la misión de Grace, qué debía lograr y cómo
La premisa básica es que Ryland Grace despierta a bordo de una nave, lejos de la Tierra, sin memoria clara de quién es ni de por qué está allí. Poco a poco descubre que la humanidad enfrenta una crisis existencial: el Sol se está apagando por la acción de un microorganismo alienígena -el astrófago– que consume energía estelar. Grace forma parte de una misión enviada al sistema de Tau Ceti porque allí hay una estrella que no presenta el mismo deterioro, y la esperanza es encontrar la razón. (Amazon News)
Su misión, en términos concretos, es ésta: averiguar por qué una estrella aparentemente resiste la plaga que está debilitando al Sol, obtener la clave biológica o física de esa inmunidad y usar ese conocimiento para salvar a la Tierra. En ese camino, Grace termina colaborando con Rocky, un ser de otro mundo que enfrenta una amenaza semejante en su propio sistema. (The Guardian)
El “cómo” es esencial, porque aquí la película no se conforma con decir “resolvió el problema”. Lo importante es que Grace lo hace pensando. La historia está estructurada como una cadena de problemas científicos y logísticos: observación, hipótesis, prueba, error, corrección y cooperación. El guionista Andy Weir ha explicado que una de sus obsesiones es mostrar personajes que resuelven cosas mediante el proceso científico, y Gosling subrayó que en esta historia la ciencia no es mero adorno, sino el medio real de supervivencia y resolución. (Shelf Media Group)
Por eso Grace no “vence” en sentido convencional. No gana a golpes, ni por destino manifiesto, ni por puro arrojo. Vence comprendiendo, y comprendiendo junto con otro. La película propone que el auténtico heroísmo moderno no consiste en la fuerza, sino en la capacidad de aprender, traducir, cooperar y sacrificar intereses propios por un bien mayor. (Daily Bloid)
3) Los símbolos religiosos: Qué podría haber detrás
Aquí conviene distinguir entre lo confirmado y lo interpretable.
a) “Hail Mary”: ¿alusión a la Virgen María o a otra cosa?
Ryan Gosling explicó que “Hail Mary” se entiende, sobre todo, como un intento desesperado de último recurso: esa jugada final que se lanza cuando ya casi no queda tiempo y todo lo demás ha fallado. Él mismo la describe como el último intento cuando la situación parece perdida, pero uno todavía no renuncia del todo, y añadió algo muy revelador: es la creencia de que los milagros aún podrían ser posibles. (Daily Bloid)
Entonces, en el nivel más inmediato, la nave se llama Hail Mary porque la misión es exactamente eso: el último intento de la humanidad. No parece que el título se haya puesto primero para subrayar lo religioso o mariano; en el contexto estadounidense, remite antes que nada a esa jugada desesperada del futbol americano. (Daily Bloid)
Pero eso no elimina la resonancia religiosa; al contrario, la vuelve más rica. La expresión deportiva deriva, histórica y culturalmente del Ave María católica. Así, el nombre opera en dos capas a la vez: una secular, como “último recurso”, y otra simbólica, como un vehículo de esperanza, intercesión y salvación. En el mundo hispano esa doble lectura se percibe todavía más, porque para nosotros “Hail Mary” suena primero a oración que a football americano. Por eso el título comercial mexicano, Proyecto Fin del Mundo, comunica bien el peligro, pero pierde casi toda la carga simbólica y metafórica del original. (Daily Bloid)
b) ¿La nave como vehículo de salvación?
