ROBIN HOOD: EL LADRÓN QUE EL CINE NUNCA DEJA JUBILARSE

Una investigación de Andrés Bermea y el equipo editorial de Cinesaurio

Hollywood vuelve a demostrar que no le gusta tirar nada a la basura. Si algo funcionó antes, se desempolva, se maquilla, se oscurece, se rejuvenece o se convierte en “nueva visión”.

Y entonces aparece LA MUERTE DE ROBIN HOOD (The Death of Robin Hood), producción de A24 protagonizada por Hugh Jackman, Jodie Comer y Bill Skarsgård. La película, dirigida y escrita por Michael Sarnoski, se estrena en los cines de México este jueves 6 de agosto, y plantea una pregunta muy CINESAURIO: ¿Otra vez Robin Hood?…

Porque, aceptémoslo, al famoso ladrón del bosque de Sherwood le han dado más oportunidades que a muchos actores de reparto. Lo hemos visto noble, aventurero, romántico, caricaturesco, paródico, musculoso, sombrío, moderno, medieval y hasta convertido en zorro animado. Entonces, ¿para qué otra versión? ¿Falta de creatividad? ¿Apuesta segura? ¿O todavía queda algo nuevo que decir sobre el hombre que robaba a los ricos para dar a los pobres?

La diferencia de LA MUERTE DE ROBIN HOOD está precisamente en que no parece interesada en el Robin Hood de la postal heroica. Sarnoski se aleja del arquero luminoso y presenta a un hombre envejecido, herido, culpable y perseguido por su propio pasado. El director ha explicado que le interesaba explorar la balada antigua sobre la muerte de Robin Hood: la idea de que una figura casi inmortal del folclor pudiera tener un final sencillo, humano y silencioso.

Este Robin no es tanto “el príncipe de los ladrones” como un bandido que empieza a preguntarse cuánto daño dejó detrás. Variety describe la propuesta como una versión más cercana a Unforgiven o Valhalla Rising que a los alegres hombres en mallas de tantas películas anteriores. Según Sarnoski, el punto era imaginar cómo habría sido realmente la vida de un bandido medieval: brutal, sucia, violenta y nada glamorosa. (Variety Australia)

Ahí está su posible aportación: no reciclar el mito para volver a vender la misma aventura, sino para desmontarla. La película pregunta qué queda del héroe cuando se apaga la leyenda. Qué pasa cuando el arco pesa, las heridas no cierran y la fama ya no alcanza para justificar la violencia. En ese sentido, LA MUERTE DE ROBIN HOOD no quiere ser el inicio de una franquicia, sino casi lo contrario: el epílogo de una figura que el cine ha tratado de mantener joven durante más de cien años.

Y vaya que Robin Hood tiene historial en pantalla. Douglas Fairbanks lo interpretó en el cine mudo en 1922. Errol Flynn lo volvió definitivo en LAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD (The Adventures of Robin Hood en 1938), con capa, espada y sonrisa de comercial de pasta dental. Disney lo convirtió en un zorro irresistible en 1973, con la voz original de Brian Bedford (¡Magnífica la adaptación al español!). Sean Connery lo mostró maduro y melancólico en ROBIN Y MARIAN en 1976.

Kevin Costner lo volvió superproducción noventera en Robin Hood: EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES (Robin Hood: Prince of Thieves en 1991). Cary Elwes lo parodió con elegancia en LAS LOCAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD (Robin Hood: Men in Tights en 1993). Russell Crowe lo hizo más guerrero en 2010, y Taron Egerton intentó relanzarlo con energía juvenil en 2018.

La trivia sabrosa: Errol Flynn, quizá el Robin Hood más icónico del cine clásico, solo interpretó al personaje una vez. Una sola película bastó para fijar durante décadas la imagen del héroe aventurero, elegante y burlón. Eso sí que es puntería.

También es curioso que Sarnoski haya reconocido la sombra de la versión animada de Disney de 1973, aquella del zorro encantador que dejó a generaciones preguntándose por qué un dibujo podía tener tanto carisma. Pero su reacción fue casi la opuesta: “eso no era una muerte tranquila”, pensó al leer la balada antigua. Y de ahí nació esta versión áspera, crepuscular y nada bailarina. (Rotten Tomatoes Editorial)

Así que sí: Hollywood vuelve a Robin Hood porque el nombre ya viene con flecha, bosque, villano y reconocimiento mundial. Pero esta vez la pregunta no es si Robin podrá derrotar al Sheriff de Nottingham. La pregunta es más incómoda: ¿Puede un héroe sobrevivir a su propia leyenda?

Tal vez por eso el personaje sigue regresando. No porque Hollywood no tenga ideas -aunque a veces hace méritos para que sospechemos-, sino porque los mitos funcionan como espejos. Cada época inventa el Robin Hood que necesita. Hubo uno para la aventura clásica, otro para la caricatura, otro para la épica, otro para la parodia y ahora uno para tiempos y públicos más escépticos: un Robin cansado, culpable, humano.

El ladrón de Sherwood todavía roba. Pero esta vez no viene por monedas.

