SALA DE CINE DE CINESAURIO

Esta semana ofrece cuatro películas completas para que veas en casa, trabajo o durante tu descanso. Si no te es suficiente la cartelera de los cines, AQUÍ hay buenas alternativas para ti.


LA MÁSCARA DE FUEGO – (1941)

Título original: The Face Behind the Mask

Protagonizan: Peter Lorre como Janos ‘Johnny’ Szabo; Evelyn Keyes como Helen Williams

¿DE QUÉ VA?

Janos Szabo, un oscuro inmigrante húngaro usa una máscara porque su rostro ha quedado desfigurado por terribles quemaduras. En tal circunstancia, le resulta imposible conseguir un trabajo. Solo y desamparado, poco a poco se irá hundiendo en el mundo del hampa, del cual únicamente lo podrá sacar el amor que siente por una joven ciega.


EL ÁNGEL EXTERMINADOR

El gran clásico de Luis Buñuel en el cine mexicano, llena de humor y picardía. Dirección: Luis Buñuel

¿DE QUÉ VA?

Después de una cena en la mansión de los Nóbile, los invitados descubren que, por razones inexplicables, no pueden salir del lugar. Al prolongarse la situación durante varios días, la cortesía en el trato deja paso al más primitivo y brutal instinto de supervivencia. Una parábola sobre la descomposición de una clase social encerrada en sí misma.

Un repartazo extraordinario que incluye entre otros a: Silvia Pinal, Enrique Rambal, Jacqueline Andere, José Baviera, Augusto Benedico, Claudio Brook, César del Campo, Antonio Bravo.


EL CÍRCULO ROJO – (1970)

Título original: Le cercle rouge

Dirección : Jean-Pierre Melville

Reparto: Alain Delon, Bourvil, Gian Maria Volonté, Yves Montand.

¡Una de las mejores cintas de astro francés Alain Delon!

¿DE QUÉ VA?

Mientras Corey, sale de prisión tras cumplir condena en una cárcel francesa, Vogel, un criminal custodiado por el temible comisario Mattei, escapa del tren en el que viajan. Después de robar a un antiguo socio, Corey se encuentra con Vogel y le propone formar equipo para realizar un meticuloso robo de joyas.


MIENTRAS LA CIUDAD DUERME

Título original: The Asphalt Jungle

Dirección: John Huston

Reparto: Sterling Hayden, Jean Hagen, Sam Jaffe, Louis Calhern, James Whitmore y Marilyn Monroe.

¡Una imperdible del cine norteamericano!

¿DE QUÉ VA?

La meticulosa planificación de un atraco a una joyería, por parte de una banda de delincuentes, le sirve a Huston para ofrecer un relato lleno de intensidad, amén de un realista e insuperable estudio de los personajes y sus motivaciones. Sin lugar a duda, una de los mejores películas del cine negro de todos los tiempos, con el gran Hayden y una seductora y sexy Marilyn Monroe.


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EL ‘WESTERN’ QUE CAMBIÓ EL CINE

Por Andrés Bermea y Mr. Chips en exclusiva para CINESAURIO.COM

En México “El bueno, el malo y el feo se estrenó el 17 de abril de 1969, hace 57 años, en el cine Cuitláhuac del Distrito Federal (hoy CDMX) dónde permaneció en cartelera a lo largo de nueve semanas.

EL BUENO, EL MALO Y EL FEO (Il buono, il brutto, il cattivo); Estrenos: Italia, 23 de diciembre de 1966 / En los Estados Unidos: The Good, the Bad and the Ugly, 29 de diciembre de 1967.

El western reinventado que cambia la historia del cine: Sergio Leone, Ennio Morricone y el duelo eterno entre codicia, guerra y supervivencia

Hay películas que pertenecen a un género, y hay otras que lo sacuden, lo ensanchan y lo obligan a reinventarse. EL BUENO, EL MALO Y EL FEO pertenece a las segundas. No es sólo uno de los westerns más famosos de todos los tiempos: es también una de las películas que cambiaron para siempre la manera de filmar la violencia, el rostro, el silencio, el duelo y la música en el cine popular. Cuando Sergio Leone la estrenó en 1966, el western norteamericano todavía conservaba buena parte de sus viejas certidumbres morales; después de ella, el polvo se volvió más sucio, los héroes más ambiguos, los encuadres más insolentes y la música más salvaje. (Oscars)

La película es, al mismo tiempo, una aventura descomunal, una sátira feroz de la guerra, una fábula sobre la codicia y un prodigio de puesta en escena. También es la culminación de la célebre trilogía del Hombre sin nombre, formada por POR UN PUÑADO DE DÓLARES (A Fistful of Dollars, 1964), POR UNOS DÓLARES MÁS (For a Few Dollars More, 1965) y, por último, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO. Aunque los filmes no forman una trilogía cerrada en el sentido narrativo clásico, sí están unidos por el personaje de Clint Eastwood, por el universo moral creado por Leone y por una misma revolución estética del western. (Oscars)

EL BUENO, EL MALO Y EL FEO fue dirigida por Sergio Leone y escrita por Leone junto con Age & Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Sergio Donati. La música, por supuesto, es de Ennio Morricone. Está protagonizada por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef. Su duración varía según la versión; la restauración ampliamente difundida en años recientes ronda los 161 minutos en Estados Unidos, mientras otras ediciones europeas llegan a durar cerca de 178-180 minutos. La propia Library of Congress la ha programado con duración de 161 minutos, y otras fuentes especializadas registran montajes más largos. (IMDb)

Premios, nominaciones y reconocimientos

Aquí hay una curiosidad importante: pese a su inmensa fama posterior, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO no obtuvo nominaciones al Óscar en su momento. Eso, visto hoy, suena casi absurdo, especialmente por su influencia histórica, la dirección de Leone y la música de Morricone. La Academia sí la ha reconocido después en retrospectiva como una obra clave, pero no figura como nominada en la edición original de los premios.

Lo que sí ha acumulado con el tiempo es prestigio crítico, estatus canónico y una influencia gigantesca. La Academy la presenta como parte esencial del legado de Leone, y la propia Library of Congress la sigue exhibiendo como clásico mayúsculo. Además, la música de Morricone para la película terminó siendo una de las partituras más reconocibles e influyentes de la historia del cine; su tema principal y, sobre todo, The Ecstasy of Gold, han trascendido la película misma y se han vuelto parte del imaginario musical global.

En cuanto a reconocimientos indirectos, vale la pena recordar que Eli Wallach fue celebrado por la Academia con un Óscar honorífico por toda su carrera, y en el texto oficial de ese homenaje se subraya expresamente su trabajo como Tuco en esta película, describiéndolo como el perfecto contrapunto volcánico para Eastwood.

La trilogía del Hombre sin nombre

Aunque hoy solemos hablar de “trilogía”, conviene aclarar que Sergio Leone no la planteó exactamente como una narración continua al estilo moderno de saga. Más bien se trata de tres películas emparentadas por el tono, el tipo de antihéroe interpretado por Eastwood y una visión del Oeste radicalmente distinta a la del western clásico estadounidense. El personaje de Eastwood cambia de nombre o de apodo, pero conserva la misma presencia: lacónico, desconfiado, oportunista, astuto, con un código moral mínimo, pero reconocible.

En POR UN PUÑADO DE DÓLARES, Leone reformuló el western tomando como base Yojimbo de Kurosawa y dándole un tono más seco, cínico y estilizado. En POR UNOS DÓLARES MÁS, amplió el formato y añadió un contrapunto más sombrío con Lee Van Cleef. En EL BUENO, EL MALO Y EL FEO, llevó todo eso a su máxima expresión: mayor escala, guerra civil de fondo, estructura épica, humor negro, crueldad, ironía y una puesta en escena ya completamente desatada. Es la película donde el estilo Leone alcanza plena madurez y se vuelve inconfundible.

La manera de abordar el western de Sergio Leone

Leone no se acercó al western como arqueólogo de la frontera estadounidense, sino como inventor de una mitología nueva. Eso es clave. No le interesaba reconstruir fielmente el Oeste norteamericano, sino volverlo una especie de teatro operático de sudor, polvo, codicia, muerte y sarcasmo. El resultado fue lo que el mundo terminaría conociendo como Western italiano o “Spaghetti western”, una corriente que él mismo ayudó decisivamente a fundar y popularizar. La Academy reconoce precisamente eso: que Leone “pionerizó” lo que hoy entendemos como ese tipo de western y que sus imágenes en formato panorámico y sus colaboraciones con Morricone lanzaron una fiebre internacional.

