ROBIN HOOD: EL LADRÓN QUE EL CINE NUNCA DEJA JUBILARSE

Una investigación de Andrés Bermea y el equipo editorial de Cinesaurio

Hollywood vuelve a demostrar que no le gusta tirar nada a la basura. Si algo funcionó antes, se desempolva, se maquilla, se oscurece, se rejuvenece o se convierte en “nueva visión”.

Y entonces aparece LA MUERTE DE ROBIN HOOD (The Death of Robin Hood), producción de A24 protagonizada por Hugh Jackman, Jodie Comer y Bill Skarsgård. La película, dirigida y escrita por Michael Sarnoski, se estrena en los cines de México este jueves 6 de agosto, y plantea una pregunta muy CINESAURIO: ¿Otra vez Robin Hood?…

Porque, aceptémoslo, al famoso ladrón del bosque de Sherwood le han dado más oportunidades que a muchos actores de reparto. Lo hemos visto noble, aventurero, romántico, caricaturesco, paródico, musculoso, sombrío, moderno, medieval y hasta convertido en zorro animado. Entonces, ¿para qué otra versión? ¿Falta de creatividad? ¿Apuesta segura? ¿O todavía queda algo nuevo que decir sobre el hombre que robaba a los ricos para dar a los pobres?

La diferencia de LA MUERTE DE ROBIN HOOD está precisamente en que no parece interesada en el Robin Hood de la postal heroica. Sarnoski se aleja del arquero luminoso y presenta a un hombre envejecido, herido, culpable y perseguido por su propio pasado. El director ha explicado que le interesaba explorar la balada antigua sobre la muerte de Robin Hood: la idea de que una figura casi inmortal del folclor pudiera tener un final sencillo, humano y silencioso.

Este Robin no es tanto “el príncipe de los ladrones” como un bandido que empieza a preguntarse cuánto daño dejó detrás. Variety describe la propuesta como una versión más cercana a Unforgiven o Valhalla Rising que a los alegres hombres en mallas de tantas películas anteriores. Según Sarnoski, el punto era imaginar cómo habría sido realmente la vida de un bandido medieval: brutal, sucia, violenta y nada glamorosa. (Variety Australia)

Ahí está su posible aportación: no reciclar el mito para volver a vender la misma aventura, sino para desmontarla. La película pregunta qué queda del héroe cuando se apaga la leyenda. Qué pasa cuando el arco pesa, las heridas no cierran y la fama ya no alcanza para justificar la violencia. En ese sentido, LA MUERTE DE ROBIN HOOD no quiere ser el inicio de una franquicia, sino casi lo contrario: el epílogo de una figura que el cine ha tratado de mantener joven durante más de cien años.

Y vaya que Robin Hood tiene historial en pantalla. Douglas Fairbanks lo interpretó en el cine mudo en 1922. Errol Flynn lo volvió definitivo en LAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD (The Adventures of Robin Hood en 1938), con capa, espada y sonrisa de comercial de pasta dental. Disney lo convirtió en un zorro irresistible en 1973, con la voz original de Brian Bedford (¡Magnífica la adaptación al español!). Sean Connery lo mostró maduro y melancólico en ROBIN Y MARIAN en 1976.

Kevin Costner lo volvió superproducción noventera en Robin Hood: EL PRÍNCIPE DE LOS LADRONES (Robin Hood: Prince of Thieves en 1991). Cary Elwes lo parodió con elegancia en LAS LOCAS AVENTURAS DE ROBIN HOOD (Robin Hood: Men in Tights en 1993). Russell Crowe lo hizo más guerrero en 2010, y Taron Egerton intentó relanzarlo con energía juvenil en 2018.

La trivia sabrosa: Errol Flynn, quizá el Robin Hood más icónico del cine clásico, solo interpretó al personaje una vez. Una sola película bastó para fijar durante décadas la imagen del héroe aventurero, elegante y burlón. Eso sí que es puntería.

También es curioso que Sarnoski haya reconocido la sombra de la versión animada de Disney de 1973, aquella del zorro encantador que dejó a generaciones preguntándose por qué un dibujo podía tener tanto carisma. Pero su reacción fue casi la opuesta: “eso no era una muerte tranquila”, pensó al leer la balada antigua. Y de ahí nació esta versión áspera, crepuscular y nada bailarina. (Rotten Tomatoes Editorial)

Así que sí: Hollywood vuelve a Robin Hood porque el nombre ya viene con flecha, bosque, villano y reconocimiento mundial. Pero esta vez la pregunta no es si Robin podrá derrotar al Sheriff de Nottingham. La pregunta es más incómoda: ¿Puede un héroe sobrevivir a su propia leyenda?

Tal vez por eso el personaje sigue regresando. No porque Hollywood no tenga ideas -aunque a veces hace méritos para que sospechemos-, sino porque los mitos funcionan como espejos. Cada época inventa el Robin Hood que necesita. Hubo uno para la aventura clásica, otro para la caricatura, otro para la épica, otro para la parodia y ahora uno para tiempos y públicos más escépticos: un Robin cansado, culpable, humano.

El ladrón de Sherwood todavía roba. Pero esta vez no viene por monedas.

Viene por una última oportunidad de redención.

El origen real de Robin Hood es más legendario que biográfico: no hay prueba concluyente de que haya existido un solo Robin Hood histórico al que luego “le hicieron” una balada. Lo que sí sabemos es que el nombre y las historias ya circulaban en la Inglaterra medieval: una de las referencias literarias más antiguas aparece en Piers Plowman, de finales del siglo XIV, y las primeras baladas conservadas son de los siglos XIV y XV, donde Robin aparece como un forajido/yeoman violento (campesino libre o pequeño propietario), asociado con el bosque, sus hombres y el Sheriff de Nottingham, no todavía como el noble romántico que “robaba a los ricos para dar a los pobres”. (Cambridge University Press)

Tampoco hay un autor identificado. Robin Hood nace de tradición oral, baladas populares y recreaciones sucesivas. Con el tiempo se le fueron agregando capas: Lady Marian, el tono caballeresco, la lealtad al rey Ricardo Corazón de León y el ideal de justicia social se consolidaron mucho después, especialmente a partir de versiones literarias y teatrales posteriores. En resumen: probablemente no hubo “el verdadero Robin Hood”, sino varios posibles ecos de forajidos medievales convertidos por el pueblo en mito. Y como suele pasar con los buenos mitos, cada época le puso su propia flecha.



HOY, BUGS BUNNY CUMPLE 86… Y ELMER SIGUE SIN ATRAPARLO

El 27 de julio de 1940 se estrenó en Estados Unidos el cortometraje animado A Wild Hare, conocido en español como La liebre salvaje. Dirigido por Tex Avery para Warner Bros., aquel corto marcó la primera aparición oficial de Bugs Bunny con muchos de los rasgos que lo volverían inmortal: astuto, descarado, dueño absoluto de la situación y siempre un paso adelante de Elmer Gruñón;  y, por supuesto, la pregunta que se convertiría en una de las frases más famosas de la animación: “What’s up, Doc?” o en español: “¿Qué hay de nuevo, viejo?”