Viene por una última oportunidad de redención.

El origen real de Robin Hood es más legendario que biográfico: no hay prueba concluyente de que haya existido un solo Robin Hood histórico al que luego “le hicieron” una balada. Lo que sí sabemos es que el nombre y las historias ya circulaban en la Inglaterra medieval: una de las referencias literarias más antiguas aparece en Piers Plowman, de finales del siglo XIV, y las primeras baladas conservadas son de los siglos XIV y XV, donde Robin aparece como un forajido/yeoman violento (campesino libre o pequeño propietario), asociado con el bosque, sus hombres y el Sheriff de Nottingham, no todavía como el noble romántico que “robaba a los ricos para dar a los pobres”. (Cambridge University Press)

Tampoco hay un autor identificado. Robin Hood nace de tradición oral, baladas populares y recreaciones sucesivas. Con el tiempo se le fueron agregando capas: Lady Marian, el tono caballeresco, la lealtad al rey Ricardo Corazón de León y el ideal de justicia social se consolidaron mucho después, especialmente a partir de versiones literarias y teatrales posteriores. En resumen: probablemente no hubo “el verdadero Robin Hood”, sino varios posibles ecos de forajidos medievales convertidos por el pueblo en mito. Y como suele pasar con los buenos mitos, cada época le puso su propia flecha.



DWAYNE JOHNSON: LA ROCA QUE VALE ORO PURO

De escorpión digital a semidiós de Disney, pasando por récord Guinness, lucha libre y taquillazos: ¿Qué tanto sabes de Dwayne Johnson?

Por Andrés Bermea y el equipo editorial de Cinesaurio

Dwayne Johnson anda muy activo este 2026. Actualmente se le ve como Maui en la versión “Live action” de MOANA, donde repite -ahora en carne, músculo, tatuajes y peluca- al semidiós que ya había interpretado con la voz en la cinta animada de 2016 y en MOANA 2. La nueva versión de Disney llegó a los cines el 10 de julio de 2026.

Y para cerrar el año, Johnson volverá a ponerse en modo videojuego salvaje con JUMANJI: EN EL MUNDO REAL (Jumanji: Open World), nueva entrega de la franquicia junto a Kevin Hart, Jack Black y Karen Gillan, programada para estrenarse el 25 de diciembre de 2026. Según reportes recientes, esta película cerraría la trilogía iniciada con JUMANJI: EN LA SELVA (Jumanji: Welcome to the Jungle).

Pero antes de convertirse en héroe familiar, estrella de acción, productor todoterreno y señor capaz de levantar media selva con una ceja, Johnson tuvo un inicio cinematográfico bastante curioso.

Pregunta para cinéfilos: ¿Recuerdas cuál fue su primera aparición en cine?

La respuesta es LA MOMIA REGRESA (The Mummy Returns, 2001), donde interpretó al Rey Escorpión. Eso sí: no era precisamente un papel de mucho diálogo. Su presencia humana era breve y la parte final del personaje quedó convertida en una criatura digital que, con los años, se volvió famosa… aunque no siempre por las mejores razones.

Y aquí viene otra trivia: ¿Qué récord Guinness consiguió después?

Guinness World Records registra que Johnson obtuvo el récord al salario más alto para un primer papel protagónico: 5.5 millones de dólares por EL REY ESCORPIÓN (The Scorpion King en 2002), derivada justamente de su aparición en La momia regresa.

¿Sabes por qué le dicen “The Rock”?

Cuando Dwayne Johnson era Rocky Maivia

El apodo nació en la lucha libre. Cuando llegó a la WWF, hoy WWE, debutó como Rocky Maivia, una combinación del nombre de su padre, el luchador Rocky Johnson, y el apellido de su abuelo materno, Peter Maivia. Pero ese personaje inicial no terminó de conectar con el público. Después, al reinventarse como luchador más arrogante, carismático y provocador, adoptó el nombre de The Rock. El propio Johnson ha contado que Pat Patterson, figura clave de la lucha libre y una especie de mentor para él, le sugirió acortar la identidad a “The Rock”.

¿Y qué personaje ha interpretado más veces en cine?…

Probablemente Luke Hobbs, de la saga RÁPIDO & FURIOSO (Fast & Furious): apareció en Fast Five, Fast & Furious 6, Furious 7, The Fate of the Furious, Hobbs & Shaw y tuvo cameo en Fast X.

Así que hoy, viendo a Maui cantar, presumir tatuajes y prepararse para regresar a JUMANJI en plena Navidad, vale recordar algo: Dwayne Johnson no llegó al cine caminando. Llegó como escorpión, sobrevivió al CGI, cambió el ring por la pantalla grande… y terminó convertido en una franquicia humana.

Tiene una figura de cera que se asemeja a él en el museo Madame Tussauds; y desde 2016, todas las películas en las que Johnson ha actuado han sido producidas por Seven Bucks Productions, que es su propia compañía.

JUMANJI se estrena el 25 de diciembre

Pregunta final para nuestros lectores:

¿Cuál es tu película favorita de Dwayne Johnson… o hay alguna que te da pena admitir que sí disfrutaste?