Su lenguaje visual se apoya en contrastes muy marcados: primerísimos planos extremos de ojos, manos y rostros sudorosos, yuxtapuestos con planos generales vastísimos del paisaje. Esa tensión entre lo microscópico y lo monumental le da a sus escenas una energía muy particular. Leone además pensaba sus películas casi como cine mudo expandido: él mismo llegó a decir que sus filmes eran “básicamente películas mudas” y que el diálogo sólo añadía peso. Esa idea ayuda muchísimo a entender por qué sus mejores secuencias se sostienen con miradas, silencios, respiraciones y música más que con parlamentos. (The Guardian)

Leone también alteró la moral del western. En lugar del héroe limpio, justo y civilizador, introdujo figuras más ambiguas, interesadas y oportunistas. El Oeste dejó de ser una promesa nacional y se volvió un mundo más sucio, cruel e irónico. En EL BUENO, EL MALO Y EL FEO, incluso “el bueno” es bueno sólo en términos relativos. Nadie está ahí para fundar una comunidad ni para llevar la ley. Todos están persiguiendo dinero, sobreviviendo o matando. Y mientras tanto, la Guerra Civil aparece no como epopeya patriótica, sino como maquinaria absurda de muerte. (BFI)

Ennio Morricone: la música como pólvora, ironía y destino

Hablar de EL BUENO, EL MALO Y EL FEO sin detenerse en Ennio Morricone sería como hablar del desierto sin polvo. Su trabajo aquí no es acompañamiento: es estructura, respiración, identidad y mito. Morricone compuso una de las partituras más reconocibles de la historia del cine, con ese célebre motivo de dos notas que evoca el aullido de un coyote y que desde la primera escucha define un universo entero. Criterion resume muy bien el fenómeno: basta un par de notas silbadas para que el mundo entero reconozca a Morricone. (The Criterion Collection)

Lo revolucionario no fue sólo la calidad melódica, sino la invención del sonido. Morricone mezcló silbidos, voces, disparos, guitarras, coros, trompetas, percusiones y una instrumentación nada convencional para el western. The Guardian resumió esa revolución con precisión: creó un paisaje sonoro de silbidos, chasquidos, guitarras y disonancias que cambió por completo el modo en que sonaba el Oeste en el cine.

Y hay algo todavía más importante: Leone y Morricone comenzaron a trabajar los temas antes del rodaje, lo cual permitió que la música moldeara el ritmo de la película. Leone hacía sonar las composiciones en el set y filmaba siguiendo su pulso. Eso explica por qué tantas secuencias de la película parecen coreografías de cámara, montaje y sonido. No es música pegada después; es cine ya concebido musicalmente desde el origen. (Wikipedia)

La cima absoluta de esa alianza es, por supuesto, “The Ecstasy of Gold”, durante la carrera de Tuco en el cementerio de Sad Hill. Lo que ahí sucede es puro éxtasis cinematográfico: cámara, montaje, espacio, deseo y música fundidos en una sola corriente. The Guardian la ha descrito como uno de los momentos supremos de Morricone, con la voz sin palabras de Edda Dell’Orso elevando la codicia del personaje a una especie de trance casi místico. (The Guardian)

1) ¿Cuál es el tema?

Si hubiera que resumir el gran tema de EL BUENO, EL MALO Y EL FEO, yo diría que es éste: la codicia como motor de la acción humana en un mundo devastado por la guerra, donde la moral es relativa y donde sobrevivir suele importar más que tener razón.

Pero eso sería apenas el centro. Alrededor de ese núcleo giran otros temas fundamentales: la violencia como lenguaje, la fragilidad de las alianzas, la ambigüedad moral, el absurdo de la guerra y la teatralidad misma del duelo entre hombres. En la película, todos buscan el oro, sí, pero Leone deja claro que mientras tres aventureros se desgastan por un botín enterrado, el país entero se desangra en una guerra sin sentido. El tesoro y la Guerra Civil se reflejan de un modo perverso: ambos convierten a los hombres en animales desesperados. (The Library of Congress)

Por eso la película no es sólo una aventura de codicia. También es una mirada bastante amarga sobre la condición humana. Nadie sale limpio. Ni siquiera Blondie, “el bueno”, es un héroe moral en sentido clásico. Leone parece decirnos que, en tiempos de guerra, las etiquetas del título son apenas una broma negra. Bueno, malo y feo son posiciones relativas dentro de una misma fauna humana dominada por la necesidad, el egoísmo y la supervivencia.

2) Síntesis de la historia

La trama parece sencilla, pero Leone la estira, la enriquece y la vuelve épica. Durante la Guerra Civil estadounidense, tres pistoleros persiguen un tesoro escondido: Blondie (Clint Eastwood), el “bueno”; Tuco (Eli Wallach), el “feo”; y Sentencia / Ojos de Ángel (Lee Van Cleef), el “malo”. Cada uno posee una parte de la información necesaria para encontrar un cargamento de monedas de oro enterrado en un cementerio. La película sigue sus encuentros, traiciones, persecuciones, alianzas temporales y desplazamientos a través de un Oeste devastado por la guerra.

Lo brillante es que Leone convierte una búsqueda de tesoro en una odisea moral y visual. El viaje incluye prisiones, campos de batalla, pueblos fantasmas, desiertos, puentes inútiles, cementerios inmensos y, claro, uno de los clímax más célebres del cine: el duelo triangular final.

¿Qué aspectos ver en la película? ¿A qué debemos poner atención?

Primero, a la puesta en escena del tiempo. Leone estira las acciones hasta volverlas casi ceremoniales. Donde otro director habría cortado rápido, él aguanta la mirada, alarga el suspenso, deja que el silencio pese. Hay que mirar cómo administra la espera: ése es uno de sus grandes talentos.

Segundo, al uso del rostro. Leone filma caras como si fueran paisajes. Las arrugas, la barba, el sudor, los ojos, la mueca, todo se vuelve dramático. El western clásico norteamericano tendía a filmar héroes erguidos; Leone filma máscaras humanas a punto de romperse.

Tercero, a la relación entre humor y violencia. La película es brutal, pero también muy chistosa. Sobre todo gracias a Tuco, que introduce una energía de farsa, picardía y desorden que complica la solemnidad del relato. Ese equilibrio entre comicidad y crueldad es una de las claves del tono leoniano.

Cuarto, al modo en que la Guerra Civil aparece como fondo absurdo. No es el centro sentimental de la historia, pero sí un espejo moral. Hay un puente que se pelea y se reconstruye para volver a destruirse; hay soldados exhaustos muriendo por posiciones sin sentido; hay un país roto mientras tres hombres corren detrás de un botín. Esa ironía histórica es fundamental.

Y quinto, desde luego, a la música de Morricone: no sólo escúchala, obsérvala en su relación con el montaje. En Leone, la música no ilustra: organiza la experiencia.

Clint Eastwood: la economía del mito

Clint Eastwood hace aquí uno de los trabajos más influyentes de su carrera, aunque sea también uno de los más económicos en términos expresivos. Blondie habla poco, mira mucho y calcula siempre. Eastwood entendió perfectamente que Leone estaba construyendo no un personaje psicológico al detalle, sino una figura mítica, un signo visual. El poncho, el cigarro, la mirada oblicua, la postura del cuerpo: todo contribuye a una presencia casi escultórica. (The Guardian)

Pero no se trata sólo de frialdad. Su gran mérito está en introducir pequeñas modulaciones irónicas y una mínima humanidad que impiden que Blondie se vuelva un maniquí. Eastwood lo hace parecer siempre un poco más listo que los demás, pero nunca omnisciente. Es el más contenido del trío, el que concentra mejor la sequedad moral del universo de Leone.

Eli Wallach: el corazón salvaje de la película

Si Eastwood aporta el mito, Eli Wallach aporta la vida. Su Tuco es, probablemente, el personaje más memorable del film. Voluble, parlanchín, impredecible, cómico, patético, feroz y hasta tierno por momentos, Tuco rompe la rigidez del western clásico y le mete una energía caótica formidable. La propia Academia, en el texto de su homenaje a Wallach, subraya que como Tuco fue el perfecto contrapunto para el lacónico Eastwood. Y tiene razón: sin Tuco, la película sería más seca, más fría y mucho menos divertida.