Mel Blanc

En inglés, la voz original fue la del legendario Mel Blanc, quien dio vida a Bugs durante décadas. En el doblaje al español latino, el dato requiere precisión: en las primeras etapas de los cortos clásicos, una de las voces más importantes -y considerada entre las primeras en darle personalidad al personaje en nuestra región- fue la del mexicano Jorge Arvizu, “El Tata”. Después vendrían otras voces muy recordadas, entre ellas Juan José Hurtado, quien ayudó a popularizar la frase “¿Qué hay de nuevo, viejo?”, ya instalada en la memoria de varias generaciones.

El impacto de Bugs Bunny en la cultura mundial es enorme. No fue solo un personaje de caricatura: se convirtió en símbolo de astucia, irreverencia y supervivencia cómica. No gana por fuerza, sino por ingenio; gana porque piensa más rápido, habla mejor y jamás pierde la calma. Es el pícaro perfecto: un conejo que puede enfrentarse a cazadores, monstruos, óperas, deportistas, científicos locos o reyes medievales… siempre con una sonrisa de medio lado.

Y claro, está la zanahoria.

Comentamos recientemente en CINESAURIO en “La curiosa historia de Bugs Bunny y la zanahoria”, ese gesto de mascar una zanahoria no nació por casualidad. Tiene un parentesco con una escena de It Happened One Night (Sucedió una noche, 1934), donde Clark Gable mastica una zanahoria mientras conversa con Claudette Colbert. Bugs heredó el gesto, lo volvió suyo y convirtió una simple verdura en parte de su identidad visual, y eso que las zanahorias no son el platillo predilecto de liebres o conejos.

Trivia curiosa: A Wild Hare fue nominada al Óscar como mejor cortometraje animado, aunque perdió frente a otro clásico: The Milky Way, de MGM.

Otra joya: antes de convertirse plenamente en Bugs Bunny, Warner había probado con varios conejos parecidos, pero fue en La liebre salvaje donde el personaje encontró su voz, su actitud y su destino.

Desde entonces, Bugs Bunny no solo pregunta “¿Qué hay de nuevo, viejo?”; también nos recuerda que, en el cine, a veces basta una entrada triunfal, una frase perfecta y una zanahoria para volverse inmortal.



LA ODISEA DE NOLAN: SIGNOS, SÍMBOLOS Y SIGNIFICADOS

La verdadera batalla no es cruzar el mar, sino redescubrir quiénes somos y volver a casa

Por Andrés Bermea y el equipo editorial de CINESAURIO

Es fácil pensar que, para el director Christopher Nolan, LA ODISEA no podía ser una película de aventuritas ni la simple pretensión de montar un espectáculo de proporciones colosales nomás por darse el gusto. Nolan tiene un propósito, algo QUÉ contarnos, y ha elegido narrarlo de una manera muy particular. Vale la pena explorar qué quiere decirnos y descubrir los signos, símbolos y significados que entraña la cinta.

Nolan no lleva a la pantalla cada verso ni cada episodio del poema de Homero. Su adaptación es selectiva: conserva el viaje de Odiseo, la espera de Penélope, la maduración de Telémaco, la amenaza de los pretendientes y varios de los encuentros más emblemáticos; pero comprime aventuras, reduce la intervención directa de los dioses y transforma al protagonista en un hombre marcado por las consecuencias de la guerra. Es fiel al esqueleto y al espíritu del regreso, aunque no reproduce toda la complejidad, el humor y la exuberancia fantástica del poema original.

El lenguaje tampoco pretende imitar la manera en que habrían hablado los antiguos griegos. Los diálogos coloquiales emplean palabras y giros contemporáneos para producir una emoción inmediata. Sin embargo, la película sí conserva un tono poético: no tanto por su vocabulario, sino por la cadencia de las frases, los silencios y la repetición de imágenes como el mar, el fuego, la oscuridad y el hogar distante. La poesía, podríamos decir, fue trasladada de las palabras a las imágenes y eso mis amigos de CINESAURIO es: ¡HACER CINE!

Geográficamente, Troya e Ítaca no están en extremos opuestos del mundo. Tomando como referencia el sitio arqueológico de Troya, en la actual Turquía, y la isla moderna de Ítaca, las separan aproximadamente 510 kilómetros en línea recta; por mar, la ruta sería considerablemente mayor, pero de ninguna manera justificaría diez años de navegación. Esa década pertenece al terreno del mito: Odiseo es desviado por tormentas, naufragios, errores propios, pérdidas y la ira de Poseidón. Además, en el poema permanece alrededor de un año con Circe y siete años retenido por Calipso. El viaje se prolonga porque no representa solamente una distancia geográfica: es un recorrido moral y espiritual. Odiseo debe transformarse antes de poder volver.

¿De qué habla realmente LA ODISEA? De lo difícil que resulta regresar después de una guerra sin llevar la guerra dentro de uno mismo. Odiseo quiere recuperar a su esposa, a su hijo y su reino, pero antes necesita recuperar su identidad (Esto se nota claramente en el episodio con la ninfa Calipso). Se puede ganar una batalla con la astucia, recibir honores y sobrevivir a los enemigos y, aun así, no saber cómo volver a ser esposo, padre, gobernante y ser humano.

Cada escala representa una prueba interior. Polifemo, el cíclope, es hijo de Poseidón. Odiseo consigue escapar gracias a su inteligencia, pero después, dominado por el orgullo, revela su verdadero nombre. Al dejar ciego al hijo del dios del mar, desata contra él una venganza de proporciones divinas. Su astucia lo salva; su ego prolonga su desgracia.

Circe muestra cómo la violencia y los instintos pueden convertir a los hombres en bestias. Calipso representa la tentación de olvidar el pasado, abandonar las responsabilidades y aceptar una comodidad sin futuro; pero en última instancia, el momento de la búsqueda de la propia identidad. Las sirenas ofrecen conocimiento, fascinación y gloria, pero escuchar su canto implica el riesgo de perder el rumbo. Cada encuentro no es sólo una aventura: refleja un miedo, un deseo o una debilidad del propio Odiseo. Escila y Caribdis expresan la tragedia del mando: hay decisiones en las que no es posible salvar a todos. Representan dos peligros situados a ambos lados de un paso marítimo: evitar completamente a uno puede significar caer en el otro; encontrarse atrapado entre dos males y tener que elegir el menos devastador.

Mientras tanto, los pretendientes invaden su casa, consumen sus alimentos, dilapidan su riqueza y presionan a Penélope. No buscan únicamente casarse con ella: pretenden obtener la legitimidad y el reino del monarca ausente. Representan el oportunismo que ocupa cualquier vacío de autoridad y violan la xenía, la ley sagrada de hospitalidad: llegaron como huéspedes y terminaron comportándose como dueños. La invasión del palacio simboliza un hogar sin orden, un país sin gobierno y una identidad familiar amenazada.