¿Otra vez Spider-Man? Sí… pero ahora empieza un nuevo día

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Ya se descolgó por los cines Spider-Man: Un nuevo día (Spider-Man: Brand New Day), cuarta película en solitario de Tom Holland como el Hombre Araña dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. Y la pregunta se impone sola: ¿De verdad necesitábamos otra película de Spider-Man?

La respuesta corta: Hollywood, seguro que sí. La taquilla también. Pero quizá el personaje todavía tiene algo más que ofrecer.

Spider-Man es una de las franquicias más rentables y resistentes del cine moderno. Ha pasado por Tobey Maguire, Andrew Garfield, Tom Holland, series animadas, multiversos, videojuegos, memes y hasta crisis existenciales con telaraña incluida. Pero su atractivo sigue siendo el mismo: Peter Parker no es un dios, ni un millonario, ni un guerrero intergaláctico. Es un muchacho con problemas, culpa, cansancio, amor, renta emocional vencida… y para colmo tiene que salvar Nueva York… ¡Uf!

Según reportes recientes, Brand New Day llega con un despliegue enorme y con Tom Holland nuevamente acompañado por Zendaya, Jacob Batalon, Mark Ruffalo y Jon Bernthal, bajo la dirección de Destin Daniel Cretton. En España incluso logró el mejor día de estreno registrado en ese mercado, con 3.2 millones de euros en su primera jornada.

¿Es Holland el mejor Spider-Man? Tal vez no hace falta coronarlo. Tobey tuvo el drama clásico, Andrew la melancolía romántica, pero Holland entiende muy bien al Peter vulnerable, torpe, joven y emocionalmente golpeado. Su Spider-Man parece cargar mochila, trauma y tarea pendiente.

Zendaya, por su parte, no interpreta a la Mary Jane tradicional. Su MJ es más seca, irónica, menos “chica ideal” y más persona real: desconfiada, inteligente, difícil de impresionar. Eso le da al romance otra textura.

Así que sí: otra película de Spider-Man. Pero mientras Peter Parker siga intentando levantarse después de cada caída, quizá todavía hay telaraña para rato.



CÓMO PREPARAR UNA PELÍCULA PALOMERA

IMPACTO MORTAL: cuando ‘Aeropuerto‘ se encontró con ‘Tiburón‘ en medio del Pacífico

Por Andrés Bermea y el equipo editorial de CINESAURIO

Para preparar una buena película palomera no se necesita inventar nuevamente el cine. Basta tomar algunos ingredientes que hayan demostrado su eficacia, mezclarlos con entusiasmo y servirlos muy calientes antes de que el público tenga tiempo de cuestionar demasiado la receta.

Comience con un avión comercial que viaja de Los Ángeles a Shanghái. Coloque en su interior a un grupo variado de pasajeros: familias con problemas, jóvenes enamorados, deportistas, un niño vulnerable, un piloto atormentado, una tripulación dispuesta al sacrificio y, por supuesto, el imprescindible personaje odioso que, a los pocos minutos, consigue que varios espectadores consideren seriamente convertirse en sus asesinos. Añada una emergencia en pleno vuelo, agite violentamente y deje caer todo en aguas infestadas de tiburones. Ésa es la fórmula básica de IMPACTO MORTAL (Deep Water), dirigida por Renny Harlin y protagonizada por Aaron Eckhart, Ben Kingsley y un numeroso reparto del que, podemos anticiparlo, no todos llegarán muy enteros a los créditos finales.

La película es una sabrosa ensalada de clásicos del cine de desastres. Lleva una generosa porción de Aeropuerto, algunas cucharadas de La aventura del Poseidón, abundante salsa de Tiburón y un toque de esas producciones en las que cada personaje parece caminar por la historia con una fecha de caducidad pegada en la frente. Renny Harlin, quien ya había nadado entre depredadores marinos en Deep Blue Sea, conoce perfectamente esta cocina: sabe cuándo aumentar la tensión, cuándo lanzar otro problema sobre los sobrevivientes y cuándo dejar que los tiburones hagan el trabajo sucio. La crítica también ha reconocido esa mezcla deliberada de desastre aéreo, supervivencia y terror marino.

La primera parte cumple con uno de los mandamientos del género: demostrar que viajar en avión puede convertirse rápidamente en una pésima idea. La secuencia del accidente es aparatosa, larga y eficaz. Cuando creemos que los personajes ya han sobrevivido a lo peor, la película les informa -y a nosotros con ellos- que apenas terminó la entrada y comienza el plato fuerte.

Porque caer al océano no basta. Hay que añadir balsas insuficientes, restos del avión que se hunden, heridas oportunamente sangrantes y tiburones (que desde luego ya vieron la de Spielberg) que parecen haber recibido el manifiesto de pasajeros con anticipación. Los escualos no aparecen a cada momento; Harlin los administra con cierta prudencia y deja que la imaginación del público haga parte del trabajo. Cuando atacan, lo hacen con la eficiencia de quien sabe que la función no puede durar toda la noche.