Sí, esa interpretación es defendible. La película presenta a la nave no sólo como una máquina, sino como arca, como el medio al que la humanidad confía su única esperanza. Dado que Gosling asocia el concepto de “Hail Mary” con la posibilidad del milagro, leerla como un vehículo de salvación no resulta forzado; es una lectura razonable. (Daily Bloid)
c) La mención favorable a Dios
Aquí sí hay base bastante clara. Diversas reseñas coinciden en que la película incluye un intercambio cuando Ryland Grace le pregunta a Eva Stratt: ¿De verdad crees que esta Ave María va a funcionar? Y ella le responde: Si Dios quiere. Y otra es, cuando Grace le pregunta a Eva: “¿Crees en Dios?”, ella responde “Sí creo”…
Lo interesante no es sólo que se mencione a Dios, sino el cómo se le menciona. No aparece como burla ni como muletilla vacía. Es una referencia breve, pero respetuosa, que deja abierta la puerta a la fe sin presentarla como enemiga de la ciencia. La película no se vuelve confesional, pero tampoco siente la necesidad de ridiculizar la idea de Dios. Más bien sugiere que, en el borde del abismo, razón y esperanza trascendente pueden coexistir. (Patheos)
d) La cruz en el regalo a Rocky
Aquí conviene ser cautelosos. Hay comentarios de espectadores sobre iconografía religiosa en esa escena, pero no encontramos una confirmación sólida por parte de los cineastas o del equipo creativo. (Reddit)
Entonces, lo responsable es decir esto: si en pantalla el objeto se percibe claramente como una cruz, la interpretación religiosa es legítima como lectura del espectador; lo que no puede afirmarse con seguridad es que esa haya sido la intención explícita de los realizadores. Aun así, como símbolo posible funciona muy bien: puede remitir a sacrificio, memoria del hogar, esperanza o incluso a la idea de que la salvación pasa por la entrega al otro.
e) Una lectura sugerente adicional: “Hail Mary… full of Grace”
Esto ya entra de lleno en la interpretación fina más que en el dato duro, pero vale la pena mencionarlo. La combinación de Hail Mary con el nombre del protagonista, Grace, permite una resonancia casi litúrgica para oídos católicos: “Hail Mary… full of grace” (Ave María… llena eres de gracia). No encontramos declaración oficial que confirme que ese juego haya sido deliberado, así que no debe presentarse como hecho. Pero como lectura simbólica sí resulta tentadora: la misión de salvación depende literalmente de un hombre llamado Grace dentro de la Hail Mary. Esto lo trataré más a profundidad en el punto 11.
4) La “jerga” científica: ¿puro adorno o tiene base real?
La respuesta más justa sería: no es puro humo, pero tampoco todo es ciencia comprobada.
Andy Weir -autor también de la novela original- tiene fama de construir historias apoyándose en física, biología y matemáticas reales hasta donde puede. En entrevistas sobre Project Hail Mary, se ha destacado que la película conserva bastante de ese espíritu, y los directores han dicho que querían una ciencia ficción optimista apoyada en ideas científicas serias y coherentes. (Space)
Lo que sí tiene base o parentesco real
1. La lógica del método científico. Eso sí es completamente realista: plantear hipótesis, experimentar, equivocarse, corregir, deducir. La película dramatiza el razonamiento científico como motor narrativo. Ésa es una de sus mayores virtudes. (Shelf Media Group)
2. La gravedad artificial por rotación. La idea de generar gravedad artificial mediante estructuras giratorias no es fantasía barata; es un concepto estudiado desde hace décadas, y NASA tiene materiales sobre sistemas rotatorios para producir gravedad artificial. (NASA Technology Transfer)
3. La hibernación inducida o letargo controlado. La criogenia tipo ciencia ficción sigue muy lejos, pero el interés médico y aeroespacial por estados de actividad corporal muy reducida sí existe. NASA ha publicado trabajos explorando el potencial del torpor inducido (metabolismo reducido) para viajes largos, aunque todavía estamos muy lejos de aplicarlo a una misión interestelar humana como la de la película. (NASA)
4. La astrobiología como campo serio. La posibilidad de vida fuera de la Tierra, las bioquímicas distintas a la terrestre y la búsqueda de condiciones de habitabilidad son campos legítimos de investigación. La película toma ese terreno real y lo empuja hacia una especulación creativa. (Space)
Lo que ya entra claramente en la especulación
A. El astrófago. No se conoce nada real equivalente a un microorganismo que se alimente de energía estelar, almacene cantidades enormes de energía y además funcione como combustible casi milagroso. Ésa es la gran licencia de la obra. Incluso quienes defienden la solidez científica general del relato reconocen que aquí la historia entra de lleno en la especulación. (Space)
B. La magnitud energética de ese “combustible biológico”. La capacidad del astrófago para sostener un viaje interestelar a velocidades enormes es una idea de ciencia ficción dura, sí, pero sigue siendo ficción. La película busca que parezca coherente dentro de su propio universo, no demostrar que hoy podríamos construir eso. (Popular Mechanics)
C. El encuentro con una inteligencia alienígena como Rocky. No hay base empírica para suponer algo como “Rocky”; pero la película intenta imaginar una vida inteligente realmente distinta, con lógica de ambiente, lenguaje y biología propias, en vez de limitarse a humanizarla sin matices. (EW.com)
Entonces, ¿la “jerga” científica es seria o no?