El mar representa la incertidumbre; el arco, la autoridad que nadie puede usurpar; los disfraces, la necesidad de ocultarse para descubrir la verdad; y el nombre de Odiseo, la tensión entre el anonimato que lo protege y el orgullo que lo condena.

Nolan ofrece un espectáculo monumental, pero su idea central es íntima: la auténtica odisea no consiste en cruzar el mar, sino redescubrir quiénes somos y volver a casa.





LA ODISEA: LO QUE CONVIENE SABER ANTES DE EMBARCARSE CON CHRISTOPHER NOLAN

Quién es quién, de dónde viene el conflicto y por qué regresar a casa puede ser más difícil que ganar una guerra

Christopher Nolan llega a LA ODISEA con una de las historias más antiguas, influyentes y aventureras de la cultura occidental. Se presenta como una “épica de acción mitológica”, filmada completamente con cámaras de película IMAX y desde hoy en los cine de todo México. El propio Nolan ha llamado a sus personajes “los superhéroes originales” y ha comparado el universo de Homero con lo que Marvel representa para el entretenimiento contemporáneo.

Pero La Odisea no es solamente una colección de monstruos, tempestades y aventuras marítimas. Es, ante todo, la historia de un hombre que lleva demasiado tiempo lejos de casa y que debe descubrir si todavía puede regresar a la vida que dejó atrás.

¿Qué es exactamente La Odisea?

La Odisea es un poema épico griego atribuido tradicionalmente a Homero, también considerado autor de La Ilíada. Su composición suele situarse alrededor de los siglos VIII o VII antes de Cristo, aunque procede de una tradición oral mucho más antigua: estas historias eran cantadas o recitadas ante un público antes de quedar fijadas por escrito. El poema está dividido en 24 cantos o libros.

Conviene no acercarse a ella como si fuera una novela moderna. Es una narración episódica, llena de relatos dentro de otros relatos, repeticiones, profecías, recuerdos, dioses, criaturas y personajes que cuentan versiones distintas de lo sucedido.

Y aquí aparece una primera clave muy “nolaniana”: la historia original no comienza por el principio.

Cuando arranca La Odisea, la guerra de Troya ya terminó hace años y Odiseo lleva mucho tiempo desaparecido. Primero conocemos el conflicto que dejó en Ítaca, especialmente la situación de su hijo Telémaco y de su esposa Penélope. Más adelante, el propio Odiseo narra buena parte de las aventuras que ha vivido. Homero ya jugaba con saltos temporales, recuerdos y narradores miles de años antes de Memento u Oppenheimer.

Antes de la odisea estuvo la guerra de Troya

Para entender el punto de partida hay que retroceder un poco.

Antes del viaje de regreso que cuenta La Odisea, Odiseo pasó diez años combatiendo en la guerra de Troya. El conflicto comenzó cuando Helena, esposa de Menelao, rey de Esparta, terminó en Troya junto a Paris, príncipe de esa ciudad. Según las distintas versiones del mito, Helena fue raptada por Paris o abandonó voluntariamente a su esposo para marcharse con él.

Menelao pidió ayuda a su hermano Agamenón, uno de los reyes griegos más poderosos. Agamenón reunió a numerosos gobernantes y guerreros -entre ellos Aquiles y Odiseo- y encabezó la expedición para recuperar a Helena y conquistar Troya. La guerra duró diez años; cuando finalmente terminó, Odiseo emprendió el regreso a Ítaca, viaje que se convertiría en la verdadera odisea.

Odiseo, rey de la pequeña isla de Ítaca, fue uno de esos combatientes. No era el más fuerte -ese lugar corresponde a Aquiles-, pero sí uno de los más inteligentes, astutos y difíciles de engañar.

Es importante no confundir los dos poemas:

La Ilíada se concentra principalmente en la cólera de Aquiles durante una parte del último año de la guerra.

La Odisea comienza después de la caída de Troya y se concentra en el accidentado regreso de Odiseo.

El famoso caballo de Troya no constituye el centro de La Ilíada. Su historia pertenece a un conjunto más amplio de relatos sobre la guerra y es recordada dentro de La Odisea, donde se destaca la capacidad de Odiseo para idear engaños, infiltrarse y contener a los guerreros escondidos dentro del caballo.

La historia, explicada sin enredarnos

Después de diez años de guerra, Odiseo emprende el regreso a Ítaca con sus hombres. Lo que debería ser un viaje relativamente directo se convierte en una travesía de otros diez años.

Durante ese tiempo enfrenta tormentas, naufragios, pueblos hostiles, criaturas extraordinarias, mujeres poderosas, tentaciones, pérdidas y la enemistad de Poseidón, dios del mar.

Mientras tanto, en Ítaca, todos empiezan a suponer que está muerto.

Un grupo de pretendientes se instala en su palacio, consume sus bienes y presiona a Penélope para que elija un nuevo esposo. Quien se case con ella no sólo obtendrá una mujer: podría quedarse también con la casa, la riqueza y el poder de Odiseo.

Por eso la película puede leerse a través de tres grandes líneas:

Odiseo intenta volver.

Penélope intenta resistir.

Telémaco intenta descubrir quién es y qué queda de su padre.

Quién es quién (Personajes principales)

Odiseo: Matt Damon

Odiseo —también conocido como Ulises, su nombre en la tradición latina— es rey de Ítaca, esposo de Penélope y padre de Telémaco.

No es un héroe limpio ni perfecto. Es valiente, resistente y buen combatiente, pero su gran arma es la astucia. Homero lo presenta desde el comienzo como el “hombre de muchos recursos”: sabe mentir, disfrazarse, improvisar, negociar y encontrar salidas donde la fuerza bruta no basta.

Pero esa inteligencia viene acompañada de orgullo, curiosidad y necesidad de reconocimiento. A veces resuelve los problemas y luego los empeora porque no puede resistir la tentación de demostrar quién es.

Ésa será una clave para mirar a Matt Damon: no esperar un héroe invencible, sino un superviviente brillante, contradictorio y marcado por la guerra.

Penélope: Anne Hathaway

Penélope no es solamente “la esposa fiel que espera”.

Durante la ausencia de Odiseo debe proteger su casa, a su hijo y su posición frente a decenas de pretendientes. No puede enfrentarlos por la fuerza, así que utiliza otra clase de inteligencia: aplaza decisiones, administra silencios y gana tiempo.

Si Odiseo practica la astucia en el mar, Penélope la practica dentro del hogar. Ambos son más parecidos de lo que parece.

Telémaco: Tom Holland

Telémaco era apenas un niño cuando su padre partió a la guerra. Ahora es un joven que vive rodeado por hombres que invaden su casa, desprecian su autoridad y esperan quedarse con el lugar de Odiseo.

Su historia es también un relato de crecimiento. Necesita salir de la sombra de un padre legendario, buscar noticias sobre él y aprender a convertirse en adulto. En los primeros cantos del poema, Atenea lo anima precisamente a emprender esa búsqueda.

Atenea: Zendaya

Atenea es la diosa de la sabiduría, la estrategia y la inteligencia aplicada. Protege a Odiseo porque reconoce en él una mente parecida a la suya.