Wallach hace algo dificilísimo: convierte al “feo” del título en el personaje más humano. Es codicioso, cobarde a veces, brutal cuando conviene, astuto, pero también vulnerable, ridículo y profundamente vivo. En él se concentra el costado más picaresco y más trágico de la película. Su carrera en el cementerio, sostenida por Morricone (The Ecstasy of Gold), es una de las grandes secuencias de actuación física del cine.

Lee Van Cleef: la elegancia helada del mal

Lee Van Cleef interpreta a Sentencia / Ojos de Ángel como un profesional de la muerte. Si Blondie es cálculo y Tuco desorden, Sentencia es método. Van Cleef tiene el rostro perfecto para Leone: afilado, seco, aristocrático y amenazante. Su actuación evita el exceso; no necesita gesticular demasiado para resultar letal. Basta cómo entra en un espacio, cómo observa, cómo se sienta o cómo espera. (The Library of Congress)

Es un villano magnífico porque no parece impulsado por odio personal, sino por una ética torcida del trabajo: cobra, cumple y mata. Su maldad es fría, no histérica. Eso la vuelve más inquietante. Frente a la picaresca de Tuco y al oportunismo de Blondie, Ojos de Ángel encarna la lógica más despiadada de la eficiencia.

Un breve comparativo con los westerns norteamericanos

Aquí está una de las claves históricas del film. El western norteamericano clásico, sobre todo el de los años cuarenta y cincuenta, tendía a articularse alrededor de héroes más definidos moralmente, una visión más clara de civilización contra barbarie y una narrativa donde el paisaje estaba ligado a la construcción nacional. John Ford, por ejemplo, podía ser ambivalente y complejo, pero todavía trabajaba dentro de una idea del Oeste como mito fundacional de Estados Unidos.

Leone cambia el eje. Su Oeste es menos una nación en formación que un escenario de carroñeros. La moral ya no es clara; los héroes son mercenarios o sobrevivientes; la violencia es más gráfica, más seca y más burlona; y la guerra aparece como espectáculo absurdo más que como epopeya patriótica. Además, su estilo visual —con primerísimos planos extremos, montaje musicalizado, alargamiento del tiempo y énfasis en la fisicidad del rostro— rompe con la sintaxis más sobria y clásica del western americano. (Oscars)

Eso no significa que Leone despreciara el western estadounidense. Al contrario: lo admiraba lo suficiente como para reinventarlo. Pero lo filtró a través de una sensibilidad italiana, operática, irónica y a ratos casi barroca. Por eso EL BUENO, EL MALO Y EL FEO no reemplaza al western clásico: dialoga con él, lo parodia un poco, lo exagera y lo empuja hacia otra modernidad.

Conclusión

EL BUENO, EL MALO Y EL FEO sigue viva porque no es sólo una película influyente: es una experiencia cinematográfica todavía electrizante. Su grandeza está en haber entendido que el western podía ser al mismo tiempo brutal y cómico, épico y mugroso, estilizado y despiadado, musical y casi silencioso. Leone llevó el género a una región nueva, donde el close-up podía ser un duelo, la música podía disparar antes que el revólver y la guerra podía verse como una maquinaria absurda de muerte alrededor de tres hombres obsesionados con un tesoro.

Y en el centro de todo están esos tres cuerpos inolvidables: Eastwood como mito seco, Wallach como torbellino humano y Van Cleef como cuchillo elegante. Sobre ellos, Morricone tendió una música que ya no pertenece sólo al film, sino a la memoria del cine entero. Por eso, más que un simple western, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO es una de esas películas que parecen haber inventado su propio clima.

Si EL BUENO, EL MALO Y EL FEO ocupa un sitio tan alto en la historia del cine, es porque dialoga, compite y convive con otras cumbres del western, cada una dueña de una forma distinta de grandeza.

MÁS CORAZÓN QUE ODIO (The Searchers, 1956), de John Ford, suele ser señalado como el western norteamericano por excelencia, el más reconocido por la crítica y por la tradición cinéfila; no por nada el American Film Institute lo colocó en el primer lugar de su lista de westerns.

LOS IMPERDONABLES (Unforgiven, 1992), de Clint Eastwood, representa otra cima: la del western que volvió con madurez crepuscular para conquistar no sólo a la crítica, sino también al Óscar, al llevarse premios tan mayores como Mejor Película y Mejor Director.

DJANGO SIN CADENAS (Django Unchained, 2012), de Quentin Tarantino, encarna en cambio la fuerza comercial del género en tiempos modernos, al convertirse en uno de los westerns más taquilleros de la historia reciente, con 449.8 millones de dólares recaudados en todo el mundo.

Y, frente a todos ellos, EL BUENO, EL MALO Y EL FEO ocupa una posición singular: no fue la más premiada ni la más favorecida por su tiempo, pero sí una de las más influyentes, la obra que llevó al Western italiano / “Spaghetti western” a su forma más mítica y que convirtió a Sergio Leone y a Ennio Morricone en nombres inseparables del imaginario del Oeste.

Dicho de otro modo: si John Ford fijó la gran estampa clásica, Clint Eastwood la revisó con melancolía, Quentin Tarantino la empujó al espectáculo contemporáneo, y Sergio Leone la volvió polvo, rito, música y leyenda.

De izquierda a derecha: Roman Polanski, Miguel Sabido, Sergio Leone, Andrés Bermea.

Acapulco (Circa 1973) 1er. ENCUENTRO MUNDIAL DE COMUNICACIÓN organizado por Televisa.



¡SORPRESA EN EL REPARTO!

Por: David Pardillos en INFOBAE

Warner Bros. ha anunciado el reparto completo de El señor de los anillos: La caza de Gollum, la próxima entrega de la saga inspirada en la obra de J.R.R. Tolkien. El anuncio, realizado durante la presentación de la compañía en CinemaCon, confirmó el esperado regreso de algunos de los rostros más reconocidos de la trilogía original, así como la incorporación de nuevas figuras al universo de la Tierra Media. La película, dirigida por Andy Serkis, llegará a los cines el 17 de diciembre de 2027.

Entre las novedades que más han llamado la atención destaca la elección de Jamie Dornan para interpretar a Aragorn, conocido también como Strider. Dornan, reconocido por trabajos anteriores fuera del género fantástico, asumirá el papel que en la trilogía original encarnó Viggo Mortensen. La noticia de su fichaje ha generado sorpresa tanto entre los seguidores de Tolkien como en la industria cinematográfica, al tratarse de un cambio de rostro en uno de los personajes centrales de la historia. El actor británico se suma así al legado de Aragorn, figura clave en el imaginario de El señor de los anillos.

La nueva producción cuenta con el regreso de varios intérpretes emblemáticos. Ian McKellen recupera el papel de Gandalf, y Elijah Wood vuelve como Frodo Bolsón. Además, Lee Pace retoma su personaje de Thranduil, el rey elfo que ya interpretó en El HobbitAndy Serkis, además de dirigir la película, dará vida nuevamente a Gollum/Smeagol, personaje al que aportó una interpretación decisiva en las cintas anteriores. Entre las incorporaciones, Kate Winslet interpretará a Marigol, y Leo Woodall será Halvard, ambos personajes inéditos hasta ahora en el universo cinematográfico de Tolkien. El reparto se completa con figuras reconocidas y jóvenes talentos que aportarán nuevas dimensiones a la mitología de la Tierra Media.

El elenco, según el anuncio oficial, está integrado por:

  • Ian McKellen como Gandalf
  • Elijah Wood como Frodo Bolsón
  • Andy Serkis como Gollum/Smeagol
  • Lee Pace como Thranduil
  • Jamie Dornan como Aragorn/Strider
  • Kate Winslet como Marigol
  • Leo Woodall como Halvard

Jamie Dornan, el heredero de Viggo Mortensen

La presencia de Jamie Dornan como Aragorn ha sido el elemento más sorpresivo del anuncio. Dornan, conocido por sus actuaciones en otros géneros, asumirá la responsabilidad de reinterpretar un personaje que marcó la trilogía dirigida por Peter Jackson bajo la piel de Viggo Mortensen. La decisión de Warner Bros. de confiar este papel a Dornan sugiere un interés por renovar la imagen del personaje y atraer a nuevas audiencias, a la vez que mantiene la conexión con los seguidores de la saga. El señor de los anillos: La caza de Gollum también suma por primera vez a Kate Winslet y Leo Woodall al universo fílmico de Tolkien, ampliando el espectro de personajes y aportando rostros frescos a la narrativa. Esta mezcla de continuidad y renovación en el reparto forma parte de la estrategia de la productora para relanzar la franquicia en la gran pantalla.