La película no es un documental, pero tampoco vende pura charlatanería. Su estrategia es tomar varios conceptos reales o plausibles -crisis estelar, método experimental, gravedad artificial, letargo inducido, astrobiología- y montar sobre ellos una gran hipótesis ficticia: el astrófago. Desde ahí construye un universo donde los problemas se resuelven con razonamiento coherente. Por eso se siente más “seria” que muchas space operas, aunque siga siendo ficción especulativa. (Scientific American)
5) La amistad
La amistad en Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo no es un adorno sentimental: es una de las ideas centrales del film. Lo que empieza como una misión científica desesperada termina convirtiéndose en una historia sobre cómo dos seres radicalmente distintos pueden aprender a confiar, entenderse y cuidarse mutuamente. Varias entrevistas recientes sobre la película insisten en que la relación entre Grace y Rocky es el verdadero centro emocional del relato; Entertainment Weekly, por ejemplo, la presenta como el corazón del film. (EW.com)
Eso es muy importante, porque la película pudo haber elegido el camino más obvio: convertir a Rocky en amenaza, en malentendido permanente o en simple rareza exótica. En cambio, opta por algo más raro y más hermoso hoy: presentar al “otro” como alguien con quien sí se puede construir una amistad real, aunque no hablen igual, no se vean igual, no respiren igual ni pertenezcan al mismo mundo. Los directores han subrayado que la película defiende justamente la idea de que la comunicación y la empatía ayudan a resolver problemas imposibles. (The Guardian)
La amistad, entonces, cumple varias funciones a la vez. Humaniza a Grace. Vuelve entrañable a Rocky. Y además transforma la misión: lo que al principio era “salvar a la Tierra” termina siendo también salvar al amigo, es decir, reconocer que el valor de una vida no depende de que pertenezca a nuestra especie. Ahí la película da un paso moral importante: la solidaridad deja de ser tribal y se vuelve universal. (EW.com)
Y hay algo más: esta amistad no nace de la afinidad inmediata, sino del trabajo compartido. Grace y Rocky se hacen amigos resolviendo problemas juntos, traduciéndose, equivocándose, probando e improvisando. Es una amistad construida desde la cooperación, no desde el discurso. Por eso resulta tan convincente: no se dice, se demuestra. (EW.com)
6) El sentido del humor
El humor es otro elemento fundamental, porque evita que la película se vuelva solemne, pesada o pomposamente “científica”. Gosling ha explicado que Grace no es un héroe hierático (Con un estilo de una solemnidad extrema) ni perfecto, sino un hombre asustado que reacciona con una mezcla muy humana de inteligencia, nerviosismo y torpeza. Esa combinación permite que la película encuentre humor incluso en situaciones extremas. (Daily Bloid)
Ese humor cumple varias tareas. Primero, acerca la ciencia al espectador y la vuelve menos intimidante. Segundo, hace más simpáticos y entrañables a los personajes, sobre todo a Grace, porque lo muestra falible, improvisado, lejos del astronauta impecable de otras películas. Y tercero, le da respiración al film: en una historia sobre extinción, viaje interestelar y sacrificio, esas válvulas cómicas impiden que todo se hunda en la gravedad absoluta. (Daily Bloid)
James Ortiz titiritero y voz en Off de Rocky
Además, el humor sirve para apuntalar la relación entre Grace y Rocky. James Ortiz (La voz de Rocky en la versión original en Inglés) contó que hubo mucha improvisación con Gosling durante el rodaje, y de ahí surgieron momentos cómicos que reforzaron la personalidad de Rocky y la química entre ambos. No se trata, pues, de chistes pegados desde fuera, sino de una comicidad nacida de la convivencia entre los personajes. (EW.com)
Eso hace que el humor del film no sea frívolo ni rompa el tono. Al contrario: lo vuelve más humano. La película parece decir que incluso al borde del fin del mundo siguen existiendo el juego, la broma, la ternura y la sorpresa. Y eso encaja perfectamente con su espíritu general: no es una ciencia ficción desesperada, sino esperanzadora. (Scientific American)
7) El sacrificio