No siempre aparece con toda su grandeza divina. Puede adoptar disfraces, orientar a Telémaco, alterar apariencias y mover discretamente los acontecimientos. Es la gran aliada de la familia de Ítaca.

Poseidón

Poseidón, dios del mar, es la fuerza que dificulta el regreso de Odiseo.

Su enemistad tiene una razón concreta: Odiseo dejó ciego a Polifemo, un cíclope hijo de Poseidón. Desde entonces, el dios no necesariamente busca matarlo de inmediato, pero sí condenarlo a vagar, perder a sus compañeros y llegar a casa después de innumerables sufrimientos.

Antínoo: Robert Pattinson

Antínoo es el más agresivo y peligroso de los pretendientes de Penélope. No representa un enamorado romántico, sino la invasión del hogar de Odiseo.

Él y los demás pretendientes comen, beben y gastan los bienes del rey ausente. Su conducta viola una regla sagrada para los antiguos griegos: el huésped debe respetar la casa que lo recibe.

Calipso: Charlize Theron

Calipso es una ninfa que retiene a Odiseo en su isla y desea convertirlo en su compañero. Representa una tentación muy particular: la posibilidad de dejar de luchar, olvidar Ítaca y aceptar una vida fuera del tiempo.

No es simplemente una villana. Su relación con Odiseo plantea una pregunta incómoda: ¿Qué tan fuerte debe ser el deseo de volver para rechazar una existencia aparentemente cómoda y segura?

Polifemo: Bill Irwin

Polifemo es el cíclope de un solo ojo y uno de los episodios más famosos del poema.

Pero el encuentro no se reduce a “héroe contra monstruo”. Ahí se ponen a prueba la inteligencia de Odiseo, su responsabilidad como jefe y también su orgullo. La manera en que consigue escapar demuestra su talento; lo que hace después revela su gran debilidad.

Circe: Samantha Morton

Circe es una poderosa hechicera que transforma a los compañeros de Odiseo en animales. Su episodio mezcla peligro, seducción, magia y conocimiento.

Como otros personajes femeninos de la obra, Circe no es fácil de encerrar en la categoría de aliada o enemiga. Puede amenazar, seducir, proteger y orientar.

Las sirenas

Las sirenas atraen a los navegantes con un canto irresistible. No prometen únicamente placer: prometen conocimiento. Dicen saber todo lo ocurrido en Troya y en el mundo.

La tentación de Odiseo consiste en querer escucharlas sin morir. Son una prueba perfecta para un hombre que desea conocerlo todo, incluso aquello que podría destruirlo. Las sirenas de la tradición griega no eran originalmente mujeres con cola de pez, sino criaturas con rasgos femeninos y cuerpo de ave.

Cinco ideas que ayudan a entender toda la historia

1. El regreso: nostos

El centro de La Odisea no es la conquista, sino el regreso.

Odiseo ya ganó una guerra. Ahora debe recuperar algo más difícil: su casa, su identidad, su matrimonio, su autoridad y su lugar en el mundo.

Por eso no está viajando para descubrir tierras exóticas. Está luchando por volver.

2. La astucia: metis

Odiseo no es Aquiles. No vence principalmente por fuerza física, sino por inteligencia práctica: sabe leer a los demás, inventar identidades, ocultarse y utilizar las palabras como armas.

Pero la película también puede preguntarnos cuándo la astucia se convierte en engaño, manipulación o soberbia.

3. La hospitalidad: xenía

Para los griegos, recibir y respetar al extranjero era una obligación sagrada protegida por Zeus.

A lo largo del viaje, algunos personajes reciben bien a Odiseo y otros intentan explotarlo o destruirlo. En Ítaca, los pretendientes cometen el abuso contrario: llegaron como huéspedes y terminaron apoderándose de la casa.

La manera en que cada personaje trata al extranjero revela rápidamente su calidad moral.

4. El hogar contra la gloria

En la guerra, los héroes buscan fama, honor y gloria. En La Odisea, el gran objetivo es más íntimo: llegar a casa.

El poema pregunta si un guerrero puede abandonar la mentalidad de la guerra y volver a ser esposo, padre, gobernante y ser humano.

La verdadera batalla de Odiseo quizá no sea sobrevivir al mar, sino saber quién será cuando logre salir de él.

5. Identidad, disfraz y reconocimiento

Odiseo utiliza nombres falsos y disfraces. Atenea cambia apariencias. Penélope examina cuidadosamente lo que le dicen. Telémaco intenta reconocer al padre que apenas recuerda.

La pregunta “¿Quién eres realmente?” recorre toda la obra.

En La Odisea, reconocer a alguien no consiste solamente en verle la cara. Hay que comprobar su memoria, su historia, sus vínculos y los secretos que comparte.

Una recomendación para no perderse

No intentes memorizar todos los nombres ni elaborar un árbol genealógico mientras ves la película.

Basta seguir tres preguntas:

¿Qué está dispuesto a perder Odiseo para regresar?

¿Cómo protegen Penélope y Telémaco el hogar durante su ausencia?

¿Cada encuentro acerca a Odiseo a Ítaca… o lo aleja también de quien era?

Y recuerda algo más: los monstruos no están ahí solamente para dar espectáculo. Cada uno suele representar una tentación, un miedo o una falla del protagonista: hambre, olvido, curiosidad, orgullo, deseo, desesperación o incapacidad para controlar a sus hombres.

Lo más importante antes de tomar asiento

Christopher Nolan con el director de cinematografía Hoyte van Hoytema

LA ODISEA no es simplemente la primera gran película de aventuras. Es una historia sobre las consecuencias de la guerra, el paso del tiempo, la fidelidad, la identidad y el deseo obstinado de recuperar el hogar.

Su protagonista no busca salvar al universo. Busca volver con su esposa, conocer de nuevo a su hijo y averiguar si, después de veinte años de violencia y ausencia, todavía existe un sitio para él en Ítaca.

Nolan puede llenar la pantalla de barcos, dioses, cíclopes, tormentas y batallas. Pero el corazón de la historia seguirá siendo muy sencillo y profundamente humano:

UN HOMBRE PERDIDO QUE QUIERE REGRESAR A CASA SIN SABER SI LA CASA —O ÉL MISMO— SIGUEN SIENDO LOS MISMOS.




ZENDAYA LE PUSO UN ULTIMÁTUM A TOM HOLLAND…

Y SPIDER-MAN TUVO QUE ESPERAR

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Matt Damon, Christopher Nolan, Anne Hathaway y Tom Holland el 1 de julio de 2026. Fotografía de: Gavin Bond

En Hollywood, mover la fecha de rodaje de una película de Spider-Man debe ser casi tan sencillo como cambiar de trayectoria un transatlántico en medio del océano. Sin embargo, Tom Holland consiguió hacerlo por dos razones difíciles de rechazar: una invitación de Christopher Nolan… y una amenaza amorosa de Zendaya.