La dirección está a cargo de Andy Serkis, quien se posiciona como una de las figuras centrales tanto delante como detrás de las cámaras. El guion cuenta con la firma de Fran Walsh y Philippa Boyens, responsables del éxito de las películas originales, a quienes se suman Phoebe Gittins y Arty Papageorgiou en la adaptación del material de Tolkien. La trama de El señor de los anillos: La caza de Gollum se sitúa en los años previos a La Comunidad del Anillo, y narra la búsqueda del hobbit corrompido por el Anillo Único. Esta aproximación permite explorar nuevos ángulos del universo creado en los años 50 por Tolkien y que ya fue adaptado al cine por Peter Jackson entre 2001 y 2003.

La trilogía original de El señor de los anillos recaudó cerca de 3 mil millones de dólares a nivel mundial y obtuvo 17 premios Oscar, incluyendo Mejor Película para El retorno del rey en 2004. La interpretación de Andy Serkis como Gollum destacó por el uso pionero de la captura de movimiento, tecnología que marcó un antes y un después en el cine digital. La franquicia ha seguido creciendo con estrenos como El señor de los anillos: La guerra de los Rohirrim (2024), y con la serie Los anillos de poder, producida por Amazon-MGM, que prepara su tercera temporada. El anuncio del nuevo reparto reafirma la vigencia de la saga y la expectación por su próxima entrega en la gran pantalla.



Abril 13 de 1964, Sidney Poitier hizo historia en el Óscar

La noche en que Hollywood tuvo que tragarse sus prejuicios

Hay noches en que el Óscar premia a una estrella. Y hay otras, menos frecuentes, en que sin proponérselo del todo termina exhibiendo sus propias deudas históricas. El 13 de abril de 1964 en la 36.ª edición de los Premios Óscar ocurrió una de esas. Sidney Poitier ganó el premio al Mejor Actor por UNA VOZ EN LAS SOMBRAS (Lilies of the Field, 1963) y se convirtió en el primer afroamericano en alzarse con esa estatuilla.

No fue sólo un aplauso para una gran actuación. Fue una sacudida. Una grieta visible en un Hollywood que durante décadas había administrado el prestigio con filtro racial, como si el talento también tuviera zona restringida.

Y el momento no pudo haber sido más cargado de sentido. Estados Unidos vivía uno de los años más convulsos en la lucha por los derechos civiles. Las calles hervían, la discusión sobre la igualdad racial estaba lejos de resolverse y el país entero parecía debatirse entre avanzar o atrincherarse. En ese contexto, ver a Poitier subir al escenario no era una simple postal de gala: era una señal de época.

En UNA VOZ EN LAS SOMBRAS (Lilies of the Field, 1963), Poitier interpreta a Homer Smith, un trabajador itinerante, orgulloso, práctico y lleno de carisma, que termina ayudando a un grupo de monjas a construir una capilla en medio del desierto. La anécdota parece pequeña, casi modesta, pero ahí estaba justamente su fuerza: la película no necesitaba grandilocuencia para dejar huella. Bastaba la presencia de Poitier, su inteligencia en pantalla, su humor seco y esa autoridad natural que convertía a Homer Smith en un personaje imposible de reducir a estereotipos.

Ahí estuvo la verdadera revolución. Poitier no estaba ahí como concesión, cuota ni gesto de buena conciencia. Estaba ahí porque era un actor formidable. Y eso hizo todavía más poderoso su triunfo. La historia estaba de su lado, sí, pero el premio no se sostenía por simbolismo vacío: se sostenía en una actuación sólida, cálida y profundamente humana.

Su discurso fue breve, sobrio y certero. Dijo que había sido “un largo camino” hasta llegar ahí. No necesitó más. En esa frase cabían los años de exclusión, los papeles limitados, las barreras invisibles y también la dignidad de quien había llegado sin rebajarse, sin caricaturizarse y sin pedir disculpas por ocupar el centro del encuadre.

Hoy esa imagen sigue teniendo fuerza porque no sólo consagró a Sidney Poitier: también dejó al descubierto la lentitud con la que Hollywood acepta ciertos cambios. A veces la Academia reconoce el talento. Y a veces, además, no tiene más remedio que aceptar que ya no puede seguir ignorándolo.

El Óscar de Poitier no borró de un plumazo el racismo en la industria. No convirtió a Hollywood en tierra prometida de la igualdad. Pero sí rompió una barrera ante los ojos del mundo. Y eso, para una fábrica de sueños que tantas veces había repartido los reflectores con criterios bastante terrenales, ya era muchísimo.

Porque aquella noche de 1964 no ganó solamente un actor. También perdió, aunque fuera por unos minutos, una vieja costumbre de mirar el talento con prejuicios. Y ya se sabe: cuando la historia entra por la puerta principal, hasta Hollywood tiene que ponerse de pie.

La película no termina con el típico «Fin». En lugar de este cierre característico, la película termina con un «Amén».

La película se realizó con un presupuesto relativamente bajo, de alrededor de $800.000 dólares, pero se convirtió en un éxito de taquilla, recaudando más de 5 millones de dólares en todo el mundo a valor de esa época.

La película se rodó en el pequeño rancho del padre de la cantante Linda Ronstadt; ubicado en el extremo norte de Tucson, cerca de Sabino Canyon y Cloud Road.

Fue filmada casi en su totalidad en Tucson, Arizona, y sus alrededores. La filmación se completó en apenas 14 días con un presupuesto limitado.

Sidney Poitier recibió el Oscar Honorífico de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en la 74ª ceremonia de entrega, celebrada el 24 de marzo de 2002. Este premio fue otorgado por su trayectoria, sus extraordinarias interpretaciones y su dignidad en la industria.



Nace la primera «Superstar» de Hollywood: Mary Pickford

Mary Pickford nació el 8 de abril de 1892 en Toronto, Ontario, Canadá.

Consiguió llegar a ser la persona más poderosa en Hollywood. Sus roles femeninos, ingenuos, de «niñita buena», eran más populares que el vagabundo de Charlie Chaplin.

A los 24 años, no solo fue millonaria, sino la primera que hubo en Hollywood.

Durante veinte años Mary Pickford (Gladys Louise Smith. Actriz canadiense) encarnó el arquetipo de mujer-niña encantadora. Apareció por primera vez en un escenario a los seis años, junto a su hermana Lottie y su hermano Jack.

Trabajó en The Little TeacherLa cabaña del tío TomLittle Red Schoolhouse y otras obras edificantes. The Warrens of Virginia confirmó su fama de niña prodigio y la animó a estrenarse en el cine.

Conoció a Griffith, quien la hizo intervenir, como ensayo, en su serie burlesca The Jones Family, aunque aún no como protagonista. Alcanzó la fama tras aparecer en: El teléfono (The Lonely Villa), La niña (The Little Darling), La maestrita (The Little Teacher), La muchacha de Arcadia (An Arcadian Maid), Wilful Peggy, entre otras.

En 1911 abandonó la Biograph para ingresar en la IMP (Independent Motion Pictures) de Carl Laemmle, donde actuó en varias películas bajo la dirección de Thomas Ince y George Loane Tucker. Al dejarla, pasó a la Majestic Pictures de Harry Aitken. Participó en Lena and the GeeseA Pueblo LegendMy Baby y, sobre todo, El sombrero de Nueva York (The New York Hat). Se casó el 7 de enero de 1911 con Owen Moore.

Douglas Fairbanks, Mary Pickford, Charles Chaplin, D.W. Griffith,

El 17 de abril de 1919, Mary Pickford, junto con Charles ChaplinD.W. Griffith y su futuro marido Douglas Fairbanks, fundaban la United Artists, productora cinematográfica que perdura hoy día.

En 1913 intentó regresar a sus inicios al volver al teatro con una adaptación de A Good Little Devil, de la condesa de Ségur. A partir de ese momento comenzó a cosechar numerosos éxitos. Firmó un contrato con la Paramount. Cobró mil dólares por semana, suma que se multiplicó por diez en apenas dos años. También se desempeñó como productora y guionista. En 1919 fundó junto a David Wark Griffith, Charles Chaplin y Douglas Fairbanks la productora United Artists.