Los personajes responden a tipos fácilmente reconocibles y no siempre requieren demasiada profundidad. En esta clase de películas basta con que sepamos rápidamente a quién queremos salvar, quién nos cae bien y quién podría ser utilizado como carnada sin provocar demasiadas protestas. Aaron Eckhart aporta la seriedad necesaria para impedir que todo se convierta en una parodia; Ben Kingsley presta categoría y autoridad, y Angus Sampson se encarga de condimentar la historia con uno de esos sujetos que ignoran las reglas, causan problemas y logran que hasta los tiburones parezcan defensores del orden público.

¿Es todo completamente lógico y verosímil? Naturalmente que no. Examinar una película como ésta con lupa científica sería como reclamar que las palomitas no constituyen una alimentación equilibrada. IMPACTO MORTAL no pretende ofrecernos alta cocina cinematográfica, sino una función abundante en accidentes, sobresaltos, sacrificios, héroes improvisados y criaturas con demasiados dientes.

¡Y cumple!

Es una película palomera en el mejor sentido de la expresión: conoce los ingredientes, respeta la receta y los sirve con ritmo, espectáculo y suficiente buen humor. Tal vez mañana no recordemos todos los nombres de los pasajeros, pero durante casi dos horas desearemos saber quién sobrevivirá, quién será el siguiente y si, después de semejante experiencia, alguna aerolínea se atreverá a ofrecerles un vuelo de cortesía.

Recomendación final: Aférrate a la butaca… y no olvides llevar tu repelente para tiburones.

El enfoque reconoce que la película está hecha con materiales conocidos, pero convierte ese reciclaje en parte de la diversión.

CUANDO JIM CARREY SE PUSO LA MÁSCARA

Por el equipo editorial de Cinesaurio

El 29 de julio de 1994 se estrenó en Estados Unidos The Mask, conocida en México como LA MÁSCARA, una comedia fantástica dirigida por Chuck Russell que convirtió a Jim Carrey en una fuerza imparable de la cultura pop de los noventa.

La película contaba la historia de Stanley Ipkiss, un tímido empleado bancario que, al colocarse una misteriosa máscara, se transformaba en un torbellino verde de energía, locura, caricatura viviente y frases inolvidables.

Con un presupuesto reportado de 23 millones de dólares, La máscara terminó recaudando más de 351 millones a nivel mundial, una cifra enorme para una comedia de ese tipo.

Su impacto fue inmediato: consolidó el año dorado de Jim Carrey -que en 1994 también estrenó ACE VENTURA: UN DETECTIVE DIFERENTE (Ace Ventura: Pet Detective) y UNA PAREJA DE IDIOTAS (Dumb and Dumber)- y presentó al mundo a Cameron Diaz, quien debutó en el cine como Tina Carlyle. The Guardian recordó recientemente que La máscara ayudó a lanzar al estrellato tanto a Carrey como a Diaz, y que sus efectos, realizados con apoyo de Industrial Light & Magic, fueron nominados al Óscar.

Trivia curiosa: la película originalmente iba a ser mucho más oscura, cercana al terror del cómic de Dark Horse. Pero Chuck Russell convenció al estudio de convertirla en una comedia desatada. Tristemente, Chuck Russell falleció justo hace una semana el miércoles 22 de julio a los 74.

Otra joya: los enormes dientes de La Máscara estaban pensados para usarse solo en escenas sin diálogo, pero Jim Carrey aprendió a hablar con ellos puestos y los convirtió en parte esencial del personaje.

Treinta y dos años después, Stanley Ipkiss sigue siendo tímido… pero su alter ego todavía grita, baila y hace que el mundo diga: “¡Ssssmokin’!”.



HOY, BUGS BUNNY CUMPLE 86… Y ELMER SIGUE SIN ATRAPARLO

El 27 de julio de 1940 se estrenó en Estados Unidos el cortometraje animado A Wild Hare, conocido en español como La liebre salvaje. Dirigido por Tex Avery para Warner Bros., aquel corto marcó la primera aparición oficial de Bugs Bunny con muchos de los rasgos que lo volverían inmortal: astuto, descarado, dueño absoluto de la situación y siempre un paso adelante de Elmer Gruñón;  y, por supuesto, la pregunta que se convertiría en una de las frases más famosas de la animación: “What’s up, Doc?” o en español: “¿Qué hay de nuevo, viejo?”

Mel Blanc

En inglés, la voz original fue la del legendario Mel Blanc, quien dio vida a Bugs durante décadas. En el doblaje al español latino, el dato requiere precisión: en las primeras etapas de los cortos clásicos, una de las voces más importantes -y considerada entre las primeras en darle personalidad al personaje en nuestra región- fue la del mexicano Jorge Arvizu, “El Tata”. Después vendrían otras voces muy recordadas, entre ellas Juan José Hurtado, quien ayudó a popularizar la frase “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, ya instalada en la memoria de varias generaciones.