La historia fue revelada por el propio Holland durante una entrevista con People, en compañía de Matt Damon, Anne Hathaway y Christopher Nolan, a propósito del estreno de LA ODISEA (The Odyssey). El actor recordó que Nolan lo llamó para ofrecerle el papel de Telémaco, hijo de Odiseo y Penélope, interpretados en la película por Damon y Hathaway.

No era una oferta cualquiera.

Cuando Holland regresó a casa, le contó a Zendaya que le habían propuesto participar en una nueva película. Ella quiso saber quién lo había llamado, pero el actor respondió misteriosamente:

– Es el importante.

Zendaya no necesitó más pistas:

– ¿Chris?

Era, efectivamente, Christopher Nolan.

El problema apareció inmediatamente. El rodaje de LA ODISEA estaba programado para comenzar prácticamente al mismo tiempo que la nueva aventura del Hombre Araña, SPIDER-MAN UN NUEVO DÍA (Spider-Man: Brand New Day).

Holland debía elegir entre regresar al traje rojo y azul que lo convirtió en una estrella mundial o incorporarse por primera vez al universo cinematográfico del director de EL ORIGEN, INTERESTELAR y OPPENHEIMER.

Zendaya resolvió el dilema con una frase que, según Holland, fue pronunciada en tono de broma, aunque suficientemente clara:

– Te dejo si no haces LA ODISEA.

Al escuchar la anécdota, Nolan respondió entre risas:

– Bueno, agradécele de mi parte.

Pero aceptar la película no consistía simplemente en llamar a su agente. Holland tuvo que comunicarse con Tom Rothman, presidente de Sony Pictures, y sostener lo que posteriormente describió como una conversación “muy incómoda”: necesitaba que el estudio modificara el calendario de producción de SPIDER-MAN UN NUEVO DÍA para poder rodar primero con Nolan.

Sony terminó aceptando.

Holland considera que la reputación de Nolan ayudó considerablemente. El director es conocido por planear sus producciones con enorme precisión y concluirlas dentro del tiempo previsto. El actor incluso reconoció que, tratándose de cualquier otro cineasta, la conversación quizá habría tenido un resultado muy diferente.

La modificación permitió que Holland interpretara a Telémaco y regresara después como Peter Parker. También hizo posible una curiosa coincidencia: Zendaya forma parte de ambas películas. En LA ODISEA interpreta a Atenea, la diosa griega de la sabiduría; en SPIDER-MAN, vuelve como M.J.

Así, una broma pronunciada en casa terminó alterando el calendario de una de las franquicias más importantes del mundo.

No sabemos si Zendaya realmente habría cumplido su amenaza. Probablemente no.

Pero Tom Holland decidió no averiguarlo.

Después de todo, hay ofertas que ningún actor debe rechazar… especialmente cuando vienen de Christopher Nolan y cuentan con la muy convincente aprobación de su esposa.

Fuentes: entrevista original de Tommy McArdle y Andrea Mandell para People, publicada el 15 de julio de 2026; información complementaria de Amanda Goh para Business Insider, publicada el 16 de julio de 2026.


RESEÑAS DE LA ODISEA




ELSA AGUIRRE: LA BELLEZA SERENA DEL CINE DE ORO MEXICANO

Con la muerte de Elsa Aguirre, el Cine de Oro Mexicano pierde no sólo a una de sus últimas grandes figuras, sino a una presencia distinta: una actriz que nunca necesitó levantar la voz para imponerse en pantalla. Su fuerza estaba en otra parte: en la mirada, en la elegancia, en esa serenidad que parecía venir de un México ya muy lejano, pero que todavía reconocemos cuando aparece su rostro en una película.

Elsa Aguirre falleció a los 95 años, en Cuernavaca, rodeada de sus seres queridos. La noticia fue confirmada por la Asociación Nacional de Intérpretes, que destacó tanto su talento dramático como su belleza icónica dentro del cine nacional. Nacida en Chihuahua en 1930, llegó al cine siendo apenas una adolescente, después de ganar un concurso organizado por Clasa Films Mundiales, que la llevó a debutar en EL SEXO FUERTE (1946).

Pero reducir a Elsa Aguirre a “una de las mujeres más bellas del cine mexicano” sería quedarse en la superficie. Sí, su belleza fue evidente, casi escultórica, de esas que la cámara no sólo registra sino que parece obedecer. Sin embargo, lo que la distinguió fue que no se quedó prisionera de esa imagen. En una época en la que muchas actrices eran moldeadas por el estudio, por el galán de turno o por la idea de la “mujer ideal”, Elsa Aguirre construyó una presencia más discreta, más contenida, menos estruendosa que la de otras divas, pero igualmente poderosa.

En películas como OJOS DE JUVENTUD, LLUVIA ROJA, LA MUJER QUE YO AMÉ y CUIDADO CON EL AMOR, compartió pantalla con figuras como Jorge Negrete, Pedro Infante y hasta Mauricio Garcés. Su carrera cruzó el melodrama, la comedia, el drama romántico y más tarde la televisión, siempre con una cualidad que la hacía reconocible: no parecía actuar desde el exceso, sino desde una naturalidad elegante.

Había en ella una especie de dignidad tranquila. Elsa Aguirre podía ser luminosa sin resultar frívola; podía ser romántica sin parecer débil; podía ser sofisticada sin perder cercanía. No era la diva que avasalla: era la diva que permanece. Y quizá por eso su imagen trascendió el tiempo de manera distinta. No se quedó congelada en el póster o el celuloide, sino que siguió habitando la memoria del público como una mujer real, con voz propia, con disciplina, con carácter y con una manera muy personal de entender la vida.

Fuera de la pantalla, también se distinguió por algo poco común entre las grandes estrellas de su generación: su relación con el cuerpo y la vida interior. Durante décadas practicó yoga, promovió la meditación y llevó una dieta vegetariana u ovolactovegetariana (seguía una alimentación vegetariana que incluía huevo y lácteos), hábitos que ella misma relacionaba con su bienestar y longevidad. En entrevistas recientes hablaba de caminar, ejercitarse y cuidar su alimentación como parte de una disciplina cotidiana, no como pose de celebridad.

Ese rasgo es importante porque revela a una mujer que no sólo cultivó su imagen, sino también su equilibrio. Elsa Aguirre no parecía perseguir la juventud; más bien daba la impresión de haber hecho las paces con el tiempo. Mientras otras figuras quedan atrapadas en el recuerdo de lo que fueron, ella siguió apareciendo ante el público con una mezcla de coquetería, lucidez y serenidad. Como si hubiera entendido que la belleza, cuando se sostiene sólo en el rostro, se agota; pero cuando nace también del alma, de la presencia, puede durar toda una vida.

También fue una figura querida porque mantuvo un vínculo cercano con sus admiradores. Aun retirada de la actuación, siguió compartiendo recuerdos, reflexiones y fragmentos de su vida. Su permanencia no dependía ya de estrenos ni de reflectores, sino del afecto de varias generaciones que la recordaban como parte de un cine mexicano donde el rostro de una actriz podía convertirse en patrimonio sentimental.