Mary Pickford ganó el Óscar a la Mejor Actriz en la segunda edición de los Premios de la Academia (celebrada en 1930, reconociendo películas de 1928-1929) por su papel en «COQUETA» (Coquette / (1929). Fue su primer papel sonoro y su único premio de la Academia en competencia, destacando por su transición del cine mudo a sonoro y su campaña personal para el premio.

Cartel publicitario de COQUETA (1929)

Mary Pickford falleció el 29 de mayo de 1979 en Santa Mónica, California.

Premios Óscar

1976 Óscar Honorífico
1929 Mejor actriz – Coquette

Filmografía

1947 High Fury
1945 Gaslight Follies
1933 Secrets
1931 Kiki
1929 The Taming of the Shrew
1929 Coquette
1927 Kiss for Mary Pickford
1927 My Best Girl
1927 The Gaucho
1926 Sparrows
1925 Little Annie Rooney
1924 Dorothy Vernon of Haddon Hall
1923 Hollywood
1923 Rosita
1922 Tess of the Storm Country
1921 Little Lord Fauntleroy
1921 Through the Back Door
1921 The Love Light
1921 Thru Back Door
1920 Suds
1920 Pollyanna
1919 Captain Kidd, Jr.
1919 Heart O’ the Hills
1919 Hoodlum
1919 Daddy Long Legs
1919 The Hoodlum
1918 How Could You, Jean?
1918 Johanna Enlists
1918 Amarilly of Clothesline Alley
1918 Stella Maris
1918 M’Liss
1917 A Poor Little Rich Girl
1917 A Romance of the Redwoods
1917 Rebecca of Sunnybrook Farm
1917 Little Princess
1917 The Pride of the Clan
1917 Little American
1916 Poor Little Peppina
1916 The Foundling
1916 The Eternal Grind
1916 Less Than the Dust
1916 Hulda from Holland
1915 Rags
1915 A Girl of Yesterday
1915 Cinderella
1915 The Foundling
1915 Esmeralda
1915 The Dawn of a Tomorrow
1915 Fanchon the Cricket
1915 Mistress Nell
1915 Madame Butterfly
1915 Little Pal
1914 Hearts Adrift
1914 His Last Dollar
1914 A Good Little Devil
1914 Behind the Scenes
1914 Such a Little Queen
1914 Tess of the Storm Country
1913 In the Bishop’s Carriage
1913 The Unwelcome Guest
1913 Fate
1913 Caprice
1912 The Narrow Road
1912 My Baby
1912 The Mender of Nets
1912 Lena and the Geese
1912 A Lodging for the Night
1912 The New York Hat
1912 Fate’s Interception
1912 A Feud in the Kentucky Hills
1912 A Child’s Remorse
1912 A Beast at Bay
1912 Iola’s Promise
1912 The Inner Circle
1912 Home Folks
1912 The Informer
1912 An Indian Summer
1912 Just Like a Woman
1912 With the Enemy’s Help
1912 Friends
1912 The Female of the Species
1912 The Old Actor
1912 A Pueblo Legend
1912 The One She Loved
1912 So Near, Yet So Far
1912 The Schoolteacher and the Waif
1912 A Siren of Impulse
1911 In Old Madrid
1911 The House That Jack Built
1911 The Aggressor
1911 In the Sultan’s Garden
1911 The Italian Barber
1911 Little Nell’s Tobacco
1911 For Her Brother’s Sake
1911 Her Awakening
1911 Artful Kate
1911 A Decree of Destiny
1911 Dream
1911 A Dog’s Tale
1911 Little Red Riding Hood
1911 When a Man Loves
1911 Three Sisters
1911 Conscience
1911 The Better Way
1911 The Message in the Bottle
1911 A Manly Man
1911 Their First Misunderstanding
1911 The Rose’s Story
1911 Mirror
1910 The Call to Arms
1910 Ramona
1910 An Affair of Hearts
1910 In the Season of Buds
1910 Little Angels of Luck
1910 In the Border States
1910 The Iconoclast
1910 A Gold Necklace
1910 Muggsy’s First Sweetheart
1910 Never Again
1910 Love Among the Roses
1910 Muggsy Becomes a Hero
1910 May and December
1910 The Newlyweds
1910 As It is in Life
1910 Call
1910 An Arcadian Maid
1910 The Griffith Biographs
1910 A Flash of Light
1910 Examination Day at School
1910 The Face at the Window
1910 A Child’s Impulse
1910 The Englishman and the Girl
1910 A Child’s Stratagem
1910 The Woman from Mellon’s
1910 Usurer
1910 A Victim of Jealousy
1910 The Unchanging Sea
1910 The Two Brothers
1910 The Twisted Trail
1910 White Roses
1910 Wilful Peggy
1910 Waiter No. 5
1910 When We Were in Our Teens
1910 What the Daisy Said
1910 A Plain Song
1910 Serious Sixteen
1910 Simple Charity
1910 The Song of the Wildwood Flute
1910 A Romance of the Western Hills
1910 A Rich Revenge
1910 The Thread of Destiny
1910 Sunshine Sue
1910 That Chink at Golden Gulch
1910 Smoker
1910 A Summer Tragedy
1910 The Sorrows of the Unfaithful
1909 The Seventh Day
1909 The Son’s Return
1909 Slave
1909 A Strange Meeting
1909 The Renunciation
1909 The Sealed Room
1909 The Restoration
1909 The Peachbasket Hat
1909 In Old Kentucky
1909 The Awakening
1909 A Midnight Adventure
1909 A Sweet Revenge
1909 Tender Hearts
1909 To Save Her Soul
1909 They Would Elope
1909 Test
1909 The Fascinating Mrs. Francis
1909 The Faded Lilies tor
1909 The Deception
1909 The Gibson Goddess
1909 Getting Even
1909 Her First Biscuits
1909 Sweet and Twenty
1909 The Country Doctor
1909 The Children’s Friend
1909 The Broken Locket
1909 The Cardinal’s Conspiracy
1909 Oh, Uncle!
1909 The Lonely Villa
1909 The Little Teacher
1909 The Little Darling
1909 The Necklace
1909 The Mexican Sweethearts
1909 The Mountaineer’s Honor
1909 His Duty
1909 His Wife’s Visitor
1909 His Lost Love
1909 Lines of White on a Sullen Sea
1909 The Light That Came
1909 In the Watches of the Night
1909 The Indian Runner’s Romance
1908 Mrs. Jones Entertains


Investigación Andrés Bermea; Biografía (Fragmentos) y Filmografía: buscabiografias.com



ESTOS MEXICANOS NO ANDAN EN LA LUNA, PERO SÍ EN EL EPACIO

“GROUND CONTROL”, CORTOMETRAJE REALIZADO POR ESTUDIANTES DEL TECNOLÓGICO DE MONTERREY, HACE HISTORIA AL FILMARSE EN EL ESPACIO Y LLEGA A SELECCIÓN OFICIAL DEL SPACE FEST EN RUSIA

Mauricio Ramos, Hugo Montes de Oca y Werner Heinze, durante la filmación de Ground Control

El cortometraje “Ground Control”, realizado por estudiantes del Tecnológico de Monterrey, marca un hito en la producción audiovisual al convertirse en el primer proyecto estudiantil filmado en el espacio, gracias a la colaboración con el Instituto BX Space.

A través de su casa productora WHA Productions , Werner Heinze, Mauricio Ramos y Hugo Montes de Oca, egresados del Tecnológico de Monterrey en la carrera de cine y audivisual, han impulsado la mayoría de sus proyectos autorales y colaborativos, consolidando una plataforma creativa enfocada en el desarrollo de narrativas audiovisuales innovadoras, con la intención de incursionar próximamente en el desarrollo de largometrajes de ficción.

“Participar como patrocinador de Ground Control ha sido profundamente significativo: une mis pasiones por el espacio y el cine en una obra extraordinaria.
Es un proyecto que inspira por su mensaje de resiliencia, disciplina y la fuerza de creer en los sueños. Porque el cielo no es el límite, es apenas el comienzo.” Ingeniero Emanuel Valenzuela. Director General y Fundador de BxSpace

Estudiantes del cortometraje Ground Control con integrantes de la empresa BXPACE en la firma del contrato de colaboración.