El impacto de Bugs Bunny en la cultura mundial es enorme. No fue solo un personaje de caricatura: se convirtió en símbolo de astucia, irreverencia y supervivencia cómica. No gana por fuerza, sino por ingenio; gana porque piensa más rápido, habla mejor y jamás pierde la calma. Es el pícaro perfecto: un conejo que puede enfrentarse a cazadores, monstruos, óperas, deportistas, científicos locos o reyes medievales… siempre con una sonrisa de medio lado.

Y claro, está la zanahoria.

Comentamos recientemente en CINESAURIO en “La curiosa historia de Bugs Bunny y la zanahoria”, ese gesto de mascar una zanahoria no nació por casualidad. Tiene un parentesco con una escena de It Happened One Night (Sucedió una noche, 1934), donde Clark Gable mastica una zanahoria mientras conversa con Claudette Colbert. Bugs heredó el gesto, lo volvió suyo y convirtió una simple verdura en parte de su identidad visual, y eso que las zanahorias no son el platillo predilecto de liebres o conejos.

Trivia curiosa: A Wild Hare fue nominada al Óscar como mejor cortometraje animado, aunque perdió frente a otro clásico: The Milky Way, de MGM.

Otra joya: antes de convertirse plenamente en Bugs Bunny, Warner había probado con varios conejos parecidos, pero fue en La liebre salvaje donde el personaje encontró su voz, su actitud y su destino.

Desde entonces, Bugs Bunny no solo pregunta “¿Qué hay de nuevo, viejo?”; también nos recuerda que, en el cine, a veces basta una entrada triunfal, una frase perfecta y una zanahoria para volverse inmortal.



¡FELIZ CUMPLEAÑOS ALICIA!

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Hoy se cumplen 75 años de la premiere mundial en Londres de ALICIA EN EL PAÍS DE LA MARAVILLAS (Alice in Wonderland), realizada el 26 de julio de 1951 en el Leicester Square Theatre, antes de su estreno en Estados Unidos dos días más tarde.

Basada en los textos de Lewis Carroll, la película no fue en su momento uno de los grandes éxitos inmediatos de Disney, pero con el paso de las décadas se convirtió en una de sus obras más influyentes.

Su mezcla de absurdo, color, música, humor ilógico y personajes inolvidables ayudó a fijar en la cultura mundial una imagen muy particular del País de las Maravillas: el Conejo Blanco siempre tarde, el Sombrerero Loco, la Reina de Corazones, la sonrisa flotante del Gato de Cheshire y esa sensación de que la realidad puede doblarse como si fuera de papel.

Su impacto va mucho más allá del cine infantil. Alicia ha inspirado moda, música, psicodelia, diseño gráfico, videojuegos, parques temáticos, publicidad y hasta formas de hablar: “caer por la madriguera” ya es sinónimo de entrar en un mundo extraño, fascinante y un poco desquiciado. Incluso The New Yorker ha señalado que la imagen cinematográfica más perdurable de Alicia sigue siendo, precisamente, la versión animada de Disney de 1951.

Trivias curiosas: Walt Disney tenía en mente adaptar Alicia desde 1933 y llegó a considerar una versión con actores reales protagonizada por Mary Pickford. Además, Ed Wynn, voz del Sombrerero Loco, improvisó diálogos durante la filmación de referencia; gustaron tanto que los técnicos hicieron lo posible por rescatar ese audio y usarlo en la película final.

Alicia no envejeció. Siguió cayendo. Y el mundo entero cayó con ella.



LA ODISEA: LO QUE CONVIENE SABER ANTES DE EMBARCARSE CON CHRISTOPHER NOLAN

Quién es quién, de dónde viene el conflicto y por qué regresar a casa puede ser más difícil que ganar una guerra

Christopher Nolan llega a LA ODISEA con una de las historias más antiguas, influyentes y aventureras de la cultura occidental. Se presenta como una “épica de acción mitológica”, filmada completamente con cámaras de película IMAX y desde hoy en los cine de todo México. El propio Nolan ha llamado a sus personajes “los superhéroes originales” y ha comparado el universo de Homero con lo que Marvel representa para el entretenimiento contemporáneo.

Pero La Odisea no es solamente una colección de monstruos, tempestades y aventuras marítimas. Es, ante todo, la historia de un hombre que lleva demasiado tiempo lejos de casa y que debe descubrir si todavía puede regresar a la vida que dejó atrás.

¿Qué es exactamente La Odisea?

La Odisea es un poema épico griego atribuido tradicionalmente a Homero, también considerado autor de La Ilíada. Su composición suele situarse alrededor de los siglos VIII o VII antes de Cristo, aunque procede de una tradición oral mucho más antigua: estas historias eran cantadas o recitadas ante un público antes de quedar fijadas por escrito. El poema está dividido en 24 cantos o libros.

Conviene no acercarse a ella como si fuera una novela moderna. Es una narración episódica, llena de relatos dentro de otros relatos, repeticiones, profecías, recuerdos, dioses, criaturas y personajes que cuentan versiones distintas de lo sucedido.

Y aquí aparece una primera clave muy “nolaniana”: la historia original no comienza por el principio.