El sacrificio es uno de los grandes nervios de la película. Desde su planteamiento, la misión Hail Mary está concebida como una empresa extrema, -prácticamente suicida-, una apuesta desesperada en la que salvar a la Tierra exige aceptar pérdidas enormes y asumir costos personales altísimos. Ya desde la premisa que describen medios y entrevistas, Grace está metido en una misión donde la supervivencia individual deja de ser la prioridad principal. Lo central es resolver el problema que amenaza a toda la especie. (Amazon News)
Lo interesante es que la película no presenta el sacrificio como gesto abstracto o heroísmo automático. Al contrario: Grace no es, de inicio, el personaje que uno imaginaría dispuesto a inmolarse con serenidad. Gosling ha insistido en que Grace es miedoso, muy humano, nada estoico, y justamente por eso sus decisiones pesan más. El sacrificio en esta historia vale porque nace de alguien que siente miedo y aun así actúa. (Daily Bloid)
Además, el sacrificio no es sólo “dar la vida” en sentido literal. También implica renunciar al egoísmo, a la comodidad, a la seguridad y a la idea de que lo más valioso es salvar lo propio. A medida que avanza la historia, Grace entiende que la grandeza moral no consiste en sobrevivir a toda costa, sino en aceptar que hay bienes mayores que la mera autopreservación. Ahí la misión científica se transforma en prueba ética. (EW.com)
Y en ese punto el sacrificio deja de ser individualista. Ya no es sólo “yo me sacrifico por los míos”, sino “yo me entrego por otro ser vivo, aunque no sea de mi especie”. Esa ampliación del sacrificio hacia una solidaridad verdaderamente universal es una de las ideas más nobles de la película. La amistad con Rocky lo empuja a descubrir una forma de amor práctico, concreto y sacrificial. (EW.com)
8) La comunicación con el otro
La comunicación con el otro es quizá la idea más bella del film después de la amistad. La película no plantea el primer contacto como una explosión de terror o dominación, sino como un proceso arduo, paciente y fascinante de aprendizaje mutuo. Grace y Rocky no comparten idioma, cuerpo, atmósfera ni experiencia del mundo, y sin embargo consiguen construir un puente. Los directores han dicho que la película defiende justamente la idea de que la comunicación y la empatía pueden resolver lo que parece imposible. (The Guardian)
Eso es muy importante, porque la película sugiere que el gran desafío no es sólo tecnológico o biológico, sino hermenéutico o sea: entender al otro sin reducirlo a uno mismo. Grace no puede comunicarse con Rocky tratándolo como si fuera un humano disfrazado; tiene que aceptar que está frente a una inteligencia distinta, con otra lógica, otro ritmo y otra sensibilidad. La comunicación se vuelve, así, una escuela moral. (EW.com)
En ese sentido, la película propone algo muy valioso: que el encuentro verdadero con lo distinto exige más que curiosidad; exige disciplina, escucha, paciencia y confianza. No basta con “querer llevarse bien”. Hay que trabajar para hacerlo posible. Por eso la relación entre Grace y Rocky resulta tan convincente: se construye resolviendo problemas, corrigiendo malentendidos, traduciendo señales y ajustando expectativas. La comprensión no cae del cielo; se conquista. (EW.com)
Y eso le da a la película una dimensión muy actual. En un mundo saturado de polarización, sospecha y simplificaciones, Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo se atreve a defender que el otro no tiene por qué ser una amenaza automática, y que incluso entre seres radicalmente distintos puede surgir una cooperación auténtica. La película no idealiza la diferencia; la trabaja. (The Guardian)
9) La esperanza
La esperanza en esta película no es ingenuidad. No es “todo saldrá bien” porque sí. Es una esperanza trabajada, casi terca: seguir intentando aun cuando los datos parecen desastrosos. El propio sentido de “Hail Mary”, como explicó Gosling, remite a ese último intento desesperado cuando ya casi no queda tiempo, pero uno todavía no renuncia del todo. Él mismo la asocia con la idea de que aún puede haber un milagro. (Daily Bloid)