“Ser seleccionados en este festival, especialmente en el Museo Estatal de Historia de la Cosmonáutica, tiene un significado muy especial. Lograr un equilibrio entre la autenticidad espacial y la emoción humana es una gran satisfacción.
Ground Control es una historia universal sobre pérdida, reconciliación y el precio de perseguir un sueño” – Hugo Monte de Oca

La innovadora pieza cinematográfica “Ground Control” ha sido seleccionada oficialmente en el SPACE FEST de Rusia, (Festival Internacional de Cine Tsiolkovsky) reconocido festival internacional dedicado a obras con temática espacial, consolidando así el alcance global del talento joven mexicano en la industria audiovisual y científica.

El objetivo del Festival de Cine no es sólo descubrir nuevas películas «espaciales», sino también popularizar todas las áreas de la ciencia y el arte relacionadas con el espacio, preservar la memoria histórica y fomentar un sentimiento de orgullo por los grandes logros espaciales.

Cada año, no sólo cineastas, sino también cosmonautas y representantes de la comunidad científica son invitados a formar parte del jurado del Festival de Cine, donde se presentan largometrajes y cortometrajes, largometrajes y cortometrajes documentales, películas de animación y full dome.

“Es una gran emoción que, tras casi tres años, Ground Control inicie su recorrido en el Tsiolkovsky Space Fest, un logro que nos llena de orgullo.
Es un proyecto ambicioso que combina efectos prácticos, tomas reales del espacio y música orquestal, reflejando una evolución personal y profesional.
Me entusiasma compartir esta historia y representar a México junto a instituciones como el Tecnológico de Monterrey y BxSpace, que creyeron en nosotros desde el inicio” – Werner Heinze.

Una historia sobre sueños, culpa y reconciliación

“Ground Control” sigue a Isaac, un ingeniero aeroespacial de 60 años dividido entre sus sueños de explorar el espacio y su realidad actual. Mientras alcanza la fase final de selección para una misión, lo atormentan visiones y su relación rota con su hija Teresa. A través de terapia con la Dra. Lisa, enfrenta culpas y remordimientos. Un objeto de su pasado resurge, simbolizando su conflicto interno. Isaac da un paso hacia la reconciliación, cerrando la brecha entre sus aspiraciones y su familia.

Más allá de su logro técnico, el cortometraje propone una reflexión íntima sobre el costo emocional de perseguir grandes metas, equilibrando la espectacularidad del contexto espacial con una narrativa profundamente humana.

Innovación mexicana con proyección internacional

La participación en SPACE FEST posiciona a “Ground Control” como un referente emergente del cine estudiantil con vocación científica y tecnológica. El proyecto demuestra el potencial de la colaboración entre academia e industria aeroespacial, así como la capacidad de nuevas generaciones para contar historias desde fronteras literalmente fuera de este mundo.

Con este reconocimiento, el equipo creativo del Tecnológico de Monterrey reafirma su compromiso con la innovación narrativa y tecnológica, abriendo nuevas rutas para el audiovisual latinoamericano en escenarios internacionales.

“Es un honor que Ground Control haya sido seleccionado en el Festival de Cine Espacial Tsiolkovsky, especialmente en el país donde nació el traje SK-1 que inspiró nuestro diseño.
Ese espíritu de riesgo y humanidad nos llevó incluso a lanzar una cámara al espacio para lograr la escena clave del corto.  Nada de esto habría sido posible sin BXPACE; llegar juntos hasta Rusia refleja el corazón del proyecto: convertir ideas en realidades colectiva” – Mauricio Ramos Figueroa

¡Ground Control podrá verse en México próximamente!

#ITESM #GroundControl #InstitutoTecnológicoDeMonterrey



10 versiones distintas de Jesús en el cine

Durante más de un siglo, el cine ha tratado de capturar al personaje más influyente de la historia: Jesús de Nazaret. A veces divino, otras profundamente humano…


1. El Jesús sereno y místico

 JESÚS DE NAZARET – (1977)

Dirección: Franco Zeffirelli

En el rol de Jesús: Robert Powell

La imagen más icónica para millones. Con una mirada fija e inmutable, Robert Powell dio vida a un Jesús sereno, silencioso… casi sobrenatural.

Franco Zeffirelli, narra la historia de los 3 años del ministerio terrenal del Mesías, hasta su muerte y resurrección, de acuerdo a los evangelios.


2. El Jesús rebelde del neorrealismo

EL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO – (1964)
Dirección: Pier Paolo Pasolini

Protagonista: Enrique Irazoqui “Pasolini retrató a un Jesús revolucionario, caminando entre los pobres con furia en la mirada. Un Mesías humano, pero desafiante.


3. El Jesús épico de Hollywood

REY DE REYES – (1961)
Dirección: Nicholas Ray

En el rol de Jesús: Jeffrey Hunter

Con estética de superproducción, este Jesús parece una figura divina salida de una pintura renacentista.


4. El Jesús imponente y solemne

LA HISTORIA MÁS GRANDE JAMÁS CONTADA

(1965)

Dirección: George Stevens

En el rol de Jesús: Max von Sydow

Este Jesús se siente distante, casi inalcanzable. Cada palabra es solemne. Cada gesto… sagrado.”


5. El Jesús del dolor físico y el sacrificio

LA PASIÓN DE CRISTO – (2004)
Dirección: Mel Gibson

En el rol de Jesús: Jim Caviezel “Mel Gibson nos mostró el cuerpo desgarrado de Cristo en su forma más brutal. Una experiencia intensa, que dividió opiniones.”


6. El Jesús cercano y juvenil

JESÚS – (1999)
En el rol de Jesús: Jeremy Sisto

Una película sobre la vida, obra y muerte de Jesús tal como la conocemos en la Biblia.

Aquí Jesús ríe, baila, y abraza como un amigo. Una visión cálida y accesible del Hijo de Dios.”


7. El Jesús visto desde el Imperio

RESUCITADO – (Risen, 2016)
Dirección: Kevin Reynolds

Protagonista: Joseph Fiennes

Un el año 33 D.C., un tribunal Romano en Judea tiene la tarea de encontrar el cuerpo perdido de Jesucristo, que resucitó entre los muertos.

Esta vez, Jesús es una figura ausente… vista desde los ojos de un soldado romano que duda. La fe nace desde el misterio.


8. El Jesús contemplativo del cine europeo

EL MESÍAS (1975)

Dirección:  Roberto Rossellini
En el rol de Jesús: Pier Maria Rossi

La historia de la vida de Jesús.

Rossellini presenta un Cristo sereno, casi silencioso. Es una figura de sabiduría más que de milagros.”


9. El Jesús visto por María Magdalena

MARÍA MAGDALENA – (2018) –

Protagonista: Rooney Mara como María Magdalena;

En el rol de Jesús: Joaquin Phoenix
Contado desde los ojos de María Magdalena, vemos a un Jesús más tierno, compasivo… pero también profundamente humano.”


10. El Jesús simbólico y abstracto

EL TOPO – (1970)

Dirección: Alejandro Jodorowsky
Surrealismo total.
Elenco: Alejandro Jodorowsky, Brontis Jodorowsky, José Legarreta

No es Jesús… pero representa a Cristo.

Un caballero místico, redentor, rodeado de símbolos religiosos y violencia.

Cine experimental a su máxima expresión.


Desde el Jesús divino… hasta el más humano. El cine ha reinventado a Cristo una y otra vez.
¿Con cuál te quedas tú?…


LA AMENAZA DE OTRO MUNDO

Cuando los extraterrestres sí son una amenaza

Un recorrido por las grandes películas de aliens hostiles, según el tipo de amenaza

Día De La Independencia (Independence Day, 1996)

No todos los extraterrestres del cine vienen en son de paz, ni mucho menos. De hecho, durante décadas Hollywood y buena parte de la ciencia ficción se han divertido muchísimo imaginando justo lo contrario: aliens que invaden, cazan, parasitan, suplantan, engañan o simplemente llegan con la firme intención de borrarnos del mapa. Y la verdad sea dicha: de ahí han salido algunas de las películas más entretenidas, tensas y memorables del género.

Porque una cosa es el alienígena entrañable tipo E.T. o el visitante con el que se puede dialogar, y otra muy distinta el extraterrestre que aparece para convertir a la humanidad en presa, víctima, experimento o estorbo. Lo interesante es que no todos amenazan de la misma manera. Unos cazan. Otros invaden. Otros se infiltran. Otros ni siquiera necesitan destruir ciudades: les basta con sembrar paranoia. Y ahí es donde el asunto se pone bueno.