Cuando arranca La Odisea, la guerra de Troya ya terminó hace años y Odiseo lleva mucho tiempo desaparecido. Primero conocemos el conflicto que dejó en Ítaca, especialmente la situación de su hijo Telémaco y de su esposa Penélope. Más adelante, el propio Odiseo narra buena parte de las aventuras que ha vivido. Homero ya jugaba con saltos temporales, recuerdos y narradores miles de años antes de Memento u Oppenheimer.

Antes de la odisea estuvo la guerra de Troya

Para entender el punto de partida hay que retroceder un poco.

Antes del viaje de regreso que cuenta La Odisea, Odiseo pasó diez años combatiendo en la guerra de Troya. El conflicto comenzó cuando Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, terminó en Troya junto a Paris, príncipe de esa ciudad. Según las distintas versiones del mito, Helena fue raptada por Paris o abandonó voluntariamente a su esposo para marcharse con él.

Menelao pidió ayuda a su hermano Agamenón, uno de los reyes griegos más poderosos. Agamenón reunió a numerosos gobernantes y guerreros -entre ellos Aquiles y Odiseo- y encabezó la expedición para recuperar a Helena y conquistar Troya. La guerra duró diez años; cuando finalmente terminó, Odiseo emprendió el regreso a Ítaca, viaje que se convertiría en la verdadera odisea.

Odiseo, rey de la pequeña isla de Ítaca, fue uno de esos combatientes. No era el más fuerte -ese lugar corresponde a Aquiles-, pero sí uno de los más inteligentes, astutos y difíciles de engañar.

Es importante no confundir los dos poemas:

La Ilíada se concentra principalmente en la cólera de Aquiles durante una parte del último año de la guerra.

La Odisea comienza después de la caída de Troya y se concentra en el accidentado regreso de Odiseo.

El famoso caballo de Troya no constituye el centro de La Ilíada. Su historia pertenece a un conjunto más amplio de relatos sobre la guerra y es recordada dentro de La Odisea, donde se destaca la capacidad de Odiseo para idear engaños, infiltrarse y contener a los guerreros escondidos dentro del caballo.

La historia, explicada sin enredarnos

Después de diez años de guerra, Odiseo emprende el regreso a Ítaca con sus hombres. Lo que debería ser un viaje relativamente directo se convierte en una travesía de otros diez años.

Durante ese tiempo enfrenta tormentas, naufragios, pueblos hostiles, criaturas extraordinarias, mujeres poderosas, tentaciones, pérdidas y la enemistad de Poseidón, dios del mar.

Mientras tanto, en Ítaca, todos empiezan a suponer que está muerto.

Un grupo de pretendientes se instala en su palacio, consume sus bienes y presiona a Penélope para que elija un nuevo esposo. Quien se case con ella no sólo obtendrá una mujer: podría quedarse también con la casa, la riqueza y el poder de Odiseo.

Por eso la película puede leerse a través de tres grandes líneas:

Odiseo intenta volver.

Penélope intenta resistir.

Telémaco intenta descubrir quién es y qué queda de su padre.

Quién es quién (Personajes principales)

Odiseo: Matt Damon

Odiseo —también conocido como Ulises, su nombre en la tradición latina— es rey de Ítaca, esposo de Penélope y padre de Telémaco.

No es un héroe limpio ni perfecto. Es valiente, resistente y buen combatiente, pero su gran arma es la astucia. Homero lo presenta desde el comienzo como el “hombre de muchos recursos”: sabe mentir, disfrazarse, improvisar, negociar y encontrar salidas donde la fuerza bruta no basta.

Pero esa inteligencia viene acompañada de orgullo, curiosidad y necesidad de reconocimiento. A veces resuelve los problemas y luego los empeora porque no puede resistir la tentación de demostrar quién es.

Ésa será una clave para mirar a Matt Damon: no esperar un héroe invencible, sino un superviviente brillante, contradictorio y marcado por la guerra.

Penélope: Anne Hathaway

Penélope no es solamente “la esposa fiel que espera”.

Durante la ausencia de Odiseo debe proteger su casa, a su hijo y su posición frente a decenas de pretendientes. No puede enfrentarlos por la fuerza, así que utiliza otra clase de inteligencia: aplaza decisiones, administra silencios y gana tiempo.

Si Odiseo practica la astucia en el mar, Penélope la practica dentro del hogar. Ambos son más parecidos de lo que parece.

Telémaco: Tom Holland

Telémaco era apenas un niño cuando su padre partió a la guerra. Ahora es un joven que vive rodeado por hombres que invaden su casa, desprecian su autoridad y esperan quedarse con el lugar de Odiseo.

Su historia es también un relato de crecimiento. Necesita salir de la sombra de un padre legendario, buscar noticias sobre él y aprender a convertirse en adulto. En los primeros cantos del poema, Atenea lo anima precisamente a emprender esa búsqueda.

Atenea: Zendaya

Atenea es la diosa de la sabiduría, la estrategia y la inteligencia aplicada. Protege a Odiseo porque reconoce en él una mente parecida a la suya.