Por eso la esperanza aquí está íntimamente ligada a la acción. No es una emoción pasiva, sino una postura ética e intelectual: seguir observando, pensando, probando y colaborando. La película parece decir que la esperanza verdadera no consiste en cerrar los ojos al desastre, sino en mirarlo de frente y aun así ponerse a trabajar. Los directores la han definido como una historia sobre el lado optimista de la ciencia, sobre cómo la ciencia puede ser una respuesta esperanzadora a los grandes problemas. (Scientific American)
También es importante notar que la esperanza del film no depende sólo de que “la humanidad” se salve como concepto abstracto. La película la vuelve concreta a través de la relación entre Grace y Rocky. La esperanza deja de ser consigna general y se vuelve vínculo, tarea compartida, confianza nacida de la cooperación. Por eso conmueve: porque no se queda en el discurso épico, sino que baja al terreno de lo humano -o de lo viviente- en común. (EW.com)
En un panorama donde mucha ciencia ficción reciente tiende al cinismo o a la desolación, la película apuesta por algo menos común: una esperanza que no niega el horror, pero tampoco se rinde ante él. Y ahí radica buena parte de su encanto. (Scientific American)
No es una película ingenua; es una película que cree que todavía vale la pena intentar salvar algo.
10) La redención personal
La redención personal de Grace es uno de los aspectos más ricos del film. Más allá de la misión exterior, la película cuenta también una historia interior: la de un hombre que tiene que descubrir si está a la altura moral de lo que el mundo necesita de él. Gosling ha descrito a Grace como alguien brillante, pero también golpeado, temeroso y lejos del héroe tradicional. Eso vuelve su arco dramático mucho más interesante. (Daily Bloid)
La redención, en su caso, no consiste simplemente en “volver a ser importante” o en recuperar prestigio. Consiste en algo más hondo: reconciliar inteligencia y responsabilidad moral. Grace no sólo necesita resolver ecuaciones o problemas científicos; necesita decidir qué clase de persona quiere ser cuando ya no hay escapatoria ni excusas. La película lo empuja a dejar atrás una versión menor de sí mismo para convertirse en alguien más generoso, más valiente y más verdadero. (Daily Bloid)
En ese sentido, la redención personal está unida al sacrificio y a la amistad. Grace no se redime aislándose en su genialidad, sino abriéndose al otro. No se vuelve mejor por saberse más listo, sino por aprender a amar mejor, a responder mejor, a comprometerse más allá de sí mismo. Esa es una idea muy poderosa: la redención llega cuando uno deja de ser el centro absoluto de su propia historia. (EW.com)
Y por eso el arco de Grace resulta satisfactorio. La película no nos dice que siempre fue grande, sino que llegó a serlo. No glorifica una perfección inicial; muestra un proceso de transformación. Eso la hace más humana y, paradójicamente, más esperanzadora: si Grace puede crecer moralmente en medio del miedo, la soledad y el desastre, entonces la película sugiere que la grandeza no es privilegio de unos pocos, sino posibilidad abierta para quien acepta cambiar. (Daily Bloid)
11) El peso del apellido “Grace”
Hay un aspecto muy interesante en Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo: el primer nombre del protagonista, Ryland, prácticamente se diluye en casi toda la película, mientras que su apellido, Grace, termina imponiéndose con mucha más fuerza. En un primer nivel, esto puede explicarse de manera práctica: en contextos científicos, institucionales o de misión, es perfectamente natural que una persona sea llamada por su apellido. En ese sentido, “Grace” funciona como una forma de trato profesional, más sobria y más propia del entorno en que se mueve la historia.
Pero en esta película el detalle parece tener también una resonancia simbólica. “Ryland” identifica al individuo; “Grace” expresa mejor lo que el personaje termina representando. En inglés, grace no es sólo un apellido: significa gracia, don, favor inmerecido, elegancia moral e incluso tiene ecos espirituales muy profundos. Por eso, aunque no exista una declaración oficial que confirme una intención deliberada, resulta difícil no percibir el peso especial de esa palabra dentro de una historia sobre salvación, entrega y transformación interior.