Elsa Aguirre perteneció a una época en la que el cine mexicano fabricaba mitos, pero su singularidad estuvo en no dejarse devorar del todo por el mito. Fue estrella, sí; fue belleza emblemática, desde luego; pero también fue una mujer disciplinada, reservada, espiritual, resistente y dueña de una elegancia que no necesitaba explicación.

Hoy, al despedirla, no se va solamente una actriz de la Época de Oro. Se va una forma de vivir, de estar frente a la cámara: con misterio, con clase, con luz propia. Una forma de belleza que no pedía permiso ni hacía ruido. Elsa Aguirre no sólo perteneció al Cine de Oro. Fue una de esas presencias que ayudaron a que el cine mexicano brillara con oro propio.

Por: Consejo Editorial de CINESAURIO



POR QUÉ VER ‘LA ODISEA’ EN UNA SALA IMAX LÁSER

No todas las salas de cine son iguales, aunque todas vendan palomitas.

Una película como LA ODISEA, de Christopher Nolan, no está pensada sólo para “verse”; está pensada para sentirse grande. Y ahí es donde entra la diferencia entre verla en una sala tradicional y verla en una sala IMAX Láser.

En una sala digital común, la película se puede ver bien. La imagen es correcta, el sonido cumple y uno entiende perfectamente la historia. Pero en IMAX Láser la experiencia sube varios escalones: la pantalla suele ser más grande, la imagen tiene más brillo, mejor contraste, colores más firmes y un sonido más envolvente. En pocas palabras: no sólo ves el viaje de Odiseo; sientes que el mar, los monstruos y los dioses te quedan más cerca.

Ahora, pongámoslo en términos sencillos. Muchas salas tradicionales proyectan en digital 2K, que equivale aproximadamente a una imagen de 2048 por 1080 pixeles. IMAX Láser, en cambio, trabaja con proyección 4K, es decir, alrededor de 4096 por 2160 pixeles. ¿Qué significa eso para el espectador? Que la imagen puede tener hasta cuatro veces más información visual. Es como comparar una foto buena en el celular con una imagen mucho más grande, más limpia y con más detalle. En una pantalla chica quizá no se nota tanto, pero en una pantalla enorme, como la de una sala IMAX, esa diferencia ayuda a que los rostros, paisajes, texturas, mares, cielos y escenarios se vean más definidos.

Pero la resolución no lo es todo. IMAX Láser también gana por luz y contraste. En una sala común, una escena oscura puede verse apagada o plana. En una buena sala IMAX Láser, los negros suelen tener más profundidad, las zonas brillantes destacan más y la imagen conserva mejor su fuerza. Esto importa mucho en una película de aventuras épicas, donde no sólo queremos saber que hay un barco en el mar: queremos sentir el tamaño del mar.

Nolan filmó LA ODISEA con cámaras IMAX, es decir, pensando en pantallas gigantes desde el origen. Por eso, cuando una película así llega a una sala IMAX, no es un simple lujo: es acercarse más a la forma en que fue imaginada.

¿Significa que en una sala tradicional se verá mal? No. Pero es como ver un mural en una foto o pararte frente al mural. La historia es la misma, pero el impacto cambia.

En México, lo más probable es que podamos verla en IMAX digital o IMAX Láser, no en el rarísimo IMAX de película de 70 mm que tanto aman los puristas. Aun así, IMAX Láser es una excelente opción: más nítida, más luminosa y más inmersiva que una sala convencional.

Así que si vas a ver LA ODISEA, la recomendación CINESAURIO es clara: si puedes elegir, busca una sala IMAX Láser. Porque hay películas que uno va a ver… y hay otras que conviene dejar que lo traguen a uno por completo.



NOLAN: EL DIRECTOR QUE CONVIRTIÓ SU NOMBRE EN UNA FRANQUICIA

Por el equipo editorial de Cinesaurio

Hay directores que estrenan películas. Y hay otros, muy pocos, que estrenan acontecimientos.

Christopher Nolan pertenece a esa especie cada vez más rara dentro de Hollywood: el cineasta cuyo nombre ya no funciona únicamente como crédito artístico, sino como promesa de experiencia. Cuando se anuncia una nueva película suya, la conversación no gira solo alrededor del argumento, el reparto o el tráiler. La pregunta aparece casi de inmediato: ¿cómo habrá que verla?

Con LA ODISEA, su nueva adaptación del poema épico de Homero, Nolan vuelve a demostrar que ha conseguido algo que muchos estudios persiguen con franquicias, universos compartidos y campañas millonarias: convertir cada estreno en una cita obligada para el público cinéfilo.

La película, prevista para estrenarse en los cines de todo México este jueves 16 de julio, ha sido presentada por Universal como una epopeya filmada con cámaras IMAX, con un reparto encabezado por Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya y Charlize Theron. Pero la pregunta interesante no es solo qué va a contar Nolan, sino cómo logra que ¡una historia de hace casi tres mil años se sienta como uno de los estrenos más esperados del año!

La respuesta empieza con una palabra: CONFIANZA

Nolan ha construido una relación poco común con el público. Sus películas suelen prometer algo más que entretenimiento pasajero. Ofrecen espectáculo, complejidad narrativa y ambición formal. Desde Memento hasta El origen, desde Dunkerque hasta Oppenheimer, su cine invita al espectador a entrar en una experiencia donde no todo se entrega masticado. Hay que mirar, escuchar, pensar, ordenar, completar. Nolan no trata al público como consumidor distraído, sino como cómplice activo que hace la película con él.

Esa confianza se volvió todavía más evidente con Oppenheimer. Sobre el papel, no parecía el material más obvio para convertirse en fenómeno masivo: una película de tres horas, sobre el padre de la bomba atómica, cargada de diálogo, política, dilemas morales y tensión histórica. Sin embargo, terminó recaudando más de 975 millones de dólares a nivel mundial. Ese resultado confirmó algo poderoso: Nolan puede llevar al gran público hacia territorios que, en manos de otro director, quizá se considerarían “difíciles”.

Su nombre funciona como puente entre el cine de autor y el cine-evento. Entre la sala de arte y el blockbuster. Entre la reflexión y las palomitas.

Otro elemento clave es su defensa casi militante de la experiencia cinematográfica. En una época en la que muchas películas parecen diseñadas para sobrevivir en una pantalla de celular, Nolan insiste en lo contrario: la sala importa, el formato importa, el sonido importa, el tamaño de la imagen importa. No vende solamente una historia: vende una forma de verla.

Ahí está una de sus grandes habilidades como comunicador. Nolan ha logrado que conceptos técnicos -IMAX, 70 mm, película física fotoquímica, formatos de proyección- se vuelvan parte de la conversación popular. El espectador promedio quizá no pueda explicar con precisión las diferencias entre cada formato, pero sí entiende la idea central: “esta película hay que verla como fue concebida”. Eso transforma la compra de un boleto en algo más parecido a asistir a un concierto, una final deportiva o una función irrepetible.