No siempre aparece con toda su grandeza divina. Puede adoptar disfraces, orientar a Telémaco, alterar apariencias y mover discretamente los acontecimientos. Es la gran aliada de la familia de Ítaca.

Poseidón

Poseidón, dios del mar, es la fuerza que dificulta el regreso de Odiseo.

Su enemistad tiene una razón concreta: Odiseo dejó ciego a Polifemo, un cíclope hijo de Poseidón. Desde entonces, el dios no necesariamente busca matarlo de inmediato, pero sí condenarlo a vagar, perder a sus compañeros y llegar a casa después de innumerables sufrimientos.

Antínoo: Robert Pattinson

Antínoo es el más agresivo y peligroso de los pretendientes de Penélope. No representa un enamorado romántico, sino la invasión del hogar de Odiseo.

Él y los demás pretendientes comen, beben y gastan los bienes del rey ausente. Su conducta viola una regla sagrada para los antiguos griegos: el huésped debe respetar la casa que lo recibe.

Calipso: Charlize Theron

Calipso es una ninfa que retiene a Odiseo en su isla y desea convertirlo en su compañero. Representa una tentación muy particular: la posibilidad de dejar de luchar, olvidar Ítaca y aceptar una vida fuera del tiempo.

No es simplemente una villana. Su relación con Odiseo plantea una pregunta incómoda: ¿Qué tan fuerte debe ser el deseo de volver para rechazar una existencia aparentemente cómoda y segura?

Polifemo: Bill Irwin

Polifemo es el cíclope de un solo ojo y uno de los episodios más famosos del poema.

Pero el encuentro no se reduce a “héroe contra monstruo”. Ahí se ponen a prueba la inteligencia de Odiseo, su responsabilidad como jefe y también su orgullo. La manera en que consigue escapar demuestra su talento; lo que hace después revela su gran debilidad.

Circe: Samantha Morton

Circe es una poderosa hechicera que transforma a los compañeros de Odiseo en animales. Su episodio mezcla peligro, seducción, magia y conocimiento.

Como otros personajes femeninos de la obra, Circe no es fácil de encerrar en la categoría de aliada o enemiga. Puede amenazar, seducir, proteger y orientar.

Las sirenas

Las sirenas atraen a los navegantes con un canto irresistible. No prometen únicamente placer: prometen conocimiento. Dicen saber todo lo ocurrido en Troya y en el mundo.

La tentación de Odiseo consiste en querer escucharlas sin morir. Son una prueba perfecta para un hombre que desea conocerlo todo, incluso aquello que podría destruirlo. Las sirenas de la tradición griega no eran originalmente mujeres con cola de pez, sino criaturas con rasgos femeninos y cuerpo de ave.

Cinco ideas que ayudan a entender toda la historia

1. El regreso: nostos

El centro de La Odisea no es la conquista, sino el regreso.

Odiseo ya ganó una guerra. Ahora debe recuperar algo más difícil: su casa, su identidad, su matrimonio, su autoridad y su lugar en el mundo.

Por eso no está viajando para descubrir tierras exóticas. Está luchando por volver.

2. La astucia: metis

Odiseo no es Aquiles. No vence principalmente por fuerza física, sino por inteligencia práctica: sabe leer a los demás, inventar identidades, ocultarse y utilizar las palabras como armas.

Pero la película también puede preguntarnos cuándo la astucia se convierte en engaño, manipulación o soberbia.

3. La hospitalidad: xenía

Para los griegos, recibir y respetar al extranjero era una obligación sagrada protegida por Zeus.

A lo largo del viaje, algunos personajes reciben bien a Odiseo y otros intentan explotarlo o destruirlo. En Ítaca, los pretendientes cometen el abuso contrario: llegaron como huéspedes y terminaron apoderándose de la casa.

La manera en que cada personaje trata al extranjero revela rápidamente su calidad moral.

4. El hogar contra la gloria

En la guerra, los héroes buscan fama, honor y gloria. En La Odisea, el gran objetivo es más íntimo: llegar a casa.

El poema pregunta si un guerrero puede abandonar la mentalidad de la guerra y volver a ser esposo, padre, gobernante y ser humano.

La verdadera batalla de Odiseo quizá no sea sobrevivir al mar, sino saber quién será cuando logre salir de él.

5. Identidad, disfraz y reconocimiento

Odiseo utiliza nombres falsos y disfraces. Atenea cambia apariencias. Penélope examina cuidadosamente lo que le dicen. Telémaco intenta reconocer al padre que apenas recuerda.

La pregunta “¿Quién eres realmente?” recorre toda la obra.

En La Odisea, reconocer a alguien no consiste solamente en verle la cara. Hay que comprobar su memoria, su historia, sus vínculos y los secretos que comparte.

Una recomendación para no perderse

No intentes memorizar todos los nombres ni elaborar un árbol genealógico mientras ves la película.

Basta seguir tres preguntas:

¿Qué está dispuesto a perder Odiseo para regresar?

¿Cómo protegen Penélope y Telémaco el hogar durante su ausencia?