La asociación se vuelve todavía más sugerente cuando se la pone junto al título original, Hail Mary. Para un espectador sensible a la tradición cristiana, la combinación “Hail Mary” y “Grace” puede evocar inevitablemente la frase litúrgica “Hail Mary… full of grace” (“Ave María… llena eres de gracia”). No hay base suficiente para afirmarlo como juego autoral confirmado, pero como lectura simbólica sí tiene mucha fuerza. La misión de salvación de la humanidad descansa literalmente en un hombre llamado Grace, y ese simple dato lingüístico carga al personaje de una dimensión moral y casi espiritual que enriquece mucho su arco dramático.
De ese modo, no parece exagerado decir que el predominio del apellido “Grace” ayuda a expresar algo esencial de la película: la salvación no depende sólo de la inteligencia del personaje, sino de la “gracia” entendida como transformación moral, apertura al otro y capacidad de entrega. Si “Ryland” designa al hombre concreto, “Grace” designa mejor al hombre que llega a ser.
12) Eva Stratt: ¿coincidencia o eco bíblico?
Otro tema interesante y que pasa casi desapercibido para la mayoría es el nombre de la directora de la misión: Eva Stratt. Aquí conviene ser honestos: no encontré una declaración pública de Andy Weir, de los guionistas o de los directores que confirme expresamente que el nombre “Eva” haya sido elegido como referencia bíblica. Por lo tanto, no debe tomarse como una certeza autoral. Pero como lectura simbólica, la asociación resulta difícil de ignorar.
En la tradición bíblica, Eva es la primera mujer y está ligada al origen, al inicio de la historia humana y a la continuidad de la vida. En la película, Eva Stratt aparece justamente como una figura encargada de enfrentar una amenaza de extinción global y de tomar decisiones extremas para asegurar la supervivencia de la especie. No es “madre” en un sentido literal, pero sí ocupa una posición de responsabilidad casi fundacional: sobre ella recae, en buena medida, la tarea de hacer posible que la humanidad tenga futuro. Por eso, aunque el nombre no esté confirmado como alusión deliberada, sí permite una interpretación muy fecunda.
Lo interesante es que esta posible “Eva” moderna no se parece a una imagen dulce o maternal en sentido convencional. Al contrario: es una mujer severa, racional, implacable, capaz de decisiones durísimas. Y ahí precisamente está la riqueza de la lectura. Si hay resonancia bíblica, no se trataría de una Eva asociada al paraíso o a la inocencia, sino de una Eva de tiempos terminales, una mujer obligada no a inaugurar la vida humana, sino a impedir su desaparición. Es una figura de origen transformada en figura de resistencia.
Vista así, Eva Stratt encarna una dimensión muy particular del film: la de la responsabilidad histórica. Mientras Grace representa cada vez más la transformación moral, la amistad y la entrega, Eva representa la dureza de las decisiones necesarias cuando está en juego la continuidad de todos. Si “Grace” puede leerse como el rostro humano y espiritual de la salvación, Eva puede leerse como el rostro estratégico, fundacional y casi civilizatorio de esa misma lucha.
En conjunto, ambos nombres enriquecen de manera notable la película. Aunque no todo pueda asegurarse como intención consciente o deliberada de los autores, sí parece claro que Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo está construida con una sensibilidad que permite -y a veces casi invita- a este tipo de lecturas simbólicas. Grace y Eva no son sólo nombres funcionales: dentro del tejido temático del film, resuenan como palabras cargadas de significado.
Conclusión: qué hay realmente detrás de la película
Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo mezcla ciencia real con especulación inteligente. No todo lo que plantea existe de verdad, pero tampoco es puro invento sin pies ni cabeza. Usa ideas científicas serias -como gravedad artificial, astrobiología, razonamiento experimental y una especie de hibernación inducida- y sobre ellas construye una gran hipótesis ficticia: el astrófago. (Space)
La película funciona en varios niveles al mismo tiempo:
El primero es el de la aventura: una misión desesperada para salvar a la Tierra. El segundo es el intelectual: una celebración del pensamiento científico como herramienta dramática. El tercero es el moral: un hombre temeroso aprende a amar, sacrificarse y responder al otro. El cuarto es el simbólico: una historia de salvación, esperanza y gracia, con resonancias religiosas que la película no subraya en exceso, pero tampoco esconde del todo. (Daily Bloid)
Y todavía habría que añadir dos capas más: la afectiva, sostenida por la amistad y el humor, y la espiritual, sostenida por la posibilidad de que la inteligencia no esté peleada con la compasión ni la esperanza.