Y aquí aparece otro secreto de Nolan: sabe escoger temas enormes.

Sus películas suelen girar alrededor de obsesiones gigantescas: el tiempo, la memoria, la identidad, la culpa, el sacrificio, la guerra, la ciencia, el destino. Incluso cuando parte de una premisa íntima, termina abriendo una puerta hacia algo mucho más grande. Interestelar no es solo un viaje espacial; es una historia sobre el amor, la supervivencia y el futuro de la humanidad. Dunkerque no es solo una película bélica; es una experiencia de angustia colectiva. Oppenheimer no es solo una biografía; es el retrato de un hombre aplastado por las consecuencias de su genio.

LA ODISEA parece encajar perfectamente en esa línea. El regreso de Ulises a casa después de la guerra de Troya no es únicamente una aventura mitológica. Es una historia sobre identidad, tentación, pérdida, resistencia, memoria y destino. En otras palabras: material Nolan por naturaleza.

El director también entiende muy bien el valor del misterio. A diferencia de muchas campañas actuales que parecen revelar media película antes del estreno, Nolan administra la información con cautela. Sus tráileres sugieren más de lo que explican. Sus entrevistas alimentan la expectativa sin vaciar la sorpresa. Y sus proyectos se rodean de una sensación de secreto que funciona como combustible promocional.

En un ecosistema saturado de avances, filtraciones, clips, teorías y reacciones instantáneas, el silencio parcial se vuelve una forma de lujo. Nolan no necesita explicar demasiado porque su marca ya instaló una pregunta en el público: “¿Qué estará preparando ahora?”

A eso se suma el reparto. Nolan no solo convoca estrellas; las integra en proyectos que parecen exigirles algo distinto. Actores muy reconocibles entran a su universo con la promesa de formar parte de una obra mayor. En LA ODISEA, nombres como Matt Damon, Tom Holland, Anne Hathaway, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o, Zendaya y Charlize Theron no son únicamente atractivos para el cartel; son piezas de una maquinaria de expectativa global.

Pero quizá lo más interesante es que Nolan ha logrado convertir su defensa del cine tradicional en una idea moderna. Mientras la industria se obsesiona con algoritmos, plataformas, procesos digitales que abaraten costos y productos que sean para consumo inmediato, Nolan habla de negativos, proyectores, pantallas gigantes y funciones colectivas. Su cine mira hacia adelante, pero rescata una liturgia antigua: entrar a una sala oscura, guardar silencio y dejarse envolver por una imagen más grande que uno mismo.

Eso conecta con el público que todavía considera que «el cine compartido, es más divertido.» Para muchos espectadores, ir a ver una película de Nolan no es simplemente “ir al cine”; es participar en un ritual. Elegir sala, buscar el mejor formato, comprar boletos con anticipación, evitar spoilers, llegar temprano. Todo eso forma parte del acontecimiento.

Y en tiempos de streaming, esa es una victoria cultural, y más si consideramos que hoy las series son como “el canto de las sirenas” que busca atrapar y quedarse con el mayor número de espectadores.

Hollywood ha intentado fabricar acontecimientos a partir de franquicias, cameos y escenas postcréditos. Nolan lo hace desde otro lugar: desde la autoría. Su nombre es la franquicia. Su estilo es el universo. Su promesa no depende de superhéroes ni de juguetes conocidos, sino de una idea cada vez más escasa: todavía hay directores capaces de convocar multitudes por la fuerza de su mirada.

Por eso cada estreno suyo domina la conversación. Porque mezcla prestigio y espectáculo. Porque convierte la técnica en narrativa. Porque hace que el formato sea parte de la emoción. Porque sabe vender misterio sin regalar la película. Y porque, en el fondo, nos devuelve una sensación que el cine no debería perder nunca: la expectativa.

La pregunta entonces no es solamente cómo logra Nolan convertir cada estreno en un acontecimiento.

La verdadera pregunta es otra: ¿Por qué tan pocos directores -como el mismo Nolan y un Steven Spielberg- pueden hacerlo todavía?

Tal vez porque Nolan entendió algo que Hollywood a veces olvida: el público no solo quiere contenido. Quiere motivos para salir de casa. Quiere una experiencia. Quiere sentir que está frente a algo que no puede reducirse a una ventana más en la pantalla. Quiere historias que parezcan grandes, no solo por su presupuesto, sino por la ambición con que están contadas.

Y si LA ODISEA confirma lo que promete, Christopher Nolan habrá hecho algo muy suyo: tomar una de las historias más antiguas de la humanidad y convertirla, otra vez, en una noticia de primera plana.

Porque al final, Ulises no será el único que emprenda el viaje de regreso.

También lo hará el público (a los cines).

Y ese, precisamente, es el verdadero acontecimiento.



¡CONOCE A LOS NOMINADOS AL ARIEL 2026!

Hoy miércoles 8 de julio de 2026 se llevó a cabo el Anuncio de Nominados de la 68° edición del Premio Ariel en la Cineteca Nacional México. Los anfitriones de este evento fueron la actriz Luisa Huertas y el actor Baltimore Beltrán, quienes compartieron con la prensa los nombres de las nominadas y los nominados en las 25 categorías que premia la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Asimismo, compartieron que este año, acudieron al llamado de la convocatoria 151 películas, 67 largometrajes, 84 cortometrajes y 10 películas iberoamericanas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Guatemala, Panamá, Portugal y Venezuela. Los galardonados con el Ariel de Oro en esta edición serán el ilustre documentalista Demetrio Bilbatúa y la icónica actriz Rosita Arenas.

Además, los anfitriones y el presidente de la AMACC, Daniel Hidalgo, resaltaron la realización del ciclo de exhibición Rumbo al Ariel 2026, donde los trabajos nominados serán presentados en exhibiciones gratuitas que, gracias a la colaboración de PROCINECDMX y el Instituto Mexicano del Seguro Social, estará presente a largo de todo el país en sedes físicas. Rumbo al Ariel también contará con transmisiones de los cortometrajes de ficción, animación y documental en los canales que conforman la Red de Radiodifusoras y Televisoras Educativas y Culturales de México, asegurando así que recorran todo el territorio nacional. Para quienes prefieran disfrutar de las películas en línea, estará disponible la plataforma de streaming de FestivalOpen!, en donde todos podrán disfrutar de funciones diarias sin ningún costo.

Las fechas, horarios y más detalles se encontrarán en la página oficial de la AMACC y en sus redes sociales.