¿Cada encuentro acerca a Odiseo a Ítaca… o lo aleja también de quien era?

Y recuerda algo más: los monstruos no están ahí solamente para dar espectáculo. Cada uno suele representar una tentación, un miedo o una falla del protagonista: hambre, olvido, curiosidad, orgullo, deseo, desesperación o incapacidad para controlar a sus hombres.

Lo más importante antes de tomar asiento

Christopher Nolan con el director de cinematografía Hoyte van Hoytema

LA ODISEA no es simplemente la primera gran película de aventuras. Es una historia sobre las consecuencias de la guerra, el paso del tiempo, la fidelidad, la identidad y el deseo obstinado de recuperar el hogar.

Su protagonista no busca salvar al universo. Busca volver con su esposa, conocer de nuevo a su hijo y averiguar si, después de veinte años de violencia y ausencia, todavía existe un sitio para él en Ítaca.

Nolan puede llenar la pantalla de barcos, dioses, cíclopes, tormentas y batallas. Pero el corazón de la historia seguirá siendo muy sencillo y profundamente humano:

UN HOMBRE PERDIDO QUE QUIERE REGRESAR A CASA SIN SABER SI LA CASA —O ÉL MISMO— SIGUEN SIENDO LOS MISMOS.




ZENDAYA LE PUSO UN ULTIMÁTUM A TOM HOLLAND…

Y SPIDER-MAN TUVO QUE ESPERAR

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Matt Damon, Christopher Nolan, Anne Hathaway y Tom Holland el 1 de julio de 2026. Fotografía de: Gavin Bond

En Hollywood, mover la fecha de rodaje de una película de Spider-Man debe ser casi tan sencillo como cambiar de trayectoria un transatlántico en medio del océano. Sin embargo, Tom Holland consiguió hacerlo por dos razones difíciles de rechazar: una invitación de Christopher Nolan… y una amenaza amorosa de Zendaya.

La historia fue revelada por el propio Holland durante una entrevista con People, en compañía de Matt Damon, Anne Hathaway y Christopher Nolan, a propósito del estreno de LA ODISEA (The Odyssey). El actor recordó que Nolan lo llamó para ofrecerle el papel de Telémaco, hijo de Odiseo y Penélope, interpretados en la película por Damon y Hathaway.

No era una oferta cualquiera.

Cuando Holland regresó a casa, le contó a Zendaya que le habían propuesto participar en una nueva película. Ella quiso saber quién lo había llamado, pero el actor respondió misteriosamente:

– Es el importante.

Zendaya no necesitó más pistas:

– ¿Chris?

Era, efectivamente, Christopher Nolan.

El problema apareció inmediatamente. El rodaje de LA ODISEA estaba programado para comenzar prácticamente al mismo tiempo que la nueva aventura del Hombre Araña, SPIDER-MAN UN NUEVO DÍA (Spider-Man: Brand New Day).

Holland debía elegir entre regresar al traje rojo y azul que lo convirtió en una estrella mundial o incorporarse por primera vez al universo cinematográfico del director de EL ORIGEN, INTERESTELAR y OPPENHEIMER.

Zendaya resolvió el dilema con una frase que, según Holland, fue pronunciada en tono de broma, aunque suficientemente clara:

– Te dejo si no haces LA ODISEA.

Al escuchar la anécdota, Nolan respondió entre risas:

– Bueno, agradécele de mi parte.

Pero aceptar la película no consistía simplemente en llamar a su agente. Holland tuvo que comunicarse con Tom Rothman, presidente de Sony Pictures, y sostener lo que posteriormente describió como una conversación “muy incómoda”: necesitaba que el estudio modificara el calendario de producción de SPIDER-MAN UN NUEVO DÍA para poder rodar primero con Nolan.

Sony terminó aceptando.

Holland considera que la reputación de Nolan ayudó considerablemente. El director es conocido por planear sus producciones con enorme precisión y concluirlas dentro del tiempo previsto. El actor incluso reconoció que, tratándose de cualquier otro cineasta, la conversación quizá habría tenido un resultado muy diferente.

La modificación permitió que Holland interpretara a Telémaco y regresara después como Peter Parker. También hizo posible una curiosa coincidencia: Zendaya forma parte de ambas películas. En LA ODISEA interpreta a Atenea, la diosa griega de la sabiduría; en SPIDER-MAN, vuelve como M.J.

Así, una broma pronunciada en casa terminó alterando el calendario de una de las franquicias más importantes del mundo.

No sabemos si Zendaya realmente habría cumplido su amenaza. Probablemente no.

Pero Tom Holland decidió no averiguarlo.

Después de todo, hay ofertas que ningún actor debe rechazar… especialmente cuando vienen de Christopher Nolan y cuentan con la muy convincente aprobación de su esposa.

Fuentes: entrevista original de Tommy McArdle y Andrea Mandell para People, publicada el 15 de julio de 2026; información complementaria de Amanda Goh para Business Insider, publicada el 16 de julio de 2026.


RESEÑAS DE LA ODISEA