Aquí el recorrido por las diferentes “variedades de aliens”:

ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (Alien, 1979)

Aquí la reina de la fiesta sigue siendo ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO (Alien, 1979). Pocas criaturas han dejado una impresión tan fuerte como el xenomorfo: no razona con los humanos, no lanza discursos, no negocia nada. Viene a hacer lo suyo: incubar, crecer, cazar y matar. Su fuerza no está sólo en los colmillos o en la baba, sino en su propia lógica biológica. Es un monstruo diseñado para invadir el cuerpo y convertirlo en terreno de horror. Por eso sigue siendo uno de los extraterrestres más perturbadores que ha dado el cine.

La amenaza escala en ALIENS, EL REGRESO (Aliens, 1986), donde ya no hablamos de una sola criatura acechando en la oscuridad, sino de toda una especie convertida en pesadilla militar. Aquí el terror íntimo del original se vuelve combate abierto, pero el principio sigue siendo el mismo: el alien es una máquina de matar.

En esta misma familia entra también DEPREDADOR (Predator, 1987). Éste ya no es una plaga biológica sino un cazador de élite. Inteligente, invisible cuando quiere, con armamento superior y gusto por el trofeo. No mata por accidente ni por hambre inmediata: mata porque cazar es su juego. Y eso lo vuelve todavía más inquietante.

El alien en La guerra de los mundos (1953)

Si lo que te gustan son las películas donde el cielo se llena de naves y la humanidad empieza a sudar frío, aquí manda DÍA DE LA INDEPENDENCIA (Independence Day, 1996). Es el modelo perfecto del alien invasor a gran escala: tecnología superior, destrucción masiva y cero ganas de diálogo. Nada de “venimos en paz”. Aquí vienen a barrer parejo.

Muy cerca de ese modelo está LA GUERRA DE LOS MUNDOS (War of the Worlds, en sus versiones de 1953 y 2005), donde el terror no depende tanto del heroísmo militar como de la sensación de impotencia. La humanidad no parece estar peleando una guerra; parece estar siendo atropellada por una fuerza muy superior. Y eso le da a la película una angustia especial: la del mundo que se desmorona delante de tus ojos sin que puedas hacer gran cosa.

Y aunque juegue en tono burlón y caricaturesco, ¡MARCIANOS AL ATAQUE! (Mars Attacks!, 1996) entra también en esta categoría. Sí, da risa (tal vez no a todos les parece gracioso el humor de Tim Burton). Sí, los marcianos parecen salidos de una feria intergaláctica. Pero no por eso dejan de ser despiadados. La película se ríe de las invasiones extraterrestres clásicas, pero nunca deja de tratarlos como una amenaza brutal.

MUERTOS VIVIENTES/LOS USURPADORES DE CUERPOS (Invasion of the Body Snatchers, de 1956)

Aquí el miedo cambia. Ya no se trata de ver enormes naves sobre las ciudades, sino de no saber quién sigue siendo humano. La referencia obligada es MUERTOS VIVIENTES /  LOS USURPADORES DE CUERPOS (Invasion of the Body Snatchers, en sus versiones de 1956 y 1978). El extraterrestre aquí no necesita rayos láser ni grandes explosiones: le basta con sustituirte. Copiarte. Vaciarte de identidad. El terror está en que el enemigo puede estar junto a ti, verse igual que tú… y ya no ser tú.

En una línea parecida, pero más cargada de crítica social, está SOBREVIVEN (They Live, 1988). Aquí los aliens ya están infiltrados en las estructuras del poder, en la publicidad, en la cultura del consumo, en el sistema mismo. No llegan a conquistar: ya conquistaron. Y esa idea sigue siendo muy potente porque convierte al alien en símbolo de manipulación, control y deshumanización.

LA COSA DEL OTRO MUNDO (The Thing, 1982)

Si hay una película que sabe exprimir el miedo a la desconfianza total, ésa es LA COSA DEL OTRO MUNDO (The Thing from Another World (1951); y The Thing, 1982). Aquí el extraterrestre no sólo mata: imita. Se mete entre los humanos, copia sus formas y vuelve imposible saber quién es quién. Esa idea sigue siendo demoledora porque el verdadero horror no está sólo en la criatura, sino en lo que provoca entre las personas: sospecha, ruptura, aislamiento, miedo a tocar, miedo a confiar.

Por eso esta película no envejece. Porque más allá del maquillaje, los efectos o la sangre, su gran hallazgo es mostrar que a veces el monstruo más aterrador no es el que ruge, sino el que puede parecer exactamente igual que nosotros.

SEÑALES (Signs, 2002)

No todas las películas de aliens hostiles necesitan media ciudad explotando. A veces basta una casa, una familia, una noche mala y un maizal. Ahí entra SEÑALES (Signs, 2002), que lleva la invasión extraterrestre al terreno doméstico. Lo que asusta aquí no es sólo que haya visitantes hostiles, sino que el miedo se mete a la cocina, al pasillo, al cuarto de los niños. La amenaza se vuelve cercana, íntima, casi respirable.

Y eso le da un giro muy efectivo: el alien no sólo pone en peligro al planeta; pone en crisis el hogar, la fe, la seguridad mínima de la vida cotidiana.

Tom Cruise en AL FILO DEL MAÑANA (Edge of Tomorrow, 2014)

En tiempos más recientes, el extraterrestre hostil se volvió también un enemigo táctico, casi invencible. Ahí encaja muy bien AL FILO DEL MAÑANA (Edge of Tomorrow, 2014). Los aliens de esta historia no sólo son feroces: están un paso adelante de los humanos en estrategia, velocidad y capacidad de adaptación. Más que monstruos sueltos, son una maquinaria bélica que obliga a replantear por completo cómo sobrevivirles.

Aquí ya no basta con tener valor o armas grandes. El enemigo extraterrestre se vuelve una especie de ajedrecista mortal, y el miedo nace de descubrir que la humanidad está peleando una guerra para la que no estaba preparada.

Sigourney Weaver en ALIENS: EL REGRESO (1986)

Porque en el fondo nunca hablan sólo de seres del espacio. También hablan de nuestros miedos. Del cuerpo invadido. Del extraño que suplanta. Del invasor que arrasa. Del poder que se infiltra. Del hogar que deja de ser seguro. Del enemigo que no entendemos y que no nos deja tiempo para entenderlo.

Por eso el cine ha sacado tanto jugo del alien hostil. Como podemos ver aquí, algunos títulos tienen segunda versión. Sirve como monstruo, como metáfora política, como reflejo de paranoias sociales y como maquinaria perfecta de suspenso. Puede venir en forma de bestia, de ejército, de impostor o de plaga. Y en todos los casos activa algo muy humano: el miedo a perder el control de nuestro cuerpo, nuestro mundo o nuestra identidad.

Al final, el extraterrestre hostil no sólo viene a atacar a la humanidad. Viene a recordarle lo frágil que puede ser cuando lo desconocido no trae la mano extendida… sino las garras por delante.

El miedo

El miedo está entre las emociones más primarias del ser humano

Las películas de miedo o terror, de amenazas alienígenas, etc. siguen funcionando entre el público porque nos permiten sentir miedo en un espacio seguro, y convertir una emoción muy básica, inmediata y genuina en adrenalina, curiosidad y hasta placer narrativo.

El miedo está entre las emociones más primarias del ser humano, porque está ligado a la supervivencia. Por eso el terror, los monstruos o las amenazas alienígenas nos atrapan tanto: activan una alarma muy antigua… pero desde la butaca.



EL FASCINANTE CINE DE LOS ALIENÍGENAS AMISTOSOS

Cuando los extraterrestres no son una amenaza

E.T. y Elliott (Henry Thomas)

Un recorrido por las grandes películas de aliens amistosos, según el tipo de encuentro

No todos los extraterrestres del cine aparecen en la pantalla con rayos, garras, armas mortíferas o ganas de borrar a la humanidad del mapa. También existe otra tradición, menos escandalosa pero igual de poderosa, donde el visitante del espacio no viene a invadir, sino a sorprender, enseñar, acompañar o, de plano, hacerse amigo de alguien. Y cuando eso ocurre, la ciencia ficción cambia por completo de tono: ya no se trata sólo de sobrevivir al otro, sino de aprender a mirarlo sin pánico.