En última instancia, Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo no sólo cuenta cómo salvar al mundo. Cuenta también cómo alguien puede volverse mejor al intentar salvarlo. Y ésa es, quizá, su mayor virtud: recordar que la inteligencia importa, sí, pero que sin amistad, sin sacrificio, sin comunicación, sin esperanza y sin redención personal, la salvación quedaría incompleta.
Análisis por Andrés Bermea
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Dicen que los gatos tienen nueve vidas… pero los ancestrales dinosaurios ya renacen en la séptima…
y al parecer todavía no tienen planes de extinguirse mientras haya fila en la taquilla…
Llega JURASSIC WORLD: RENACE, la nueva entrega que vuelve a abrir las puertas del parque… bueno, ahora más bien de un mundo donde los humanos ya no mandan y dónde el público responde gustoso a las “N” mil funciones de la película que se exhibe en todos los complejos cinematográficos.
Visualmente, es un banquete… Los bichos se ven espectaculares, con todo y que algunos son tan feos que te podrían curar el hipo…
Hay escenas que te dejan sin aliento y congelado con las palomitas en la mano… -como una persecución submarina con Atrociraptores– que parece sacada de tus más oscuras pesadillas… o de tus fantasías jurásicas.
Pero ojo… el guion sigue la fórmula conocida nacida en el laboratorio de John Hammond: Empresa ambiciosa y sin escrúpulos, experimento fallido, niños en peligro… y me parece que la célula madre que desdobla la fórmula bien puede ser esta:
Bechir Sylvain, Jonathan Bailey y Scarlett Johansson (Jasin Boland/Universal Pictures and Amblin Entertainment via AP)
Gente que se mete en dónde no debe… en el peor lugar para hacerlo… que hace lo que no debe… cuando no debe hacerlo… y con los menos indicados para hacerlo.
Con todo no es tan mala, está palomera… la verdad me entretuve aunque fuera con el otro lado de la misma tortilla, pero ciertamente no descubre el ADN del hilo negro.
Eso sí, Scarlett Johansson es lo mejor que le ha pasado a esta franquicia en años… Interpreta a una experta en genética con un pasado oscuro y un presente negro, pero negro. Y a la neoyorquina ¡Claro que le crees cada palabra, cada mirada!… y cada vez que le planta la cara a un velociraptor sin siquiera hablar.
Así que si eres fan de la saga, quieres disfrutar del fresco aire acondicionado de la sala de cine, gozar de que las complicaciones en la pantalla son más «gruesas» que las tuyas o si nomás quieres viajar desde tu butaca para ver dinosaurios muy bien hechos y a una Scarlett en modo “Yo soy la mera, mera…” Jurassic World: Renacete va a entretener.
No es un renacimiento perfecto, pero sí un buen recordatorio de por qué nos encanta ver colmillos hambrientos, piel rugosa pidiendo literalmente a gritos crema humectante, bichos gritones y malhumorados en pantalla grande.
Jurassic World: Renace es el ejemplo típico del cine de aventuras realizado para el verano y en donde los propósitos son dos: Entretener al público y hacer muchos “dolaritos” en la taquilla.
Haz CLIC sobre la imagen para ver el trailer…
Ficha Técnica:
Título Original: Jurassic World Rebirth
Director: Gareth Edwards
Guion: David Koepp
Protagonistas: Scarlett Johansson, Mahershala Ali, Jonathan Bailey, Rupert Friend, Manuel García-Rulfo, Luna Blaise
Género: Aventura, Ciencia Ficción
Año: 2025
Duración: Dos horas y 14 minutos
País: Estados Unidos
Clasificación: PG-13 (mayores de 13 años)
Lugares de rodaje: Tailandia, Malta, Reino Unido
Productoras: Universal Pictures, Amblin Entertainment
Secuela de: Jurassic World Dominion (2022)
Investigación, texto y edición por Andrés Bermea y Mr. Chips
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