Actor
● Andrés Catzín – Cosmos
● Ernesto Rocha – Adiós, amor
● Hoze Meléndez – Cocodrilos
● Mauricio Isaac – Café Chairel
● Osvaldo Sánchez – En el camino

Actriz
● Ángela Molina – Cosmos
● Diana Sedano – Juana
● Emma Dib – La eterna adolescente
● Mónica del Carmen – Las mutaciones
● Natalia Reyes – Aún es de noche en Caracas

Coactuación femenina
● Arcelia Ramírez – Cocodrilos
● Margarita Sanz – Juana
● Ángeles Cruz – Las locuras
● Ruth Ramos – La eterna adolescente
● Teresita Sánchez – Cocodrilos

Coactuación masculina
● Bernardo Gamboa – El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
● Héctor Kotsifakis – Pérdida total
● Manuel Cruz Vivas – Cocodrilos
● Mariano López Sosa – En el camino
● Roberto Sosa – Las locuras

Cortometraje animación
● Azulesepia Dir. Luis Manuel Villarreal Dávila
● Desdoblándome Dir. Natalia Pájaro
● Te prometo violencia Dir. Juan María León Piña
● Teatro Secreto Dir. Diego Martínez Gutiérrez
● Wing Shop Dir. Andrea León Gutiérrez, Gabriela Rojas Bustos, Sascha Schmit

Cortometraje documental
● La mar Dir. Jean Chapiro Uziel
● Las voces del despeñadero Dir. Victor Rejón, Irving Serrano
● Mácula Dir. Mariana Xochiquétzal Rivera García
● Mujer de barro Dir. Concepción Vásquez
● Toda la vida para siempre Dir. Sebastián Molina Ruiz

Cortometraje Ficción
● Azul Dir. David Karlak
● Crónica menor Dir. Francisco Usiel
● Oc ni temiki (sigo soñando) Dir. Misael Alva
● Techiq Dir. Missael Sánchez Arce
● Una torreta en llamas Dir. Humberto Flores Jáuregui

Dirección
● David Pablos – En el camino
● Ernesto Martínez Bucio – El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
● Gabriel Mascaro – O último azul
● Lucía Gajá – Vidas en la orilla
● Pablo Pérez Lombardini – La reserva

Diseño de arte
● Belén Estrada – En el camino
● Christian Alfredo Galindo García, Consuelo Ileana Martínez Ruiz – Autos, mota y rocanrol
● Daniela Rojas – Juana
● Ezra Buenrostro – Aún es de noche en Caracas
● Salvador Parra – Vainilla

Edición
● Alfonso Gastiaburo, Ana García, Lucía Gajá – Vidas en la orilla
● Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata, Odei Zabaleta – El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
● Jonathan Pellicer – En el camino
● Jorge Marquéz – Gerry Adams: El hombre de Ballymurphy
● Omar Guzmán, Sebastián Sepúlveda – O último azul

Efectos especiales
● Arturo Vázquez – Contraataque
● Gerardo Muñoz, Omar Israel Ayala de la Peña – Un cuento de pescadores
● José Martínez «Josh» – Mujeres del alba
● Luis Ambriz – Cocodrilos
● Ricardo Arvizu – Aún es de noche en Caracas

Efectos visuales
● Amet Ramos – Un cuento de pescadores
● Gaston Alvárez – Autos, mota y rocanrol
● Jorge Palma Bermúdez – En el camino
● María José Straffon – Soy Frankelda
● Paula Siqueira, Raúl «Ratón» Luna – Aún es de noche en Caracas

Fotografía
● Germinal Roaux, Inti Briones – Cosmos
● Guillermo Garza – O último azul
● Juan Pablo Ramírez – Aún es de noche en Caracas
● Moritz Tessendorf – La reserva
● Ximena Amann (AMC) – En el camino

Guion adaptado
● Javier Peñalosa, Mariana Chenillo – Los dos hemisferios de Lucca
● Jimena Montemayor Loyo – Mujeres del alba
● Jorge Hérnandez Aldana – La sombra del catire
● Jorge Ramírez-Suárez – Las mutaciones
● Mariana Josefi na Rondón García, María Teresa Ugás Castro – Aún es de noche en Caracas

Guion original
● David Pablos – En el camino
● Ernesto Martínez Bucio, Karen Plata – El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
● Gabriel Mascaro, Tibério Azul – O último azul
● Germinal Roaux – Cosmos
● Pablo Pérez Lombardini – La reserva

Largometraje animación
● La gran historia de la fi losofía occidental Dir. Aria L. Covamonas
● Soy Frankelda Dir. Arturo Ambriz Rendón, Rodolfo Ambriz Rendón

Largometraje documental
● Brigada 2045 Dir. Olivia Luengas Magaña
● Gaza, la franja del exterminio Dir. Rafael Rangel
● La libertad de Fierro Dir. Santiago Esteinou
● Llamarse Olimpia Dir. Indira Cato Cortes
● Vidas en la orilla Dir. Lucía Gajá

Maquillaje
● Adam Zoller – En el camino
● Alejandra Velarde – Vainilla
● Gerardo Muñoz – Un cuento de pescadores
● Karina E. Monroy – Autos, mota y rocanrol
● Karina Rodríguez – Aún es de noche en Caracas

Música original
● Andrea Balency-Bearn – En el camino
● María Giménez Cacho Goded – Juana
● Memo Guerra – O último azul
● Yolihuani Curiel Balzareti – Brigada 2045
● YOM – La reserva

Ópera prima
● Cocodrilos Dir. J. Xavier Velasco
● El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) – Dir. Ernesto Martínez Bucio
● Juana Dir. Daniel Giménez Cacho
● La reserva Dir. Pablo Pérez Lombardini
● Vainilla Dir. Mayra Hermosillo

Película iberoamericana
● Belén (Argentina) Dir. Dolores Fonzi
● La misteriosa mirada del fl amenco (Chile) Dir. Diego Céspedes
● Los domingos (España) Dir. Alauda Ruiz de Azúa
● Manas (Brasil) Dir. Marianna Brennand
● Un poeta (Colombia) Dir. Simón Mesa Soto

Revelación actoral
● Aurora Dávila – Vainilla
● Carolina Guzmán – La reserva
● Donovan Said – El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
● Laura Uribe Rojas – El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja)
● Victor Miguel Prieto Simental – En el camino

Sonido
● Alex de Icaza, David Montero – Autos, mota y rocanrol
● Antonio Porém Pires, Lena Esquenazi, Nayuribe Montero – Aún es de noche en Caracas
● Arturo Salazar, Liliana Villaseñor, María Alejandra Rojas, Vincent Sinceretti – O último azul
● Carlos Cortés Navarrete (C.A.S.), Miguel Mata, Odín Acosta Ascencio – Brigada 2045
● Denis Sechaud, Ivan Dumas, Raphaël Sohier – Cosmos

Vestuario
● Brenda Gómez – Aún es de noche en Caracas
● Felipe Criado – En el camino
● Felipe Criado – Cosmos
● Gilda Navarro – Vainilla
● Gilda Navarro, Joanna Nogueiras Yankelevich – Autos, mota y rocanrol

Película
● El diablo fuma (y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja) – Mandarina Cine, Dir. Ernesto Martínez Bucio
● En el camino – Animal de Luz Films, Dir. David Pablos
● La libertad de Fierro – Javier Campos López, Santiago Esteinou, Dir. Santiago Esteinou
● O último azul – Cinevinay, Desvia, Dir. Gabriel Mascaro
● Vainilla – Huasteca CC, Redrum, Dir. Mayra Hermosillo