Porque sí: el cine también ha imaginado extraterrestres vulnerables, curiosos, sabios, benévolos o simplemente distintos sin ser malvados. Unos llegan perdidos. Otros traen advertencias. Otros obligan a la humanidad a pensar mejor antes de disparar. Y otros, como en Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo, terminan siendo amigos entrañables en el espacio exterior. Lo interesante es que tampoco todos estos aliens amistosos funcionan igual. Algunos despiertan ternura. Otros provocan asombro. Otros traen preguntas filosóficas. Y otros nos dejan claro que el verdadero problema no siempre está allá afuera.

Comparto el resultado de una exploración en la red con lo más sobresaliente…

1) El alien como amigo íntimo

La referencia obligada aquí es E.T. EL EXTRATERRESTRE (E.T. the Extra-Terrestrial, 1982). Spielberg tomó la figura del visitante del espacio y la convirtió en algo rarísimo para su tiempo: un ser perdido, frágil y profundamente entrañable. E.T. no llega a conquistar nada. Se queda varado, asusta al principio por puro desconocimiento, y termina construyendo uno de los vínculos más recordados del cine con Elliott. Ahí el extraterrestre deja de ser amenaza y se vuelve amigo, cómplice, casi miembro de la familia.

Y ésa fue una revolución silenciosa. Porque la película no sólo funcionó como fenómeno de taquilla; también ayudó a instalar otra manera de imaginar al alienígena: no como monstruo, sino como un ser al que vale la pena proteger. Por eso sigue siendo el gran ejemplo cuando se habla de extraterrestres amistosos.

2) El alien como maravilla y asombro

Antes de E.T., Spielberg ya había preparado el terreno con ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO (Close Encounters of the Third Kind, 1977). Aquí los extraterrestres no son tiernos en el sentido infantil, pero sí están del lado opuesto al alien invasor clásico. Lo que traen no es destrucción, sino desconcierto, fascinación y la promesa de que el universo puede ser mucho más grande -y menos hostil- de lo que creemos.

Lo bonito de esta película es que convierte el contacto con lo desconocido en una experiencia casi musical, casi mística. No se apoya en el puro miedo, sino en la obsesión por entender. Y su huella sigue viva: los directores de Project Hail Mary / Proyecto Fin del Mundo contaron hace apenas unos días que el guiño musical a Close Encounters en el primer encuentro con Rocky fue sugerido por Steven Spielberg. No es casualidad. Ambas películas comparten esa idea tan rara y tan bonita de que el primer contacto no tiene por qué ser una pesadilla.

3) El alien como visitante sensible

Jeff Bridges y Karen Allen

En STARMAN: EL HOMBRE DE LAS ESTRELLAS (Starman, 1984), el extraterrestre tampoco llega como invasor, sino como una figura curiosa, sensible y hasta vulnerable. La película usa la ciencia ficción para hablar realmente de duelo, amor, compañía y humanidad. El alien observa a los seres humanos, aprende de ellos y, en el camino, termina mostrando que a veces los más “civilizados” no son precisamente los terrícolas.

Es una película menos citada hoy que E.T. o Arrival, pero sigue siendo importantísima dentro de esta tradición. Porque demuestra que un extraterrestre puede ser misterioso sin ser malvado, y que la rareza no tiene por qué convertirse automáticamente en amenaza.

4) El alien como mensajero severo, pero no villano

Aquí entramos a una zona intermedia muy interesante con EL DÍA QUE PARALIZARON LA TIERRA (The Day the Earth Stood Still, 1951). Klaatu no es un alien tierno, ni un amigo íntimo, ni un compañero de aventuras. Pero tampoco es un conquistador brutal. Es, más bien, un emisario. Viene a advertir, a exigir un cambio, a poner a prueba la madurez de la humanidad. Distintos análisis del género lo consideran el modelo del extraterrestre “emisario”: alguien que llega a interpelarnos moralmente, no a destruirnos por puro gusto.

Por eso esta película es tan importante. Porque demuestra que un alien amistoso no tiene que ser dulce ni simpático. También puede ser serio, severo, incluso intimidante, y aun así estar del lado opuesto al monstruo invasor. Klaatu no representa la bestia del espacio, sino la posibilidad de que alguien de afuera venga a decirnos: “el problema no siempre somos nosotros contra el universo; a veces somos nosotros contra nuestra propia violencia”.

5) El alien como consuelo y segunda oportunidad

Una película que suele quedar un poco olvidada en estas conversaciones es COCOON: EL REGRESO (Cocoon, 1985). Aquí los extraterrestres son claramente benévolos y su presencia está ligada al rejuvenecimiento, la energía vital y una especie de consuelo cósmico. Más que una historia de invasión, Cocoon parece una fábula sobre la posibilidad de volver a sentir asombro, deseo de vivir y esperanza cuando el cuerpo ya parecía ir de salida. Reseñas retrospectivas la siguen recordando justamente por ese tono cálido y generoso, muy lejos del alien depredador.

No es una película tan ruidosa como otras del género, pero sí forma parte importante de esta tradición donde el extraterrestre no llega a castigar, sino a abrir una puerta hacia algo mejor.

6) El alien como desafío intelectual y espiritual

Cuando el cine se puso más filosófico, surgieron dos películas clave: CONTACTO (Contact, 1997) y LA LLEGADA (Arrival, 2016). En ambas, el extraterrestre ya no funciona como criatura entrañable ni como monstruo, sino como detonador de preguntas grandes: qué significa comunicarse, qué tan preparados estamos para escuchar algo radicalmente distinto y hasta dónde puede llegar la humanidad sin estropearse a sí misma por miedo.

En LA LLEGADA (Arrival, 2016), el núcleo es clarísimo: el verdadero reto del primer contacto no es disparar, sino entender. La película pone el lenguaje en el centro y propone algo muy valioso: lo diferente no tiene por qué venir a destruirnos; el peligro puede estar en nuestra incapacidad para interpretarlo.

En CONTACTO (Contact, 1997), la experiencia del encuentro se vuelve a la vez científica, emocional y espiritual, como si el universo obligara a la humanidad a preguntarse si está lista para algo más grande que ella misma.

7) El alien como amigo, compañero de trabajo, colega y aliado

Y aquí llegamos a PROYECTO FIN DEL MUNDO (Project Hail Mary, 2026), que le da un giro muy moderno a toda esta tradición. Rocky no es una mascota adorable ni un sabio distante: es compañero, aliado, colega y amigo. Lo que vuelve tan especial a la película es que el extraterrestre amistoso ya no está ahí sólo para provocar asombro o ternura, sino para colaborar de verdad con el protagonista. Los propios responsables del film han subrayado que el alma de la historia está en la empatía y la comunicación, y la cobertura reciente ha insistido en que Rocky y Grace son el verdadero corazón emocional de la película.

Eso la convierte en una especie de heredera moderna de E.T. y Close Encounters, pero con una diferencia importante: aquí la amistad con el extraterrestre no ocurre en los márgenes de la gran historia, sino en el centro mismo de la misión. No se trata sólo de conocer al otro, sino de resolver problemas junto con él. Incluso detalles recientes sobre el diseño del mundo de Rocky insisten en esa lógica: todo en su especie y su nave fue pensado para reflejar una forma distinta de percibir, comunicarse y colaborar.

¿Por qué siguen importando tanto estos aliens amistosos?

Porque en el fondo tampoco hablan sólo de seres del espacio. Hablan de nosotros. De si reaccionamos con paranoias, miedo o con curiosidad. De si elegimos destruir lo distinto o intentar entenderlo. De si todavía somos capaces de imaginar que el universo no está lleno únicamente de amenazas, sino también de posibles amigos, mensajeros, aliados o espejos incómodos que nos obligan a crecer.

Por eso estas películas siguen siendo tan valiosas. Porque proponen algo menos ruidoso, pero a veces más difícil: que el primer impulso frente a lo desconocido no sea apretar el gatillo. Que la diferencia no se convierta automáticamente en enemigo. Y que, en una de ésas, allá afuera no sólo haya monstruos… sino también alguien dispuesto a tender la mano.

Al final, el cine de los alienígenas amistosos siempre nos deja la misma pregunta flotando en el aire: si un día aparece el otro, el verdaderamente otro, ¿seremos capaces de reconocer una amenaza… o de descubrir la posibilidad de una amistad inesperada?…